miércoles, 18 de diciembre de 2013

La catedral de la Iglesia del Anticristo

Una catedral que no es tal

El lunes, luego de tomar exámenes bajé en Moreno. Hacía mucho calor pero prefería caminar un poco, soportar la temperatura unos minutos hasta encontrar un restaurante acogedor, con aire acondicionado antes de volver a mi casa, y de paso leer un poco.
Mientras cruzaba la Plaza de Moreno me fue imposible no poner la vista en la Catedral. Poca gente ignora que allí estuvo la cátedra del obispo de la Iglesia Conciliar  (no de la Iglesia Católica ya que ni católico ni obispo es) Bargalló. Decidí entrar para ver el estado en el cual se encontraba el edificio. Por supuesto que ya sabía que no vería un templo católico, pero aún, en muchos templos que hoy usurpa la Iglesia Conciliar, vemos algo de lo que fue el culto católico que allí se celebró alguna vez. Pero en el Templo ubicado en Moreno, allí donde tiene la cátedra modernista el obispo conciliar de Moreno. Allí era posible ver en pocos metros cuadrados el estado de la Iglesia del Concilio Vaticano II. Vacía, derruida, sucia, sin un presbítero, con los confesionarios vacíos, sin agua bendita, desolada y abandonada.
Porque así está la Iglesia Conciliar, por eso es: es una religión sucia, una religión de pecado como lo admitió el mismo Wojtyla/Juan Pablo II en su escandaloso “perdón”.
Porque es una religión derruida, herrumbre, escombro de la Iglesia Católica que quisieron demoler.
Porque está vacía, vacía de fieles, porque en la nueva religión inaugurada por Roncalli/Juan XXIII bis y codificada y promulgada por Montini/Paulo VI, da lo mismo ir que no ir al templo, porque cada cual agrada a ese dios, tan humanao tan poco sagrado, tan miserable, tan falso como es la falsa religión que le sirve culto, como quiere o como puede, según su estado, según la época... ¿Acaso que sentido tiene la encuesta de Bergoglio que no sea adaptar, nuevamente la religión conciliar al mercado? Entonces ¿Por qué habría alguien en el confesionario? ¿Acaso el pecado no es sino una falta ética que se soluciona con el simple arrepentimiento? ¿De qué vale el acto sacramental? ¿Acaso los sacramentos no son algo viejo, del pasado, propio de épocas obscuras?
Porque en esa iglesia, como en toda la Iglesia Conciliar ya no quedan presbíteros que celebren la Santa Misa. Bien porque nunca fueron ordenados, o bien porque los que efectivamente recibieron el orden sagrado son apóstatas como el obispo Rifán, que renunciaron a la Fe en la cual fueron educados y para la cual fueron formados, para unirse al servicio litúrgico del Anticristo.
Y así, sin siquiera restos de una Iglesia Católica, sólo estaba la cruz, y ante ella recordando el Apocalipsis repetí “Amén. Ven Señor Jesús”.


2 comentarios:

  1. Y justamente de esta diócesis ultra-modernista, Francisco termina de elegir el obispo para Gregorio La ferrere

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  2. Hola, me gustaria hicieras un comentario actualizado, debido a los acontecimientos de los ultimos años, acerca del tercer secreto de Fatima.

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