lunes, 31 de enero de 2011

Congregaciones religiosas: entre el "tradicionalismo" y el neo-donatismo


Introducción.Durante varios días he pensado en escribir el siguiente ensayo. Si no lo hice fue para no crear problemas a algunas personas que, cercanas a mi se verían perjudicadas. También influyó el saber que mi pluma iría dirijida a quienes fueron ordenados en la Iglesia Católica, aunque en su confusión, ya no saben a que Iglesia pertenecen aunque reclamen ser católicos, puesto que creen ser los únicos católicos verdaderos, rompiendo con la comunión de los santos y como los Donatistas cayendo en el error que trataremos de demostrar en estas líneas.

II. Las congregaciones y ordenes en la resistencia católica.Como todos los católicos que somos fieles y que usamos internet, día a día nos llegan noticias de alguna nueva comunidad sacerdotal que se levanta de la nada. A estas congregaciones las dividiremos en tres grupos: en primer lugar están aquellas que operan dentro de la Iglesia Conciliar. Desde el punto de vista meramente legal de la Iglesia del Vaticano II son válidas puesto que están en comunión con un obispo residencial (herético o no tiene jurisdicción que le entregó la secta modernista y para los hechos de su religión son válidos y lícitos). Si entramos al blog Divinas Vocaciones Religiosas (http://divinavocacion.blogspot.com/) veremos más de cien de estos grupos.
Los segundos son aquellos que tienen una validez canónica indiscutible. Aquí entran la Congregación María Reina Inmaculada (CMRI), los católicos de Campos antes del acuerdo, la Fraternidad San Pío X y grupos similares que se fundaron en épocas del concilio cuando aún el Codigo no había sido alterado, y se siguió el procedimiento legal. Lo que ocurriera después no es motivo de discusión. Finalmente tenemos la actual sopa de letras tradicionalista: SVM, SSPV, CJyM etc., la cual tiene un grave inconveniente: la absoluta falta de legalidad. Y es aquí cuando, bajo el actual estado en el que se encuentra la Iglesia tanto el segundo grupo como el primero caen en el mismo juego: ¿Qué validez canónica efectiva tienen? La verdad es que ninguna. Solo que ese segundo grupo tiene el precedente legal de haber seguido los requisitos canónicos, ser admitida en una diócesis etc., por lo menos un tiempo… los segundos, casi siempre sedevacantistas no tienen esa cobertura legal que exigen las leyes de la Iglesia. Se fundan en el aire. Se juntan normalmente dos o tres sacerdotes, casi siempre expulsados de alguna otra congregación o salidos por propia decisión (a veces llevándose con ellos algunos enseres y libros) y buscan el patrocinio de un obispo, normalmente también “independiente” y con un historial similar. Así, sin ninguna validez canónica surgen nuevas comunidades. Algunas dan frutos muy buenos, y eso es elogiable, pero otras solo son reediciones de frutraciones personales, que confunden almas y generan dolor al Cuerpo Místico de Cristo.
Estas comunidades parte de la creencia de que es menester tener sacerdotes. Y eso es cierto, pero también es cierto que la Iglesia prefiere no tener sacerdotes antes que tener malos sacerdotes, porque un mal sacerdote es uno de los peores males que puede tener la Iglesia. Y eso ocurre porque ciertos hombres quieren forzar la realidad. Ellos desean ser sacerdotes sin pensar si Dios quiere que sean o no sacerdotes.
Uno no elije ser sacerdote, es Dios quien elije a unos pocos para elevarlos a un grado superior de virtud, de justicia y de caridad. Es Dios quien opera haciendo del hombre su instrumento, convirtiéndolo por su sola decisión en su ministro para sacrificar, perdonar los pecados y sobre todo predicar.
La función sacramental es fundamental, es cierto. También es verdad que los sacramentos son válidos aún cuando provengan de un ministro indigno. Pero esta indignidad tiene sus límites. La controversia contra los herejes Donatistas que llevó adelante el Gran Doctor de la Iglesia, San Agustín, nos dejó en claro que aún entre los cismáticos hay sacramentos. Pero esos sacramentos se mantienen en la medida de que los que se apartan de la Iglesia, librados de la mano de Dios y por lo tanto en camino a la condena y las tinieblas, mantengan, como enseñara León XIII la intención, la forma y la materia de los sacramentos. ¿Cuándo Martín Lutero dejó de consagrar? ¿Cuándo publicó sus 95 tesis? No, sin dudas que no. Pero sí en el momento en el cual dejó de creer que en la Misa se daba a Cristo Verdadero. Cuando él y todos sus seguidores, que habían sido sacerdotes católicos dejaron de creer en el milagro de la transformación del pan y del vino en Cuerpo y Sangre de Cristo (¡Misterio de Fe!) dejaron de consagrar, y quien asistiera a esas ceremonias no recibía a Cristo, antes bien, solo pan.
Pensemos en los coptos ¿Hay en ellos eucaristía? Sin duda que la hay, porque conservaron intacto el episcopado y sus sacramentos son válidos porque así se reconocieron en la Sede Romana hasta 1958, fecha en la que podemos estar seguros del Magisterio. Empero ¿Es lícito asistir a sus Liturgias? Todos sabemos que no. ¿Por qué? Porque profesan doctrinas heréticas, porque su cristología es herrada, y por lo tanto no adoran a Cristo en Espíritu y Verdad. ¿Quién se atrevería a comulgar con un hereje? Ninguno que se diga católico lo puede hacer, menos aún cuando la herejía es expresa y manifiesta, cuando ha sido señalada efectivamente por el magisterio.

Los Tradicionalistas.Pero sigamos ¿Qué pasa dentro del movimiento tradicionalista? En otros escritos me he pronunciado en contra del nombre “tradicionalismo” o “tradicionalista”. ¿Existe algo así como el católico tradicionalista? ¿Qué implica eso de “tradicionalismo? ¿Es seguir la “tradición de la Iglesia” tal como apelaron los veterocatólicos en 1870 y con cuyas artimañas infectaron Utrech para luego expandirse por todo el globo? ¿Qué tradición? Ya lo dijimos varias veces: no existe el catolicismo tradicional, se es o no se es católico, todo lo demás proviene del Maligno (Mt V, 37), como dice Nuestro Señor. El termino “tradicionalista” está vinculado con lo exotérico, es decir, con la liturgia, con las formas específicas de la “tradición litúrgica tridentina”. El católico tradicionalista se conforma con ir a la Misa en Latín y vivir el resto de la semana como un pagano. Hablará pestes de los homosexuales y marchará a cuanta movilización exista para defender a la familia, si, pero es capaz de gastar medio salario en un cabaret, golpear a su mujer y cometer todo tipo de impurezas. El tradicionalista se escandalizará si una chica entra a la Iglesia con una pollera corta, pero no perderá de vista sus piernas, fornicando con ella en su corazón (Mt V, 28). El tradicionalista es un falso maestro, es como el fariseo que busca ser visto y admirado, de pluma prolífica es dado a las largas oraciones, a las grandes y suntuosas letanías, pero en su corazón es miserable y esta lleno de obscuridad y confusión, porque no es portador de Cristo quien lo ha rechazado y por lo tanto todas sus obras no redundan sino en la impureza de sus obras (Mt XV, 18).
En cambio el católico de por si esta apegado a la Tradición, no le es menester el título de tradicionalista. Preguntado por su creencia constestará, siguiendo al catecismo ser católico. Simplemente católico, como lo fueron nuestros padres, como lo fueron los Padres de la Iglesia, como lo confesara San Agustín iluminado por Cristo. El católico no va a la misa en latín por gusto de museo, asiste a ella porque es la que expresa su fe, su corazón lo obliga a ir, es Cristo quien lo mueve y le muestra donde está la verdad y él, esclavo de Cristo y de la Gracia de Dios solo puede seguirle, haciéndose más feliz con ello. Ama a Dios por sobre todas las cosas, en Dios espera y es paciente. Ora por los descarriados y trata de ayudarlos, no sólo con palabras, sino con gestos y obras. El católico verdadero no se jacta de haberle pegado a un afeminado, sino que en secreto tratará de demostrarle su error y si es expulsado no guardará rencor, sino que elevara una oración por aquel que decidió vivir contra la Naturaleza. EL Católico sincero, el católico fiel a la verdad es un portador de Cristo, vive como los primeros cristianos, compartiendo ayudando, orando, no para ser visto, sino por el amor de Dios. Si peca y se confiesa no estará tranquilo hasta haber cumplido la penitencia y ni aún así su alma estará en paz y hará penitencia toda su vida por sus pecados por el amor a Dios que siente.
El católico desprecia al mundo moderno, pero a diferencia del Tradicionalista, su desprecio es con dolor, le duele ver el error y la apostasía, le duele ver la usurpados los templos, le duelen las injusticias del mundo. EL Católico Tradicionalista va a comulgar quizás a la misma Misa que el simplemente católico, con la diferencia de que el primero lo hace con orgullo, mientras que el segundo avanzará, cabizbajo y sabiéndose indigno de siquiera acercarse a Nuestro Señor.
Si esto es peligroso en un laico ¿Cuánto más lo será en un clérigo? La Iglesia ha tenido mecanismos para impedir que personas indignas accedan a las sagradas ordenes, y aún así muchos de ellos llegaron a recibir el Espíritu Santo. Leamos la Historia dela Iglesia: Papas, Obispos y sacerdotes convertidos en falsos profetas como aquellos de los que nos advirtió Nuestro Señor que venían con piel de ovejas, más se trataba de lobos rapaces. ¿Impurifica eso a la Iglesia? Para nada, pues la misma es el Arca de Salvación y aquellos malos sacerdotes, impíos y pérfidos prelados jamás formaron parte del Cuerpo Místico de de Cristo, ya que en ellos jamás habitó Nuestro Señor.
Dice San Agustín


En cambio, cuando se tolera a los malos por la necesidad de salvar la paz y
no se busca su compañía para participar en su iniquidad, a fin de que el trigo
beba junto con la cizaña la suave lluvia y conserve, sin embargo, su propia
fertilidad, sin llegar a la esterilidad de la cizaña, sino que uno y otra
crezcan hasta la siega, por temor de que al recoger la cizaña se arranque
también el trigo; cuando se tolera así a los malos, no tienen éstos
participación alguna de salud o de perdición con los buenos -¿qué relación hay
entre la justicia y la iniquidad?-, no tienen los malos con los buenos
participación en el reino o el fuego eterno -¿qué comunidad entre la luz y las
tinieblas? -, no están los malos en armonía de conducta y de voluntad con los
buenos -pues ¿qué concordia entre Cristo y Belial?-, no tienen parte los buenos
con los malos en la pena del pecado ni en el premio de la piedad -pues ¿qué
participación hay entre el fiel y el infiel?- Y mientras dentro de las mismas
redes reciben igualmente los divinos sacramentos, hasta que lleguen a la orilla,
aquéllos se asocian, éstos se separan; los unos están en concordia, los otros en
discordia; los unos participan en la misericordia, los otros en el juicio.

Porque la Iglesia canta al Señor la misericordia y el juicioso, y quien come
indignamente, come el juicio, no para otro, sino para sí. Del mismo pan, en
efecto, y de la misma mano del Señor tomaron su parte Judas y Pedro, y, sin
embargo, ¿qué sociedad, qué acuerdo, qué parte tiene Pedro con Judas...(Mensaje a
los donatistas después de la Conferencia. VI)


Con las tinieblas que se arreciaron contra la Iglesia tras la muerte de Pío XII, llegó la confusión. Hoy, los mecanismos que existieron por siglos y que el Tridentino trató de reformar para evitar que en la Iglesia hubiera malos sacerdotes se desvanecieron. ¿Pero de dónde salen los malos sacerdotes? ¿Cuál es su espíritu?


El peligro de alguna(s) órden(es) tradicionalistas
Ciertamente no salen de Cristo, aunque hubieran salido de entre los ordenados, ellos no eran de Nuestro Señor, sino eran extraños y ladrones (I Jn II, 19). Su espíritu no es el de la caridad, el del amor, el de la Unidad de la Iglesia, sobre todo en este tiempo de persecución y tinieblas. Sino el espíritu faccioso y sectario. Ellos reclaman estar en comunión con “la jerarquía Católica” ¿Con cual? ¿Existe una jerarquía válida hoy en día? ¿Qué es lo que diferencia a un sedevacantista de un cismático? ¿Por qué el sedevacantismo no es cisma? Simple: porque no erije una “jurisdicción ordinaria”, sino que opera en la jurisdicción supletoria, es decir aquella que entrega la Iglesia y no el Papa. Pero ese obispo no tiene poder jerárquico ordinario, sino extraordinario y solo para salvar almas, no para fundar ordenes religiosas… y eso es lo que ha ocurrido tal vez, demasiado.
Hace poco apareció una nueva, un rejunte de sacerdotes, algunos con problemas y una larga trayectoria de ir de tumbo en tumbo. Cuando vemos su blog encontramos lo típicamente barroco del tradicionalismo, pero nos preguntamos ¿Son Católicos verdaderos? En su fuero interno ¿viven estos hombres a Cristo y lo transmiten o se limitan a los aspectos litúrgicos? Dicen “Ser católicos romanos es ser tradicionalistas? No, es ser simplemente católico. Es ser cristiano, es cumplir y vivir la Fe de Cristo desde dentro hacia afuera, no desde los aspectos externos. Eso hace un tradicionalista, no un Católico fiel a la tradición. Un católico de la tradición está en comunión con la Iglesia, no inicia conturvenios, no busca la discordia y el capillismo. Esta congregación en cambio promueve las peleas y busca marginar a unos para mayor gloria de si. Ellos dicen estar en comunoón con una jerarquía que no tiene ningún sustento más que su imaginación y por caridad, un obispo los aceptó. ¿Acaso podríamos pensar de otra manera?
Pero esta congregación que insiste en la esclavitud mariana y en una serie de prácticas tan pías como barrocas nos hace sospechar ¿Cuáles son sus frutos? Los que hemos visto en la historia de estos sacerdotes dejan bastante que desear. ¿Qué será de esas almas cautivas por estos hombres? ¿Hay algo más allá de todos esos melindres quevedianos? No parece, menos cuando acentúan el TRADICIONALISMO frente al espíritu de la tradición. Ellos son (nos quieren hacer creer) los verdaderos católicos, quienes no están con ellos son enemigos de Cristo, nos aseguran. Nos dicen “¡El rosario los salvará!” Pía devoción querida por la Virgen sí, pero ponemos la fe en el Rosario, que es una revelación privada y que por lo tanto no nos obliga o la ponemos en Cristo y en su Doctrina. Nos dicen “¡Sean esclavos de María y se salvarán!” ¿Qué cadena terrenal puede darnos esperanza? ¿Soy acaso salvo por la Gracia de Dios o por una cadena que cuelgue de mi cuello? ¿Acaso no ocurre lo mismo con el escapulario? ¿No es eso pecar de temeridad? Recordemos que ocurrió con el Arca de la Alianza… los Israelitas pusieron su fe en el arca y no en Dios, en un signo externo y visible y no en el Dios Vivo que los sacó de Egipto. Como Goliat, estos “tradicionalistas” ponen todo su empeño en signos exteriores y visibles pero sus obras nos saben a la amargura de los que están lejos de Dios. Ellos que se proclaman los verdaderos católicos han excomulgado sin ningún derecho ni autoridad a toda la Resistencia Católica, separándose de la Iglesia de Cristo. La razón: rebusques extraños a nuestros oídos y nuestra razón, problemas personales, revanchas, miedos, sobervia… obras de la carne contra los frutos del Espíritu. Ellos adoptaron el partidismo, tienen un partido propio y crean discordia en la Iglesia. Ellos envían cartas, correos electrónicos y proclaman en su blog ser de la comunión de cierto Obispo. Son como los Donatistas… así escribió San Agustín:


(…) pueden gritar las siete Iglesias orientales a las que escribe el apóstol
Juan, la de Éfeso, Esmirna, Tiatira, Sardes, Filadelfia, Laodicea, Pérgamo:
"¿Qué os hemos hecho, hermanos, para preferir ser del partido de Donato a estar
en nuestra comunión? (…) ¿qué os hicimos nosotros? ¿Por qué no
queréis mantener la paz cristiana con cristianos? ¿Por qué habéis roto los
sacramentos comunes a todos? ¿Qué os hemos hecho? (…)¿Por qué, pues, va a
prejuzgar la causa de Ceciliano a la heredad de Cristo, en la cual hemos sido
plantados por el esfuerzo de los apóstoles?" A una de nosotras escribe el
apóstol Juan que tiene en Sardes pocos nombres que no hayan manchado sus propios
vestidos, y, sin embargo, no fueron manchados los vestidos de aquellos pocos por
los inmundos que hubo en aquella Iglesia, porque habéis dicho con verdad que una
causa no prejuzga a otra causa ni una persona a otra persona'. ¿Cómo, pues, pudo
la causa y la persona de Ceciliano prejuzgamos a nosotros? Y si no nos prejuzga,
¿por qué os separáis de nosotras?


Ellos se han separado de la Iglesia, se han seprado de Cristo, convirtiéndose en guías ciegos que atormentan las almas y confunden las conciencias.
Oremos para que vuelvan al Cristo que dejaron por un partido.

domingo, 23 de enero de 2011

Doble crisis afecta a los Legionarios de Cristo

Tomado de El Economista


La crisis económica mundial y el impacto de los escándalos del fundador Marcial Maciel Degollado obligaron a los Legionarios de Cristo a desprenderse de varias obras en Estados Unidos, entre otras el periódico National Catholic Register.
El responsable de prensa en Roma de esa congregación religiosa, Andreas Schoggl, confirmó que estas medidas forman parte de un plan administrativo global encaminado a asegurar la supervivencia legionaria en Estados Unidos.
“Se trata de dar mayor enfoque a nuestras capacidades reales para fortalecer las comunidades religiosas y las obras de apostolado, para afrontar los grandes retos económicos del momento y para poder ofrecer un mejor servicio a la Iglesia”, indicó.
Agregó que “ante la situación económica tan difícil de los últimos años, tanto de la economía mundial como de la congregación en ese país, algunos colegios más pequeños y algunas otras iniciativas se han hecho simplemente insostenibles”.
Esta semana se hizo público el acuerdo alcanzado entre la Legión de Cristo y el corporativo de medios EWTN para el traspaso del National Catholic Register, decano de la prensa católica en Estados Unidos y desde hace 15 años operado por la congregación.
Cuando en 1995 la obra fundada por Maciel tomó el control del diario creó la compañía Circle Media, editora también de la revista “Catholic Faith and Family” (Fe católica y Familia).
Schoggl explicó que esa empresa continuará siendo propiedad de los Legionarios pero sufrirá un drástico redimensionamiento, mientras sus administradores deciden si continuarán editando la revista o la cederán a otro grupo editorial.
“Lo más importante para nosotros es que el Register continuará su servicio de información y formación católicas, tanto en su versión impresa como en la página web”, apuntó Schoggl.
También reveló que, en los últimos meses, la congregación registró un “descenso notable” en los donativos de los benefactores, tanto por la crisis financiera que afectó las economías familiares como por las noticias respecto a los crímenes cometidos por el fundador.
Empero dijo que muchas personas siguen ayudando -incluso después del impacto negativo de las noticias relacionadas con Maciel- pues “ven los frutos de su entrega y valoran el beneficio social que es evidente para ellos pues conocen sus resultados, logros y retos”.
Además de desprenderse del National Catholic Register los Legionarios de Cristo anunciaron que cesarán en la administración de la “Gateway Academy”, un colegio de la localidad de Chesterfield (Missouri), por considerarlo económicamente inviable.
La operación de ese centro educativo pasará a un grupo de padres de familia que decidieron intentar mantenerlo abierto y contarán con el apoyo de la congregación, que les eximirá de pagar renta por las instalaciones durante un año.
Asimismo los sacerdotes y las consagradas del movimiento Regnum Christi asentados en esa ciudad serán distribuidos en otras comunidades en los próximos meses, aunque mantendrán una atención espiritual con retiros quincenales.
“Varios de los colegios que establecimos en Estados Unidos y en Europa tuvieron que financiar su rápido crecimiento con la ayuda de créditos hipotecarios; esta carga pesa doblemente ante los retos económicos que presenta la gestión de un centro educativo”, dijo Andreas Schoggl.
“Nuestros equipos de administración -añadió- están poniendo todo su esfuerzo y con las medidas que estamos tomando, hay esperanzas fundadas que sólo en casos excepcionales tendremos que cerrar o transferir algunas obras de apostolado que se nos presenten insostenibles”.
Actualmente la Legión opera unos 10 colegios en territorio estadunidense, al menos dos de ellos están siendo monitoreados de manera especial por contar con presupuestos deficitarios. Su futuro se decidirá en los próximos meses.
El portavoz legionario reconoció que el saneamiento de las finanzas es parte de un “esfuerzo de reflexión y renovación” que vive ese instituto religioso tras el nombramiento de un delegado del Papa para encabezar su reforma, el cardenal Velasio De Paolis.
Calificó la situación actual como una “oportunidad para ir a fondo” y para ser “más audaces” en las propuestas de cambio y maduración.
“Las medidas dolorosas que estamos tomando en varios países dejan en evidencia que la Legión de Cristo no dispone de reservas multimillonarias como han especulado algunos medios”, subrayó.
“Tenemos una gran responsabilidad eclesial y social y, por esto, nuestra situación no se puede comparar con una empresa o una corporación multinacional que puede disponer de sus activos simplemente según criterios económicos”, estableció.
Por eso refrendó su compromiso por fortalecer la confianza de todos mediante auditorías externas y el apoyo de consejeros expertos para que, cada persona que apoye económicamente una obra, tenga la certeza del uso eficiente de su aportación

Padre Marcial Maciel: un ilusionista

Visitando el sitio web de la Asociación de Ayuda a los Afectdos por la Legión de Cristo encontré información sobre una nueva biografía del pedófilo serial y favorito de Woljtyla/Juan Pablo II, el Padre Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo. Una de las novedades que más habían impactado sobre la vida de este degenerado era el abuso que había cometido de sus propios hijos.
Se ha publicado una nueva biografía sobre este personaje, a quien, como señalamos fue protegido de manera increible por Woljtyla y se convirtió en una "fábrica" de sacerdotes para la Iglesia Conciliar. Los sacerdotes que formaba Maciel eran perfectos para la Iglesia del Vaticano II que el Papa Polaco deseaba: un clero joven, estilizado, de aspecto seriom, con sotana y costumbres refinadas, a la vez que obedecieran ciegamente a las ordenes de sus superiores.
La biografía escrita por Alejandro Espinosa titulada "El Ilusionista", que se puede adquirir haciendo click aquí es un documento tan crudo como revelador. A continuacíón, reproducimos el proemio del mismo.



Diferenciar partes recreadas y las imaginativas para no demeritar la
veracidad de esta historia, es la finalidad de este exordio; los elementos
imaginarios, entre lo creativo y lo histórico, aparecen en pocos lugares:
Natalicio- Jugando a fornicar, Maldición a Rogelio, Su Escuela; elementos
imaginarios que no deben confundirse con la creatividad literaria, ya que
reconstruimos datos aportados por el mismo protagonista, con anécdotas conocidas
o relatadas por paisanos, quizá retocadas, que acumulan elementos definitorios
de este carácter, resplandeciendo el engaño, la marrullería, la pereza escolar,
ante todo, su megalomanía junto a la desmesurada compulsión sexual en ausencia
de la Fe y toda una vida de frivolidad al estilo de las grandes elites
internacionales.
Si bien esta obra no se define como ensayo literario ni
como biografía certificada, contiene elementos de ambos. Se trata de un
ejercicio histórico, de quien convivió 13 años en la proximidad de Marcial
Maciel, -MM en adelante-, víctima de su pederastia, para desmitificar las
hagiografías publicadas por su secta legionaria, con hechos presenciados o
sufridos por cerca de 100 testigos declarados ante la Sede Apostólica,
describiendo el carácter escabroso del personaje, con una cohesión
inquebrantable; anécdotas que él mismo regurgitaba en reverberos de una psique
camuflada en la sotana.
El tono picaresco responde a su forma burlesca de
vivir del prójimo, que la tuvo más que Lazarillo de Tormes, donde no se inventa
el fondo, más que la forma, para subsanar retazos históricos, como los conoció
el autor en su momento, quien sufrió adoctrinamiento para destruir el yo
interior y reducirlo a esclavo obediente y eficaz, un robot de votos religiosos
para llevar placer a su vida desbocada y engordar sus arcas personales.
Era
inevitable que, viviendo ese fanatismo inducido, también el autor se viera
arrollado por la corriente retroalimentada que les hacía ver virtudes en aquél
sacerdote a quien llamaban “Nuestro Padre”, y que aspirara a ser su
“evangelista”, razón que lo impulsó a indagar acerca de esta historia mientras
le servía en la intimidad de su harén dentro del claustro. Al mismo tiempo se
explica que el “Ilusionista” halagara ese interés, relajado por la morfina, y
que soltara la lengua en reverberos secretos de su niñez o juventud, a veces,
eructos jactanciosos sobre damas embelesadas por su férula sexual, a las que
buscaba desplumar riquezas, y que luego fingiera olvidar cuanto había narrado.
Brotó natural el aliciente para convertirse en depositario de esta historia,
queriendo exaltar los perfiles virtuosos que se adjudicaba propagandísticamente,
mas sucedió lo contrario cuando la lógica lo entrenó a discernir fuera del
sometimiento, brillando una verdad muy opuesta a la enseñada, que terminó
desnudando al embaucador de su disfraz de santo.
De tal forma, el
“Ilusionista” fue iluminando un mundo clandestino y tortuoso, acumulando acentos
crípticos de su niñez y adolescencia, que se fueron incrementando en
conversaciones con sus paisanos de Cotija conocedores de sus travesuras sexuales
y prácticas de bestialismo, reveladas por él mismo, -nada raras en provincia,
hay que aclararlo, origen del autor-. La proximidad geográfica de ambos poblados
facilita en gran medida la investigación, Cotija, origen de Marcial Maciel, y
Chavinda, cuna del autor, poblados de idénticas prácticas religiosas, mismas
estructuras sociales, igual ortodoxia católica fundamentalista, idénticos
alimentos, tonadilla al hablar abusando de la “u” y la “i”, vg: “Camoti tatemau,
huchepus con lechi”…, vivencias y formas de intercambio comunitarias, con
excepción de una sola, el racismo que señala a Maciel en su libro Fundación en
Perspectiva, “…[…], sin gota de sangre india…”, apenas perceptible en el pueblo
del autor.
Sin embargo, un tabú permaneció secreto para la secta legionaria,
la existencia de Don Francisco Maciel, su padre, de quien nunca dijo una
palabra. La información revela aspectos que ocultó deliberadamente, dolido
porque le reprendió su desviación sexual con severidad, o por los duros trabajos
a que lo sometió en Poca Sangre, quizá porque los abandonó para vivir con otra
mujer en el sureste, o por resentimientos de la disciplina a golpes impuesta en
su infancia, o por todo junto…, lo cierto es que Don Francisco volvió a Cotija
solo y viejo; esperando la muerte permaneció un año en cama, sin que Marcial
Maciel, o su esposa, la ahora venerable Maura Degollado, en proceso de
canonización, fueran siquiera a llevarle el consuelo de su presencia....

La carcel de Oscar Wilde




El siguiente texto es del Padre Leonardo Castellani y lo hemos tomado del Blog amigo La puerta angosta.

Dos años de cárcel en Reading aniquilaron a Oscar Wilde; y sin embargo, él se buscó esa cárcel. Hay aquí un doble misterio. ¿Por qué se expuso y (por decirlo así) se precipitó a la cárcel? ¿Cómo dos años de reclusión, tuvieron un poder tan, excesivo sobre tan clara inteligencia? Se comprende que hubiesen arruinado el cuerpo. Pero ¿cómo aniquilaron también el talento? la Balada de la Cárcel de Reading es su canto de cisne. Después no pudo literalmente escribir más.
La respuesta vulgar que anda en las antologías no satisface a la inteligencia, antes la acucia… “Era un hombre refinado, delicado, afeminado, muelle; desafió por fanfarronería, por temeraria frivolidad la opinión pública y después no pudo mantener el golpe. En suma, fue un deschavetado que Jugó con fuego y naturalmente, se quemó... Todos los que adoptan la divisa de Nietzsche 'vivir peligrosamente', acaban mal”.

El riesgo no se debe temer demasiado pero menos se debe buscar por gusto. Es cosa clara... Como le dijo el médico psiquiatra que lo visitó en la cárcel: "Ud. posee una enorme belicosidad, una fantástica propen­sión a la pelea, como buen irlandés; y no tiene fuer­zas... Y además, es cicloide: cuando está en euforia se siente capaz de desafiar al mundo entero; cuando está en depresión, plañe como un niño enfermo..."

Todo eso es verdad, pero... "Muelle y delicado..." —"Oscar Wilde, lo compadecemos porque debe Ud. sufrir mucho más que nosotros..." — He aquí la expli­cación superficial en boca de uno de los presos que iba detrás de él en la fúnebre fila que paseaba en el patio horrible. El poeta contestó sin volverse: "Todos so­mos igualmente desgraciados." He aquí la respuesta profunda, la verdad fundamental a que había llegado el gran "dandy" a través del dolor, que expresó después en aquel lacerante poema. Estaba prohibido hablar en esos lúgubres paseos. Wilde no pensaba entonces más que en suicidarse. La muestra de misericordia de un miserable, y su súbita respuesta metafísica lo revulsionaron. "Desde aquel momento, ya no sentí la obsesiva impulsión a matarme", añade él al contar la anécdota preñada de sentidos.

Esta respuesta constituye el fondo del poema:

"Dear Christ! The very prison walls
Suddenly seemed to reel,
And the sky above my head became
Like a casque of scorching steel.
And though I was a soul in pain,
My pain I could not feel..." (Traducción más abajo)

Este poema terrible es su obra más grande porque es un grito de su alma y no un juego de su imaginación solamente; es su única obra de arte, pudiéndose decir que todas las demás fueron obras de artificio.

Para escribir ese poema humano, en donde depuesta su pose de esteta, habla el hombre, el mísero mortal bajo el peso del dolor, que como Job, compone con las entrañas, buscó Wilde la cárcel, o bien otro desde el fondo de él la buscó por él. Ese contacto cauterizante con la verdad profunda quemó para siempre al otro artista que trabajaba con la mentira o por lo menos con la ficción. Lo volvió sinceramente religioso, y el artista que había en él era pagano. Pereció el artista, el artífi­ce, el orfebre.

Pero Wilde, como Verlaine, no logró convertirse del todo, a semejanza de la antigua y ambigua conseja del fauno que fue bautizado. Cambia de nombre pero no puede cambiar su naturaleza. Disputan en él Wilde y Melmoth, sin poder reconstruir jamás al O'Flahartie de la infancia, "Wilde me mira en el espejo de tal modo que hay días en que llega a hacérseme insoportable y me tengo que afeitar sin mirarme, dándose Melmoth grandes tajos en la cara..."

Una cárcel inglesa para ese gran sensitivo, que había vivido en todas las blanduras del confort, todos los refinamientos del lujo, los halagos de la vanidad, y las ventoleras del capricho, el "rey de la vida" como ama­ba denominarse, es algo horroroso indudablemente. Pero él venció los dos años de cárcel físicamente, no lo mataron, no lo enfermaron gravemente. Lo que no pudo vencer su yo orgulloso y voluntarioso fue a Dios, con quien luchó como Jacob, quedando cojo para siem­pre; no pudo vencer las dos veces dos mil años de Purgatorio que comenzaron entonces, conforme él de­cía: "desde el año 2.000 antes de Cristo hasta el año 1897 después de Cristo"; es decir no pudo dominar ya nunca más la deyección que le produjo el ver en el ídolo a quien había servido la asquerosidad que él había sospechado.

Cuando sale de la cárcel Melmoth y Wilde a la vez buscan a Francia, el país católico y el país artista, Bre­taña y París, las capillitas de la Virgen sembradas sobre las dunas de Calais y los cafés bohemios y ajenjosos de la ciudad-lumbre, donde como en otro tiempo se había encontrado con Verlaine y ahora se emborracha con Rubén Darío.


Pero ahora, él es Verlaine, el lamentable desterrado de este mundo, el herido para siempre por una palabra de Ángel. Dios para salvarlo lo había sumido en la noche oscura del sentido, destrozándole toda su arma­dura y dejándolo en cueros vivos y en carnes vivas. ¿En pago de qué? En pago de haber tenido el coraje de enfrentarse al fariseísmo. ¿De dónde nació ese coraje? De su sangre irlandesa, atávicamente católica.

Baudelaire, León Bloy y Oscar Wilde desembocan en la fe a través del pecado; y son aplastados por el fari­seísmo, por no otra razón que la de rehusarse a servir­le, en virtud del privilegio de libertad del artista, del cual privilegio natural se erigieron en dolorosos defen­sores, siendo así que no tenían nervios para campeona­tos.

La aristocracia inglesa de fines del siglo XIX tiene todas las morbideces y la esplendidez de un crepúscu­lo. En medio de ella surge un muchachito irlandés educado en Oxford, hijo de una ricahembra literata y politiquera de impulsos libertarios y de gustos refinados y mórbidos. El muchacho tiene un ingenio porten­toso y un plante principesco, que parece descaro e impertinencia y es en el fondo mera defensa. Triunfa.

¿Triunfa? Eso se verá.

He aquí un artista en medio de una sociedad purita­na. El arte es la libertad, el "juego" de la inteligencia. El puritanismo es la convención, la podredumbre del corazón bajo el antifaz de fórmulas morales y devotas.

El puritanismo rico pide al artista que lo divierta por dinero y aplauso. El artista lo divierte para vivir, bur­lándose de él a sotabarba; porque su inteligencia se desahoga en paradojas e ironías donde afirma insolentemente su libertad, el derecho de su nacimien­to. Escribe comedias victorianas, donde la virtud de Lady Windermere sale triunfante y esplendece detrás de su abanico; pero esas comedias chisporrotean de aforismos desenfadados, de paradojas brillantes que rozan el cinismo. Escribe El retrato de Donan Gray que es calificado hoy por la A.C. como "novela inmoral" y es una gran parábola católica de un gran moralista excéntrico.

"La esfera del arte y la esfera de la moral son abso­lutamente distintas e independientes."

"El fin del arte no es la verdad simple, sino la belleza compleja."

"Ningún buen artista es enfermizo. El buen artista puede expresarlo todo."

"Para el artista vicio y virtud son instrumentos, el fin es la belleza."

"Más de la mitad de la cultura moderna viene de lo que no debería leerse."

"Lo que el público llama una novela insalubre, es siempre una obra de arte sana."

"El hecho de que un hombre sea un asesino no dice nada contra su prosa: las virtudes domésticas no son las bases del arte."

"Las personas verdaderamente religiosas se resignan a todo, hasta a la poesía mediocre."

"Los malos Papas amaron la belleza casi tan viva­mente com los buenos Papas odiaron el pensamiento."

Su ingenio y su dandismo triunfan. Su comedia es representada en tres teatros a la vez. Él las posa de rey, y realmente se cree "el rey de la vida". Lo llama el público a escena para ovacionarlo y él dice negligen­temente. "Estimado público: veo que mi comedia les gusta. A mí también me gusta." Va a Norteamérica a dar conferencias y dice lo que se le antoja. Va a París a vincularse con la highlife de la literatura universal (en el tiempo en que el pobre Hernández escribía en Mon­tevideo el Martín Fierro) y escribe expresamente para Sarah Bernhardt un drama en francés Salomé, eufuista, alquitarado —y aparentemente "tarado". Pero por más que pose de "amoral" e inmoral su pensamiento, como el de Baudelaire, es fondalmente sano, es decir, tiene una "buena teología"; en suma, es inteligente y es ir­landés, ¡no va a escribir la Santa Teresa de su amigo Catulle Mendés, ciertamente! Se casa y tiene dos hijos; pero aunque idolatra a su mujer, dice que no cree en el matrimonio. Un Bernard Shaw antes de tiempo, con la diferencia básica de que Wilde sigue la corriente del siglo en la superficie y la resiste en el fondo, mientras que su sucesor la sigue en el fondo y la zahiere en la superficie; uno es ortodoxo con cara de hereje y el otro es hereje del todo.
El instinto puritano de la sociedad inglesa no se enga­ña: a Bernard Shaw lo festeja y le perdona todo, a Wilde se le revuelve como una víbora. Eligieron bien el punto de mordedura: ¡sodomita! Si lo fue o no lo fue "el hombre del clavel verde", poco importa. Dios solo lo sabe. Para el caso es igual. Constitucionalmente no lo fue, por cierto; aunque todos podemos ser cualquier cosa, si se tercia, pues dice Freud que de nacimiento somos los mortales "perversos polimorfos". En la obra diletantesca de Wilde era fácil encontrar un soneto que hablaba del
"Amor que no ha de osar decir su nombre", y en su conducta una amistad ambigua, insolente y des­preocupada con un joven lord. Lo provocan sabia­mente: escriben en un vidrio del Albemarle Club con un diamante un "graffito" digno de una letrina. El marqués de Queensberry, padre de lord Douglas, deja a la vista en el Club una tarjeta que dice: "A Oscar Wilde, que posa de sodomita." El guante estaba echa­do. El orgulloso artista podía despreciar el insulto y proceder con más cautela. Pudo dos veces marcharse a Francia, antes y después de la sentencia, en el yate del americano Frank Harris que así se lo aconsejaba y se lo rogaba y era lo prudente; aunque no "lo místico". Wilde conforme a su singular temperamento toma el toro por los cuernos, y establece contra el magnate agresor una demanda por difamación en los Tribunales. Eso, diría Sócrates, que tampoco quiso huir de la cárcel, se lo inspiró su demonio.

Estaba perdido. Había caído en la "trampa del ton­to". El viejo lord "está alegre como un cazador", dice Gómez de la Serna. ¿Cuándo no?

Hay momentos en la vida en que uno se siente en una posición falsa y hay que ir avante y dar un manotón en la cortina a ver qué hay detrás, aunque haya lo peor; supuesto que nada hay peor que vivir en una situación de ficción, que es como habitar sobre arena movediza. El hastío es el indicador de esos momentos, el tedio, esa profunda inapetencia y parálisis del alma que se siente cansada de todo. El autor de El arte de hacer enemigos estaba en uno de esos momentos. Es un, es dandy decir, un falso gran señor; pero es un dandy en serio. No es tímido sino acerbo: "Mi deber es divertir­me terriblemente. Sobre todo, nada de dicha. Hay que desear siempre lo más trágico."

En la vista de la causa se comporta como Sócrates; que también fue acusado de sodomita: hace ironía, que es lo mejor que se puede aconsejar para irritar a los santulones... ¡Esos jueces ingleses, terriblemente so­lemnes! ¡Cómo que están salvando nada menos que la moral...!
"—¿Bebe Ud. Champagne? —Me lo prohibe mi médico. —Dejemos ahora al médico. —Siempre lo he dejado.
Asistimos a la lucha entre dos idólatras y dos ídolos, el ídolo de la Moral y el ídolo de la Belleza. Por supuesto que hablamos de la "moral social", Wilde era en la realidad más moral que sus jueces probablemen­te. El ídolo de la Moral lo puede al ídolo de la Belleza. En la guerra de Troya la virago Minerva golpea a la chiquilla Venus como a una gallina.
En los clubs de May Fair se frotan las manos : "Ha caído en la trampa del tonto." Pero el irlandés perma­nece fiel a su ídolo: en el banquillo de los acusados hace arte, representa su mejor comedia: "Mi tragedia es que he puesto mi ingenio en mis obras, mi genio en mi vida." Pobre Wilde. No era un genio. Era un gran ingenio. No había puesto nada en su vida, hasta enton­ces al menos. Pero instintivamente quería ponerlo todo.

"—¿Qué piensa Ud. de Dios y del mundo?
—Pienso que el mundo está para acabarse, porque la mitad de la humanidad no cree en Dios y la otra mitad no me cree, a mí."
"—¿Qué se puede hacer con un hombre que respon­de así sino condenarlo? —como decía Melitto de Sócra­tes. —¿Y qué necesidad tenemos de testigos?"

Pero Wilde no sabía que el último acto de la comedia era inllevable para él: no hay dandismo que aguante una cárcel inglesa, ni siquiera sostenido por la tozudez irlandesa. Campanella aguantó 26 años de cárcel, y siete torturas, escribió 40 libros y salió más obstinado que antes; pero eran otros tiempos y otros hombres, Campanella no era un dandy sino un monje.

Su ídolo lo había de abandonar en la cárcel de Reading. Todos los ídolos abandonan.
Su ídolo le había inculcado el dogma de que el Artis­ta debe tener toda clase de experiencias, pues todas pueden convertirse en Arte. La verdad es que sólo las experiencias que están en la línea de la Providencia y dentro de nuestra misión personal son rectamente con­vertibles en cosa útil.
Pero toda experiencia es convertible por la gracia de Dios en instrumento de salvación personal.

"God bless you, poor little lamb!"

Esta larga dura y excéntrica meditación sobre la Pro­videncia y la tristeza y la maldad que "constituye" (diría Wilde) el fondo del hombre cuentan que enterne­ció a las solteronas inglesas y por medio de ellas contri­buyó a lenificar la dureza medieval de las cárceles británicas. Puede ser. Lo dudo: las solteronas odiaron al "inmundo" con toda la fuerza de sus profundos corazones. Una de ellas le escupió en la cara.

La balada de la Cárcel de Reading es su obra maestra, la pieza más dura de la poesía religiosa moderna.

El artificiosísimo retórico de Salomé escribe ahora con el alma y con palabras tan directas como gritos y tan monótonas como el musitar vedado de los presos sin abrir la boca y sus pasos lóbregos girando en rueda por el patio de asfalto "para hacer ejercicio físico".

"Todos somos igualmente desdichados." Al mísero tahúr o rufián que le musitó en la rueda girante de condenados la misericordiosa palabra que lo salvó del suicidio: "Wilde, sabemos quién es y lo compadece­mos porque sufre más que nosotros" lo llevaron con Wilde al alcalde por hablar en tiempo de silencio. Como el que iniciaba la conversación tenía mayor castigo, los dos dijeron que la habían iniciado, sin mentir ninguno de ellos: todo el aspecto de Wilde era una palabra. El alcalde impuso a los dos la pena máxima. En lo cual fue también lógico.

"El pobre carecía de imaginación —comentó el poeta.

Esa frase "todos somos igualmente desdichados" es el fondo de esa gran elegía, que el poeta tituló Balada, el canto de las fiestas en Francia... Es un balido.
Pues todo hombre mata lo que ama, Y esto que lo escuchen todos. Uno con una mirada acerba, Otro con un tierno apodo, El cobarde con un beso, El valiente de otro modo.

El poema se abre con un planteo de su tema (o de la "ocasión" de su tema, la imagen del condenado a muer­te) digna de Dante y José Hernández. Lástima que todo gran poema sea intraducible:

No llevaba él su cota roja
Porque rojo es sangre y es vino,
Y sangre y vino como había en sus manos
Junto a la muerta cuando vino.
La pobre muerta a quien amaba
Y en su lecho fue su asesino.
Marchaba en medio de los custodios
En mameluco sucio gris,
Un gorro sportsman en la testa
Y un paso ligero y feliz.
Mas nunca vi un hombre mirando
Más socarrón el sol de Abril.
Y nunca vi a nadie mirar
Con ojo más tunante
Arriba a la tiendita azul
Que llama cielo el chironante
Y con velas con bordes de plata
A cada nube navegante.

Yo andaba con las otras almas
En pena en otro barreño
Y cavilaba si habría el hombre
Hecho algo gordo o pequeño.
Atrás una voz musitó bajo:


"Este tipo va al dulce leño."

¡Jesucristo! Las mismas murallas
Se bambolearon de repente,
Y el cielo se volvió en mi testa
Un casco de acero candente,
Y aunque yo era un alma en pena
¡Ay!, mi pena ya no se siente...

El sutilísimo retórico que se gloriaba de no haber repetido ningún adjetivo en un cuento acude aquí a la repetición de palabras, imágenes, versos y estrofas en­teras, como un doblar de campanas, a las frases rudas y gruesas del pueblo, a las rimas internas, al metro popular, monótono e insistente de antes de Shakespea­re, Milton y Ricardo Crashaw. Es que esto ya no es un cuento, sino una pura visión intelectual que se traduce ella sola en imágenes. Su antigua retórica ha quedado atrás; pero no ha desaparecido: la paradoja, el dicho agudo y la metáfora exquisita de extraño gusto inglés, fuerte como el "gin".

Es el infierno del presidiario lo que se levanta ante nosotros, pintado con luces de pesadilla. El purgatorio del presidiario nos lo dio a los argentinos solos, viril y tierno, el hijo mayor de Martín Fierro.
Es el infierno del remordimiento y de la pena sin remisión, la "última pena", repicada con el doble enlo­quecedor de insistentes y ásperas campanas. Pero Wilde hace descender a Cristo a los infiernos. Él solo podía hacerlo. Él sentía el horror de todos más que todos juntos, como afirmó con verdad el otro rufián. Como poeta en su alma de cristal se reflejaba el dolor de todos, el dolor del hombre.

And the wild regrets, and the bloody sweats
None knew so well as I, For he who lives more lives than one, More deaths than one must die...

El "rey de la vida" se había convertido en el rey de la muerte y él sabía que era justo.

La vida de poeta es de cristal
Porque se ve todo al través, y suele
Romperse porque es un cristal que duele,
Vibrátil como un vímen(3) y vital.

Diafragmada película de esquema,
Abierta a las imágenes del orbe,
Todo lo trasparenta lo que absorbe,
Púrpura retiniana que se quema...

Como dijo uno; y a propósito de la "prudencia" del irlandés se podría añadir:

Y en la época nuestra deliciosa
El mal oficio tiene menos baza,
Es lo mejor para él quedarse en casa
Y resistir los vuelos de la diosa.

Aunque ya sé que este experimentado
Consejo mío no será seguido,
Y alondra frágil al primer silbido
Seguirá su señuelo iluminado.

La descripción de la Penitenciaría por el hijo de Mar­tín Fierro, tan profundamente sentida, es un rosario de la aurora al lado del cuadro de Wilde. Ni Dante ha conseguido pintar el Horror con esta luz de azufre, el horror interno, la trituración del alma. Pero el poeta triunfa de su horror tomando la mano de Cristo; de otro modo no hubiese podido describirlo sino solamen­te sufrirlo, o sea sucumbir a él. Solamente con el dolor "superado" es posible hacer poesía.

-Pues ¿quién sabrá por qué camino
Extraño Cristo lo alumbró?...

Decir a los que el patio pisan
Que el Dios Hombre murió por todos

De modo que la palabra final es un pean:

Yet all is well! (4)

Wilde no cede ni al desespero ni al maniqueísmo: una fe loca en el crucificado lo arranca del abismo. Consiguió ver en el horror de la cárcel y a través de él el horror del pecado y de la conciencia manchada, el tema de su Donan Gray; y el que alcanza a ver el pecado como pecado, está salvo:

Yo no sé si las leyes están bien
O si las leyes están mal.
Lo que sabemos los del calabozo
Es que el murallón es fatal
Y que cada día es como un año
Con largos días sin final

Yo sólo sé que cada ley
Que el hombre contra el hombre crea
Des que el primer hombre a su hermano
Mató y abrió la patulea,
Guarda la paja y tira el grano
Como una trilladora fea.

Y también sé y era cordura
Lo supiera todo el que piensa
Que cada cárcel que hace el hombre
La hace con piedras de vergüenza
Y tranca porque Cristo no vea
Cómo el hombre a su hermano prensa.

La guerra del artista y el puritanismo británico ha continuado, como es sabido; David H. Lawrence, James Joyce, Shaw, para recordar sólo a los herejes; pero es una guerra infructuosa de ambas partes. Al fariseís­mo sólo puede desafiar el mártir.

Wilde no fue un santo, pero quizá haya sido una especie de proyecto de mártir. Lo cierto es que a él lo liquidaron los fariseos y que no lo hubiesen hecho si no hubieran olido en el fondo de su obra diletantesca una mística; y no la mística calvinista.

La gracia de Dios que hoy día, cortados sus cauces naturales, funciona según dicen en forma subterránea y de una manera medio salvaje —según dijo Jesús que "funciona" el Espíritu que Ubi-Vult-Spirat (6) - puede ser que haya insuflado al poeta un gran odio al fariseísmo, que siendo él irlandés tenía que volverse pelea.
Y en esa pelea, según podemos píamente presumir, Oscar O'Flahartie Wills Wilde Melmoth finó como artista y comenzó como hombre, es decir, como alma — como "alma en pena".

A su muerte solamente puso él su genio en su vida, quiero decir en su muerte: realizó su última paradoja, que hacia espeluznar al Cardenal Verde, la paradoja del Sodomita Santo.
El clavel verde se cerró y explotó después definitivamente en rosa roja.



P.Leonardo Castellani




1 El 11 de diciembre de 1948 Castellani anota en un cuaderno: "He acabado como Oscar Wilde con La Balada de la Cárcel de Reading y el De Profundis."
2 «Moral cerrada es la que pone todo o el mayor peso en lo exterior y descuida lo interior. El ejemplo típico es el de los Fariseos, a los cuales dijo Cristo: 'No lo que entra en el hombre mancha al hombre (refiriéndose a los alimentos prohibidos de los judíos) sino lo que sale del hombre; porque del corazón del hombre salen los malos pensamientos, los odios, las mentiras, los adulterios, las venganzas. ¿Por qué ponéis tanto empeño en limpiar las afueras del vaso cuando lo interior está lleno de inmundicia? Limpiad primero lo interior y después lo exterior se limpiará solo.'
«No penséis que eso se ha acabado: la moral puritana en In­glaterra, la moral jansenista en Francia, la moral de Kant y la moral laica, fueron (y son) morales cerradas; y eso existe tam­bién entre católicos; existen gentes de moral cerrada, cuyas normas tiran más a lo correcto, a lo irreprochable, a los convencionalismos incluso, que a la caridad y a la verdad. O sea, es la Moral de la Ley, que decía San Pablo, no la moral de la pureza de corazón y la caridad.» (Castellani, Prédicas II, Epifanía).
3 Mimbre.
4 Y sin embargo todo está bien.
5 En Wodehouse (Nueva Crítiva Literaria), Castellani opina que el intento de mandar a la horca al gran escritor P. G. Wodehoust' fue un nuevo episodio de la guerra del artista y el puritanismo británico.
6 Sopla donde quiere (Juan 3, 8).




Apéndice del Editor:


Oscar Wilde se entreveró entre homosexuales y sodomitas; pero en vida siempre negó él haberlo sido. No obstante; luego de su paso por la cárcel (tan verdaderamente relatado por el Padre Castellani) Oscar Wilde se convirtió al catolicismo, cosa que nos hace estar ciertos de su penitencia final, arrepentimiento y NO HOMOSEXUALIDAD. Se dice que su cambio de vida inspiró la conversión de muchos de sus amigos y cercanos. Amigos como Robbie Ross, Aubrey Beardsley, e incluso John Gray, quien lo inspiró para la figura de Dorian Gray. Gray entró al Seminario en Roma, fue ordenado sacerdote y ejerció su ministerio en Escocia con el aprecio de gran parte de sus feligreses. También el hijo menor de Wilde se convirtió al catolicismo. Recemos, entonces, incesantemente por el alma de este artista que murió católico, por si vivió lejos de serlo, para que Dios le haya dado las gracias del perdón y de las buenas obras..

lunes, 3 de enero de 2011

El error de adaptar la Fe a los tiempos: respuesta a Rodolfo Plata

Quisiera realizar una serie de observaciones al comentario que realizara Rodolfo Plata a la entrada Sedevacantismo, sedeplenismo errores y lugares comunes. El Sr Plata es el director de un blog Humanismo Secular Cristiano, quien nos escribiera diciendo:



El autoritarismo pontificio, violenta el principio de colegialidad que debe
regir las decisiones y acuerdos de Asamblea de los fieles en materia de fe o
administrativa; y por ello, los laudos pontificios no colegiados, pueden si o no
acatarse por decisión propia con todo derecho.
Es verdad que tenemos que diferenciar la autoridad legítima del Romano Pontífice de lo que se ha denominado "autoritarismo pontificio" que es lo que hizo Montini/Pablo VI cuando promulgó el Novus Ordo Missae. El Papa es un monarca, y como todo monarca tiene un lìmite. El lìmite del Papa es la Tradición y las leyes eternas que gobiernan a la Iglesia. Ahora bien, la colegialidad se opone al principio monárquico de la Iglesia Católica el cual era reconocido desde antiguo, en efecto San Cornelio escribiò en el Siglo III



Así, pues, el vindicador del Evangelio [Novaciano] ¿no sabia que en una
iglesia católica sólo debe haber un obispo? Y no podía ignorar (¿de qué manera
podía ignorarlo?) que en ella [, en Roma,] hay cuarenta y seis presbíteros,
siete diáconos, siete subdiáconos, cuarenta y dos acólitos, cincuenta y dos
entre exorcistas, lectores y ostiarios, y entre viudas y pobres más de mil
quinientos.

Y en la carta Pastoralibus Curis el Papa Adriano I expresó

... Aquel pseudo-sínodo, que sin la sede apostólica tuvo lugar... contra la
tradición de los muy Venerados Padres, para condenar las sagradas imágenes, sea
anatematizado en presencia de nuestros apocrisiarios... y cúmplase la palabra de
nuestro Señor Jesucristo: Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella
[Mt. 16, 18]; y también: Tú eres Pedro... [Mt. 16, 18-19]; la Sede de Pedro
brilló con la primacía sobre toda la tierra y ella es la cabeza de todas las
Iglesias de Dios.


La Iglesia está fundada por Cristo mismo, y el la dotó de una estructura monárquica. En efecto, si Cristo hubiera querido una democracia la habría constituido de esa manera, pero no fue así.
Tampoco es exacto cuando define a Monseñor Marcel Lefevre como sedevacantista, aunque si es verdad (ya que coincidimos en eso) de que su accionar fue lícito y que no se trató de ningún cisma. Empero lo hacemos por razones diferentes a la que Rodolfo Plata aduce.
Finalmente nos informa:


ES URGENTE LA FORMULACIÓN DE UN NUEVO CRISTIANISMO PARA AFRONTAR CON ÉXITO
LOS RETOS DE LA MODERNIDAD. El reto es superar el nihilismo de la sociedad
actual formulando un cristianismo que se pueda vivir y practicar, no en y desde
lo religioso y lo sagrado, sino en y desde el humanismo secular laico, la
pluralidad y el sincretismo, resaltando la importancia genérica de Cristo y sus
enseñanzas. Y para poder lograrlo tenemos que actualizar la teología, la
cristología y la liturgia, enmarcadas en la doctrina y la teoría de la
Trascendencia humana, conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por
Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la
filosofía clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los
planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia,
desarrollo humano, etc.). Sincretismo religioso expresado por Raimon Panikkar
“Me marché cristiano, me descubrí hindú y regresé budista, sin haber dejado de
ser cristiano


No es la primera vez que somos testigos de estos planteos de un nuevo cristianismo. La idea de que puede haber un nuevo cristianismo no es para nada nuevo, antes bien, es el origen de casi todas las herejías ue pretendieron adaptar las enseñanzas de Nuestro Señor a las costumbres de sus épocas. Pelagio intentó congraciar la Doctrina Cristiana con los estoicos, Arrio simplificar el cristianismo para los paganos...
El error de estos herejes fue simple: ignorar que la Religión Cristiana no es producto de los hombres, sino que fue transmitida por Dios hecho Hombre. Es decir, fue Cristo quien nos entregó una religión que debemos seguir para salvarnos. ¿Podemos cambiar el mensaje de Cristo para hacerlo más cómodo auna sociedad nihilista? ¿Acaso el cristianismo se reduce a la importancia genérica de Cristo y sus enseñanzas? Cristo no tiene para nosotros una importancia genérica, como para el Señor Plata, al contrario, su importancia es fundamental en nuestra fe, ya que ella se sedimenta sobre la profesión de Fe que hiciera Pedro: "Tu eres el Cristo, el hijo de Dios vivo". No se basa entonces en una filosofía, en un conjunto de "buenas acciones" o "buenas intenciones", sino en una doctrina perfecta que fue entregada por Cristo Nuestro Señor. Y ¿Por qué creemos en ella? ¿Por que es esa nuestra voluntad? No, no es tan simple. En Mateo 16,13-20, donde figura la respuesta de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles está la forma por la cual él supo que Jesucristo era el Mesías:

"no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los
cielos."

Es decir, por la Gracia de Dios creemos en él, ya que sin él estamos en las tinieblas, en la obscuridad y la confusión. Sumidos en el error, tal como lo está el Señor Plata, quien pretende sacrificar un diamante por los vidrios de colores de los vedas o Buda.
No hay opción, para nosotros no hay opción: o somos seguidores de Cristo y miembros del Cuerpo Místico, que es su Iglesia, su trigo que, como en la parábola Mt 13, 24-30) irá a su granero, que es el Reino de los Cielos, mientras que la cizaña no tendrá más destino que el fuego.Oremos para que Dios nos de la Gracia de permanecer en su Gracia.

domingo, 2 de enero de 2011

Documento revela que Carlos Urrutigoity fue denunciado por abuso sexual

Tomado de ABC


Un documento de la Iglesia revela que las manifestaciones de Mons. Rogelio Livieres Plano respecto al caso del padre Carlos Urrutigoity no se ajustan a la verdad. Urrutigoity, un sacerdote incardinado en Ciudad del Este, fue denunciado en varias ocasiones por abuso sexual.



En una extensa carta informativa difundida a través de internet, el obispo de Ciudad del Este, Mons. Rogelio Livieres Plano, pretende aclarar la situación del padre Carlos Urrutigoity, incardinado en dicha diócesis y cuya presencia como formador del seminario desató un escándalo en la comunidad religiosa.

Sin embargo, una fuente de la Iglesia nos acercó algunos documentos en los que se revela que las manifestaciones de Livieres Plano en su carta no se ajustan a la verdad.

Dice, por ejemplo, el obispo de Ciudad del Este en su carta: “Recibí a estas comunidades a pedido de la Santa Sede, por una carta del cardenal Francis Arinze, de fecha 2 de abril de 2005.

Sin embargo, en una carta dirigida a Livieres Plano la Congregación del Clero, de la Santa Sede, dice lo contrario y expresa: “Si bien se reconoce y se agradece su espíritu de ayuda al manifestar su disponibilidad como ‘obispo benévolo’ para acoger los mencionados presbíteros (cfr. Cann. 265-272) es mucho más prudente dada la situación actual aconsejar a los sacerdotes a fin de que regresen a su propia diócesis mientras esté en curso el proceso que contra ellos se adelanta”.

Se refiere a los sacerdotes Eric Ensey y Carlos Urrutigoity, expulsados de la diócesis de Scranton (EE.UU.), ambos acusados por abuso sexual y que fueron acogidos por Livieres Plano.
Ensey actualmente está en Roma, según Livieres Plano, en tanto que Urrutigoity fue incardinado y está como formador del seminario diocesiano.

En otra parte de su carta, el obispo de Ciudad del Este señala que consultó con personas expertas y que estas le recomendaron “encarecidamente a las Comunidades de San Juan y al Pbro Urrutigoity”.

El documento Prot. N. 20052509, de la Congregación del Clero de la Santa Sede, del 8 de febrero del 2006 aclara:
La comunidad de San Juan ha sido suprimida por el obispo Joseph F. Martino, obispo de Scranton”.

La Sociedad de San Juan era una comunidad fundada por Urrutigoity y Ensey, integrada por sacerdotes afines al cismático ex cardenal Marcel Lefevbre, quien fue excomulgado por el papa Juan Pablo II.

Livieres Plano dice también en su carta que “no hay, ni hubo nunca ningún proceso penal contra el Pbro. Carlos Urrutigoity, ni en la justicia civil ni en la de la Iglesia”.

Sin embargo, el documento de la Congregación del Clero de fecha 8 de febrero del 2006 dice expresamente lo contrario y señala que “algunos de estos sacerdotes están bajo proceso a causa de graves acusaciones de abuso sexual a menores de edad”.


La carta de Livieres dice en otro párrafo: “En cuanto a la justicia de la Iglesia, el Dicasterio con competencia propia sobre esta materia es la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Esta congregación, después de una exhaustiva investigación tanto en los EE.UU. como en Roma, se expidió sobre el caso en cuestión en carta a Mons. Joseph Martino, obispo de Scranton, el 20 de julio de 2005 (Prot. N. 238/20004-21480), no dando siquiera lugar a un juicio canónico contra el Pbro. Urrutigoity
”.


Sin embargo, la carta de la Congregación del Clero es de una fecha posterior, del 8 de febrero del 2006, y señala lo siguiente: “Los sacerdotes están actualmente ausentes de la diócesis de Scranton, sin el permiso de su ordinario” y le recuerda que algunos de estos sacerdotes están “bajo proceso”.


En su carta, Livieres reconoce que la suprimida Sociedad de San Juan sigue activando en la diócesis de Alto Paraná, cuando señala: “Quiero expresar mi admiración por la calidad espiritual y humana de los miembros de las comunidades de los miembros de las Comunidades de San Juan que han acompañado al Pbro. Urrutigoity en mi diócesis”.

Reflexión sobre el Sagrado Nombre de Nuestro Señor Jesucristo

En el blog amigo de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia se publicó la siguiente reflexión a propósito de la Festividad del Nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
Como siempre (y antes de pasar a la reflexión en sí) recordamos los datos de nuestros amigos.

Calle Buenos Aires 695 esq. Painé, 6030 Vedia
Pcia. Bs.As.Tel. (02354) 421230
Misa todos los Sábados a las 20:00 hs. y los Domingos a las 9:00 hs., quince minutos antes de cada Misa se reza el Santo Rosario.
Para Catecismo de Primera Comunión y Cofirmación, llamar por tel. a la Capilla, como así también para consejería espiritual.




¡Queridos fieles, lectores y amigos!
“No se ha dado a los hombres otro nombre debajo del cielo, por el cual debemos salvarnos”

Estas palabras, del Espíritu Santo, son dichas a san Pedro, para que las trasmitiera a los gobernantes de sus días, recordadas ahora a nosotros en Los Hechos de los Apóstoles. Si habremos de salvarnos, este santo nombre debe estar siempre en nuestros labios todos los días de nuestra vida pero de manera más particular al momento de nuestra muerte.
No podemos hacer otra cosa que admirar el valor de los apóstoles, especialmente el de san Pedro, según lo podemos constatar en la lectura de este día. Este es el poder de Dios otorgado a ellos por el espíritu Santo, quien es enviado por el Padre y el Hijo. De igual manera nosotros hemos recibido al Espíritu Santo, en nuestra Confirmación.Se nos ha dado la gracia de invocar el Santo Nombre de Jesús con gran eficiencia. Cristo nos ha dicho que todo lo que le pidamos al Padre en Su nombre, se nos dará. Este nombre tan sagrado y santo es poderoso para nuestro avance en la vida espiritual y para nuestro bienestar general.
Podemos ver a nuestro alrededor como, el Demonio ha tenido gran éxito en lograr que el ser humano en general, pierda de vista la perspectiva de la grandeza de este santo nombre. Utilizado de manera frívola constantemente.
Es utilizado para demostrar sorpresa o incredulidad, es tan frecuentemente utilizado sin respecto que ha perdido ya todo significado.
Además de romper, el Segundo Mandamiento de la Ley de Dios, No tomarás el nombre de Dios en vano, con gran frecuencia escuchamos el mal uso que se le da a este santo Nombre. Deberíamos de sentirnos muy avergonzados al saber que esta práctica continúa cada vez peor y nosotros no hacemos nada al respecto. Debería de hervirnos la sangre ante los insultos cometidos contra Dios, sin embargo nos dejamos arrastrar por la corriente como si nada pasara.Y en verdad, tal vez ¡nada haya sucedido! Tales almas no tienen temor a su condenación eterna, tal vez porque ya estén condenadas, y sólo esperan la ejecución de su sentencia. En tales circunstancias debemos sentir una gran tristeza por las almas que se han de perder para siempre.
Si sólo pudiéramos ver el estado actual de tales individuos. Quedaríamos llenos de temor y espanto por el futuro de tales almas condenadas para siempre, al tratar de impresionar a los demás con sus blasfemias. Que vanidad y orgullo desmedido, no sentir nada al insultar el Santo Nombre de Dios.
Vemos que esto no es sólo entre los analfabetas, groseros y vulgares; no, lo vemos en los más altos estratos sociales y educativos. Se ha convertido en uso universal y aceptado en todos los niveles sociales.
Como nos dice San Pablo el día de hoy. Ahora es el momento de hacer algo al respecto. Posiblemente no podamos enderezar todos los caminos torcidos de la sociedad, pero sí podemos corregir los abusos a nuestro alrededor. Debemos levantarnos en defensa de este Santo Nombre, ya no podemos permanecer callados ni un minuto más.
No debemos tener temor de manifestar nuestro descontento ante los insultos casuales o con sarcasmo lanzados sobre Dios o sobre nuestra Fe.
Así como habitualmente somos cuidadosos de no utilizar palabras que puedan ofender a los demás, ¿No haríamos lo mismo para no ofender a Dios y, evidentemente a nuestros demás hermanos en la fe?
Tomemos en serio nuestras obligaciones como miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance por guardar el Segundo Mandamiento de la Ley de Dios, tanto nosotros mismos, como los demás a nuestro alrededor. Y no nos detengamos ahí, hagámoslo parte de nuestra oración diaria, recitando las Letanías en Desagravio por las infinitas ofensas en contra del Santo Nombre de Jesús.
¡Ave María Purísima!