miércoles, 28 de noviembre de 2012

El regreso del Padre Lestani


La noticia es muy preocupante. El sacerdote ordenado en Estados Unidos, José María Lestani, que opera en la zona de La Plata, provincia de Buenos Aires ha trocado su nombre por el de David Lestani o Higumen David Lestani.
La información me llegó de parte del Padre Jesús, del cristiano país de México. Luego de corroborar la información y comunicarnos con grupos ortodoxos orientales y con católicos tradicionalistas pudimos confirmar que se trata de la misma persona. Es decir, el PADRE JOSÉ MARÍA LESTANI, acusado de abuso sexual a menores en los Estados Unidos (razón por la cual abandonó a Monseñor Fullham) y que se escapó a Argentina, ahora opera con el nombre de DAVID LESTANI.
El Padre Lestani ha pasado por varios grupos tradicionalistas, según una carta que me enviara hace mucho, solicitando ayuda (económica, claro está). Trataré de esbozar una breve cronología:

José María Lestani intenta ingresar al seminario de la FSSPX. Es anunciado pero a última hora lo rechazan. Se hace sedevacantista.

Viaja a Córdoba y entra en contacto con el Padre Julián Espina y el Padre Luis Jurado.

Jurado abandona al Padre Espina y viaja a Mercedes, al antiguo convento de Aonzo, allí consigue las órdenes menores y el diaconado de Mons. Pivarunas. En la carta que me enviara el Padre Lestani el 21 de abril de 2007, me informa que salvó el alma de un ex fraile que allí vivía. En la misma carta acusa al Padre Jurado de apostasía, razón por la cual escapa a Vedia.

En Vedia convence a nuestro amigo, el Padre Mauricio de que le ayude. Pasa cuatro meses y finalmente se va a USA, con cartas de recomendación de la Sociedad consigue que en Miami Monseñor Henneberry le ordene sacerdote.

26 de agosto de 2000, el Padre Lestani es ordenado sacerdote por Monseñor Henneberry en el Santuario del Divino Niño. Ese mismo día le informa a la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia que se separa de ellos y se queda a vivir con el obispo Henneberry. Según Lestani, el obispo se niega a darle el Testum y en el periodo 2000-2004 soportó a Henneberry, quien le ofreció una "ordenación sub conditione" (¡!).

2004: Monseñor Fullham se contacta con el Padre Lestani (según afirma el sacerdote argentino) y le ofrece una ordenación sub conditione y trabajar con él en Spring Hill y dos misiones que estaba administrando. El Padre Lestani abandona a Henneberry y se va con Fullham, consigue que éste le ordene sub conditione. Se pone en contacto con David Bawden, Antipapa Miguel I. 

2005: Monseñor Fullham le pide al Padre Lestani que abandone inmediatamente Spring Hill. Un matrimonio de cubanos le paga el pasaje a Lestani para Buenos Aires, donde regresa con su familia. Según él informa, sus padres iniciaron la construcción de una "parroquia" bajo la advocación de San José (¡!) en La Plata.

2006: Entra en contacto con el obispo Kozik de la Fraternité Notre Dame, un grupo que tiene un origen aparicionista. El Padre Lestani recibe de ellos dinero, libros y ornamentos religiosos.

2006: Al mismo tiempo el Padre Lestani se pone en contacto con sacerdotes del Palmar de Troya, del grupo de Archidona. Recibe estampas y bibliografía de parte del Padre Adan María, brasilero. Inicia conversaciones con el Obispo Maurice Archieri (Antipapa Pedro II), quien le informa que no puede enviarle dinero ni ninguna ayuda.

2007: El Padre Lestani entra en contacto con el Antipapa (falso) León XIV de la Iglesia Remanente, consigue que éstos le nombren cardenal por correo electrónico.

2007: El Padre Lestani me contacta pidiéndome información sobre el falso Antipapa León XIV y  la Fraternité Notre Dame, le doy mi parecer. Empiezo mis averiguaciones sobre éste sacerdote. Sacerdotes de Monseñor Dolan me informan sobre las gravísimas acusaciones de las que es objeto y porqué hubo de huir de Estados Unidos. Nuevas comunicaciones del Padre Lestani donde me pide ayuda. Le pido que no se comunique más conmigo.

2008: Me llega información de que intenta asociarse con la Iglesia Brasileña, ahora busca una consagración episcopal. La ICAB rechaza su solicitud. Entra en contacto con el la Sociedad San Miguel Arcángel, tradicionalistas cuyas órdenes se remontan a los veterocatólicos. Para finales de año se contacta con la Traditional Latin Rite Catholic Church. No recibe ninguna respuesta.

Abril-Mayo 2009: Un grupo de personas de Santiago de Chile me piden información sobre Lestani. Publico mi "Carta a los católicos de la tradición sobre los sacerdotes pederastas" (http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/2010/05/carta-los-catolicos-de-la-tradicion.html). Estas personas no me responden el mail.

2009: El Padre Lestani se re-bautiza con ortodoxos en Chile e inicia su camino en la ortodoxia Oriental. Entra en la ROCOR, la Iglesia Rusa en el exilio.

2009: 2010: El Padre Lestani viaja por Sudamérica. Es rechazado en algunas comunidades ortodoxas. Aprende la tradición Oriental. Toma nuevos nombres para no ser identificado: Padre José María, Padre Alejandro y finalmente Padre David. Se incardina en el Patriarcado Ortodoxo de Georgia en Argentina.

24 de diciembre de 2010: El Padre "David Lestani" pide ayuda económica por medio del Monasterio Ortodoxo de la Santa Cruz de la ROCOR (http://holycrossmonasterysetauket.blogspot.com.ar/2010_12_01_archive.html). La asistencia es de U$D 850.

2011: En febrero intenta contactar a las autoridades galas de nuestro país como representante del Patriarcado (http://embassy-finder.com/es/argentina_in_paris_france?page=11)

El 3de junio de 2012, el Sínodo de la GOC en América recibió a éste sacerdote: http://www.hotca.org/news/miscellaneous/300-decisions-of-the-holy-synod-june-3-2011

Posteriormente , se lo enlistó entre los clérigos de éste grupo ortodoxo oriental que opera desde Estados Unidos. Allí aparece como “hieromonje”:


La apostasía de Lestani es grave, pero más grave el uso que éste personaje siniestro realiza del orden sacerdotal: se trata de un estafador consumado, que ha ido de comunidad religiosa en comunidad religiosa, siempre expulsado, siemprellevando escándalos y difamando a quienes le cobijaron cuando se presentaba “perseguido”.
EL Padre Lestani, ahora “David Lestani” se encuentra al acecho de nuevas víctimas. Advertimos a todos sobre este nefasto personaje, que un sacerdote sedevacantista definió muy bien como “una rata en el movimiento tradicional”.
Por favor, cualquier información sobre el Padre Lestani, puede enviarla a nuestro e-mail de contacto.

martes, 27 de noviembre de 2012

Sedevacantismo: algunas diferencias teológicas internas

Mientras preparo un texto de respuesta a Monseñor Juan José Squetino por su convocatoria a un cónclave para elegir a un nuevo(Anti)Papa, me detuve ante las diferencias que existen entre los sedevacantistas. Estas diferencias no afectan al fondo de la cuestión, sino a las formas, es decir, se trata de opiniones teológicas sobre las razones de la perdida del Pontificado y, eventualmente, la solución a tal problema.

Opinionistas.
Los sedevacantistas opinionistas son aquellos que sostienen que la sede vacante es una cuestión de opinión y que la misma no es obligatoria como dogma de fe. Para ellos los católicos no pueden ser obligados a sostener que Ratzinger/Benedicto XVI es o no Papa, lo que importa es la resistencia contra la Iglesia Conciliar. El opinionismo se basa en la premisa de que es imposible declarar formal y canónicamente la herejía de un Papa y sus sucesores inmediatos en la medida de que éstos sigan a aquel en sus errores, herejía o cisma.

Totalistas.
Los totalistas son aquellos sedevacantistas que sostienen que los Papas del Concilio Vaticano II no son verdaderos Papas y que carecen de cualquier poder, sea de orden o de jurisdicción. Se basan principalmente en la Bula Cum Ex Apostotalus para sostener que desde Roncalli/Juan XXIII al presente (algunos desde Montini/Paulo VI) las elecciones fueron absoluta y totalmente inválidas. Los ocupantes del Vaticano no tienen ningún poder, ni siquiera de jurisdicción y por lo tanto la Santa Sede se encuentra total y absolutamente vacante.

Material-Formalistas / Tesis de Cassiciacum o de Monseñor Guerard  des Lauriers.
Se trata de una de las tesis teológicas mas elaboradas que existen en la actualidad. La misma se basa en la distinción entre “materia” y “forma”. Además parten del principio que la Iglesia Conciliar y sus jerarcas no fueron declarados legalmente como no católicos, en efecto, nadie puede juzgar al Papa, aunque es un principio Canónico que un Papa dudoso no es Papa y por lo tanto se lo puede desobedecer para defender la Fe Católica.
Los Papas del Vaticano II no son verdaderos Papas, sino únicamente “Papas materiales”, es decir, Papas electos que  no pueden convertirse realmente en los Sucesores de San Pedro porque adhieren al modernismo. Como Papas materiales tienen únicamente la sucesión material, tal como ocurre con los cismáticos de la Iglesia Bizantina, quienes conservan el poder para nombrar obispos y párrocos en sus territorios, pero que no pueden ejercer lícitamente, en cambio, si se convirtieran a la Fe Católica, podrían ejercer sus poderes con total licitud. Este es un principio canónico llamado “Sucesión material”, es decir la sucesión de una posición de poder sin recibir el poder, tal como ocurre también con la Iglesia Copta en Egipto, algo que fue reconocido en el Primer Milenio, luego de que éstos se separaran  de la Comunión de los Santos.
De la misma manera, quienes sostienen la Tesis de Cassiciacum postulan que los jerarcas de la Iglesia Conciliar tienen una elección lícita, pero por ser herejes no pueden asumir sus cargos. En caso de abjurar de sus errores y herejías, recibirían la sucesión, no solo material, sino formal.

“Home Alone”.
Este grupo es más fuerte en Estados Unidos que en cualquier otra parte. Se trata de sedevacantistas que sostienen que en la actualidad no existe ningún obispo ni sacerdote que pueda administrar los sacramentos con licitud ya que con la muerte de Pío XII la jurisdicción se extinguió, dado que el único que puede entregarla es el Papa. Además sostienen que todos los sacerdotes y obispos de la primer generación de la Resistencia Católica adhirieron en algún momento a la herejía Conciliar, bien porque firmaron los documentos del Concilio Vaticano II, bien porque no declararon la sedevacante o bien porque reconocieron a Juan XXIII/Roncalli como Papa tras la muerte de Pío XII. Para otros, sólo los sacerdotes que rechazaron el Vaticano II desde sus inicios tienen autoridad real para continuar con la resistencia. 
Esta posición extrema es muy cercana a la herejía de los donatistas contra la cual predicó San Agustín. 

Sirianistas / Papa Siri / Papa en Rojo.
Los sirianistas son aquellos que sostienen que en 1958 o 1962 fue electo el Cardenal Giussepe Siri como Papa y que él adoptó el nombre de “Gregorio XVII”, empero, la Unión Sovietica presionó para que Siri renunciara inmediatamente y se procediera a una nueva votación, de la cual salió Roncalli/Juan XXIII. Para ellos, Siri fue el verdadero Papa y reinó hasta su muerte a pesar de haber firmado los documentos del Vaticano II y reconocer como Papas a Roncalli, Montini, Luciani y a Wojtyla.
Esta tesis tiene poco adherentes y se basa en teorías conspitativas. Eventualmente algunos de sus defensores realizan algún llamado a un Conclave para elegir a un sucesor de Siri y sostienen que oculto existe un Camarlengo.

Misticalistas.
Son aquellos que sostienen que Nuestro Señor, la Santísima Virgen o algún santo les informó que la Sede Apostólica estaba o bien vacante o bien usurpada. Un ejemplo es el caso de la señora Verónica Leuken en Estados Unidos sobre Pablo VI, también entrarían en esta categoría aquellos fieles del Palmar de Troya que rechazaron a Clemente Dominguez y Gomez, Antipapa Gregorio XVII pero tampoco reconocieron a Luciani ni a Wojtyla y a todos los obispos sedevacantistas.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Conclave: una respuesta a la "carta de apoyo".

Parece que el Obispo Squetino está juntando apoyos gracias a su convocatoria para la elección de un nuevo (Anti)Papa. Recientemente se publicó en el sitio de la Sociedad San Vicente Ferrer la carta que le enviara una mujer que firma como "ermitaña". Yo he decidido responder a ésta mujer señalando los errores de su posición y también los de los conclavistas.
IMPORTANTE: EL TEXTO DE LA CARTA ESTÁ EN BASTARDILLAS, MI RESPUESTA EN NEGRITA.



Buenos Aires, 20 de noviembre de 2012

S.E.R.
Mons. Juan José SQUETINO
S                   /                       D    
De mi mayor consideración:

     Habiendo tomado conocimiento de la muy justa carta enviada por S.E.R. a todos los obispos que reconocen la vacancia de la Sede Apostólica, quiero expresarle por este medio mi agradecimiento y humilde apoyo a tan noble iniciativa.

Los fieles tienen el derecho de apoyar a los clérigos siempre que estos se ajusten a la fe y al derecho. La convocatoria a un cónclave realizada por el Obispo Squetino no puede ser apoyada, la misma contradice la Ley de la Iglesia y es erronea, ilícita e inductora al cisma.


     Soy una pobre ermitaña argentina, a la que el Señor despertó a la realidad tremenda que vivimos en la Iglesia, justo antes de su Parusía. Vengo a ser, casi, la obrera “de la última media hora”: hace exactamente tres años que se me concedió la gracia (durísima) de conocer en profundidad el real significado del Vaticano II y la acción de los “Papas” conciliares hasta el actual, que considero el más peligroso…

No es lícito a la Iglesia diciente especular sobre la parusía. De hecho lo prohibe el Magisterio a los teólogos sin licencia de la Santa Sede.


     Me he criado en la Fe junto a quienes yo consideraba como sacerdotes serios; muchos de ellos habían conocido al P. Meinvielle y se decían discípulos del P. Castellani. Pero he aquí que, luego de bastantes años y por una luz especial del Señor, he llegado a darme cuenta de que me habían envuelto en las brumas de las tesis del Cassiciacum y de Meinvielle, como si fueran dogma de fe, e impedían el acceso a otra perspectiva tachándolas de herejía, cisma y todo lo que S.E.R. ya conoce muy bien.

La tesis del Cassiciacum es una explicación teológica y jurídica sobre la sede vacante, no se propone a sí misma como un dogma de fe, antes bien como una mera “tesis”, de allí el nombre completo. Tampoco la Tesis del Cassiciacum sostiene que las demás explicaciones sobre la sede vacante son heréticas o cismáticas. En Teología es muy frecuente encontrar tesis que son opuestas, tales como las que tienen los tomistas y agustinos sobre la gracia suficiente y la eficiente. Ahora bien, si usted, estimada Ermitaña siguió ciegamente a ciertos sacerdotes (que no nombra), entonces el error estaba en usted y no en una tesis que, por lo que se ve de su carta no alcanzó a comprender. Además, pasar de la obediencia ciega de un sacerdote u obispo a otro, no es lo mas recomendable, incluso puede ser más peligroso.

     Inmenso alivio recibí al darme cuenta de que las mencionadas tesis no eran más que eso: TESIS, elaboradas ante la falta de reacción de quienes tenían autoridad para ello durante el ruinoso Concilio y el post-concilio. Pero, al ponerme a estudiar los textos de las encíclicas anteriores (guiada por un libro del Pbro. Dr. Luigi Villa, recientemente fallecido), vine a descubrir que esas tesis no tenían, en realidad, razón de ser, dado que la Iglesia ya había previsto, enseñado y legislado lo necesario para aplicar en casos de usurpación de oficios eclesiásticos, incluida la Sede petrina. No hay más que seguir fielmente lo enseñado y mandado por los Papas anteriores (en realidad, por el Evangelio y las cartas de los Apóstoles…) para resolver este aparente galimatías, porque no lo es: está todo enseñado previamente.

Contradice usted lo que dijo en el párrafo anterior. También demuestra aquí una falta de conocimiento de la Tesis de Mons. Des Lauriers. Me explicaré: nadie tiene autoridad legal para declarar hereje y depuesto al Papa, solamente podemos presuponerlo cuando es evidente que se desvía de la fe. La desviación de la fe se hace evidente (es decir “ante la vista”) por hechos concretos como la promulgación de la liturgia no católica, el ecumenismo, etc. La mención que usted realiza a las previsiones de la Iglesia en caso de usurpación no existen en lo jurídico, sino en lo teológico. Es evidente que usted se refiere a la Bula Cum Ex del Papa Paulo IV, no obstante, la misma no da una solución jurídica. Tampoco habilita a obispos particulares para que elijan a un nuevo Papa… más aún, la misma inhabilitaría a todo clérigo post-Vaticano II de ser electo Papa en un supuesto Concilio Imperfecto o Cónclave, ya que todos, de alguna u otra manera adhierieron a la Iglesia Conciliar en algún momento de su vida… y la Cum Ex rechaza la posibilidad de la ignorancia invencible.

     Continuar insistiendo con malabarismos mentales cuando hay Magisterio y normativa clara de la Iglesia, es una necedad.

Justamente la Tesis de Mons. Des Lauriers no es un malabarismo mental, que usted no tenga conocimientos en filosofía ni en teología no la habilita para hablar de lo que no conoce. Yo le recomiendaría que leyera a Aristóteles con cuidado y a Santo Tomás.


     Por supuesto que se puede comprender la falta de reacción de quienes tenían autoridad en ese momento del Concilio y después: de sólo leer lo ocurrido, yo no salgo de mi asombro; cuánto más deben haber experimentado quienes vivieron los hechos… Un verdadero shock.

Opino igual que usted.

     Desde hace un tiempo se levantan voces pidiendo una reacción como es debido, sea del campo conciliar, reclamando definiciones solemnes con anatemas correspondientes para terminar con los errores, o del campo de quienes reconocen la usurpación, para que

 “se reúnan, depongan sus celos personales, unifiquen sus posturas bajo el signo de lo ya declarado y decretado por la Iglesia, formen un frente común, procuren que sea públicamente divulgado por todo el mundo, de modo que todos los católicos aprisionados dentro del pulpo conciliar se enteren de la situación de sede vacante(o usurpada, como dicen otros), y se pueda al fin, reunir esas condiciones necesarias para la elección, que hoy en día no se dan…”

en el decir de un allegado, de mucho más profundo conocimiento que yo de la situación.

Son dos cosas completamente diferentes. Confunde usted la Iglesia Católica con la Iglesia Conciliar.

     Por ello le ruego que no deje llamar a las conciencias de sus hermanos obispos, e incluso creo yo que es necesario tomar contacto con quienes son aún obispos y sacerdotes válidos en el campo conciliar: en todos Ustedes existe el poder de orden, tienen el deber delante de Dios de intentar dar una solución a este desastre, que ya no puede mantenerse en el tiempo. No es lícito quedarse cruzados de brazos con el verdadero descaro, de parte de muchos, de “esperar una intervención directa del Señor” que solucionará la situación. Es esto una terrible falta de respeto hacia el Señor o cosa peor, porque OMITEN obrar según la OBLIGACIÓN QUE TIENEN para con el Señor y para con las almas…

Es verdad que tienen el poder de orden, pero no tienen poder de jurisdicción alguna. El “desastre, que ya no puede mantenerse en el tiempo” solo existe para nosotros que somos afectados por la temporalidad, empero Dios existe por fuera del tiempo (San Agustín Conf. Lib IX). También es falso que quienes se oponen a un Cónclave esperen la intervención directa del Señor, eso es una herejía, porque implicaría una nueva revelación, cuando la misma se cerró con la muerte del último Apóstol. También es falso que la obligación de los obispos de la Resistencia sea elegir a un Papa, ellos tienen los poderes episcopales para ordenar sacerdotes para la Iglesia Remanete. Carecen de cualquier jurisdicción.


     Cuántos cristianos están en grandísimo peligro porque NO TIENEN LA FE VERDADERA, al no habérseles dicho la verdad de lo ocurrido y pensar que no son tan graves las consecuencias del CVII, porque los sacerdotes conocidos (si es que son válidos) hacen alguna pequeña intervención quirúrgica en esos textos y en las obras y dichos de estos Papas conciliares de manera de hacerles decir lo que no dicen, para que “coincida” con la enseñanza anterior y dejar a los pobres fieles con la tranquilidad de que todo sigue más o menos igual…

Coincido en parte. No obstante se ayuda a los que no tienen la fe prediándoles, no eligiendo a un (Anti)Papa.

     Terminarán todos en el infierno, los curas primero, por cómplices…

Eso es torpe y temerario de su parte. Usted, como simple laica (o ermitaña) no tiene ninguna autoridad para hacer esas especulaciones.

     En fin, no se desanime y siga adelante.

No creo que se desanime el Obispo Squetino, sino que espero que él recapacite y se de cuenta del terrible daño que puede hacer en caso de llevar adelante un Cónclave que dará un nuevo Antipapa.


     Yo vivo en plena Capital Federal: si puedo servirle en algo, cuente conmigo. Aunque el Señor viniera dentro de cinco minutos, no podemos dejar de hacer lo que es nuestra obligación.
     Sírvase, de paso, indicarme si hay en Buenos Aires alguno de sus sacerdotes que celebre la santa Misa: yo no tengo cerca más que un pobre sacerdote de 80 años miembro de una congregación religiosa progresista que, aunque resiste a los desvaríos de su congregación, celebra la misa del Novus Ordo como si fuera una maravilla y no es capaz de ver que el problema viene de Roma…como tantos otros…
 Encomendándome a su oración en la santa Misa, lo saluda en el Señor
 "Una ermitaña"

Una persona confundida... en el mejor de los casos.

El error milenarista del Padre Basilio Méramo

El 23 de octubre, el Padre Basilio Méramo puso punto final a un artículo de 15 páginas titulado “Cretinismo antimilenarista. Siguiendo una tendencia que cada vez se observa más, el Padre Méramo hace uso de un lenguaje violento y poco caritativo para quienes fueron (y son) sus compañeros en el sacerdocio. El blanco de su ataque es, esta vez, el Padre José María Mestre Roc FSSPX contra quien descarga su acerada pluma.
No es el objetivo de este breve artículo analizar las implicancias del lenguaje del Padre Méramo, ni las motivaciones, algo que ya traté en una publicación reciente, sino centrarme en su defensa del milenarismo espiritual. Me tomé varios días para este breve artículo y me explicaré: En el presente trabajo utilizaré el método histórico crítico, es decir, me serviré de los documentos de la Iglesia, no desde lo que creemos que deben decir, sino desde lo que dicen en realidad. No se sacarán los textos de su contexto y no se le otorgará infalibilidad a ningún autor o doctor privado. Respecto a la Sagradas Escrituras, las mismas deben ser entendidas según la luz de la Tradición y la interpretación de los Padres. Aclaro esto porque soy historiador y no teólogo, aunque mi tema de investigación sea, precisamente la Historia de la Iglesia. Y si en algo me focalicé en los últimos años fue, precisamente en el milenarismo y por eso puedo decir que el Padre Méramo comete un gravísimo error en considerar al milenarismo espiritual (o “puro” como le decían los teólogos españoles de principios de Siglo XX) a la altura de un dogma de fe.
Vayamos pues al texto del Padre Méramo y su rechazo ante el “antimilenarismo”.
Él, siguiendo a Castellani, sostiene que hay tres formas de milenarismo. La Iglesia expresó su condena como herético al primero y al segundo como erróneo, sobre el tercero, que Méramo, siguiente a Castellani ven, la Iglesia no se expidió jamás en contra.  Así tenemos


  1. El milenarismo carnal. 
  2. Milenarismo mitigado 
  3. El milenarismo espiritual o patrístico. 


El Padre Méramo insiste en que el milenarismo espiritual o patrístico fue doctrina común de los Padres de la Iglesia. Lamentablemente eso es erróneo, y el error proviene de la caprichosa hermenéutica del Padre Castellani. Es falso que exista una diferencia entre el milenarismo patrístico y el mitigado, ya que ambos son la misma cosa. Esto lo comprenderemos mejor si analizamos lo que dice el Padre Méramo en la página 4 de su artículo:

 “el anterior decreto de la Suprema Sacra Congregación del Santo Oficio del 11 de Julio de 1941, fue no solo un error craso, sino hasta una burda y estúpida cuasi herejía que muestra la incompetencia de sus miembros, que estulta y fóbicamente, enceguecidos por una antimilenarismo exacerbado, decreta errónea, abusiva y falsamente todo Milenarismo en los siguientes términos: “El sistema del Milenarismo, aún el mitigado, es decir el que enseña, según la revelación Católica, Cristo Nuestro Señor antes del juicio final, ha de venir corporalmente a esta tierra a reinar, ya sea con resurrección anterior de muchos justos o sin ella, no se puede enseñar sin peligro”. A tal punto que tuvieron que corregir con un segundo decreto del año 44, pues estaban escupiendo para arriba, sin percatarse de que estaban condenando el reino de Jesús Sacramentado desde el Tabernáculo, que se hace presente en cada consagración y que reina corporalmente desde el Sagrario. 

 Bien, aquí hay dos problemas. En primer lugar el Padre Méramo ataca el poder dogmático del Decreto del Santo Oficio en una época anterior al Concilio porque se basa, no en el poder de la Congregación y la autoridad entregada a ella por el Sumo Pontífice, sino en los textos de algunos Padres de la Iglesia. Insisto que el milenarismo era doctrina de algunos Padres y no todos. En segundo lugar, éste autor hace decir a los Padres algo que jamás ellos dijeron: que el milenarismo espiritual se basaba en “el reino de Jesús Sacramentado desde el Tabernáculo, que se hace presente en cada consagración y que reina corporalmente desde el Sagrario”. Esto es absolutamente falso. No he podido encontrar en la Patrística ninguna referencia a ésta interpretación de los Mil Años de Apocalipsis XX. Incluso esta hermenéutica no es para nada coherente con la Patrística, antes bien, es post-tridentina y a mi entender se debe a la gravísima influencia del jesuita Lacunza y peor aún, de Castellani, teologastro que ejerce una suerte de fascinación entre los tradicionalistas. Lo que si se menciona en la antigüedad son las otras dos formas de mileniarismo históricas, a saber el “carnal” y el “mitigado”.
San Agustín, el Doctor Máximo, fundador de la Filosofía Cristiana se refiere a los primeros en su texto “Contra las herejías”:

 Cerintianos, de Cerinto, y los mismos llamados también Merintianos, de Merinto, que afirman que el mundo fue hecho por los ángeles, y que conviene circuncidar la carne y observar los otros preceptos de la ley. Que Jesús fue solamente hombre, que no resucitó, pero aseguran que resucitará. Inventan también que va a haber mil años, después de la resurrección, en un reino terreno de Cristo según los placeres carnales del vientre y la libido. Por esto se les llama también Quiliastas. 

 A éstos, San Agustín menciona junto con los Nazarenos y los Ebioneos o ebionitas. Se trata de un conjunto de sectas judeocristianas de los primeros siglos, similares pero diferentes, en efecto, los nazarenos eran aquellos judíos que se habían convertido a la fe verdadera pero mantenían sus tradiciones, en tanto no contradecían al Concilio de Jerusalem (Act XV), Epifanio y Jeronimo no se refieren a los nazarenos como herejes tampoco San Agustín que aclara que éstos “observan todo lo de la Antigua Ley, que los cristianos han aprendido por tradición apostólica, no a observarlo carnalmente, sino a entenderlo espiritualmente”. De todas formas, la relación entre e el rabinismo y el milenarismo carnal, que señala Méramo también es un error, de hecho el rabinismo no se impone entre las comunidades judías sino hasta el Siglo VI de nuestra era y el mismo nunca fue importante entre los grupos nazarenos, ni entre los judaizantes. Existe abundante bibliografía histórica, muy reciente, que tiene mas fundamento que los prejuicios de Méramo, que como algunos se preocupan en insistir en los apellidos de los sacerdotes para desprestigirarles.
Volvamos. En La Ciudad de Dios, San Agustín relativiza la doctrina del mileniarismo mitigado:

Los que por las palabras de este libro sospecharon que la primera resurrección ha de ser corporal, se han movido a pensar así entre varias causas, particularmente por el número de los mil años, como si debiera haber en los santos como un sabatismo y descanso de tanto tiempo, es a saber, una vacación santa después de haber pasado los trabajos y calamidades de seis mil años desde que fue criado el hombre, desterrado de la feliz posesión del Paraíso y echado por el mérito de aquella enorme culpa en las miserias y penalidades de esta mortalidad. De forma que porque dice la Escritura «que un día para con el Señor es como mil años, y mil años como un día», habiéndose cumplido seis mil años como seis días, se hubiera de seguir el séptimo día como de sábado y descanso en los mil años últimos, es a saber, resucitando los santos a celebrar y disfrutar de este sábado. Esta opinión fuera tolerable si entendieran que en aquel sábado habían de tener algunos regalos y deleites espirituales con la presencia del Señor, porque hubo tiempo en que también yo fui de esta opinión. 

 San Agustín, por respeto a los Padres (los mismos que Méramo cita) no termina de condenar, aunque declara que es éste milenarismo espiritual el que da lugar al carnal, que si considera herético (De Civ. Dei, Lib. XX, Cap VII y VIII). Yo he revisado el Libro XX de la Ciudad de Dios y en ningún lugar encontré la interpretación eucarística del Milenio que Méramo, siguiendo a Castellani. Por su parte, San Jerónimo en su comentario a Jeremías XX dice:

 Nosotros no la seguimos, más no nos atrevemos a condenarla; porque así pensaron muchos varones de la Iglesia y mártires: cada uno siga su opinión y resérvese todo para el Juicio del Señor. 

 No obstante los “milenaristas espirituales” fueron censurados en los primeros siglos por San Dionisio de Alejandría, para una relación de esto recomiendo la lectura de la Historia Eclesiastica de Eusebio. El Milenarismo fue una teoría que tuvo una fuerte oposición ya en la época patrística, tanto porque no podía ser probada ni por las Escrituras ni por la Tradición de la Iglesia. Se debe al jesuita Miguel Lacunza Díaz la reaparición de esta doctrina en su libro “El Regreso del Mesías en Gloria y Majestad , el cual firmó con el pseudónimo Juan Josafat Ben-Ezra, el cual fue condenado por el Santo Oficio en reiteradas oportunidades siendo la más importante la de 1819, cuando se quemó públicamente en Cádiz la edición impresa en Gran Bretaña y publicada por Manuel Belgrano; en 1824 el Papa León XII lo colocó en el Index. A pesar de la propaganda actual por el Padre Lacunza no debemos extraer al autor de su contexto: para él, el fin del mundo se asociaba con dos hechos puntuales, la extinción de la Compañía de Jesús y la Revolución Francesa

Conclusiones. 
El Padre Basilio Méramo es uno de los sacerdotes más prolíficos de la Resistencia Católica. Sus palabras fueron de gran ayuda para quienes se encontraban perplejos. No obstante, en los últimos tiempos, el sacerdote colombiano ha desviado sus escritos. Antes éstos eran cristocéntricos, hoy están descentrados hacia la Fraternidad San Pío X a la cual él perteneció por muchos años. Nadie duda de la erudición y pericia de éste sacerdote que tanto hizo por la Iglesia en Colombia, pero si tenemos la obligación de marcar los errores que, desde los teológico se dan en sus escritos. ¿Cuál es el sentido de su trabajo sobre el milenarismo? ¿Defender esa enseñanza o por el contrario atacar al Padre José María Mestre Roc? Yo creo que lo segundo y es ello lo que le lleva a dar a buscar una hermenéutica del milenarismo que nunca tuvo: una hermenéutica eucarística, ausente en los Padres de la Iglesia en los que se quiere apoyar, cuando en realidad no es mas que una interpretación infundada del Padre Castellani, que trajo del olvido a un condenado jesuita del Siglo XVIII.

Fátima: una opinión del Cardenal Pacelli

Monseñor. Eugenio Pacelli, futuro Papa Pío XII, hizo esta asombrosa profecía sobre el futuro de la Santa Iglesia, como comentario a los mensajes de Fátima.
"Me preocupan los mensajes de la Santísima Virgen a Lucía  de Fátima. Esa persistencia de María sobre los peligros que amenazan a la Iglesia es una advertencia divina contra el suicidio que significa alterar la Fe en Su liturgia, en Su teología y en Su alma .... escucho a mi alrededor innovadores que desean desmantelar el Santuario, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar Sus ornamentos y hacer que el remordimiento siento por ella pasado histórico."

"Llegará un día en que el mundo civilizado negará a su Dios, cuando la Iglesia dudará como dudó Pedro. Ella va a tener la tentación de creer que el hombre se ha convertido en Dios. En nuestras iglesias, los cristianos buscarán inútilmente la lamparilla roja en donde Dios les espera. Como María Magdalena, llorando ante la tumba vacía, se preguntarán:
¿Dónde lo han llevado?"

sábado, 24 de noviembre de 2012

Padre Cekada: El sedevacantismo explicado a la tía Hellen

El Padre Anthony Cekada, amigo de éste blog y a quien molesté más de una vez con preguntas y siempre me respondió con paciencia y cordialidad, en una entrevista muy interesante trata de explicar, de forma muy simple ("para la tía "Hellen") la posición teológica de los católicos que sostienen que la Sede de Pedro se encuentra vacante desde la muerte de Pío XII.
Se trata de una entrevista muy interesante y que la recomiendo.


viernes, 23 de noviembre de 2012

El Código de Derecho Canónico en la actual crisis


Recientemente recibí un e-mail de un católico que me preguntaba tres cosas:

  1. ¿Con qué autoridad estaba publicando artículos en el Blog Sursum Corda?
  2.  ¿A que congregación religiosa u obispo yo estaba sujeto?
  3.  ¿Si era consiente que careciendo de las dos cosas anteriores, estaba violando el derecho canónico?


Creo que este mail constituye una buena oportunidad de desarrollar un tema que está muy pendiente y que es bastante mal comprendido por muchos católicos, laicos, pero también sacerdotes y obispos: me refiero a la cuestión del Derecho Canónico.


La nueva Sola Scriptura
Hace unos pocos meses fui invitado en mi calidad de académico a un cine debate sobre el film “Luther”. Quienes me invitaron eran personas asociadas con la Iglesia Luterana y lo hicieron explícitamente porque deseaban (según ellos mismos) “escuchar la voz de un tradicionalista”. Mientras un profesor, fiel de la Iglesia Conciliar señalaba como error de Lutero el haber roto con Roma, yo marqué dos errores, uno desdibujado en la película y el otro ignorado. El desdibujado se refería a la escritura, era mentira que Luther dijera que todos tenían derecho a acceder a las sagradas escrituras, lo que él propuso fue algo muy diferente, el libre examen, es decir, la interpretación por fuera del consenso de los Padres y librada a la conciencia personal. El segundo error, completamente pasado por alto: Lutero sostiene que el culpable del pecado del hombre es Dios. Esto no es una interpretación sino que aparece en los textos del renegado agustino.
La libre interpretación abrió la puerta al babel que es hoy el protestantismo. Pensemos tan sólo en las diferencias entre la primer y la segunda generación de novadores del XVI y tendremos la consecuencia de esa doctrina: anarquistas, polígamos, primitivistas, la desaparición de la Misa, enseñanzas extrañas que habían sido erradicadas en la antigüedad… pero también muchos grupos heréticos o por lo menos heterodoxos, que sucumbieron a la sola scriptura y el libre exámen cambiaron totalmente, como los valdenenses.


La seducción del CIC
Entre los católicos también existen ejemplos de sola scriptura, los cuales, claro, no son tan peligrosos cuando se trata de textos claros y precisos como puede ser el Catecismo. El producto de un católico cuya única lectura es el catecismo será el de un católico que no podrá pensar por si mismo y cuya inteligencia estará sujeta a un texto. No podrá defender la fe, porque no estará en condiciones de razonarla, se limitará a repetir las verdades que tiene que creer, pero no tendrá herramientas para justificarlas. El catecismo es una guía de lo mínimo que debemos creer y no está protegido por la infalibilidad , es decir, es un texto que habla del dogma, pero en sí mismo no es dogmático, y por lo tanto puede tener errores teológico, aunque no herejías.
No obstante, entre los tradicionalistas el texto más atrayente es, paradójicamente el Código de Derecho Canónico. Es sorprendente la fascinación que provoca un texto tan complejo y que ni siquiera está en lengua vulgar. De hecho, el Derecho Canónico sólo existe en latín, aunque se han popularizado algunas malas traducciones, producto de estos “canonistas” de la tradición. Paradójicamente el CIC no es dogmático, sino que es meramente ley de la Iglesia. Trataré de explicarlo de una forma muy resumida. La Ley se divide en dos categorías, la Ley Divina (Providencia, ley natural y divino-positiva) y en Ley humana (eclesiástica y civil). El Derecho Canónico está dentro de la segunda forma de legislación, es decir, la Ley Humana.
Esta Ley humana tiene por legislador al hombre, por lo tanto la misma es perfectible. Sorprenderá a muchos saber que el Código de Derecho Canónico es una innovación del Siglo XX en la Iglesia, antes no existía, aunque si hubo intentos de compilar leyes y decretos de la Iglesia, nunca se habían codificado. Al igual que cualquier texto legal, existen personas que han estudiado como interpretar la Ley y que saben como se debe aplicar en cada caso particular. A estas personas se los llama canonistas. De la misma manera que para la Biblia tenemos a los hermeneutas autorizados, con el Derecho Canónico ocurre lo mismo, hay comentarios y tesis enteras escritas sobre cánones particulares.  Uno de los comentarios más famosos es el que hiciera el Cardenal Cicognani, tal vez el más extendido y aceptado casi unánimemente por todos los canonistas. Este ilustrísimo cardenal dejó en claro algo que muchos de los tradicionalistas parecen desconocer: toda legislación humana tiene el defecto de no poder comprender cada situación particular, mientras que la ley divina es totalmente opuesta, ya que Dios no da a los hombres mandamientos imposibles de cumplir. Poner como fundamento de  toda la resistencia católica en el Código de Derecho Canónico es propio de una miopía abismal, no sólo por los problemas de aplicación (como indicaré más adelante) sino, sobre todo, porque se está elevando al nivel de Ley Divina al producto de un legislador humano.  Para finalizar éste apartado tratemos de tener en cuenta que  el CIC no es dogmático: sólo está limitado a la Iglesia Latina (Can I), no puede tocar nada referente a los ritos sacramentales ya establecidos (Can II) ni tampoco afecta los concordatos… quienquiera que lea los primeros artículos del Código Pío-Benedictino encontrará los mismo límites a los cuales está circunscripto.


La autoridad de interpretación
¿Quién interpreta el Derecho Canónico? El mismo CIC establece que la interpretación corresponde al legislador (El Papa), los laicos y los sacerdotes (la iglesia diciente) no tienen ninguna autoridad para operar como canonistas y menos aún como “legisladores” ni jueces canónicos, antes bien, la misma depende del Romano Pontífice y la autoridad que él mismo designa (Can 17 § 1), lo cual es ampliado en el Can 18 estableciendo las reglas de interpretación (quae si dubia et obscura manserit, ad locos Codicis parallelos, si qui sint, ad legis finem ac circumstantias et ad mentem legislatoris est recurrendum) y en el Can 20 se recurre incluso a la autoridad de los doctores. Ahora bien, los tradicionalistas que tanto recurren al Derecho Canónico ¿Qué poseen de todo esto? Nada. Para los sedevacantistas la figura del legislador ha desaparecido ya que no tenemos Papa, para los que sostienen la posición de la FSSPX el legislador no es seguro porque se encuentra contaminado de liberalismo y modernismo, por lo tanto ¿Quién interpreta esta ley canónica? ¿Quién tiene autoridad para hacerlo?
Según el Derecho Canónico… actualmente nadie. ¿Y los obispos de la la Resistencia? Aquí volvemos otra vez al problema de la jurisdicción, que es algo que muchos obispos olvidaron. La jurisdicción no es un invento humano, sino que forma parte de las verdades dogmáticas ya que ha sido sancionada en concilios ecuménicos.
Los Obispos diocesanos tienen la facultad de hacer cumplir el CIC en sus diócesis, pero no así los obispos de la Resistencia, porque estos no están dotados de ninguna jurisdicción. Son Obispos con jurisdicción supletoria, es decir, la Iglesia les entrega una jurisdicción de emergencia que sirve para validar sacramentos como la confesión, por ejemplo. Ésta jurisdicción no la entrega el Papa, sino la Iglesia por necesidad y porque la primera ley es la salvación de las almas.
Desde que inicié mi camino en la Iglesia Católica me sorprendió ver como muchas páginas y blogs tradicionalistas insisten en que cuentan con un imprimatur de algún obispo o congregación religiosa. Eso fue algo que muchas veces me hecharon en cara “usted no tiene imprimatur para publicar” o como me dijera el Señor Raúl, de México y fiel del obispo Juan José Squetino “¿Bajo la autoridad de que obispo se encuentra?”. Mi respuesta, tanto entonces como ahora es la misma: bajo la misma autoridad que cualquier otro miembro de la Resistencia Católica, de ninguno, porque ningún obispo hoy posee jurisdicción ordinaria y solamente son obispos para proveer a la Iglesia de sacramentos por el Estado de necesidad, nada más.

Conclusión.
El Derecho Canónico es necesario, porque sirve como guía. Ahora bien, el Código Pío-Benedictino es la guía más completa que podemos tener. Mientras no exista autoridad de aplicación, el Código es una guía. Eso sí, una guía de principios de Siglo XX que ha quedado bastante desactualizada.
Todos los tradicionalistas que hoy se proclaman expertos en Derecho Canónico deberían empezar por leer el Código y entender que no tenemos autoridad para su aplicación, por lo tanto, ellos mismos están infringiendo el texto que elevan a Verdad Revelada. También, estos tradicionalistas deberían ser consientes que el CIC es un texto meramente disciplinar, perfectible y orientado a la Iglesia Latina, que Pío XI y Pío XII introdujeron reformas porque ya en aquel entonces el texto había quedado desactualizado.
Finalmente, y para terminar con éste apartado quisiera citar lo que fue, sin duda el principio rector de los canonistas anteriores al Vaticano II: Salus animarum suprema lex, la salvación de las almas es la ley suprema.

La imagen del padre, una aclaración


Recientemente publiqué un texto de mi autoría en el cualexpresé mis objeciones a ciertas representaciones de la Santísima Trinidad, especialmente a aquella que se han popularizado desde el Renacimiento a nuestros días y que tienen un correlato en la Iglesia Oriental: el Padre como un Anciano, Cristo como un Niño y el Espíritu Santo como una Paloma. En aquella entrada expliqué que estas representaciones implican claramente una temporalidad en las Personas de la Trinidad

[estas representaciones] muestran una mudabilidad, una transformación y una diferencia entre los miembros de la Trinidad. Si el Padre es un anciano y el Hijo un niño, implica que uno fue anterior al otro, que uno fue creado y por lo tanto no tienen la misma naturaleza. ¿Acaso el Logos puede sufrir el accidente del tiempo? ¿Acaso no estamos obligados a creer que el Logos no fue creado, sino engendrado?

Acompaña esta entrada un ícono muy conocido en el cual se muestra el error que estoy señalando. Pero ¿Por qué volver al tema? Ocurre que hoy un conocido me envió un correo electrónico preguntándome si prohibir la Imagen del Padre como yo supuestamente hacía no era, sino caer en el mismo error que se señala en una entrada publicada en el Blog de laSociedad San Vicente Ferrer. Mi respuesta es pública, porque creo que debo aclarar todas las dudas que hayan podido surgir, aunque antes que nada, huelga aclarar que yo no estaba prohibiendo ninguna imágen.
Vayamos con la respuesta:

En primer lugar el texto publicado en el Blog de la FSVF está tomado del libro “Apóstata” del Padre Joaquín Saenz y Arriaga, se trata de un texto dónde el conocido jesuita padre del sedevacantismo denuncia al Padre José Porfirio Miranda y de la Parra, progresista.

En segundo lugar,  el texto del Padre Arriaga es parcial, sólo se publicó un capítulo, por suerte el de la interpretación de las imágenes de Yavêh, pero falta el resto del texto, cuya lectura recomendamos.
En tercer lugar, el Padre José Porfirio Miranda y de la Parra esboza una interpretación sobre la prohibición veterotestamentaria de realizar imágenes de Dios, yo  no toqué para nada ese tema, tampoco dije, como lo hiciera el sacerdote argentino Oscar Cufré en los ’90 que está prohibido representar al Padre… en mi publicación traté el de la representación de las Personas de la Trinidad afectadas por la Temporalidad, lo cual destruye la unión hipostática que estamos obligados a creer.

En tercer lugar, hubieramos agradecido de la Fundación San Vicente Ferrer algún estudio teológico sobre las representaciones de la Santísima Trinidad, tal vez podrían haber comentado la condena al Sínodo jansenista de Pistoya, en el artículo referente a la prohibición que los sinodales realizaron sobre la prepresentación del Padre... tal vez a partir de ello podrían haber introducido el tema de la Realeza de Dios y de allí si, relacionar el progresismo del Padre Miranda de la Parra y por lo tanto del marxismo en la teología.

La Fundación San Vicente Ferrer publicó un capítulo, de varios, de un texto clásico en la lucha contra el modernismo, lamentablemente pero sin ninguna introducción. Estoy seguro que los lectores hubieran agradecido algún prólogo, tal vez por el Padre Martinez o por Mons. Squetino, dejando en claro cual era el objeto de estudio del Padre Saenz Arriaga. Ellos atienden a recordarnos como un modernista utilizó uno de los Diez Mandamientos para introducir el marxismo en la teología, nosotros, en cambio, recordamos que Dios es Eterno.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Capilla Corazón Inmaculado de María con web renovado

Nuestro amigo el Padre Emilio de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia prosigue con las obras para la ampliación de la Capilla del Corazón Inmaculado de María. El sitio web ha sido renovado y actualizado y como siempre lo recomendamos.

Para más datos, tomamos la siguiente información de la página de contactos:

Situada a las afueras de la ciudad de Tampa en Palmetto Beach cerca de De Soto Park, a pocos pasos de Ybor City, Puerto de Tampa, Channelside o Ikea, el lugar perfecto para todo el mundo vienen por nuestra capilla.

2404 E. Stuart St.
Tampa, FL 33605
EE.UU.
Teléfono: 813-248-4460 (Iglesia-Rectoría)
www.immaculateheartofmarychapel.com
email: rpmauro33@aol.com

Teléfono de emergencia: 813-787-6465


¡Gracias a Dios por tener sacerdotes que trabajan por la Fe Verdadera!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sobre los escritos de algunos ex-lefebvristas


Durante mucho tiempo me guardé de hacer cualquier comentario sobre los escritos del Padre Ceriani, los cuales se difunden principalmente en el blog amigo Radio Cristiandad. Yo soy un lector de éste sacerdote y sinceramente, le tengo un gran respeto por su labor en defensa de la Fe Cristiana. No obstante, desde hace un tiempo a esta parte, el Padre Juan CarlosCeriani ha perdido un poco del norte.
Mientras que la Tradición Católica necesita mas y mas esfuerzos para luchar contra el enemigo, que es el Modernismo, la Iglesia  Conciliar, los Errores del Mundo, hoy, el Padre Ceriani se ocupa principalmente de atacar a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Yo comprendo los sentimientos del Padre Ceriani y del Padre Basilio Méramo frente a la actual dirigencia de la FSSPX, lo que no comprendo es el énfasis que estos sacerdotes, muy especialmente el Padre Ceriani ponen en la difamación y el ataque. ¿Si pusieran toda esa fuerza en propagar la fe? ¿Si se esforzaran de la misma manera en mantener un apostolado más fuerte? ¿Si en lugar de escribir cosas sin sentido alguno, como éste artículo, el Padre Ceriani asistiera espiritualmente a tantísimos fieles que están a la espera de una Misa?
La Neo-Fraternidad de la que habla Ceriani y Méramo ¿Es tan “Neo”? Yo mismo sostuve esa opinión aquí, en Sursum Corda. Yo también estoy en contra del acuerdo con la Roma Neo-Modernista y Neo-Protestante. El día que se leyó el Motu Proprio de Ratzinger en el cual se “liberaba la Misa” yo salí de la Capilla del Seminario y me quedé fuera y no entré sino hasta que finalizó el sermón que, recuerdo muy bien leyó el Padre Calderón. ¿Acaso algunos de los lectores de Sursum Corda no recuerdan las agrias disputas que mantuvimos ni bien terminó la Misa en la que se leyó el “levantamiento de las excomuniones”?
Hay una diferencia entre los cripto-sedevacantistas, los oportunistas y los que se creen sucesores de Monseñor Lefebvre.
Los primeros son aquellos  sacerdotes que siendo sedevacantistas perteneces la FSSPX. Rezan la Misa sin el una cum, algunos hasta utilizan el Misal de San Pío X y no siguen las reformas de Roncalli-Juan XXIII. Ellos se mantienen en la Fraternidad, muchos están entre los “duros” y omiten cualquier mención a Ratzinger-Benedicto XVI. Para este grupo, Monseñor Lefebvre pensaba como ellos, sólo que no tenía evidencias para declarar formalmente la sedevacante, y por lo tanto, apelan al Monseñor de la Declaración de 1988 o a Monseñor De Castro Mayer.
Los oportunistas son aquellos que cuando la FSSPX los expulsó o los obligó a dimitir, se volvieron sedevacantistas, posición que jamás mantuvieron. Muchos oportunistas, hoy mitrados, en otrora persiguieron y denunciaron a los sacerdotes sedevacantistas, o ponían trampas a los cripto-sedevacantistas en la Fraternidad.
Finalmente están los que se creen sucesores de Monseñor Lefebvre. Son personas de buena intención y buen corazón como los primeros, empero tienen un fuerte delirio de grandeza. Ellos se creen los continuadores de la obra de “Monseñor”, ellos están dotados de un “espíritu de profecía” que les permite decidir que era lo que a Monseñor le hubiera gustado hacer.  Saben más que los superiores de la FSSPX, saben lo que Monseñor Fellay debería hacer, insultan a quienes se les oponen y los tildan de traidores, alaban a quienes los apoyan y escriben por largas horas sobre la “Neo-Fraternidad”. Pero ¿Cuál es la posición de éstos? ¿Qué es lo que realmente proponen? En un limbo absoluto, estos sacerdotes se limitan a exigir ser reconocidos como miembros de una unión pía que los expulsó.
Durante muchos años vengo estudiando el movimiento tradicionalista. Es un error pensar que todo se resume a la Fraternidad San Pío X o los obispos Thuc. Sé, por lo menos de una docena de comunidades religiosas que mantienen la misma posición que la FSSPX, integradas por sacerdotes que bien formaron parte de la Fraternidad, o bien jamás pisaron sus seminarios. También conozco a muchos sacerdotes y obispos sedevacantistas más ocupados en defender la Fe que atacar a una simple unión pía particular.
La Primera Generación de la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar pudo haber tenido dudas, pudo haber quedado perpleja y hasta se justifican los errores cometidos en los años del concilio. Muchos de los hoy más grandes paladines de la Tradición en aquellos años trataban de entender como el Montini/Paulo VI podía estar conduciendo el Vaticano II. Algunos se refugiaron en la ortodoxia oriental, otros, aunque parezca increíble terminaron involucrados con los veterocatólicos y de hecho, más de una comunidad caterocatólica-tradicionalista salió de jóvenes laicos, seminaristas y sacerdotes católicos romanos que espantados buscaban un refugio.
La Segunda Generación tuvo más elementos para distinguir, pero fue arrastrada por la herencia de aquellos años. Ellos son los últimos testigos del Concilio y apenas si tienen recuerdos de la Iglesia Católica.
Hoy, nosotros, la tercer generación ve al Concilio como algo muy distante. Nosotros nacimos en un mundo muy diferente, nos convertimos a la Tradición, estudiamos nuestra Fe, no la recibimos como una herencia, antes bien, como una Gracia. Sabemos distinguir las cosas, lo que está bien y lo que está mal, y conocemos cuales fueron las consecuencias de los “iluminados” de las dos primeras generaciones: los antipapas, los obispos manipuladores, los locos con sotanas, los aparicionismos… Nosotros preferimos trabajar por la Iglesia, por la Resistencia Católica.
También sabemos que una cosa es advertir sobre una posición teológica posiblemente errónea, y otra muy diferente es dedicar todo el esfuerzo a atacar a quienes se mantienen en esa posición que, al mismo tiempo, es una congregación particular. Lo primero es lo que hicieron siempre los teólogos católicos, lo segundo, de novia despechada.

martes, 20 de noviembre de 2012

La Iglesia perseguida en Siria

Hace un tiempo nuestro amigo, el Padre Brown nos envió hace un tiempo esta terrible imagen. En los últimos días, en los que Israel ataca a Hamas, las persecusiones contra los cristianos aumentaron de forma exponencial en todo el Cercano Oriente.



Las comunidades cristianas de oriente han pedido en varias oportunidades ayuda a Roma, teniendo como respuesta el silencio, o mejor dicho, la evidente tolerancia y colaboración por parte de las autoridades de la Iglesia Conciliar.
Recemos por aquellos que mueren por odio a la Fe de Cristo.

lunes, 19 de noviembre de 2012

La Teología es necesaria

¿Es posible que haya teología en el estado actual de la Iglesia? ¿Es conveniente que haya teología? ¿Es importante que exista un desarrollo teológico en la actual crisis?

Tres preguntas que tienen un mismo eje: la crisis que atraviesa la Santa Iglesia Católica ha desviado muchos de nuestros esfuerzos a "salvar a la Iglesia". Intención pía, es cierto, pero vacua porque nadie puede salvar a la Iglesia, es la Iglesia el medio de salvación. Quisiera esbozar una respuesta a estas tres preguntas, empezando por la última, como si desandara un camino.

¿Es importante que exista un desarrollo teológico en la actual crisis?

Ante la primer pregunta yo consideraría una respuesta afirmativa. El desarrollo del pensamiento cristiano, la reflexión sobre Dios, su obra y su relación con nosotros ha sido siempre objeto de análisis en la Iglesia. Fue también en momentos de crisis, de avances de las herejías cuando aparecieron los grandes defensores de la Fe. Recordemos aquella frase de San Pablo "es necesario que aparezcan herejías" ¿Por qué? Porque las mismas sirven para purificar la Fe y ponen en evidencia quienes son y quienes no son los cristianos. Los cristianos son aquellos que están unidos a la Iglesia, unidos al Cuerpo Místico, no por voluntad propia, sino porque han sido llamados por Dios y regenerados por Cristo. Las herejías han permitido además la definición precisa de los dogmas de fe. Sin la peste de los novadores del XVI no hubiéramos tenido el Gran Concilio de Trento. Lo mismo se puede decir de San Pío X, quien enumeró y denunció al modernismo.

Garrigou-Lagrange, el gran teólogo del Siglo XX escribió en parte como respuesta a la Nueva Teología, sentando las bases, sobre una revisión de Santo Tomás de la verdadera Teología Católica. Báñez y los demás Padres Predicadores en el Siglo XVI expusieron la Verdad Católica, tanto ante los fatalistas como ante los pelagianos, los primeros surgidos entre los protestantes, los segundos, en el seno de la misma Iglesia.

Por lo tanto, el desarrollo teológico en la actual crisis es necesario, y más, yo diría, obligatorio. Nos permitirá asentar claramente las bases de nuestra fe, desarrollar una defensa, una apología católica contra el Modernismo, no ya de fines del XIX y comienzos del XX, sino de un modernismo con una fuerza muchísimo mayor, proyectado y (en apariencia) triunfante. Cuando San Pio X inició el combate contra los modernos, éstos no se encontraban en posiciones de poder: eran una minoría que debía actuar de manera subterranea. Con la consolidación de la Iglesia Conciliar la situación ha cambiado: los modernistas se han apoderado de la jerarquía de la Iglesia, usurparon nuestros templos, se hicieron con las cátedras y esparcen sus errores, suplantando la Religión Católica por una Falsa Iglesia nacida promulgada por Montini/Pablo VI.

Es por lo tanto, necesario que haya un desarrollo católico que nos sirva como posición ante los embates de la Nueva Teología, que es en realidad una Antropología, ya que su centro es el hombre, y más precisamente, el hombre moderno. La teología de ésta época de crisis debe nutrirse de dos fuentes: en primer lugar la Sagrada Escritura y la segunda los Padres de la Iglesia. ¿Por qué? Porque la escolástica fue la teología de la Iglesia como institución dominante, su desarrollo fue posible gracias a que la Iglesia y el poder secular estaban unidos y eran una sola cosa. Hoy en día la situación se parece mucho más a la de la Iglesia de los primeros siglos: persecuciones, calamidades, catástrofes, avance de los herejes en el poder y de una Iglesia Oficiosa que se dice católica cuando no lo es. Un regreso a los Padres será un regreso a la filosofía, algo en lo que los modernistas se han destacado. Claro que se trata de una falsa filosofía, siendo la filosofía el amor por la sabiduría, el amor por la Verdad, el Modernista no tiene sino un amor por su propio intelecto y por el hombre como centro, se trata entonces, de una filosofía des-centrada, que no atiende al Creador, sino a la creatura, una filosofía falaz y atiborrada de palabras, pero que no tiene al Logos, fuente primaria y única de todo conocimiento.

El desarrollo teológico nos permitirá una apologética para los tiempos modernos, nos permitirá una clara reafirmación cristológica. El resultado será un florecimiento de una teología sacramental más fuerte y más definida, un mayor conocimiento sobre lo que debemos creer, lo que debemos practicar y como lo debemos hacer. Finalmente, la teología de esta época de crisis atenderá a aspectos fundamentales, como la eclesiología, la sotereología y la teología sacramental.

El descuido de la teología ha sido el culpable de los retrocesos de la Resistencia Católica. La teología es una armadura, un soldado desarmado es fácil de derrotar. El conclavismo, el caos de las ordenaciones episcopales descontroladas son una evidencia de la falta de preparación teológica de muchos sacerdotes y obispos. También la facilidad con la que muchos clérigos tradicionalistas han seguido los fenómenos aparicionistas o han caído en la seducción de una piedad barroca y superficial, meramente exotérica y centrada en el culto por el culto en sí, y no por la espiritualidad que es signo de la Doctrina Cristiana, entregada por Nuestro Señor y transmitida por los Apóstoles. Para ello, esta teología debe poner su acento en las Sagradas Escrituras y en la Tradición, no sólo en la tradición o en los catecismos, sino en la Palabra misma de Dios y en aquello que nos fue transmitido desde los primeros tiempos.

Finalmente ¿Es posible que haya teología en el estado actual de la Iglesia? No solo es posible, sino que es necesario. El desarrollo teológico no es algo accesorio, no es onanismo intelectual, antes bien se trata de la defensa de Nuestra Fe, el arma fundamental para el combate.


domingo, 18 de noviembre de 2012

Las consagraciones de Monseñor Ngo-Dinh-Thuc

Recientemente tuve una conversación telefónica con el amigo Marcelo, lector de Sursum Corda. En nuestra charla me mencionó el ya clásico texto del padre Anthony Cekada La validez de las consagraciones episcopales de Monseñor Ngo-Dinh-Thuc.
Como le comenté a Marcelo por teléfono, a mi humilde entender, el texto del Padre Cekada se trata del mejor estudio de teología sacramental que tal vez se escribió desde el inicio de la era Conciliar, además, asesta un fuerte golpe contra todos aquellos que intentaron poner en duda la validez de las consagraciones efectuadas por el obispo vietnamita.


Si usted desea descargar el estudio en español, puede hacer click aquí. También quiero recomendar la visita a la página que Marcelo me envió por e-mail: http://thucbishops.com/
¡Buena lectura!


Frutos del "acuerdo táctico" de los anglicanos

Frutos del "acuerdo táctico" de los anglicanos

Muchos cayeron bajo el encanto de las púrpuras, abandonando la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar. De ésta manera, decenas de grupos han conseguido tranquilizar sus conciencias obteniendo autorización de la Iglesia Conciliar para funcionar dentro de las estructuras diocesanas de una forma más o menos marginal, pero sin el apelativo de cismáticas. La suerte de ésta forma de apostasía ya ha sido muy comentada y no quisiera volver sobre el tema.
Hoy, en cambio, quiero volver a un tema que entre los tradicionalistas es muy dejado de lado: el de los anglocatólicos. Se trata de miles de personas que desean ser católicas, pero que se encuentran a la deriva y por eso mismo han sido captados por la Roma Conciliar. Pasado el júbilo de la Anglicanorum la situación se ha vuelto tensa y muchos ex anglicanos que pasaron a la Iglesia Conciliar han terminado separándose de ésta para quedar, nuevamente en un limbo.
Hace apenas dos días, un ex miembro de un ordinariato me escribió un mail en el que me comentaba que algunos cofrades le habían propuesto recurrir al Patriarcado de Moscú, algo que él rechazaba con estas palabras:

No dejé de ser un hereje para ser un cismático, pero tampoco tenemos a dónde ir”.

La angustia que me expresó éste sacerdote es evidente, comprensible, menos para algunos tradicionalistas que no pueden ver más allá de sus propios objetivos y que descuidan a todos estos que podrían dar una gran ayuda a la Resistencia Católica.

¿Por qué muchos abandonan los ordinariatos? Simple: porque rechazan el Vaticano II. Cuándo se hizo evidente que Canterbury había abandonado cualquier forma, remotamente lejana a la Fe (para muchos la prueba fueron las ordenaciones femeninas en la Iglesia Episcopal) nació el continuismo anglicano. Se enfatizaba la “catolicidad” del anglicanismo. Inmediatamente procedieron a conversar con las autoridades romanas. Hubo gestos: Roma comenzó a aceptar a clérigos particulares, permitiéndoles celebrar con el Rito de Sarum como forma extraordinaria. Posteriormente, la migración particular dio paso a la corporada, y allí surgieron los problemas, cuando muchos de estos sacerdotes y obispos pusieron en duda la Doctrina Conciliar del Vaticano II. En efecto, estos grupos que habían quedado al margen del Concilio tenía una imagen de lo que era a Iglesia Católica, muy diferente de lo que es la Iglesia Conciliar. Conocian y conocen los frutos de la experimentación teológico-litúrgica, son concientes de las consecuencias de la relajación moral, del relativismo y del ecumenismo.

Quienes se negaron a recurrir a la Roma Conciliar buscaron primero refugio en las comunidades tradicionalistas, la mayoría de las veces sin ninguna suerte. Fue por ello que muchos recurrieron a orientales para validar sus ordenes e iniciaron de esta manera  una resistencia anglocatólica contra el Vaticano II: La bula Quo Primium autoriza no sólo la celebración del Misal Romano, sino de cualesquier litúrgia consagrada por la historia y la tradición, como  lo el el antiguo ritual británico de Sarum. Estos sacerdotes celebran una Misa encuadrada en el decreto de San Pío V, así como también la Misa Tridentina, adhieren a los XX Concilios Ecuménicos y rechazan el Vaticano II y todas sus reformas. Algunos adhieren a la “postura prudencial” de Monseñor Lefebvre, otros son públicamente sedevacantistas. Pero otros cayeron bajo la tentación de la Anglicanorum que les ofreció Ratzinger. Los negociadores prefieron dejar la cuestión doctrinal por un acuerdo táctico ¿Les suena la frase?
Pero los frutos del acuerdo fueron amargos: comunidades divididas, sacerdotes que se retiran y se alejan arrepentidos de la Roma Conciliar, vocaciones devastadas, estudiantes escandalizados. Los anglocatólicos son algo que debemos atender: en primer lugar como experiencia de la aceptación del acuerdo táctico

Las representaciones de la Trinidad


La amiga Marta, lectora de Sursum Corda me envió por mail una imagen de la Trinidad. Al abrir el adjunto recordé que tenía escrito un borrador sobre la cuestión de la representación de Dios Padre en la iconografía católica. En parte, la presente reflexión fue consecuencia de la lectura del hermoso libro de Paul Evdokimov “El arte del ícono”. La primera vez que traté el tema fue en una mesa redonda celebrada hace poco más de un año en la Facultad de Filosofía y Letras. No pretendo ahora desarrollar los argumentos que en aquel entonces postulé, sino atender a algo que me choca bastante en las representaciones de la Santísima Trinidad.
El dogma de la Trinidad es básico y muy simple, todos lo sabemos, lo conocemos y lo repetimos con el Credo. Ahora bien, también todos sabemos, conocemos y repetimos que se hay millares de páginas escritas sobre éste hermoso Misterio. Mi hermano Pablo (de doce años) me dijo una vez mientras leía a Garrigou-Lagrange que Dios se manifiesta de formas muy simples a los hombres, pero que los teólogos tienen la costumbre de volver difícil lo que es simple. Convengamos que el niño tiene razón, y el Misterio de la Trinidad es un tópico en el obscurantismo de los teólogos. Desde San Agustín hasta Garrigou muchos han intentado dar una acabada explicación sobre la Trinidad, la consubstancialidad, indivisibilidad e inconfundibilidad de las hipóstasis. Y es que el misterio de la Trinidad es incomprensible para la inteligencia humana, destruída tras la caída de los primeros padres.
Durante mil quinientos años, la única representación de Dios Padre era una mano que bajaba de las nubes. La pictórica humanista, en cambio dio inicio a las representaciones de Dios Padre como la de un anciano con cabellos blancos, representado muchas veces junto a Cristo, como un niño o un joven y finalmente, al Espíritu Santo como una Paloma. Estas tres imágenes representarían la Trinidad. Entre los orientales también surgió la idea de presentar a la trinidad, aún cuando la tradición de la Iglesia Oriental (desde sus orígenes) los tenía prohibido. El ejemplo más claro es el del icono de Novgorod. Allí vemos a Dios Padre como un anciano, a Dios Hijo como un niño en el regazo de aquel y finalmente a Dios Espíritu Santo como una paloma entre las manos del Niño. El mismo ícono se encuentra, occidentalizado en varias Iglesias Latinas, en algunas el Padre se muestra como un rey medioeval y en otras ciñe la Corona Imperial. Siempre el Espíritu Santo aparece, o bien entre las manos del Niño, o bien sobre la cabeza del Padre.
¿Cuál es mi objeción? Estas representaciones de la Trinidad introducen en la temporalidad en la naturaleza de Dios, por lo tanto destruyen la unión hipostática. ¿Por qué? Porque muestran una mudabilidad, una transformación y una diferencia entre los miembros de la Trinidad. Si el Padre es un anciano y el Hijo un niño, implica que uno fue anterior al otro, que uno fue creado y por lo tanto no tienen la misma naturaleza. ¿Acaso el Logos puede sufrir el accidente del tiempo? ¿Acaso no estamos obligados a creer que el Logos no fue creado, sino engendrado? En los primeros siglos se había propuesto a los catecúmenos la siguiente fórmula:


[…] porque el Verbo se hizo carne [Ioh. 1, 14], no sufriendo cambio o transformando su divinidad en humanidad, sino juntando en una sola su santa perfección y divinidad; porque uno solo es el Señor Jesucristo y no dos; el mismo es Dios, el mismo es Señor, el mismo es rey; que padeció el mismo en su carne y resucitó y subió a los cielos en su mismo cuerpo, que se sentó gloriosamente a la diestra del Padre, que ha de venir con el mismo cuerpo, con gloria, a juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin; y creemos en el Espíritu Santo, el que habló en la Ley y anunció en los profetas y descendió sobre el Jordán, el que habla en los Apóstoles y habita en los Santos; y así creemos en Él, que es Espíritu Santo, Espíritu de Dios, Espíritu perfecto, Espíritu consolador, increado, que procede del Padre y recibe del Hijo y es creído.


El Dios Hijo por lo tanto no puede ser afectado por el Tiempo. Dios no tiene principio ni fin, Él es el Principio y el Fin, el Alfa y la Omega. Una representación de la Trinidad que introduce el accidente del tiempo destruye la Eternidad de Dios, porque Dios es el creador de todo: de la materia, pero también del tiempo, antes de Dios no había nada, porque no había tampoco un antes, y la lógica de la Eternidad de Dios consiste, precisamente que para él, los conceptos de antes o después, de pasado o futuro son inaplicables, porque es Eterno. ¿Cómo es el Padre? Nadie lo sabe, Dios se manifestó hecho carne en el Hijo ¿Cómo es en la Eternidad? No se sabe. El Espíritu Santo tomó la forma de una paloma durante el Bautismo, representación de la Trinidad y de la Unión del Dios Trino. Pero también como lenguas de fuego durante el Pentecostés, se manifestó el Espíritu Santo. Como es el Espíritu Santo en la Eternidad no lo sabemos.
Si bien la Iglesia jamás ha prohibido las representaciones del Padre, considero que las mismas pueden, cuando introducen la cuestión de la temporalidad, generar confusión entre los fieles y por lo tanto, deberían evitarse.

sábado, 17 de noviembre de 2012

La agradecer la destrucción: sobre la peregrinación por el V aniversario


Existen tres tipos de “tradicionalistas”: los indultistas, los sedevacantistas y los lefebvristas. Los primeros son aquellos que acuden a las misas indultadas por Ratzinger-Benedicto XVI en centros de Misas, capillas o parroquias; los sedevacantistas son aquellos católicos que sostienen que el Concilio Vaticano II no fue un concilio válido, que sus decretos fueron ilegítimos y heréticos y por lo tanto que las autoridades conciliares y post-conciliares no tienen verdadero poder en la Iglesia, en síntesis, que la Santa Sede se encuentra vacante desde 1958 o 1962. Finalmente los lefebvristas son todos aquellos que sostienen la postura de Monseñor Marcel Lefebvre: El Papa es Papa, pero no se le obedece porque sus mandatos están viciados de liberalismo y neo-modernismo, no es posible declarar que la sede está vacante y hasta tanto la situación se aclare, se le reconoce como tal pero estamos habilitados para resistirle.
Se trata de tres tipos ideales, en el sentido de Weber, porque una persona puede, en efecto, estar dentro de más de una de estas categorías. Así, por ejemplo, un lefebvrista (que no necesariamente es fiel de la FSSPX, hay varias comunidades que tienen la misma postura) puede asistir a las misas indultadas que se dan con permiso del diocesano de la Iglesia Conciliar; un sedevacantista puede asistir sin ningún problema a una misa que se celebra en un priorato de la Fraternidad y un indultista tal vez se sienta muy cómodo en un centro de misa sedevacantista. ¿Que tienen en común estas personas? En que los tres adhieren a la Santa Misa Católica. ¿En qué se diferencian? En que dos son católicos y el otro no.
En efecto, el indultista no es un verdadero católico, antes bien, es un modernista. Para el modernista la fe es un sentimiento subjetivo, una moción del corazón, individual y no demostrable de forma intersubjetiva. ¿Por qué va a la Misa indultada? Simple: porque adhiere a las formas espirituales antiguas. Su “tradicionalismo” es meramente exotérico, basado en el culto. Ama el latín, el canto gregoriano, el incienso… pero su fe es profundamente modernista.
Los sedevacantistas y los lefebvristas, por su parte, al rechazar la Iglesia Conciliar y sus reformas son católicos. En efecto, se trata de dos posturas teológicas sostenidas como posibles por doctores y teólogos ya en el Concilio de Trento. Muchos amigos se sorprenden cuando les comento que la “actitud prudencial” de Monseñor Lefebvre no es sinó una de las posibilidades que diera el Cardenal Cayetano para actuar bajo un Papa posiblemente herético. Lamentablemente, muchos lefebvristas se han suavizado: son los mismos que cantaron el Te Deum luego de que Ratzinger-Benedicto XVI “liberara” la Santa Misa. Muchos de ellos se dieron cita en la peregrinación organizada en Roma por el primer lustro del Motu Proprio Summorum Pontificum. Sorpresa fue para todos (incluso para quien esto escribe) que Ratzinger decidiera ni dar audiencia ni una bendición presencial a los asistentes, que se conformaron con una celebración realizada por un cardenal de la Iglesia Conciliar.
A los peregrinos, Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano les dio el siguiente comunicado:

Con motivo de la peregrinación internacional organizada en Roma por el 5 º Aniversario del Motu Proprio Summorum Pontificum, Su Santidad el Papa Benedicto XVI envía un saludo cordial a todos los participantes, asegurándoles su oración ferviente.
Con este Motu Proprio, el Santo Padre ha querido responder a las expectativas de los fieles unidos a las formas litúrgicas anteriores. De hecho, como escribió en su carta a los obispos a presentar el Motu Proprio, es bueno conservar las riquezas que han crecido en la fe de la Iglesia y la oración, y darles el espacio justo, pero reconociendo plenamente el valor y la santidad de la forma ordinaria del rito romano.
En este Año de la Fe promulgado cuando la Iglesia celebra el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, el Santo Padre invita a todos los fieles a manifestar especialmente su unidad en la fe, así serán artífices eficaces de la nueva evangelización.
Confiando a todos los participantes en la peregrinación a Roma, a la intercesión maternal de la Virgen María, el Santo Padre les imparte su bendición apostólica.
Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad.

Creo que  podemos puntualizar algunas cosas.
En primer lugar, la acción de Ratzinger (si alguien tenía alguna duda) estaba destinada, no a restaurar la Sagrada Liturgia, sino a responder a una demanda particular: la de todos aquellos que estaban hartos, dentro de la Iglesia Conciliar, de los abusos del Novus Ordo, ergo, no tiene el efecto de una derogación, sino de un permiso, un indulto que, como el de Wojtyla-JPII atendía a quienes se sienten ligados a formas litúrgicas anteriores al Vaticano II.
En segundo lugar, la liturgia normativa de la Iglesia Conciliar no es la Misa de San Pío V, sino el Novus Ordo. La liturgia expresa la fe, la Misa Católica es muestra de nuestra fe, la cual no fue creada por los hombres sino legada por el Logos; por su parte, la Nueva Fe de la Iglesia Conciliar tiene su propia liturgia, la cual no es católica, sino neo-modernista y neo-protestante.  Por ello, el Cardenal de la Iglesia Conciliar insiste en que, para el Pontífice de la Nueva Iglesia es menester que los fieles mantengan la unidad de la fe, que no olviden que la verdadera misa de la nueva iglesia es la misa de Paulo VI y no la de San Pío V, que son incompatibles. La primera es antropocéntrica, la segunda teocéntrica.
El motu tiene un claro objetivo: canalizar a los tradicionalistas dentro de la Nueva Iglesia, la Iglesia Ecuménica del Vaticano II para minar la resistencia Católica contra el Concilio.
Para finalizar, quisiera citar unas palabras muy atinadas en su momento, que diera cierto obispo tradicionalista en relación a la suspensión que le diera Montini-Paulo VI:
Estamos suspendidos a divinis por y para la iglesia conciliar, a la cual no deseamos pertenecer. Esta iglesia es cismática, pues rompe con la Iglesia católica de siempre. Tiene nuevos dogmas, un nuevo sacerdocio, nuevas instituciones, un culto nuevo. Todo esto ya fue condenado por la Iglesia en mcuhos documentos oficiales y definitivos...
La Iglesia que afirma tales errores es al mismo tiempo cismática y herética. Esta iglesia conciliar no es, por tanto, católica. En la medida en que el papa, los obispos, los sacerdotes o los fieles se adhieran a esta nueva iglesia, así se separan de la Iglesia católica.

En relación a las Jornadas de Cultura Católica






Las Jornadas de Cultura Católica, organizadas por la Sociedad Religiosa San Luis rey de Francia tienen para muchos de nosotros un valor muy especial. En efecto, allí se encuentra tanto la Fe católica común que practicamos y compartimos, con la Razón, el pensar profundo nuestra religión y nuestros valores. Todo ello, se sintetiza en la Tradición, inevitablemente católica que los participantes compartimos. Tradición, Fe y Razón son los tres pilares que sustentan a las Jornadas de Cultura Católica, que en noviembre se realizó por sexta vez.
Para una crónica detallada remito a la publicación de nuestros amigos de la SRSLRF. Quisiera, en cambio, brevemente dar aquí algunas consideraciones particulares, en realidad, algunos marginalia sobre las jornadas.
Los amigos Federico y Marcelo pasaron a buscarme (con mucha paciencia) por Moreno en la bajada de la Autopista. Yo había llegado mucho más temprano de lo previsto, porque tengo el horrible defecto de la impuntualidad. Había estado leyendo, mientras aguardaba, el clásico de Margus Morner sobre los jesuitas en América. ¿Por qué? Porque estaba ansioso por escuchar la disertación de Mario Venerandi sobre la Compañía de Jesús. El viahje fue tranquilo y sin sobresaltos. Llegamos a la hermosa ciudad de Vedia poco después de las seis, nos registramos en el Hotel Alas (lo recomiendo) y después fuimos hacia la Capilla Nuestra Señora de Luján. Lamentablemente nos perdimos, pero pudimos ubicarnos gracias a un llamado del Padre Mauricio, quien nos guió.
Llegamos justo para la presentación del Dr. Shqueitzer. Luego nos quedamos a cenar con los Padres y algunos amigos venidos, como nosotros, de lejos. Al día siguiente, los padres desde muy temprano estaban confesando a los fieles, luego la Santa Misa. Para quienes vivimos tan lejos, tener un lugar donde poder encontrarnos con Nuestro Señor Jesucristo, presente en la Eucaristía es algo increíble. Luego de la comunión, y mientras aguardábamos la conferencia de Mario Venerandi me pregunté “¿Por qué venir a Vedia? ¿Qué tiene este pueblito?”.
Almuerzo tras la conferencia de Mario Venerandi.

Creo que la respuesta es muy simple. En Vedia, lejos de nuestros hogares (pensemos que Federico viene desde Chaco) tenemos un lugar dónde se da la verdadera Misa, donde se predica la verdadera fe. Tenemos unos sacerdotes que con muchísimo esfuerzo, con pocos recursos trabajan para la Obra de Dios. Dos sacerdotes que ponen todo su empeño en una labor que desanima a muchos. ¿Qué buscan estos sacerdotes? La salvación de las almas. ¿Cómo? Por medio de la Santa Doctrina. En los sermones, en los escritos, en la conversación habitual de nuestros amigos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia no encontraremos jamás esa amargura y ese encono que tienen algunos “tradicionalistas”, nunca veremos el odio tenaz contra los de otras sociedades o comunidades… al contrario, tenemos sacerdotes que están más ocupados en misionar, en predicar, en ofrecer la Santa Misa Católica. Tal vez porque estos sacerdotes insisten en que son Católicos, y no ponen el acento en un pseudo tradicionalismo exotérico que a nada, que no sea el capillismo, conduce. Edifican mentes, edifican espíritus…
 Cena del sábado por la noche. Amigos venidos de muy lejos, Buenos Aires, Chaco, La Pampa... el Padre Gustavo no pudo escapar de ésta foto.

Luego del hermoso almuerzo dejamos Vedia. En el viaje, en los momentos de silencio, mientras continuábamos debatiendo el contenido de las dos conferencias, daba gracias a Dios porque en Vedia, en ese pueblo ignoto para muchos, Dios se hacía presente, en cada Misa, para consolarnos y nos recordaba que no todo estaba perdido, que al Iglesia, disgregada y herida tiene la promesa de su Fundador: “Yo estaré con vosotros, hasta el fin de los tiempos”.