martes, 31 de diciembre de 2013

La canonización de los tradis

La Iglesia Conciliar del Vaticano II eliminó toda referencia al purgatorio de su liturgia, algo que ya había ocurrido en liturgias para-católicas que le antecedieron. Una razón para ello fue la ideología universalista que caracteriza al modernismo. En efecto, para el modernismo los conceptos de "verdadera" o "falsa" religión son inaplicables porque toda religión es válida en tanto y en cuanto la misma se define como una experiencia personal de Dios, dicho de otra manera, mi experiencia personal de Dios es tan válida como la de cualquier otro y constituye mi religión. Los grandes sistemas religiosos son experiencias religiosas comunes a muchos hombres estandarizadas donde se pone en primer lugar aquello en que coincide todo un grupo humano que se identifica como partícipe de dicha experiencia y deja de lado aquellas cosas en las que se diferencian. La base de todo esto se encuentra en la filosofía de Kant, para quien el hombre no puede conocer la esencia de las cosas sino los fenómenos, ergo Dios, una esencia es incognoscible y sólo puedo llegar a tener cierta idea de él a través de mi experiencia religiosa. Un católico tiene la suya, un luterano la propia, un budista otra... pero todas son igualmente válidas. Así, las formulas dogmáticas pasan a ser figurativas, metáforas que los hombres utilizaron en determinada época para expresar sus creencias en esas épocas determinadas y por lo tanto, son mudables. Un ejemplo es el infierno, el Demonio y va de suyo, esa cosa tan molesta para el modernismo (que no cree en el pecado como lo sostiene la Iglesia Católica) el purgatorio.

Un ejemplo de ésto lo vemos en frases que los líderes de la Iglesia Conciliar suelen pronunciar cuando muerte alguna personalidad. Así se hicieron
muy comunes "voló a la casa del Padre" o "se encontró con Dios". Ésto implicaría que el alma del difunto ascendió a los cielos sin ningún tramite previo, como si se tratara de un santo, como si hubiera vivido sin ningún pecado, ni mortal ni venial y como si no quedara en él ningún resto del mismo. Naturalmente, los católicos creemos otra cosa ¿O no?

En muchos sitios "tradicionalistas" (en realidad, católicos) se impuso la moda de decir que alguien "voló a la casa de Padre" o que "fue al encuentro con Dios" al morir. Recientemente estaba revisando algunos blogs tradis y encontré noticias sobre la muerte de algunos familiares de sacerdotes y obispos y me llamó la atención que ellos dijeran que sus allegados ya estaban en la presencia del Señor. Naturalmente que todos los obispos y sacerdotes católicos de la resistencia contra la Iglesia Conciliar no creen en las aberraciones del modernismo, ni en el universalismo y sostienen que el purgatorio existe, etc. No obstante, es interesante observar como una práctica discursiva va poco a poco ganando terreno en nuestras filas. Sería recomendable que cuando se anuncie el fallecimiento de alguna "figura" relacionada a la Iglesia (la verdadera, no la Conciliar) evitemos la retórica universalista conciliar y pidamos por el alma del difunto.

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