martes, 31 de diciembre de 2013

Misas y mensaje de Navidad de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

Nuestros amigos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia han publicado algunas hermosas imágenes del apostolado que realizan. En ésta entrada se puede ver al Padre Gustavo Peña celebrando la Santa Misa de Navidad en la capilla Nuestra Señora de Luján, en Vedia, al Padre Emilio Fattore y finalmente algunas del viaje que realizó el Padre Mauricio Zárate a Chile, donde visitó a un grupo de fieles católicos y celebró la Santa Misa.  Al final de la entrada dejamos el mensaje de navidad de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia.

Para quienes desconocen la ubicación del hermoso centro de Misa Católica, la dirección es: Calle Buenos Aires 6030 (esq. Painé), Ciudad de Vedia, Partido de Leandro N. Alem, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. 







El Padre Emilio se encuentra en Tampa, Florida, así que le recomendamos a nuetsros amigos u visitantes en los Estados Unidos (especialmente a los que viven en Florida, naturalmente) la capilla atendida por La Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia: 2408 Stuart St. Tampa Fl, 33605 Tel.(813) 248-4460. El Padre Emilio habla español e inglés.




Las imágenes del apostolado del Padre Mauricio en Chile.












Mensaje de Navidad de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia


Queridos Fieles, Benefactores y Amigos en Jesús, José y María:
Hace solo unos instantes cantábamos Gloria a Dios en los Cielos y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.
No es solamente la costumbre tradicional, ni la simple usanza plurisecular, sino un profundo deseo del corazón, un estímulo de orden interior que impulsa en esta Santa Noche, a la Iglesia de Dios a darnos a cada uno de nosotros que hemos sido lavados con las aguas bautismales, una felicitación al conmemorar la Natividad de Ntro. Sr. Jesucristo.
Es la felicitación antiquísima y nueva que resonó por primera vez en la noche santa hace más de dos mil años en tierras de Judea y que, difundida en todo el mundo, por boca de los Apóstoles, llegó a cada uno de nosotros.
Es la felicitación que con trepidante emoción osamos repetir ahora, mientras se reaviva la fe y renace la esperanza: "¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!" (Lc 2, 14).
Acojamos pues en esta luminosa noche (o día) la invitación angélica y evangélica y repitámosla como para suscitar dentro de nosotros una adhesión más convencida y segura: donde se honra a Dios; dar la gloria debida a Dios es el único fundamento de la dignidad del hombre, si el hombre rehusa adorar a Dios y reconocerlo como a su Salvador, no es una persona de buena voluntad y en él no puede existir la paz verdadera. Con el Nacimiento de Cristo en el humilde portal de Belén, el Padre Eterno señala el itinerario de la paz en la tierra, como decía el Papa San León Magno, Sermo XXVI, 5 Natalis Domini, natalis est pacis
Demás está decirles mis queridos hermanos, que hoy día, y consecuencia de un mundo que se aleja del Plan Divino y vive como si Dios fuese cosa del pasado, todos podemos observar con nuestros propios ojos, como la humanidad tiene necesidad de paz. y no la puede encontrar porque no acepta al Autor de la Paz que es Cristo.
Ante muchas situaciones de la historia en vía de actuación, se deberá decir que la tierra ha agotado sus provisiones de paz; una paz que la experiencia trágica de las dos guerras mundiales, que han ensangrentado la primera mitad del siglo pasado, había enriquecido de estupendas promesas. Los hombres siguen siendo aún adversarios los unos de los otros. La injusticia, la inseguridad, el hambre y la miseria despiertan todavía instintos de lucha, y de delincuencia. Los pactos sacrosantos de la concordia y de la colaboración entre los pueblos parecen aún incapaces de sostener el peso de sus compromisos a renunciar a la violencia. El miedo de los terribles armamentos que cada día se van creando para defender la paz, juntamente a una inhumana ciencia que es capaz de suscitar hoy más que ayer, fantasmas de muerte y miserias sigue quitando el sueño a los que rigen los pueblos.
Frente a este desastroso panorama se le propina la gran apostasía de la Fe, que es predicada y enseñada por doquier, la confusión en todos los ámbitos de la vida y lo peor de todo la imposición de una verdad falsificada nos lleva muchas veces al desaliento y a caer en la gran tentación de abandonar el combate por la Fe.
Es por eso que en Navidad nuestro espíritu se debe abrir a la esperanza contemplando la gloria divina escondida en la pobreza de un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre: es el Creador del universo reducido a la impotencia de un recién nacido. Aceptar esta paradoja, la paradoja de la Navidad, es descubrir la Verdad que nos hace libres y el amor que transforma la existencia. En la noche de Belén, el Redentor se hace uno de nosotros, para ser compañero nuestro en los caminos insidiosos de la historia. Tomemos la mano que Él nos tiende: es una mano que nada nos quiere quitar, sino sólo dar.
Entremos en esta santa noche junto a los pastores al portal de Belén, bajo la mirada amorosa de María la Virgen Madre, testigo silencioso del prodigioso nacimiento.
Que Ella nos ayude a vivir una buena Navidad; que nos enseñe a guardar en el corazón el misterio de Dios, que se ha hecho hombre por nosotros; que nos guíe para dar al mundo testimonio de su Verdad, de su Amor y de su Paz.


Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo (Lc II, 1-20)

Y aconteció en aquellos días, salía edicto de César Augusto de que se empadronase todo el orbe. Este empadronamiento primero hízose, presidiendo a la Siria Cirino. E iban todos a empadronarse, cada cual a su ciudad. Y subió también José, desde la Galilea, de ciudad de Nazaret, a la Judea, a ciudad de David; la cual se llamaba Belén; por ser él de la casa y familia de David; para empadronarse con María, la desposada con él, estando grávida. Y aconteció que estando ellos allí, cumpliéronse los días del parir ella; y parió a su hijo, el primogénito; y fajóle y reclinóle en pesebre; porque no había para ellos lugar en la posada. Y pastores había en aquel mismo paraje pernoctando al sereno y guardando guardias de la noche sobre su grey. Y he aquí un ángel del Señor detúvose sobre ellos, y gloria del Señor circunfulgoróles, y atemorizáronse con gran temor. Y díjoles el ángel: «No os atemoricéis; pues he aquí, evangelízoos gozo grande, el que será para todo el pueblo; porque os ha nacido hoy el Salvador; quien es Cristo Señor, en ciudad de David. Y ésta, para vosotros señal: hallaréis infante fajado y yaciendo en pesebre». Y de súbito fue con el ángel muchedumbre de milicia celestial, que alababan a Dios, y decían: «Gloria en lo más excelso a Dios, y sobre tierra paz en hombres de beneplácito». Y aconteció, en retirándose de ellos, al cielo, los ángeles, los pastores hablaban entre sí: «Pasemos ya hasta Belén, y veamos esta palabra la acontecida que el Señor nos ha manifestado». Y vinieron apresurados y encontraron a María y a José, y al infante yaciendo en el pesebre; y viendo, noticiaron acerca de la palabra, la hablada a ellos acerca de este niñito. Y todos los oyentes maravilláronse de lo hablado por los pastores a ellos; y María todas conservaba —las palabras, confiriendo en su corazón. Y retornaron los pastores, glorificando y alabando a Dios por todo lo que oyeran y vieran, según se habló a ellos.

1 comentario:

  1. Feliz año nuevo a los padres de la SRSLRF y felicitaciones por el apostolado que realizan.
    German

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