domingo, 11 de agosto de 2013

Ratzinger y Bergoglio: ¿Hermenéutica o simple herejía?

Desde que fue elegido Jorge Bergoglio como Papa de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, en varios sectores "tradicionalistas", especialmente los relacionados con la llamada "postura prudencial" de Monseñor Marcel Lefebvre se han dejado correr comentarios añorando los años de pontificado de Joseph Ratzinger.

Se lo ha llamado "defensor de la Fe", "Papa de la Restauración", e incluso "último Papa Católico". Es cierto que, desde el aspecto estético y exotérico, Ratzinger/Benedicto XVI era mucho más presentable que Bergoglio, quien no es sino una reformulación, tercermundista de Wojtyla/Juan Pablo II. Su apego al ritualismo, lejos de corresponder a la adhesión a la fe católica, no era sino la tesis modernista de la fe subjetiva condenada por San Pío X. En efecto, para Ratzinger, los fieles y sacerdotes podían sentir una inclinación especial hacia la Misa de San Pío V, esa "inclinación", ese "gusto" no significa que la misma exprese la fe católica, sino que se trata de una cuestión ritualística. Uno puede elegir libremente su litúrgia como una corbata: las personas más serias utilizarán colores obscuros y otros corbatas brillantes y de colores. Ambas liturgias (la Misa Católica de San Pío V y el Novus Ordo Missae de Montini/Paulo VI) pasan a ser en el esquema relativista de Ratzinger "expresiones de la misma fe". Ahora ¿Cuál es esa fe? La fe modernista, la fe que expresa el Concilio Vaticano II y que se cristaliza en el Novus Ordo Missae. Así, se comprende porqué el nombre de "Forma Extraordinaria", a la que las comunidades Ecclesia Dei y otros grupos de línea Media incorporaron a su lenguaje.

Otra de las fórmulas ratzingerianas ha sido la llamada "hermenéutica de la continuidad": según él, las proposiciones son neutrales y solo cobran sentido en la medida que son recibidas por alguien, quien, por medio de un proceso de interpretación, le otorga un significado. Así, con el Concilio Vaticano II imperó, hasta su gobierno la "hermenéutica de la ruptura", es decir, el Concilio fue visto como un nuevo comienzo y se abandonó la "herencia" bimilenaria; antes bien, Ratzinger sostiene que el mismo debe ser interpretado en continuidad con la tradición católica. Una forma de aplicar en lo concreto ésta hermenéutica fue la "liberación" de la Misa Tridentina indultada de Roncalli/Juan XXIII.

La reciente noticia, muy circulada por los ambientes "tradicionalistas", de que Bergoglio intervino a la congregación modernista Franciscanos de la Inmaculada y les prohibió la utilización de la "forma extraordinaria" (es decir la Misa Indultada de Roncalli/Juan XXIII) sirvió únicamente para que éstos "tradicionalistas" volvieran a la carga con sus añoranzas de los años de Ratzinger "quien trajo paz a la Iglesia". Ésta frase, y otras tantas vertidas en declaraciones, comentarios, folletos, revistas y sitios web, lejos de ser una expresión católica y de defensa de la Fe que Cristo nos entregó, nos trae a la memoria a aquella otra que los sinodales de Pistoya vertieron en su momento, ensuciando la memoria de Clemente IX (Dz 1513), ahora, en cambio, lo que se ensucia, lo que se mancha es a la Iglesia Católica, sometiéndola a los dictados y pareceres de un heresiarca.

¿Somos testigos de un cambio de hermenéutica? Eso es algo que los "tradicionalistas" y los "conservadores" que sostienen que en la Iglesia Conciliar subsiste la Iglesia Católica gustarían creer. Hoy gobierna la Iglesia Conciliar del Vaticano II Bergoglio, en clave de ruptura, mañana la gobernará otro, quizás en clave de continuidad. Bergoglio está consiguiendo, con su carisma y dominio de los medios de comunicación, aquello que Ratzinger, el teólogo, el académico, el profesor, jamás pudo: lavar el rostro de la Iglesia Conciliar, re-conciliar la Fe del Vaticano II con la opinión pública: los escándalos sexuales, la cuestión de género, las turbias finanzas del Banco Vaticano, etc. Con ésto estamos observando el triunfo del sueño de Ratzinger de un "movimiento de Oxford" en la Iglesia Conciliar, cuyas consecuencias han sido la erección de una Iglesia Alta, ritualista en convivencia más o menos pacífica con una Iglesia Baja evangelística y fiel al Novus Ordo. Algunos quieren ver en Ratzinger a un Newman, cuando en realidad fue un Edward Bouverie Pusey.

Bergoglio y Ratzinger comparten la misma fe: una fe modernista, una fe herética, condenada por la Iglesia Católica pero que, por medio del Golpe Maestro de Satanás, se infiltró y coptó a la jerarquía eclesiástica, que apostató en masa con el Concilio Vaticano II. Bergoglio no es, sino el fiel hijo del Concilio del que Ratzinger fue perito y alentador y como tal, su fin es la consolidación del modelo modernista liberal y eclesiológico anglicano. Ambos son enemigos de la Iglesia Católica Romana, la Iglesia de Jesucristos Nuestro Señor.



11 comentarios:

  1. Y usted está con ellos...No con nosotros, los verdaderos católicos.

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  2. Estimado anónimo, y según usted ¿Quiénes son los verdaderos católicos?¿En qué herejía he caído y por lo tanto con cual he contaminado a mi Blog?
    Suyo,

    Raúl

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  3. ¡Uf! De seguro que es un feeneyeta o un (en)dimoniano por como escribe. La Iglesia son ellos cuatro, el Guasón que se casó la foto con la virgen, el oytro que se tendría que comprar una vida y vive en un país virtual y los señores dimond.

    Claudio

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  4. A veces me pregunto si dominan el idioma español estos señores. Hay que aclararles, y más en el porteño, que existen mucho matices y aparentemente no los perciben.

    Benicio

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  5. No solo eso, lo que pasa es que Raul a veces escribe muy bien y otras parece que escribe enojado y rapido y no se comprende nada. Porteño atolondrado.

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  6. Gracias por los comentarios. No soy porteño, pero sí sé que tengo una prosa complicada.

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  7. El benenito sofista y sus funcionales idiotas útiles que le siguen el juego en la demolición ..jaja.

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  8. Newman no dejó del todo de ser protestonto. Mejor ejemplo de una conversión verdadera me parece que fue la de Benson.

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  9. coptó a la jerarquía eclesiástica

    Me parece que la palabra correcta es cooptó.

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  10. benenito no gobernó en clave de continuidad sino en clave de síntesis hegeliana de conciliar los opuestos.

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  11. Si estudian bien a Newman van a ver que no estaba lejos del vaticano dos.

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