domingo, 27 de febrero de 2011

Beatificación de Juan Pablo II: Algunas respuestas de Monseñor Fellay

El sitio oficial de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en Sudamerica ha publicado parte de una entrevista a su actual superior, Monseñor Fellay. Estas, como otras palabras del superior nos hacen reflexionar y continuar rezando por la Fraternidad.



29. ¿Crea un problema el anuncio de la próxima beatificación de Juan Pablo II?
— Un problema grave: el de un pontificado que avanzó a grandes pasos en el sentido errado, en la dirección del progresismo y de todo aquello que se llama “el espíritu del Vaticano II”. Por eso, no es sólo una consagración de la persona de Juan Pablo II sino también del Concilio y de todo el espíritu que lo acompañó.

30. ¿Hay un nuevo concepto de santidad desde el Vaticano II?
— ¡Es de temerse! Es un concepto de santidad para todos, de santidad universal. Es verdad que hay una llamada, una vocación a la santidad hecha a todos los hombres; lo falso es rebajar la santidad a tal nivel, que lleva a pensar que todo el mundo va al cielo.

31. ¿Cómo podría permitir Dios verdaderos milagros para refrendar una falsa doctrina, con motivo de las múltiples beatificaciones y canonizaciones hechas en los últimos decenios?
— Ése es el problema: ¿se tratará de verdaderos milagros? ¿Se tratará de prodigios? Para mí existen dudas. Estoy muy extrañado, por lo que puedo saber, por la ligereza con la que se manejan estas cosas.

32. Si las canonizaciones comprometen la infalibilidad pontificia, ¿se pueden desconocer los nuevos santos canonizados por el Papa?
— Es verdad que hay un problema en las actuales canonizaciones. Con todo, uno puede preguntarse si en la fórmula utilizada por el Sumo Pontífice existe una verdadera voluntad de comprometer la infalibilidad. En el caso de la canonización se cambió la fórmula, los términos son mucho menos expresivos que antes. Creo que eso va de la mano con la mentalidad nueva, que no quiere hacer definiciones dogmáticas comprometiendo la infalibilidad. Ahora bien, admitamos que estamos ante presunciones… No hay respuestas convincentes, excepto la de la intención de la autoridad suprema de comprometer o no su infalibilidad.

33. ¿Uno puede elegir entre los santos recientemente propuestos a la veneración de los fieles? ¿Qué hay que hacer con el Padre Pío?
— Pienso que no hay que elegir. Sin embargo, siempre se podrá atender a los criterios que han sido universalmente reconocidos en el pasado. Así, cuando se está ante una devoción popular masiva —como es el caso del Padre Maximiliano Kolbe o el Padre Pío—, no debería generar dificultades. Reitero, aquí no hay más que opiniones, en razón de la ausencia de un juicio magisterial enunciado dogmáticamente.

34. ¿Y Mons. Lefebvre? ¿Conoce Ud. ejemplos de gracias concedidas por su intercesión?
— Sí, se conocen, y se conocen bastantes. No sé si corresponden al orden de los milagros… tal vez sí en un caso u otro. En el caso de la curación de enfermedades no tenemos, que yo sepa, todos los documentos médicos necesarios. Muchas gracias se conceden por intercesión de Monseñor. No abundo más.

La FSSPX dice "No" a la beatificación de Juan Pablo II

La siguiente noticia me llegó por Correo Electrónico y quería compartirla con ustedes.







Noticiaba aquí en mi entrada de ayer que la FSSPX se acababa de pronunciar, antes de ayer, en contra de la beatificación de Juan Pablo II. He estado leyendo ahora detenidamente las declaraciones de su superior/general reproducidas íntegramente en el sitio digital de la fraternidad divulgadas por la prensa italiana, y sin duda, y pese a lo circunspecto del lenguaje utilizado, se trata de un paso adelante en esa cuestión tan cadente que esta dividiendo no poco a los católicos en unos países más que en otros.
La FSSPX, fiel en eso a una linea que compartía plenamente su fundador Marcel Lefebvre, acabaría entrando en conflicto con el pontífice anterior Juan Pablo (II) tras unos primeros momentos de expectativa y de titubeo a seguir a su eleccion en el cónclave que sucedió -en el 78- a la muerte de Juan Pablo I, que se verían dominados por la audiencia que concedió al nuevo pontífice al arzobispo rebelde, en los primeros meses a seguir a su nuevo nombramiento.
Y fue por culpa de la reunión ecuménica de Asís que pareció a los tradicionalistas infligir claramente el principio -dogmático o cuasi/dogmático-, "Extra ecclesia nulla salus" (fuera de la iglesia no hay salvaciõn), que el magisterio eclesiástico mantendria a rajatabla en los últimos siglos. El margen que ofrecía a su postura la teología tradicional que profesaban y siguen profesando les dejaba no obstante poco margen de maniobra: o el acatamiento o "grosso modo" la declaración de sede/vacante.
El arzobispo disidente decidiría no obstante mantenerse (él y sus seguidores) en tierra de nadie, en una especie de limbo teologico que no le salvó al final de ser excomulgado (...) Y la tierra/de/nadie lo volverían a ser para sus discípulos y herederos los pasillos y estancias vaticanas por donde vienen discurriendo -a sus anchas- desde hace dos años en unas conversaciones que amenazan ahora con encallar definitivamente, como aquí ayer ya lo deje sentado. Por culpa (mayormente, o en parte) de la beatificación de Juan Pablo (II)
En los años que permanecí en el seminario de Econe fui testigo de primera mano de una polémica doctrinal acompañada de enfrentamientos más o menos larvados, discretos o solapados en el orden personal -sin llegar por cierto nunca a las manos (...)- entre el fundador de la FSSPX y otras figuras de destaque de la corriente católico/tradicionalista en Francia (o de lengua francesa) Una de ellas la encabezaba el Abbé de Nantes del que aquí ya hablé que acabo formalizando su discrepancia con el arzobispo rebelde en una declaración escrita que se perdía fatalmente en sutilezas y bizantinismos (teológicos) como solía ser el caso por lo general en ese género (cuasi literario) caracterizado por la disputa o la polémica (religiosa), y en la que se negaba a Lefebvre el derecho a resistir a las instrucciones emanadas del Vaticano -que le ordenaban someterse y cerrar su seminario sin mayores dilaciones-, como lo venía haciendo ya entonces,a partir del momento, decía aquél, que no se ponía en duda la legitimidad del pontífice reinante entonces (Pablo VI) ni siquiera lo desacertado de su conducta publica y porque Lefebvre y sus seguidores se limitaban a desobedecer sin más, sin llegar -como le instaba a hacer su rival y contradictor- hasta echar en cara en publico al pontífice reinante entonces su conducta siguiendo ejemplos de resistencia (a la autoridad) que recogen los evangelios (canónico,s)
Y en ese punto cabe reconocer que el fogoso eclesiástico francés tradicionalista había predicado con el ejemplo presentándose con sus seguidores en Roma a principios de la década de los setenta para allí lanzar, en una reunión abierta al público, su libelo de acusación contra Pablo VI (Liber Accusationis) que uno de sus seguidores alcanzó a entregar en mano al propio interesado en audiencia publica en el vaticano (tras lo que se vería expulso de territorio italiano)
La otra tendencia que disputaba doctrinalmente contra la anterior y en contra también de la postura mantenida por el arzobispo Lefebvre (y su FSSPX) -como si la doctrina/católica se hubiera convertido de pronto en un puerto de arrebatacapas de todos contra todos (...)- lo era la sostenida por los llamados "sedevacantistas" Una denominación que gozó de cierta difusión en los medios por aquellos años (y que aún no perdió del todo) y que designaba a aquellos que mantenían que la sede romana estaba "vacante" desde el concilio en la medida que el vaticano II había formalizado (de forma mas o menos solemne) una ruptura con la tradición/católica.
Su principal argumento tal y como se vería expuesto y defendido en una obra difundida "sotto voce" por la TFP brasileña (y consortes) lo era un adagio de teología tradicional que rezaba, "papa hereticus, depositum est", contrapuesta en la obra aludida a aquel otro de "papa hereticus deponendum est"; el segundo defendida por los teólogos mas destacados de los tiempos de la eclosión del protestantismo y el primero (que gozaba de las preferencias de la TFP y del autor de la obra) un poco mas tardía, del período del triunfo la contrarreforma al interior de la Iglesia católica, tras el concilio de Trento.
Como lo ilustraban las dos personalidades emblemáticas en extremo que encarnaban una y otra postura en la historia del magisterio, el cardenal Cayetano, por un lado, legado pontificio en Alemania en los inicios de la revuelta protestante, y por otro (san) Roberto Bellarmino, jesuíta italiano y figura de destaque de la compañía de jesús de la época de la guerra de los Treinta Años.
La TFP como aquí ya comenté juzgó al final mas prudente no publicar ese trabajo llamado a ser en principio la segunda parte de una obra de la que la primera parte -sobre el Novus Ordo Missae- sí que vería la luz en cambio.
Y tanto ellos como la FSSPX se verían en consecuencia abocados a navegar en las aguas profundas -e inciertas (como la navegación internacional)- de una postura de resistencia al vaticano difícilmente defendible desde las posturas de teología tradicional tan estrictas y rigoristas que siempre mantuvieron. Lo que en la situación actual viene a ponerse de nuevo de manifiesto.
Y es en la medida que parece difícil oponerse a la beatificación del pontífice anterior Juan Pablo II sin poner "pari passu" directa o indirectamente en causa la autoridad (moral) de su principal impulsor, Benedicto XVI, sucesor de Juan Pablo (II) en la sede pontificia. Porque si nos encontramos como así parece a todas luces delante de una encrucijada decisiva en la que las autoridades vaticanas parecen haber decidido irrevocablemente la beatificación del pontífice anterior, de punto de partida en una singladura de futuro irreversible, está claro que o los unos o los otros se equivocan o se están equivocando.
Los que mantenemos que la canonización del papa anterior supone -además de una hipotecar el futuro imperdonablemente- una afrenta al honor de los católicos del mundo entero por culpa de su conducta publica -por acción como por omisión- los largos años de su pontificado, tal y como lo afirmo en mi "Liber accusationis", o al contrario, los que piensan que su canonización -y cuanto mas solemne y apoteósica mejor que mejor- será el instrumento oportuno ("providencial") susceptible de cerrar la boca a los detractores y poner coto de una vez por todas a los escándalos -en materia de pederastia de eclesiásticos sobre todo- que amenazan la credibilidad del catolicismo y comprometen gravemente el buen nombre de los catolicos en el mundo entero, individual como colectivamente considerados. Desde los tiempos del anterior pontífice (...)
Las tensiones al interior de la iglesia no son nuevas no obstante en el catolicismo, y me refiero tanto a un antes como a un después del concilio vaticano segundo. El concilio las entronizaría solemnemente por así decir de forma visible, pero la historia de la iglesia (y de los dogmas) se habrá visto esmaltada (es un decir) de querellas doctrinales -más o menos bizantinas- y entre todos las disidencias o movimentos cismáticos que surcaron la historia de los países católicos estos últimos tres siglos, hay una poco conocida entre españoles por tratarse de un fenómeno específicamente francés estrechamente ligado a la revolución francesa y a la dominación napoleónica y lo sería el llamado cisma de la "Pequeña Iglesia" (" la Petite Eglise ")
Un cisma por exceso de fidelidad -como lo siguen describiendo algunos diccionarios de teología y de historia de la iglesia- de los más fieles a la iglesia y al catolicismo en Francia en el periodo de persecución que abrió la revolución entre los católicos franceses. Tras la firma del concordato con Napoleón, ciertas regiones del este del hexágono, la Vandea (Vendée) en particular -teatro de una feroz resistencia armada antirrevolucionario en nombre de la religión que se saldaría con el primer genocidido (democrático) de los tiempos modernos- se declararon en rebeldía frente a la autoridad eclesiástica.
Y el movimiento no se limitó sólo a las estratos populares sino que como consecuencia de aquel trance una treintena de obispos franceses -que habían arrastrado y sufrido persecución en el periodo revolucionario- se refugiaron en Inglaterra y rompieron abiertamente con el Vaticano. ¿Se puede acaso mostrar discrepancia con la beatificación que se aproxima -por razones doctrinales (de divergencia insalvables en materia de ecumenismo como es el caso de la FSSPX o por una cuestión elemental de honor individual y colectivo como nos ocurre a otros)- y poder declararse y sentirse al mismo tiempo "en plena comunión con la sede/apostólica" (por emplear el lenguaje mas rancio y consagrado)?
La cuestión no deja de plantearse en conciencia -en los términos, además, más drásticos e inapelables -, todos estarán aquí de acuerdo. En un comentario a una de mis anteriores entradas en el tema se me reprochaba una visión "extremista" (y estrecha) de la iglesia -"verbi gratia" del catolicismo- en la medida que según mi contradictor yo parecía negar, en la postura mantenida en mis escritos, la posibilidad a la iglesia/católica de una tarea de proselitismo entre todos aquellos que de una forma u otra se vieron seducidos por la actuación o el estilo (personal) del pontificado del papa anterior Juan Pablo II sin que ello -a creerles- significase una ruptura con lo que fuera.
Tal vez no, pero en cuestiones de honor individual o colectivo como las que a juicio de muchos (entre los que me encuentro) la beatificación del papa Wojtyla nos plantea, ese margen de maniobra que pretenden ver algunos en la tesitura en la que se ahora nos coloca, lisa y llanamente no existe. To be or not ot be. El buen/nombre del papa/polaco, salvaguardado para la posteridad por unos fastos sin precedentes como los que nos anuncian, al precio de nuestro honor individual y colectivo de católicos y de españoles; o viceversa.
En el programa radiofónico de ayer noche de César Vidal se veía reservados unos minutos el tema de la beatificación pontifica en curso. Y cual seria mi sorpresa cuando me encontré con una entrevista -en el marcado del referido programa- al responsable de viajes del Corte Inglés, dando toda clase de detalles del muestrario de viajes programado bajo el patrocinio de esa célebre firma con motivo de la beatificación pontificia.
Acompañado de una gama variada de precios y facilidades (de pago) En una ilustración flagrante del silencio cada vez mas ensordecedor y ahogadizo que se está instalando en amplios sectores de la prensa de opinión española en relación con el tema en ascuas.
¿Infalible Benedicto XVI en caso de que se acabe consumando su intención de llevar a cabo -contra viento y marea- la beatificación de su predecesor en el trono/pontificio? Está claro que si así lo hace se equivoca. Y no veo en nombre de qué se nos podrá negar el derecho de proclamarlo.
En defensa propia -como aquí ya lo tengo explicado- y por el honor de los católicos españoles puesto en entredicho (y del mundo entero) en lo sucesivo.

EL barroco asunto de El Palmar de Troya

Un lector que no dejó su nombre publicó como comentario una muy interesante historia sobre el Palmar de Troya. Dada su extensión creo que es muy bueno que todos puedan acceder a ese texto desde una entrada diferente, así que aquí se los presento.


REPORTAJE: El barroco asunto de El Palmar de Troya / 1
Un aluvión de apariciones
José Jiménez Lozano 09/05/1976

Las supuestas apariciones de la Virgen en la tierra sevillana de El Palmar de Troya y la extraña mística creada alrededor de los más preclaros videntes de aquel fenómeno han supuesto y suponen un tema de escándalo para muchos, de perfección espiritual para otros y de comienzo de un nuevo cisma en el seno de la Iglesia para algunos. José Jiménez Lozano estudia para EL PAIS, en el primer capítulo de una serie de cuatro, este abigarrado y, como él mismo dice, barroco asunto.
El 27 de diciembre de 1969 Clemente Domínguez, -uno de los videntes de El Palmar de Troya y ahora general de la Orden de Carmelitas de la Santa Faz por él fundada -después de haber sido ordenado sacerdote y obispo por Mons. Ngo, antiguo arzobispo de Hué y hermano del presidente vietnamita Ngo Diem-, dijo a sus amigos que tenía que entregar un mensaje celestial a Su Excelencia el Jefe del Estado en su residencia del Pardo y que, «si en contráblamos dificultades para entrar en El Pardo, teníamos que conseguirlo por la brava». Las pretensiones de Clemente Domínguez eran nada menos las de que el general Franco, en sii. acostumbrado discurso de fin de año, leyera a los españoles el citado mensaje secreto que Clemente Domínguez había recibido de lo Alto. Clemente Domínguez y sus amigos marcharon, efectivamen te, al Pardo, pero los funcionarios del palacio se negaron a dejarlos pasar, toda vez que no tenían concertada audiencia, y se negaron igualmente a aceptarles una carta, indicándoles que la corres pondencia para el Jefe del Estado se debía entregar en la secretaría particular del mismo, que funcionaba en el Palacio de Oriente.
Así que el grupo de amigos del Palmar se dirigió hacia allá, aunque a última hora decidió no entregar la carta, ya que en la vecina iglesia de Carmelitas de la Encarnación, en la que entraron cuando se dirigían al Palacio de Oriente, Clemente había visto a la Virgen y ésta le había dicho que el Diablo le había engañado. Un acompañante de Clemente y singular defensor de los fenómenos sobrenaturales del Palmar comentó luego: «Mira que si se nos ocurre asaltar El Pardo, la hacemos sonada».
Un año después, en Roma el 8 de julio de 1970, miércoles, al final de, una de las audiencias pontificias, Clemente Domínguez saltó la tribuna del público donde se encontraba, sorteó a la guardia suiza y se hincó de rodillas ante el, cortejo que,acompañaba al Papa en su silla gestatoria, blandiendo una carta que le fue retogida por un monseñor a una indicación de Pablo VI. Pero la cosa tampoco pasó de aquí. Clemente Domínguez, que ya había estado asociado de alguna forma a los sucesos de Garabandal y se decía llamado por la Virgen, no era, sin embargo, por esas fechas, otra cosa que uno más de los videntes del Palmar, y no de los principales. Aunque ya parecía dispuesto a alzarse con el santo y la limosna, porque, como luego ha mostrado, no le faltaba lo que en un cierto argot se llama, con cierto "místico" eufémismo, «santa osadía» o «santa audacia».
Las apariciones en El Palmar de Troya, en una finca llamada La Alcaparrosa, a unos tres kilómetros de aquel pueblo y a quince de Utrera, en la provincia de Sevilla comenzaron un 30 de marzo de 1968, junto aun lentisco situado a un centenar de metros de la cerca de dicha finca, que bordea la antigua carretera de Cádiz, y sus primeras beneficiarias fueron cuatro niñas, Ana García, Ana Aguilera, Rafaela Gordo y Josefa Guzmán, que pronto desaparecerían del escenario, porque la Virgen, de cuya presencia se hablaba, comenzó a revelarse en seguida a otras muchas personas y, al parecer, ya no a las primitivas videntes: a Rosario Arenillas, del Palmar de Troya, el 11 de abril; a María Marín, de Utrera, el 20 de mayo; a María Luisa Vila, de Sevilla, él 6 de junio, y luego, en ese mismo año, a otros muchos, mientras que Clemente Domínguez tuvo que esperar a tener su primera visión celestial el 30 de septiembre de 1969. Pero los personajes celestes que aparecían también fueron multiplicándose, y el P. Pío de Pietralcina, Santo Domingo de Guzmán o San Fernando, e incluso el Padre Eterno, con su propio nombre y aspecto de imaginería popular, han hecho pre sencia en El Palmar. María Luisa Vila, María Marín y Rosario Arenillas han comulgado con extrañas especies eucarísticas que los Angeles extraerían de los sagrarios de las iglesias católicas, exactamente como había venido ocurriendo en Garabandal y en Ladeira, y el 14 de septiembre de 1970 la Virgen llegó a dejar al cuidado de María Marín, en su propia casa, al Niño Jesús, durante veinticuatro horas. Y ésta se interesaba por el éxito de su cometido, preguntando: -«¿Te lo cuido bien, Madre mía?,¿Estás contenta? ¿Qué tengo que darle? ¿Le preparo el biberón? ¿No toma nada? ¿Está dormido ... ? ¿Que se ha despertado? No me había dado cuenta». En julio de ese mismo año, la misma María Marín había cortado al mismo Niño Jesús un rizo de pelo, rubio por cierto, por encargo del P. Luna, y en el libro que este clérigo dedicó a los sucesos del Palmar, «La Madre de Dios me ha sonreído», puede verse una fotografía del rizo, colocado entre cristales como una preparación de laboratorio, y el acta testifical del hecho, firmada por doce testigos.

En otra especie de prueba, el mencionado P. Luna ofreció a la vidente un bolígrafo para que la Virgen lo besara, pero María Marín argumentó que «la Virgen no besa bolígrafos... A lo mejor no le gusta. Una vez me lo tiró». La aparición, sin embargo, reclamó luego el bolígrafo en cuestión, y la vidente, que había visto ya que no se trataba de un bolígrafo, sino de un aspersor de agua, bendita o hisopo portátil -extraño adminículo litúrgico, por cierto, pero que quizás simboliza un cierto concepto de lo que debería ser en opinión de muchos el aggiornamento, de la Iglesia-, la roció con él de agua bendita, y el Niño Jesús, entonces, se sonrió y -Se santiguó. A María Luisa Vila, por su parte, los estigmas de la corona de espinas, y más tarde Clemente Domínguez llevaría sobre su frente una herida en forma de cruz.

Tapieros

Clemente Dórnínguez se hizo en realidad en seguida con los acontecimientos del Palmar, y las anteriores videntes parece que se quedaban por fuera de, la tapia que rodeaba a la finca. Los partidarios de estas videntes eran lla mados los tapieros por los partidarios de Clemente Domínguez, y durante algún tiempo hubo sus más y sus menos entreambos bandos. En 1970 hizo también su aparición el Demonio, al que vio la propia María Marin además de un tal Manolo, que, como consecuencia de ello, sufrió convulsiones poderosas, Por el lado de las apariciones celestiales, se había mostrado también la Santa Faz de Jesús, y para el 15 de mayo de ese año Clemente Domínguez había movilizado de tal manera a la opinión, que ese día se reunieron en El Palmar unas cuarenta mil personas. Había allí enfermos de todas clases, ciegos, cojos, subnormales y sordomudos, y Clemente Domínguez no dudó en prometer milagros. El monitor o traductor de las revelaciones de Clemente dijo por los altavoces: «El que verdaderamente tenga fe , aunque esté paralítico, que se levante sin miedo,.yaque el que tenga miedo es que desconfía de mi poder... A los ciegos les pido que abran los ojos, pero antes que abran sus corazones y que me metan en ellos. Se obrarán grandes milagros. Sólo un momento de duda bastará para no curarse. El cielo obra prodigios con la colaboración de los hombres», y al día siguiente, el «ABC» de Sevilla decía incluso que un sordomudo había conseguido hablar. En adelante, de todas formas, en El Palmar, al decir de sus partidarios, ocurrirán toda suerte de prodigios y curaciones.
Pero los mensajes celestes iban adquiriendo un tono mucho más resuelto y menos sentimental. El 12 de dicÍembre. Clemente Domínguez recibe el siguiente: «Que se extienda y proclame el rezo del Santo Rosario de cincuenta Padrenuestros, cincuenta Avemarías y cincuenta Glorias con Ave María Purísima; que se extienda a todo el mundo la adoración de la Santa Faz del Señor; la salvación del mundo está en hacer lo que se ha dictado en este mensaje», y es Santo Domingo de Guzmán quien habla así. Unos días más tarde la Santa Faz dice, por su cuenta: «En verdad, en verdad os digo: el que no ama a mi Madre no me ama a Mí, ni al Padre; por tanto, yo lo tendré en cuenta en el día del Juicio», y a su vez, la Inmaculada: «Yo os digo que a quien. no adorare la Faz de mi divino Hijo, yo no le oiré», y el propio Padre Eterno: «La adoración del Rostro divino de mi Hijo la tenía preparada antes de la: creación del hombre, porque ya estaba en mi mente». Y, todavía, el Sagrado Corazón de Jesús: «Quien adorare mi divino Corazón y no adorare mi divino rostro, no tendré compasión de él». Ni de la sintaxis, si se permite decirlo.
Santo Domingo de Guznián, de nuevo, ordena, en fin, que el Papa prescriba que toda la Iglesia adore la Santa Faz, todos los mediante la práctica del Viacrucis, y, lo que aún es más perentorio, «que el Papa acepte datos que Dios le manda por medio de las apariciones en todo el mundo, que el Papa obligue a colocar en todas las Iglesias del mundo el Santo Rostro de Jesús». Y, comparado con esto, la opinión de Fernando III, el Santo, que hizo también su aparición, apenas si es relevante: «El sevillano que no defiende a la Virgen no es de esta tierra. No lleva la raigambre de la mariana, invicta, noble y heroica ciudad de Sevilla». Aunque esta opinión iba afectar, enseguida, al cardenal-arzobispo de Sevilla, que en esas fechas desautorizó loque en El Palmar estaba ocurriendo, mientras la advertencia canónica de éste no afectaría para nada, como es lógico, a quienes tenían línea directa con el Más Allá y de hecho se constituían en cabezas de la Iglesia si se seguía la opinión de Santo Domingo de que en adelante el propio Papa tendría que estar a expensas de sus mensajes. Acababa de nacer la Iglesia del Palmar de Troya, la verdadera y única Iglesia, ya que, como en seguida se iba a decir sin tapujos, la Iglesia de Roma estaba totalmente corrompida a partir del Vaticano II

miércoles, 23 de febrero de 2011

La virgen de Zeitun

Entre 1968 y 1970 en Zeitun, Egipto ocurrió un suceso que tuvo en vilo a la Iglesia Copa en particular y a todos los egipcios en general, católicos y coptos, musulmanes y comunistas se reunieron para observar a la "mujer" que aparecía en el techo de una vieja Iglesia Copta ubicada donde la Sagrada Familia se refugió mientras escapaban de Herodes. El suceso tuvo su origen el dos de abril de 1968.
La TV egipcia y miles de fotógrafos capturaron las imágenes, y el mismo presidente Nasser, declarado comunista quedó estupefacto mientras veía a la Virgen María. Un interesante video puede ser visto haciendo click aquí.

EN vano las autoridades locales intentaron descubrir el "truco", más allá de los arrestos e interrogatorios, no podían demostrar que se trataba de una ilusión ni de una farsa. Y cada´vez que la Virgen aparecía, más personas se reunía a contemplarla.
Los musulmanes, que son herejes e infieles llegaron a exclamar un verículo de una asora del Corán que dice:



"María, Dios te ha escogido; te ha purificado; te ha escogido entre
todas las mujeres"

La persecución contra los católicos y la secta copta disminuyó gracias a la aparición. Además, se dieron numerosas curaciones en esos años. La Iglesia Ortodoxa realizó investigaciones y aprobó esto como un milagro. De hecho algunos de sus miembros pudieron ser testigos de como un humo de color purpura se elevaba desde la Iglesia durante las apariciones, y como la mujer era rodeada de un globo de luz
La Virgen no dirigió su palabra a los coptos, solamente manifestó su gloria entre los infieles en un lugar donde, esperamos, pronto la Fe Católica Verdadera vuelva a ser creída y prácticada.



viernes, 18 de febrero de 2011

La Misa Negra en el Vaticano

Es muy conocida la historia citada por Malachi Martin en su libro "La casa barrida por el viento" de la realización de una Misa Negra en la Capilla Paulina el 29 de junio de 1963 donde se entronizó a Satanás. La famosa alocución en la cual Montini/Pablo VI había dicho que el "humo de Satanás gabía entrado a la Iglesia" despertó más sospechas.
Bueno, en junio del año 2009, luego de varios años de restauración la Capilla Paulina fue abierta al público y además reconsagrada. Cuál era el motivo de dicha reconsagración: reparar un rito satánico celebrado en secreto en el año 1963.
En el periodo Libero dos británicos Stephen Klimczuk y Gerald Warner, en un “estudio” llamado “Guia a los lugares más secretos del mundo”, citan el episodio descripto por el Padre Malachi Martin en el libro que ya citamos.

Anglicanos crean ordinariatos para ex sacerdotes de la Iglesia Conciliar




La noticia no es realmente sorprendente. Todos sabemos que la Iglesia Conciliar atraviesa una grave crisis debido a que la misma abandonó la Doctrina Cristiana por una fe modernista. Los frutos del concilio, tal como le expresaron los Padre Cekada, Monseñor Dolan, Monseñor Sanborn y también Monseñor Richard Williamson en varios escritos y sermones se pueden constatar en las abundantes salidas de "sacerdotes". Cada año las cifras de ingresantes a los seminarios disminuyen (salvo en aquellos "tradicionalistas" que están en comunión con la Roma Conciliar) y más sacerdotes abandonan el ministerio.


La maoyría de estos lo realizan debido a que han conocido a una mujer y desean contraer matrimonio. El celibato se les vuelve insoportable y la única forma de estar "en paz" con la conciencia es solicitar la reducción al estado laical. Empero, existe otra "salida": cambiar de religión.


Esta situación es una de las más comunes en América Latina donde el movimiento de sacerdotes casados es sumamente fuerte y peligroso. No sólo por la campaña contra el celibato (tema que tal vez se podría discutir en un futuro concilio), sino porque además estos sacerdotes hacen gala de un liberalismo y modernismo que no puede sino asustarnos, ingresando a comunidades netamente heréticas, incluso peor que la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Un ejemplo reciente lo tuvimos en Estados Unidos con el "Padre" Alberto Cutié quien pasó a la Iglesia Episcopaliana de Estados Unidos que se jacta de "ordenar mujeres" y homosexuales... El golpe más grave lo dió Emanuel Milingo, que repercutió muchísimo en América Latina donde sus acólitos crearon rápidamente instituciones y estructuras de apoyo.


En Perú ya teniamos noticia de "Monseñor" Ermán Colonia, el cual dirige una secta que se dice católica y que no es sino un conglometado ecletico de herejías ultramodernistas. Esta secta es una de las mas fervientes defensoras de los "sacerdotes casados" llegando incluso a esparcir errores que confunden a los simples sobre las Iglesias Orientales, las cuales tienen un régimen muy estricto al respecto, tal como nos informara el Diácono Jesús, amigo del rito oriental.


Sirva esto de introducción a la siguiente noticia. La Iglesia Anglicana de Perú (es decir la que está en comunión con la Sede de Canterbury, no una comunidad Anglicana Continuante, sino la ultramodernista y liberal) decidió crear ordinariatos donde sacerdotes católicos (conciliares) que abandonaron Roma puedan trabajar y contraer matrimonio. Quien encabeza esta "oferta" es el obispo anglicano Godfrey , que pertenece a la Provincia del Cono Sur, cuya sede está en Buenos Aires. Según las palabras del prelado anglicano, los postulantes a dirigir estos ordinariatos tienen






“some sort of body where these people can draw close to the
An­glican Church and experience its liturgical and pastoral tradition and
theology, before taking the final step of being received. It provides a buffer
zone in which we can prepare to receive them.”

También aclaró que esta "oferta" se encuentra lejos de una provocación a la propuesta Romana de los Ordinariatos y de comunidades como la TAC. También llegaron pedidos para repetir esta estructura en Uruguay y Ecuador, y probablemente (especulo) en nuestro país. En Perú ya hay más de 35 sacerdotes romanos que se pasaron a la Iglesia Anglicana...

miércoles, 16 de febrero de 2011

El Misal Romano y la unidad litúrgica

En el Blog de la Fundación San Vicente Ferrer se colocó un enlace que nos permite acceder al texto del Misal Romano de San Pío V. Se trata de una idea muy buena ya que muchos se ven obligados a recurrir al Misal Reformado de Roncalli/Juan XXIII.
Nosotros, en una entrada anterior en la que llamabamos a la unidad de la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar esbozamos siete puntos que consideramos básicos para terminar con el cisma interno. Ellos son:

I. Cesar con la irresponsable consagración de obispos.
II. Evaluar correcta y fielmente los candidatos al sacerdocio, regularizando y normalizando los planes de estudios en los seminarios.
III. Los Obispos tienen que aceptar a candidatos competentes, aún cuando estos no sean de sus propias “Sociedades religiosas”, “ordenes” o “fraternidades”.
IV. Unificar litúrgicamente a los sacerdotes y obispos. Las facciones que actualmente usan el Misal de Juan XXIII conviene que pasen a utilizar el de San Pío X, que saben no contiene ningún error, duda, o reserva de ninguna especie.
V. Para la disciplina es menester que los sacerdotes, obispos y religiosos se atengan a las normas de la Iglesia: el Concilio de Trento, el Código de Derecho Canónico de 1917, y las demás tradiciones y reglas que fueron prescriptas hasta la muerte de Pío XII.
VI. Deben evitarse las cuestiones teológicas especulativas que impliquen declaraciones expresas de la Máxima autoridad, que todos los tradicionalistas sabemos ahora dudosa.
VII. Evitar la creación de organismos que impliquen el poder de jurisdicción, cuando actualmente ningún obispo ni sacerdote posee hoy jurisdicción que no sea la supletoria.

De todos, creo que el más simple de aplicar sería hoy el punto IV que se refiere a la unidad litúrgica. Además, incluso en los seminarios de la FSSPX se enseña los "errores del Misal de Juan XXIII" y esto serviría, incluso como manera de poder distinguir a los Católicos verdaderos de los "Tradicionalistas de la Iglesia Conciliar" como la Fraternidad San Pedro u otros grupos que siguen la "Reforma de la Reforma" impulsada por Ratzinger/Benedicto XVI.

martes, 15 de febrero de 2011

Los herejes están depuestos

Muchas veces se apela al Código de Derecho Canónico para indicar que las autoridades heréticas han quedado depuestas, otros, se basan en la Bula Cum Ex Apostolatus Officio, la cual es de sobra conocida. Sin embargo el problema de que las autoridades defectaran de la Fe Católica es algo que preocupó desde antiguo a la Iglesia. Uno de los casos más graves y más citados es el de Nestorio, quien fuera Patriarca de Constantinopla. Para condenar al Patriarca, se convocó al Concilio de Éfeso, III ecuménico el cual determinó que las autoridades heréticas estaban depuestas por el hehecho mismo de haber caído en herejía, y que por lo tanto cesaban de cualquier autoridad.
En primer lugar prohibió que alguien tratara de esbozar un símbolo de fe diferente al que fuera promulgado por los Padres de Nicea, es decir, remarcó la importancia de la Tradición en el Dogma, y por lo tanto su inmutabilidad.


Determinó el santo Concilio que a nadie sea lícito presentar otra
fórmula de fe o escribirla o componerla, fuera de la definida por los Santos
Padres reunidos con el Espíritu Santo en Nicea...
...Si fueren sorprendidos
algunos, obispos, clérigos o laicos profesando o enseñando lo que se contiene en
la exposición presentada por el presbítero Carisio acerca de la encarnación del
unigénito Hijo de Dios, o los dogmas abominables y perversos de Nestorio..
queden sometidos a la sentencia de este santo y ecuménico Concilio..
.


¿Qué podemos expresar cuando leemos el Credo del Pueblo de Dios, compuesto por Montini? ¿Qué tenemos que pensar del Concilio Vaticano II cuando promulgó la herejía modernistas elevándola al estatus de Fe? Pues la nueva fe de la Iglesia Conciliar es una fe modernista, la cual es contraria a la enseñanza Católica, la enseñanza de las Escrituras y la Tradición, expresada en los Padres, los Concilios y el Magisterio Infalible. Lejos de la invención de formulas extrañas se encuentra la sentencia del Concilio Ecuménico de Éfeso que con su autoridad condena a Montini y a todos sus seguidores.
Pero el Concilio no se limita a imponer el peso de la Tradición para discernir lo correcto de lo falso. Los Padres de Éfeso declararon


Si algún metropolitano de provincia, apartándose del santo y ecuménico
Concilio, ha profesado o profesare en adelante las doctrinas de Celestio, éste
no podrá en modo alguno obrar nada contra los obispos de las provincias, pues
desde este momento queda expulsado, por el Concilio, de la comunión eclesiástica
e incapacitado...


Es decir, que aquel que siga la herejía, por el mismo hecho se separa de la comunión católica y por lo tanto no pertenece a la Iglesia. Al ser un infiel no participa de la comunión de los Santos y no tiene autoridad alguna para juzgar a quienes le están sometidos. ¿Puede entonces un Patriarca juzgar a un obispo cuando aquel ha caído en herejía? ¿No tiene acaso el obispo la autoridad suficiente como para reprimir, por lo menos caritativamente el apartamiento de la fe de su superior y luego, si es menester, romper la comunión denunciando al Hereje? Y ese hereje ¿Ocupa lícitamente la sede que ostenta o la está usurpando? La Iglesia sólo se compone de los fieles, es el Cuerpo Místico de Cristo y por lo tanto no pueden tener lugar en ella los que niegan la Fe que nos une a Nuestro Señor, cabeza de su Iglesia, la cual es Una, Santa, Católica y Apostólica. La Iglesia Verdadera fuera de la cual no hay ni salvación ni perdón de los pecados.

lunes, 14 de febrero de 2011

Respuesta a los comentarios de la entrada "Congregaciones Religiosas..."


Amigos:
Desde hace unos días he querido redactar una respuesta general a los comentarios realizados en la entrada intitulada "Congregaciones Religiosas...". Obviamente hay diferentes tipos de comentarios. Algunos son muy buenos y críticos y realmente no puedo negar que están señalando algunos errores que, debido a la pasión con la que escribí, pudieron deslizarse. Uno en especial es destacable, el de Juan Gonzales que además es compartido en varios puntos por el Padre Martinez de los amigos de la Sociedad San Vicente Ferrer:
(…) no veo la razón de atacar a alguien por su devoción o propagación al Santo Rosario, pues San Alfonso Maria de Ligorio lo tenía como indicio de salvación al igual que muchos santos. Ahora que si son herejias lo que propagan, bien vale la pena atacarlos como se debe.
En ningún momento ataqué al rosario, al contrario. Como todo católico tengo una gran devoción por él, ya que es mi herramienta y mi arma para mantenerme fiel y firme en la fe. El Rosario encima, al igual que el escapulario me recuerdan que debo tener a Dios Presente, siempre. En cambio, si critico a aquellos que, abusando de la ignorancia de algunos fieles dicen que “si rezas el rosario te salvas” ¿De donde sale semejante barbaridad? A raíz de ello es que publiqué un nuevo ensayo intitulado “La Fe en las Cosas”. El Rosario no nos salva, el rosario es un objeto (¡Hermoso!) que nos sirve para la oración frecuente. Ahora bien, el Rosario no debe ser un mero hábito como afeitarse, sino que debe rezarse con piedad, con perfecta entrega a Cristo y buscándolo a él, pidiendo en cada misterio que nos libre de las penas del infierno que, por nuestra naturaleza corrupta somos merecedores.
Sobre el apelativo “tradicionalista”. Insisto en que estoy en desacuerdo con él. Los que asisten a las misas de la Fraternidad San Pedro se llaman a sí mismos tradicionalistas, al igual que algunos veterocatólicos. ¿De que sirve el nombre ese si lo usan los mismos modernistas? ¿Católico no basta? Somos católicos, somos los verdaderos católicos porque mantenemos la Fe y la Tradición Católica Romana. Pero si tradicionalismo se refiere a la liturgia, entonces Ratzinger es un católico tradicionalista. La Tradición supera la liturgia, la tradición se inscribe en la fe, es la fe que mantenemos y en la cual creemos y hemos creído siempre y en todo lugar. Ella es perfecta, no es sino lo que los Apóstoles transmitieron y que nosotros conservamos. Pero de nuevo, tradicionalismo tiene el sesgo ritualista. Yo prefiero llamarse Católico, simplemente católico, y soy un católico que nació fuera de la Iglesia Católica, en el seno de la secta conciliar, empero, por la Gracia de Dios conocí a la Iglesia Verdadera y soy fiel a ella, porque soy Fiel a Cristo Jesús.
Dice el amigo Juan Gonzales:
Si su intento es aclarar cuestiones dogmáticas o doctrinales vendría bien que no lo haga con apasionamiento y prepare mejor su trabajo que mas confunde que aclara.”
Pues si tiene razón, pido de nuevo perdón por dejarme llevar durante la escritura. Gracias por marcar el error. Pensé que la comparación entre ciertos obispos que reclaman una jurisdicción que no tienen, que por sí mismos y por su propia autoridad crean congregaciones religiosas como si fueran Mini-Papas con los obispos donatistas era acertada. No critico a las congregaciones, al contrario, muchas de ellas dan grandes frutos, aún siendo muy pequeñas, empero, cuando vemos esas luchas facciosas y estúpidas, esa amargura, ese elevarse a sí mismos como los verdaderos y únicos católicos no puede uno sino sentir dolor.
Sobre las congregaciones, que era el núcleo del ensayo en cuestión, me opongo a aquellos que dicen ser la única congregación católica verdadera y válida en estos tiempos. Usted sin duda cree lo mismo que yo. ¿Quien es Monseñor X o el Padre Y para decir que ellos son los últimos de la Resistencia Católica? ¿Que autoridad poseen? Amigo, lo que estoy tratando de denunciar es el fariseísmo y capillismo de algunos que se levantan así mismos como los únicos católicos verdaderos. Se han olvidado de todos los demás, de aquellos obispos y sacerdotes (católicos y romanos), que están luchando por la fe. Pero ninguno de ellos puede declararse con jurisdicción ordinaria, a lo sumo poseen jurisdicción supletoria, la que entrega la Iglesia y no el Papa para la salvación de las almas. En el estado actual no podemos recurrir a ningún Papa, ni al que ocupa Roma hoy, ni a cualquiera de los locos que andan sueltos reclamando el título. Tenemos que recurrir a los sacerdotes y obispos de la resistencia, pero cuidando de que no se confundan algunas cosas: nadie tiene jurisdicción ordinaria. Tenemos que terminar con el sectarismo y capillismo o el Demonio habrá ganado otra batalla.
No tiro nada contra el sedevacantismo. Quienes leen este Blog saben cual es mi postura sobre el la cuestión del Papa, lo saben porque, como señalaron en los comentarios he puesto textos abiertamente sedevacantistas. Pero así como hay capillismo en el sedevacantismo también lo hay en la FSSPX y en aquellas otras congregaciones que tienen posturas similares a ésta. La pregunta es, amigos ¿Vamos a seguir peleandonos entre nosotros? ¿Quien es nuestro enemigo? El sacerdote de la otra comunidad o el Modernismo.
Durante años solo hubo peleas, creo que debemos poner fin a esto.
Finalmente un comentario al anónimo que escribió el 13 de febrero a las 01:41:
En esta página hay un artículo llamado "Los jueces suplentes del Valle de Josafat" donde dice “el Padre Basilio Méramo (a quien admiramos) publicado por Raúl miguel”.Bueno no quieren a los sedevacantistas pero tienen artículos de sacerdotes que lo son, no son sedevacantistas pero tienen artículos que atacan a jp2…….¿Puede un católico reconocer como papa a JPII o BXVI y hablar mal de ellos????
Esto está contestado líneas arriba.

De dónde saca Raúl que los sacerdotes sedevacantistas dicen que con solo rezar el Rosario o traer un escapulario uno se salva???????? O que los tradicionalistas sedevacantistas se creen santos??????

Caro amigo, no dije que sea un problema de los sedevacantistas, dije que es un problema de los “Tradicionalistas” en general. De muchas congregaciones que se erigen como la única Iglesia Verdadera, que como los donatistas, por mezquindades o problemas personales terminan rompiendo la comunión entre sí. Eso está en el Sedevacantismo como en la FSSPX & Co. No es propio de uno, sino de varios grupos. El Padre Cekada escribió bastante al respecto. Además, si hay congregaciones que están predicando semejante herejía y me impresionó tanto como a usted, y como a usted me costó creer que estaba leyendo algo serio.
Y quienes son esos católicos NO tradicionalistas, “solo católicos” que son humildes, sencillos, y que no son lujuriosos, donde los puedo encontrar??????????????? Con BXVI o en la FSSPX o en los millonarios de Cristo?????????
No amigo. No están ahí. El error consiste en creer que están en determinada orden o congregación de que forman parte de tal o cual sociedad religiosa. Ellos son católicos como tu, son católicos fieles que defienden la fe, que no están pendientes del Padre X de la Sociedad Z, sino de luchar por la Fe Verdadera. El Católico verdadero es solo católico y por eso mismo es Tradicional. Es, como usted, como Juan, como el Padre Martinez, el Padre Nicolás o Mauricio, el Soldado de la Resistencia Católica.
Les dejo mis saludos y los recuerdo en mis oraciones.

La fe en las cosas



“Ha pasado la gloria de Israel, porque ha sido capturada el arca de Dios”


I Sam IV, 21



La mejor lectura es la Sagrada Escritura. En ella Dios nos habla de muchas maneras y su mensaje es siempre actual. Como dice San Agustín, Doctor de los Doctores






“Cuantos temen a Dios y por la piedad son mansos, buscan en todos estos
libros la voluntad de Dios” (De Doctrina Christiana 2, c9).


Debemos hacercarnos a las sagradas escrituras, escritas para los hombres y su edificación con cuidado y respeto, tratando de escuchar lo que Dios quiere que escuchemos y no lo que nosotros queremos. En efecto, el afán de adecuar el mensaje de Dios a las modas y los tiempos es el origen de todas las herejías. Pelagio, quien fue derrotado por el Doctor de Hipona quiso hacer del cristianismo una suerte de “filosofía de vida”, como se dice hoy, que pudiera ser agradable a los oídos de sus contemporáneos imbuidos en el estoicismo. Lo mismo Lutero y más cercano a nosotros Von Balthassar y Congar, perfectos modernistas.
Hoy me entregué por varios minutos, como cada día a la lectura de Biblia. Me encontré con una de las historias que mas me cautivan: la derrota de Israel frente a los filisteos y la captura del Arca. En toda ella podemos ver la presencia y la omnipotencia de Dios, así como la ceguera de los hombres. Se relata que luego de una primer derrota contra los filisteos, los ancianos de Israel pensaron que podrían cobrar revancha si traían el Arca de la Alianza. Cuando esta estuvo en el Campamento, todo el pueblo gritó de júbilo y fueron ciegos a enfrentarse al enemigo porque tenían fe comandados por los hijos del Juez Helí, Ofni y Fines.
¿Pero en que tenían fe? Ciertame no en Dios, no en Yavhe Sebaot, el Dios de los Ejercitos. Tenian su fe puesta en un objeto, en el Arca. Y fueron derrotados y humillados. La esposa de Fines resume la fe en el Arca “Ha pasado la gloria de Israel, porque ha sido capturada el arca de Dios”.
Este pasaje merece nuestra reflexión. Nosotros también ponemos hoy en día nuestra fe en objetos. Confundimos las cosas sagradas con Lo Sagrado. Confundimos lo creado con el Creador y pensamos que es lo mismo, porque estamos acostumbrados a ello y no lo razonamos, no nos damos cuenta, pero involuntariamente violamos el precepto de no cometer idolatría:


¿Cuántas veces depositamos nuestra fe y nuestra confianza en escapularios o rosarios?


¿Cuántas veces decimos “mientras tenga el escapulario Dios no me iré al infierno?


Eso es burlarse de la justicia de Dios. El escapulario es algo precioso que nos entregó el Señor por medio de su Madre, la Augusta Virgen María, empero quien lo usa y peca a conciencia, creyéndose a salvo por el escapulario en sí, ha cometido sacrilegio al burlarse de lo sagrado y pensar que puede engañar a Dios. Lejos de liberarlo del fuego, el Escapulario se convierte para él en la marca, en un ancla que lo hunde en el Abismo, en lo más profundo.
El Rosario es quizás la devoción más extendida entre nosotros, los católicos. Sabemos además que agrada a la Virgen María, la Madre de Dios, la Theotokos como dicen los griegos y ella misma lo ha pedido. El Rosario es un tesoro único. Pero es como el Arca de la Alianza. ¿Tenemos la fe puesta en el Rosario o en Cristo? ¿A quien rezamos en el Rosario? ¿Le oramos a María por María en sí o elevamos nuestra plegaria por Dios, solicitándolo todo en Nombre de Nuestro Señor Jesucristo? Y además ¿Portamos con dignidad nuestro rosario? El rosario siempre tiene que estar a mano, no es un adorno, no es un objeto de lujo. Igual vale un rosario de perlas preciosas que otro hecho solo con una cuerda. Lo mismo vale, porque el Rosario nos debe servir para orar a Nuestro Señor y aplacar su Ira, para que su juicio sea benevolente con nosotros.
Dicen algunos: “rezamos con alegría”. ¿Alegría de qué? Así oraba el Fariseo, alegre, soberbio y altanero. Así estaban alegres las cinco vírgenes necias que solo tomaron las lámparas, pero no el aceite (Mt XXV, 3). Veamos las sonrisas de los “grupos de oración” que se reúnen en los templos que la Iglesia Conciliar usurpó, los vemos felices y riendo. En cambio, el católico reza con pesar, porque sabe que no es digno siquiera de mencionar el nombre del Verbo, y como el publicano pide que tenga piedad de él, porque es un pecador.


Vemos las fotos y las imágenes de algunas congregaciones religiosas que se llaman a sí mismas “Tradicionalistas”. ¿Qué vemos? Vemos a sacerdotes con largos rosarios y que predican su devoción, pero podemos preguntarnos ¿La devoción al rosario por el rosario en sí? ¿el rosario como hábito? ¿Es que acaso Cristo mandó a sus apostoles “id y predicad el rosario”? ¡No! Nuestro Señor fue claro:

“Id pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas en nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo” (Mt XXVIII, 19).

Pero estos sacerdotes tradicionalistas, de porte tan augusto y severo nos recuerdan a la perfección al Fariseo que decía de pié:

“¡Oh Dios! Te doy gracias de que no soy como los demás hombres, rapaces,
injustos, adúlteros ni como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, pago el
diezmo de todo cuanto poseo” (Lc XVIII 11-12)

Como el fariseo, ciertos “sacerdotes tradicionalistas” hacen galas de su barroquismo, empero, como las cinco vírgenes solo poseen las lámparas, más les falta el aceite de la caridad y la fe. Porque su fe, como la de los Israelitas que fueron derrotados por los fariseos no está en Dios, sino en sus objetos: en sus sotanas, en sus crucifijos, en sus rosarios y en sus escapularios. Si su fe en Dios fuera tan grande como la que depositan en sus “lámparas”, si su fe en Dios fuera tan grande como la que ponen en el “Arca” entonces predicarían la Verdad con las palabras y con el ejemplo. Se terminaría este cisma interno que vive la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar y unidos en Cristo, que es uno, podrían marchar en Paz contra el común enemigo que es el modernismo. Empero, estos sacerdotes (“pobrecitos…” como diría un Obispo de la Tradición Católica) se han puesto en el púlpito y desde allí juzgan. Dicen “quienes no están conra nosotros no están con Cristo”, o peor aún, “Si se hace esclavo de María, si se pone esta cadena, si usa este escapulario usted se salva”. Tan vana esa confianza como la del calvinista que cree estar predestinado a la Gloria, cuando en si está confirmando con su apego a la herejía su condena a las llamas del Averno.
Por eso, amigos, hoy quise compartir con ustedes esta reflexión. Confiemos en Dios y pongamos en Dios nuestra fe, no en los objetos y recordemos que el Rosario y el Escapulario no salvan por sí mismos, porque el único que salva es Jesucristo, Nuestro Señor. Ellos son medios para acercarnos a él, para recordarnos su presencia y nuestra sujeción a su Gracia Salvadora e invencible, porque mientras estemos sujetos a él, nada ni nadie podrá arrebatarnos, empero, si el aleja de nosotros su vista, por más rosarios, cadenas o escapularios que portemos, al igual que Israel seremos derrotados y pereceremos como los hijos de Helí.