jueves, 29 de agosto de 2013

El contexto lo es todo

Quiero agradecer a un estimado colaborador que nos envió la traducción del ensayo "El contexto lo es todo", que fue publicado originalmente en el Blog Prístina Liturgica.


El contexto lo es todo

Nota del Traductor: el siguiente post es una traducción de un artículo publicado en el blog Pistrina Liturgica: http://pistrinaliturgica.blogspot.com.ar/2013/08/context-is-everything.html



Epígrafe de la foto: “Nadie hablaría mucho en sociedad, si supiera cuan a menudo malinterpreta a los demás.” Goethe.

Nota del Editor: El post de hoy ha sido escrito en su totalidad por uno de nuestros habituales corresponsales, el cual nos envió recientemente el siguiente análisis digno de atención.

He seguido la serie de Posts dedicados al trabajo de Cekada sobre la ordenación con una mano, e incluso en este tema es patente su incompetencia en varias áreas (aunque llama la atención que Sanborn, que se supone que sabe latín y teología, haya dejado pasar todas estas tonteras).

Coincido con las críticas al trabajo de Cekada, pero hay un argumento que no vi que adujeran y creo que sirve para probar que Cekada no entendió lo que estaba en discusión, es decir, no sólo no entendió el latín de Pío XII sino que tampoco entendió el contexto histórico y jurídico de la constitución apostólica Sacramentum Ordinis.

Si bien es cierto, como dice Billot, que la discusión era más teóricamente académica que otra cosa ya que la Iglesia siempre opta por la vía más segura, sin embargo es fácil constatar, para quien haya leído cualquier tratado de teología sobre el Sacramento del Orden anterior al documento de Pío XII, que la discusión entre los teólogos era doble:

1) Primero y principal estaba la discusión si la tradición de los instrumentos pertenecía o no a la esencia del sacramento, con lo cual había tres opiniones:

a) La imposición de las manos era suficiente.

b) La tradición de los instrumentos era suficiente.

c) Ambos eran necesarios.

2) En segundo lugar estaba la duda de, supuesta la necesidad de la imposición de las manos, cuál de todas era esencial. En el diaconado y el episcopado hay una sóla imposición, con lo cual no había problemas, pero en el caso del sacerdocio había tres opiniones:

a) La primera imposición era suficiente.

b) La primera imposición seguida de la extensión de la mano.

c) Opción “b” más la última imposición.

Con respecto a esta última opción era común la enseñanza de los teólogos que no formaba parte de la materia ya que tenía lugar después de la consagración de la Hostia y del Cáliz.

Así estaba la discusión hasta la promulgación del Sacramentum Ordinis. Ahora bien, Pío XII en 1947 resolvió ambas dudas, y es esto lo que Cekada no entendió.

Examinemos, en su contexto, lo que en realidad escribió Pío XII en el párrafo 4 de su constitución (énfasis míos):

“Quae cum ita sint, divino lumine invocato, suprema Nostra Apostolica Auctoritate et certa scientia declaramus et, quatenus opus sit, decernimus et disponimus : Sacrorum Ordinum Diaconatus, Presbyteratus et Episcopatus materiam eamque unam esse manuum impositionem; formam vero itemque unam esse verba applicationem huius materiae determinantia, quibus univoce significantur effectus sacramentales, — scilicet potestas Ordinis et gratia Spiritus Sancti — , quaeque ab Ecclesia qua talia accipiuntur et usurpantur. Hinc consequitur ut declaremus, sicut revera ad omnem controversiam auferendam et ad conscientiarum anxietatibus viam praecludendam Apostolica Nostra Auctoritate declaramus, et, si unquam aliter legitime dispositum fuerit, statuimus instrumentorum traditionem saltem in posterum non esse necessariam ad Sacrorum Diaconatus, Presbyteratus et Episcopatus Ordinum validitatem.*

Es decir, por el contexto se ve claramente que está diferenciando la imposición de manos de la tradición de instrumentos, y esto es evidente por el párrafo 5 del Sacramentum Ordinis que dice (énfasis míos):

De materia autem et forma in uniuscuiusque Ordinis collatione, eadem suprema Nostra Apostolica Auctoritate, quae sequuntur decernimus et constituimus: In Ordinatione Diaconali materia est Episcopi manus impositio quae in ritu istius Ordinationis una occurrit… In Ordinatione Presbyterali materia est Episcopi prima manuum impositio quae silentio fit, non autem eiusdem impositionis per manus dexterae extensionem continuatio, nec ultima… Denique in Ordinatione seu Consecratione Episcopali materia est manuum impositio quae ab Episcopo consecratore fit.”**

En una palabra, primero el Papa habla de las tres órdenes en general, y dice que la materia es única y común a las tres, a saber, la imposición de las manos, es decir no es doble ya que la tradición de los instrumentos no es necesaria para la validez; y luego determina en particular cuál es la materia de cada una de las órdenes y muy en particular del presbiterado, que era la única que presentaba dudas.

En cambio Cekada entiende el citado párrafo 4 del documento como referido en particular a cada una de las órdenes (diaconado, presbiterado, episcopado) cuando dice:

“En su Constitución Sacramentum Ordinis, Pío XII, habiendo invocado explícitamente su suprema Autoridad Apostólica, declaró y decretó:

La materia de las sagradas órdenes de Diaconado, Presbiterado y Episcopado  es una y la misma, y esa en efecto es la imposición de las manos”.

Y luego con su pésima y tendenciosa traducción intenta probar que, así como la ordenación de los diáconos es válida con una mano, también sucede lo mismo con la ordenación sacerdotal y con la episcopal.

Pero notemos bien que Pío XII en el párrafo 4 lo único que está discutiendo es si la imposición de las manos es suficiente o si también debe agregarse la tradición de instrumentos.

En su comentario a la constitución, el jesuita Hürth deja esto muy en claro (negritas mías):

12. Parte preparatoria sic absoluta, Constitutio Apostolica (Const. n. 4) transit ad partem dispositivam, in qua primo collective pro omnibus tribus ordinibus, Diaconatus, Presbyteratus, Episcopatus statuitur, quid ad valorem requiratur, quid non requiratur; deinde ididem (read ibidem) fit relate ad singulos hos ordines, singillatim sumptos.” ***

O en otras palabras, el párrafo 4 especifica en general qué se requiere para la validez (imposición de manos) y qué no se requiere (tradición de instrumentos), y luego en el siguiente parágrafo se dice en cada una de las órdenes en particular qué materia y qué forma se requiere.

En los puntos siguientes Hürth aclara aún más su pensamiento (negritas mías):

13. Id quod “declaratur", (respective insuper “disponitur”), ex parte est positivum, ex parte negativum. Pars positiva respicit necessitatem et suficientiam solius manuum  impositionis, tamquam materiae, ad validam Ordinationem diaconalem, presbyteralem, episcopalem, necnon necessitatem et sufficientiam verborum, tamquam formae, etc. ****

14: Parti positivae statim adnectitur pars negativa, scl. declaratio et dispositio, quidnam non requiratur (Const. n. 4). Haec pars negativa est simplex et necessaria conclusio ex antecedenti parte positiva; ideo incipit verbis: “hinc consequitur”. Et revera, si unica[1] materia, quae ad valorem requiratur, est impositio manuum, nulla alia materia ad valorem necessaria esse potest. Pars negativa in primis respicit “traditionem instrumentorum”, quam, ut supra notatum est, multi theologi primae notae ante et post Concilium Florentinum dixerunt materiam sacramenti, ad valorem saltem etiam necessariam.” *****

Luego pasa a hablar de las órdenes en particular y comenta:

16. Parti generali de tribus Diaconatus, Presbyteratus, et Episcopatus Ordinibus adiungitur pars specialis de singulis Ordinibus, singillatim sumptis (Const. n. 5), et quaeritur, quinam ex ritibus occurrentibus ad essentiam et valorem singulorum ordinum sint necessarii.” ******

En conclusión: como se puede ver, no sólo Cekada no sabe latín y falsea las palabras del Papa sino que tampoco entiende de qué está hablando el Sacramentum Ordinis.

Muchas gracias a los que tienen parte en Pistrina por desenmascarar la incompetencia de este pseudo-erudito.

* Nota del Editor: Nuestro corresponsal citó solamente los textos en latín. A fin de evitar toda acusación de parcialidad en contra de “El Inepto” (nota del traductor: “el inepto” es Cekada), en lugar de dar nuestra propia traducción del Sacramentum Ordinis tanto de esta cita como de la siguiente  vamos a dar la que trae el Denzinger 2301 (cfr. https://docs.google.com/file/d/0B9XFGc_BZfpPZ3RMT1NNdnB6Tk0/edit?pli=1 . Nota del traductor: el artículo original citó una página Web en inglés, pero por obvias razones damos otro link.). Hemos mantenido el énfasis de nuestro corresponsal. (Con respecto a las citas de Hürth, no hemos tenido más opción que traducirlas nosotros mismos. Hemos mantenido escrupulosamente el sentido literal).

Siendo esto así, después de invocar la lumbre divina, con nuestra suprema potestad apostólica y a ciencia cierta, declaramos y, en cuanto preciso sea, decretamos y disponemos: Que la materia única de las sagradas órdenes del diaconado, presbiterado y episcopado es la imposición de las manos, y la forma, igualmente única, son las palabras que determinan la aplicación de esta materia, por las que unívocamente se significan los efectos sacramentales – es decir, la potestad de orden y la gracia del Espíritu Santo - y que por la Iglesia son recibidas y usadas como tales. De aquí se sigue que declaremos, como, para cerrar el camino a toda controversia y ansiedad de conciencia, con nuestra autoridad apostólica realmente declaramos y, si alguna vez legítimamente se hubiere dispuesto otra cosa, estatuimos que, por lo menos en adelante, la entrega de los instrumentos no es necesaria para la validez de las sagradas órdenes de diaconado, presbiterado y episcopado.


** En cuanto a la materia y forma en la colación de cada una de las órdenes, por nuestra misma suprema autoridad apostólica decretamos y constituimos lo que sigue: En la ordenación diaconal, la materia es la imposición de manos del obispo que en el rito de esta ordenación sólo ocurre una sola vez… En la ordenación presbiteral, la materia es la primera imposición de manos del obispo que se hace en silencio, pero no la continuación de la misma imposición por medio de la extensión de la mano derecha, ni la última…Finalmente, en la ordenación o consagración episcopal, la materia es la imposición de las manos que se hace por el Obispo consagrante…”


*** 12. Después de haber terminado la sección preparatoria, la constitución apostólica (párrafo 4) pasa a la sección determinativa, en donde se determina comprehensivamente primero, lo que se requiere para la validez de las tres órdenes del diaconado, presbiterado y episcopado, y qué no se requiere; luego, en el mismo contexto (ibidem) (la determinación) se hace con respecto a cada una de las órdenes tomadas una por una.


**** 13. Lo que “se declara” (sobre el particular “[lo que] se provee”) es en parte positivo y en parte negativo. La parte positiva versa sobre la necesidad y suficiencia de sólo la imposición de las manos, como materia para una válida ordenación diaconal, sacerdotal y episcopal, y también la necesidad y suficiencia de las palabras como forma, etc.”


***** 14. A la parte positiva se le agrega inmediatamente la negativa, a saber, la declaración y provisión de lo que no se requiere (párrafo 4). Esta parte negativa es una conclusión simple y necesaria de la parte positiva precedente; así, pues, comienza con las palabras “de aquí se sigue”. Y en realidad, si la única materia que se requiere para la validez es la imposición de las manos, ninguna otra puede ser necesaria  para la validez. La parte negativa se refiere principalmente a la “entrega de los instrumentos”, que, como notamos más arriba, muchos teólogos de gran autoridad, tanto antes como después del Concilio de Florencia, decían que era la materia del sacramento, por lo menos también necesaria para la validez”.


****** 16. A la parte general sobre las tres órdenes del diaconado, presbiterado y episcopado se le agrega la parte especial sobre cada una de las órdenes, tomadas una por una (párrafo 5), y allí se examina pues, cual de los ritos es necesario para la esencia y validez de cada una de las órdenes.



[1] Es decir, “materiam eamque unam” no significa “la materia es una y la misma” como traduce mal Cekada, sino “la única materia”.

4 comentarios:

  1. Muchas gracias Raúl por publicar este artículo. El blog Pistrina tiene cosas muy interesantes. Habría que traducir otros!

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  2. Pero no habíamos quedado que Cekada era lo más en U.S.A. y un gran teólogo? O acaso en U.S.A. sucede lo mismo que en Argentina que en el país de los ciegos el tuerto es jefe.
    A otro que hay que sacarle la careta es al dominico Mackenna consagrante de otro abusivo como lo es Samborn y que ahora quieren presentarse o noos lo presentan como los paladines de la inocencia y la ortodoxia.
    Sor María

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  3. This is typical of the Sede Vacante kingdom: you can't have more than one on the throne, or else some "theologian" or "canonist" will attempt to knock you off.

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  4. creo que tenemos que partir de las siguientes premisas SIEMPRE:
    1) Es menester dejar de lado la necesidad de "líderes" o sabios en la actual situación de la Iglesia.
    2) Ningún sacerdote tiene autoridad para actuar como el Papa, sea por medio de definiciones dogmáticas, amenazas, insultos o decapitando gente.
    3)En aquellas cosas que la Iglesia no definió como dogma de fe, tenemos derecho a opinar.
    4) Muchos de estos gurúes, sabios, doctores y grandes teólogos, no tienen una verdadera educación teológica, más que la que recibieron en los seminarios y en algunos casos bastante mediocres, como evidencia el artículo de Pristina Liturgica.
    5) El Padre Cekada escribió cosas muy buenas, otras no tan buenas. Lo mejor es quedarse con lo bueno y dejar de lado lo demás, pero no olvidar que NI EL PADRE CEKADA NI NINGÚN OTRO SACERDOTE TRADICIONALISTA ES INFALIBLE.

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