viernes, 31 de mayo de 2013

Emmanuel Korab convoca a un Cónclave

Hace un tiempo, un amigo nos envió el siguiente texto escrito por Emmanuel Korab, uno de los electores del Antipapa Lino II. En él, Korab, elevado a cardenal por Victor von Pentz, declara la sede vacante por "renuncia tácita" ya que, como es públicamente conocido, luego de su elección, von Pentz literalmente desapareció. En ésta declaración, que data de 2007, el "legado apostólico de toda Europa", anuncia que convocará a un Cónclave. Al final de la declaración de Emmanuel Korab, adjunto en inglés la carta de la cual habla en la que exige al Antipapa de Asís que salga a la luz.
Hasta dónde sé, Linus II era el antipapa con más posibilidades. Me pregunto ahora si Korab habrá estado relacionado con el fallido cónclave de Wiesbaden en Alemania.  También me pregunto si continuará con su intención de convocar a un Concilio Imperfecto. En tal caso ¿Qué suerte depararía a tal reunión?



DECLARACIÓN DE LA ABDICACIÓN TÁCITA DEL PAPA LINO II

Al ver que Su Santidad, el Papa Linus II, no responde mis cartas durante un largo tiempo por muchos años, aunque debería ser su auxiliar inmediato en lo que se refiere a mi cargo como Cardenal y delegado apostólico de toda la Europa, y viendo que Él no se ha encargado del mantenimiento, expansión e instauración de la Santa Iglesia Católica, por lo tanto estoy obligado a declarar lo siguiente:

1. En la fecha del 1 de julio de 2007, Su Santidad, el Papa Linus II, ha abdicado de forma tácita al Santo y Altísimo Oficio de Papa por su inactividad prolongada.

2. Su nombre serpa excluido de la lectura del Canon de la Santa Misa del 1 de julio de 2007.

3. Yo continuaré por la senda católica Sedevacantrista-Conclavista  con objetivo en la nueva elección papal, tan pronto como sea posible. Además, voy a seguir con la actuación de deberes de mi cargo como Cardenal y legado apostólico de toda Europa.

4. No obstante, esto se mantiene en suspenso por un año con el fin de que pueda disponer de tiempo suficiente para remediar sus acciones. Sólo a partir de entonces, se llevará a cabo la nueva elección papal, no antes del día 30 de junio 2008. No es posible continuar esperando una y otra vez hasta que estén dadas las condiciones eclesiásticas.

5. El Romano Pontífice no puede ser una persona escondida desatendiendo todas sus obligaciones a su a su altísimo y santísimo cargo de Papa.

Mi última carta del 3 de mayo de 2007, dirigida a Su Santidad el Papa Linus II, tiene adjunta esta declaración.




Salutat et benedicat in nomine Sanctissimae Trinitatis
+ Emmanuel Card. Korab, can. reg. CAV
delegatus apostolicus olim in oboedientia Lini Pp. II



Datum in vico Neo-Valdecii,
die 15 mensis Augusti A.D. 2007
in festo Assumptionis Beatae Mariae Virginis 



******



+ Surrexit Dominus vere + Alleluja +

R.D.
Victor von Pentz
Byzantine Catholic Community
9 Cygnet Court, Stort Road
Bishops Stortford, Herts.
CM23 3EG ENGLAND

Datum in oppido Svitavae,
die 22 Aprilis A.D. 2005


Your Holiness,

After some time, I dare interfere Your Holiness by my lines to you, for I have not any longer connecting with you. At the present time, there are problems with your inactivity in the long term, and not only our laymen but also our clergymen reluct against it. A crowd of the disappointed already abandoned our communities.

You hold your high office longer than ten years: how many official documents did you issue? Did you publish your biography and picture? Or catalogus cleri? Did you create any cardinal or did you nominate your coadjutor? Did you beatify or saintify any servant of God? Did you notify your intentions for the Apostolate of Prayer? Did you bestow any indulgences? Do you possess your own official seal? What time did you act as the Roman Pontiff openly in public? Odds are that the Roman Pontiff cannot be a private and hidden person.

And the Sister Catherine (Mme Patricia Cheesman) informed me, that Your Holiness must work very ploddingly and is usually very tired, albeit you suffer from diabetes.

On all this account, I would like to ask you, if you think of your possible demission for the health reasons? Such a situation is simply unbereable and unjustifiable in the future. I dare propose to you to consider the matter and to impart me your meaning as soon as possible. Any solving of this state of affairs must be accepted very urgently. I am sorry, but I have no coffers to visit you personally in London now.

I beseech you, to take this my letter as a brotherly monition of your humble son and servant. A copy will be sent as registered letter at the address of your home and other one at the address of your e-mail. I plead for your pardon, for my English is very appalling, and I hope, that you understand my message for all that.

Kneelig at legs of Your Holiness and begging of you for blessing


+ Emmanuel M. Card. Korab, can. reg.

jueves, 30 de mayo de 2013

El Antipapa Miguel I abre un monasterio

Desde que David Bawden fue consagrado como obispo, su (anti)papado cobró fuerza. El excéntrico hombre de Kansas tiene ahora su primer clérigo, el ya levado a diácono Raphael y ha organizado un seminario (que opera en su casa) y un monasterio que aún no sabemos dónde ubicará, pero, muy probablemente, también en la apacible comunidad de Delia.
El Monasterio está buscando vocaciones, por ello, el Antipapa Miguel I pide a quienes sientan la vocación que le envíen un e-mail... de la misma manera que por e-mail se le puede enviar la profesión de fe o ser creado cardenal, como ocurrió con Lucio Mascarenhas.
De los Antipapas... ¡Liberanos señor!

miércoles, 29 de mayo de 2013

Retratos de Lutero

Texto publicado en el Blog amigo Itinerarium Mentis.

Empezando por Lutero, verdadero fundador del Protestantismo, he aquí cómo se expresa hablando de sí mismo. Confiesa que "cuando era católico pasaba su vida en la austeridad, en las vigilias, en los ayunos y en la oración, guardando siempre pobreza, castidad y obediencia”. Pero una vez hecho reformador, o sea protestante, se convirtió en un hombre enteramente distinto. En prueba de ello, continúa diciendo: "que así como no depende de su voluntad el no ser hombre, tampoco está en su mano vivir sin mujer, y que no puede prescindir de ella, como no puede dejar de satisfacer las más bajas necesidades de la naturaleza”.

Veamos ahora el juicio que formaba de él su contemporáneo Enrique VIII, quien a pesar de hallarse preso en las mismas redes, y de haberse dejado arrastrar por los mismos vicios hasta caer en la apostasía, llega a escandalizarse del libertinaje de Lutero: "Ya no me admiro de que verdaderamente no tengas vergüenza, y te atrevas a levantar los ojos ante Dios y ante los hombres, por haber sido tan ligero y voluble, que te dejaras llevar por instigación del demonio a tus más insensatas concupiscencias. Tú, fraile de san Agustín, has abusado, en primer lugar, de una virgen sagrada, que en otros tiempos habría expiado su delito con ser sepultada viva, y tú con ser azotado hasta morir. Y lejos de arrepentirte ¡cosa execrable! la has tomado públicamente por mujer, contrayendo con ella nupcias incestuosas, y abusando de la pobre y miserable doncella con escándalo del mundo, con reprobación y oprobio de tu nación, con desprecio del santo matrimonio y con injuria y vilipendio de los votos hechos a Dios. Finalmente, ¡y es lo más execrable! en vez de sentirte abatido y lleno de sentimiento y de vergüenza por tu incestuoso matrimonio, tú, ¡miserable! haces alarde de eso, y en vez de implorar el perdón de tus miserables delitos, provocas con tus cartas y escritos a todos los religiosos a que hagan otro tanto lo mismo”.

Conrado Reiss, de la secta de los sacramentarios, y contemporáneo también de Lutero, decía de él: "Dios, para castigar el orgullo y la soberbia que se descubre en todos los escritos de Lutero, ha retirado de él su Espíritu, y le ha entregado al espíritu del error y de la mentira, que siempre poseerá a los que siguen sus opiniones mientras que no se retracten de ellas”.

No muy diferente es la pintura que hace del doctor de Wittemberg la llamada iglesia de Zurich, respondiendo a la Confesión de Lutero en la página 61: "Lutero, dice, nos mira como una secta execrable y condenaba; mas mire bien si no es él quien se declara heresiarca, por lo mismo que no quiere ni puede asociarse a los que confiesan a Jesucristo. ¿Y cómo no, cuando es un hombre que se deja arrastrar por el demonio a toda clase de torpezas? ¡Qué sucio es su lenguaje, y cuan llenas de demonios infernales son sus palabras! Dice que el diablo habita en el cuerpo de los zuinglianos; que de nuestro seno endiablado, sub-endiablado y súper-endiablado no se exhalan sino blasfemias, y que nuestra lengua no es más que una lengua mentirosa, puesta a disposición de Satanás, rociada, bañada y empapada en su veneno infernal. ¿Han salido alguna vez semejantes palabras de la boca de un demonio, por muy furioso que estuviera? Él ha escrito todos sus libros por impulso del demonio y bajo la inspiración de Satanás, con quien se halla en comunicación, y cuyos poderosos argumentos le han convencido en la lucha que, según dice, ha sostenido con él.

Zuinglio hace la descripción de Lutero en las siguientes palabras: "Ved cómo se esfuerza Satanás por apoderarse por completo de este hombre. No es raro el verle contradecirse de una página a otra. Al verle entre los suyos le creeríais poseído de una falange de demonios”.

Erasmo nos le pinta con los rasgos siguientes: “Las gentes de bien no pueden menos de lamentarse del cisma funesto que has introducido en el mundo con tu arrogancia desenfrenada y sediciosa. Lutero empieza a perder las simpatías de sus discípulos hasta el punto que muchos de ellos le tratan de hereje, y afirman que despojado del espíritu del Evangelio, ha sido abandonado a los delirios del espíritu humano”.

He aquí, por último, cómo nos le representa Calvino: "Verdaderamente, dice, Lutero es en extremo vicioso. ¡Pluguiese a Dios que se hubiera cuidado de refrenar la intemperancia que trasciende de toda su persona! ¡Pluguiese a Dios que se hubiera parado un poco a reconocer sus vicios! Lutero no ha hecho cosa que valga. No conviene entretenerse en seguir tus huellas siendo papista a medias... Vale más fundar una Iglesia enteramente nueva. Tu  escuela, decía Calvino al luterano Westfal, no es más que una hedionda porquera. ¿Lo oyes, perro? ¿Lo oyes, frenético? ¿Lo oyes, bestia?”

(tomado de "El protestantismo sin máscara" - de Juan Perrone)

Modo de hacer la Comunión espiritual

EL siguiente texto ha sido tomado del sitio web Stat Veritas.

Modo de hacer la Comunión espiritual

Dejamos dicho que el que asiste a la Santa Misa no debe omitir la Comunión espiritual cuando el sacerdote comulga. Réstanos ahora explicar el modo de hacerlo. Según la doctrina del Santo CONCILIO DE TRENTO, hay tres clases de Comunión: la primera meramente sacramental; la segunda puramente espiritual, y la tercera sacramental y espiritual a la vez (1).
No se trata aquí de la primera, que consiste en comulgar en realidad, pero en pecado mortal, a imitación del traidor Judas; tampoco hablamos de la tercera, que es la que practican todos los fieles cuando reciben a Jesucristo en estado de gracia. Trátase únicamente de la segunda, que se reduce -según las palabras del mismo Concilio-, a un ardiente deseo de alimentarse con este Pan celestial, unido a una fe viva que obra por la caridad, y que nos hace participantes de los frutos y gracias del Sacramento. En otros términos: los que no pueden recibir sacramentalmente el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, lo reciben espiritualmente haciendo actos de fe viva y de caridad fervorosa, con un ardiente deseo de unirse al soberano Bien, y por este medio se disponen a participar de los frutos de este Divino Sacramento.
Considera bien lo que voy a decir para facilitarte una práctica que tantas utilidades proporciona. Cuando el sacerdote va ya a comulgar, estando con gran recogimiento interior y exterior, modestia y compostura, excita en tu corazón un verdadero dolor de los pecados, y date golpes de pecho para significar que te reconoces indigno de la gracia de unirte a Jesucristo. Después ejercítate en actos de amor, de ofrecimiento, de humildad y demás que acostumbras hacer al acercarte a la Sagrada Mesa, añadiendo a esto el más ardiente y fervoroso deseo de recibir a Jesucristo, que, por tu amor, está real y verdaderamente presente en el augusto Sacramento. Para avivar más y más tu devoción, figúrate que la Santísima Virgen, o tu Santo Patrón, te presenta la Sagrada Hostia, y que tú la recibes en realidad y como si abrazaras estrechamente a Jesús en tu corazón, y repite una y muchas veces en tu interior estas palabras dictadas por el amor:
"Venid ¡Jesús mío! mi vida y mi amor, venid a mi pobre corazón; venid y colmad mis deseos; venid y santificad mi alma; venid a mí, ¡dulcísimo Jesús! Venid".
Permanece después en silencio, contempla a tu Dios dentro de ti mismo; y como si hubieses comulgado realmente, adórale, dale gracias y haz todos los actos que se acostumbran después de la Sagrada Comunión.
Ten por cierto, amado lector, que esta Comunión espiritual, tan descuidada por los cristianos de nuestros días, es, sin embargo, un verdadero y riquísimo tesoro que llena el alma de bienes infinitos; y, según opinión de muchos y muy respetados autores, -entre otros el P. RODRÍGUEZ, en su obra De la perfección cristiana-, la Comunión espiritual es tan útil, que puede causar las mismas gracias y aun mayores que la Comunión sacramental. En efecto, aunque la recepción real de la Sagrada Eucaristía produzca por su naturaleza más fruto, puesto que, siendo sacramento, obra por su propia virtud; puede no obstante suceder que un alma deseosa de su perfección haga la Comunión espiritual tan humildemente, con tanto amor y devoción, que merezca más a los ojos de Dios que otro comulgando sacramentalmente, pero con menor preparación y fervor.
Se conoce cuánto agrada a Jesucristo esta Comunión espiritual, en que muy frecuentemente se ha dignado escuchar -por medio de patentes milagros-, los piadosos suspiros de sus servidores, unas veces dándoles por sus propias manos la Comunión sacramental, como a Santa Clara de Montefalco, a Santa Catalina de Sena y a Santa Ludovina; otras por manos de los Ángeles, como a mi Seráfico Doctor San Buenaventura, y a los obispos Honorato y Fermín, y alguna vez también por el ministerio de la augusta Madre de Dios, que por su misma mano dio la Sagrada Comunión al Beato Silvestre. Rasgos tan tiernos por parte de Dios no deben asombrarte, si consideras que la Comunión espiritual inflama las almas en el fuego de un santo amor, las une a Dios y las dispone a recibir las más señaladas gracias. ¿Y será posible que tantas utilidades no te causen alguna impresión y continúes siempre en tu indiferencia e insensibilidad? ¿Qué excusa podrás alegar desde ahora para descuidar todavía una práctica tan útil y tan santa? Resuélvete, pues, de una vez a servirte de ella frecuentemente, advirtiendo que la Comunión espiritual tiene sobre la sacramental la ventaja de que ésta no puede recibirse más que una vez al día, mientras que aquélla se puede renovar, no solamente en todas las Misas a que asistas, sino también en todas las horas del día; de mañana y tarde, por el día y por la noche, en la iglesia y en tu aposento, sin que para esto necesites el permiso de tu confesor; en una palabra, cuantas veces practiques lo que acabo de prescribirte, otras tantas harás la Comunión espiritual, y enriquecerás tu alma de gracias, de méritos y de toda clase de bienes.
Tal es el objeto de este opúsculo: inspirar a cuantos lo lean un santo deseo de introducir en el mundo católico la piadosa costumbre de oír todos los días la Santa Misa con una sólida piedad y verdadera devoción, haciendo en ella siempre la Comunión espiritual.
¡Ah, qué dicha si pudiera conseguirse! Entonces se vería reflorecer en todo el mundo aquel fervor tan admirable de los felices siglos de la primitiva Iglesia en que los cristianos recibían diariamente la Divina Eucaristía asistiendo al Santo Sacrificio. Si no eres digno de recibir a Dios tan a menudo, procura a lo menos oír todos los días la Santa Misa y hacer en ella la Comunión espiritual. Si yo lograse persuadirte de esta piadosa práctica, creería haber ganado todo el mundo, y tendría la dulce satisfacción de haber empleado bien el tiempo y mis trabajos.
Y a fin de echar por tierra todas las excusas que acostumbran alegar los que pretenden dispensarse de asistir a la Misa, pondré en el capítulo siguiente varios ejemplos adaptados a toda clase de personas, para que todos comprendan que si se privan de un tan gran tesoro, esto nace, o bien de su negligencia, o bien de su tibieza y repugnancia a todas las obras de piedad, por cuyas causas les esperan amargos remordimientos para la hora de la muerte.

martes, 28 de mayo de 2013

The Wanderer: Piedra libre

Artículo publicado hace unos años ya en el blog católico The Wanderer. Muy actual.


Página 12 los descubrió. A los católicos fascistas y homófobos argentinos, representados por un grupillo de abogados pertenecientes al elenco estable de cuanta causa reaccionaria haya estallado el país en los últimos treinta años.

En fin, una de las periódicas diatribas del Pasquinete 12, esta vez con información de baja, o bajísima, calidad. En efecto, cualquiera puede conocer los “asombrosos” datos que descubre con sólo tipear los nombres propios que allí aparecen en el Google. No me explico por qué, si todo responde a un pequeñísimo número de trasnochados, le dedican al tema la nota de tapa y cuatro subnotas. Aunque, pensándolo bien, es fácil de explicar. Saben exactamente dónde poner el objeto de su odio.

Pero me voy a dedicar a una de las subnotas, firmada por Sergio Kiernan, quien es el titular en Argentina de la Jewish Telegraphic Agency, titulada Redes y cajas chinas. El autor demuestra que, en realidad, los católicos reaccionarios argentinos, no son más que cuatro pelagatos que, utilizando sellos de goma y apelativos diversos, pretenden aparecer como multitud. El impresionante listado de asociaciones católicas busca “disimular la escasez de gente y hacer pensar que los proverbiales cuatro gatos locos son legión”.

El autor pasa lista a un buen número de nombres, todos ellos conocidos por nosotros y, como corresponde, todos ellos enemigos del Wanderer, y desenmascara a las instituciones, asociaciones, librerías y sellos de gomas desde los que operan. En fin, nada que no sepamos.

Pero hay algo verdaderamente preocupante en la nota: todo lo que dice es verdad. Es decir, los católicos reaccionarios argentinos somos cuatro gatos locos. Y menos mal que no se ha enterado que estamos irreconciliablemente peleados entre nosotros. Una innegable realidad trágica.

No vamos a discutir ahora si son convenientes o no las acciones realizadas por los abogados católicos. Lo cierto es que nadie había hecho nada frente a la putimonio. JB, desde su oculta sede cardenalicia, se había limitado a señalar el problema legal que ese acto acarrearía. No era cuestión de hablar de orden natural, por ejemplo; no sea lo confundieran a él también con los reaccionarios. Pero la realidad es que los católicos, y no hablemos ya de reaccionarios o progresistas porque este tema no admite esas divisiones, no tenemos una think tank respetable. O, dicho de otra manera, no tenemos intelectuales católicos.

En verdad creo que la escasísima especie de los intelectuales católicos argentinos se extinguió hace ya varios años. Repasemos un poco lo que hay.

No quedan casi revistas católicas serias, canal casi natural de expresión de esa intelectualidad. Criterio apostató hace rato (basta ver su misión) y Cristo Hoy cumple más bien que mal una función pastoral y masiva, pero del todo ineficaz en cuanto a influencia en la opinión pública. Queda Gladius, un limitado órgano de divulgación con un poquito más de nivel que la antiguo Esquiú. Muchos se enojarán por esta afirmación pero a las pruebas me remito, y los invito a hojear el último número (74), deteniéndonos en los artículos.

1) Un relato de Nicolás Kasanzew de su encuentro con Solyenitzin. Interesante, pero es divulgación.

2) Un artículo acerca de las fuentes de la ley natural en Tomás de Aquino. En el primer párrafo, la autora hace referencia a la “filosofía de la acción” de Santo Tomás de Aquino, algo que, por cierto, no existe, y las únicas referencias comprobables que aporta, fuera de obra de Tomás de Aquino, es a Cicerón. Ni una sola referencia a la autoridad mundial en ese tema preciso que, casualmente, es una investigadora católica argentina (Laura Corso de Estrada), ni a ninguna otra bibliografía. Es decir, el articulito es solamente una divulgación del tema o, si quieren, una reflexión bienintencionada de la autora sobre los textos tomasianos.

3) Un artículo sobre el sentido de la educación en Tomás de Aquino. Como dice en el acápite, se trata de una conferencia pronunciada en el colegio Catherina de Fasta. Es decir, divulgación, y de la mejor.

4) La ¡cuarta! parte de un artículo sobre el excelente libro de Marie-Christine Ceruti-Cendrier sobre la desmitologización de los Evangelios que es, como el autor dice, una “enumeración de los argumentos identificados por la autora”. Es decir, divulga un libro escrito en francés para los que nos saben francés.

5) Un artículo sobre la psicología moderna a partir de la Veritatis Splendor. Ya de entrada, de científico no tiene nada cuando se pretende juzgar una ciencia experimental a partir de una encíclica polaca, pero todo se resuelve en las palabras que encabezan la conclusión: “La psicología moderna es limitada. Son sus bases una filosofía antimetafísica, una satánica psicología y una herética teología”. Toda una declaración de principios que eximen cualquier comentario.

6) Un muy breve comentario a Macbeth de Shakespeare.

Luego vienen comentarios al paso sobre noticias que al redactor le parecieron relevantes y termina con la reseñas a libros escritos por amigos y, cuando no es el caso, libros de divulgación altamente conocidos como los de Régine Pernoud.

En definitiva, Gladius es una revista de divulgación con cierto nivel. ¿Y eso está mal? No, al contrario, está muy bien. Y esperemos que siga saliendo por muchos años. Pero no nos confundamos, Gladius no es una revista de la intelectualidad católica argentina. Y, si lo fuera, estaríamos peor de lo que creo.

Y si pasamos a los libros católicos argentinos, nos encontramos con un panorama similar. Excelente divulgadores que publican en buenas ediciones (nobleza obliga reconocer la excelente edición que realizó el IVE al libro de divulgación sobre el Ché Guevara de Díaz Araujo), pero nada más que eso.

¿Existieron los intelectuales católicos argentinos alguna vez? Yo creo que sólo tuvimos dos: Leonardo Castellani y Carlos Di Sandro. Dejo abierta la lista. Es para discutirla.

San Agustín y la Santísima Trinidad

Estaba Agustín paseando por la playa pensando sobre el Misterio de la Santísima Trinidad; ¿cómo era eso que: El Padre es El Hijo, El Hijo es El Padre, EL Padre y El Hijo son El Espíritu Santo, y que El Espíritu Santo es el Padre y El Hijo, etc.

Por supuesto que su cerebro mortal no concebía la idea, más bien, se enredaba cada vez más.
En eso vio a un niño que estaba, con una pequeña conchita, sacando el agua del mar y echándola en un pocito en la arena.
¿Qué haces niño? – preguntó Agustín.
¿No lo ves?, estoy sacando toda el agua del mar para vaciarla en este pocito – dijo el niño.
Pero… ¿no te das cuenta que eso es imposible? – replicó Agustín.
Agustín – le dijo el niño – es mucho más fácil que yo logre hacer esto, que tú comprendas el Misterio de la Santísima Trinidad.

Misa Tridentina y Misa de Paulo VI

Una imagen vale más que mil palabras... este video, simplifica mucho. Para más información recomendamos la lectura de los "27 del Novus Ordo Missae"

lunes, 27 de mayo de 2013

Comentarios al artículo de "La honda de David"

Hace muy poco re-publiqué un artículo del Blog “La honda de David”. En los comentarios, respondí al feeneyeta Jorge Peñaloza, que mi intención era poder hacer un comentario al texto, no obstante mi intención era tomarme un tiempo para producir un documento más sólido. Dos sacerdotes católicos me escribieron sorprendidos por el artículo de la "Honda..." y junto a ellos me llegó una importante cantidad de correos y comentarios que se publicaron, me veo en la obligación de adelantar estos "marginalia" que había praparado.

En primer lugar, a Peñaloza, y a los demás (que me escribieron cosas tan lindas que mejor es no publicarlas) quisiera recordar que YO NO SOY EL AUTOR DEL TEXTO, por lo tanto los epítetos de “lefebvrista”, “masón”, “judío”, “quintacolumnista”, “rata” etc., que me endilgaron, estaban de más. Espero que, de publicar un texto subido por los Hermanos Dimond, por ejemplo, nadie me salga con “jansenista”, “hereje”, “bayanista” o algo similar. A los dos sacerdotes quiero explicarme nuevamente: mi intención era publicar el texto de "La honda..." y posteriormente exponer mis objeciones, eso me serviría para atender a tres cuestiones: la dificil posición doctrinar de la FSSPX, la cuestión de la Sucesión Apostólica (interrumpida) en la Iglesia Conciliar del Vaticano II y el hecho de que esa Iglesia no es la Iglesia Católica Romana, sino otra diferente, con su propia liturgia, su propia fe y su propia disciplina.
Creo que el error estuvo en decir que "La honda..." era un buen blog y publicar, quizás, el artículo menos feliz. Si considero que se trata de un buen blog, ya que hay cosas interesantes, como en todos los de la Resistencia Católica, lo cual no implica que sea infalible. De hecho, creo que es una muestra de hasta dónde la actual situación de crisis, de falta de una autoridad magisterial nos pueden llevar. Ahora bien, quiero pedirle a todos disculpas por la mala idea que tuve. También porque no he podido escribir un artículo como hubiera querido, sino una serie de comentarios. El lector encontrará aquí, en primer lugar el texto original de "La honda..." y debajo, en bastardillas, mis opiniones.



VALIDEZ: El concepto refiere a la existencia real tanto en lo que concierne a la potestad de régimen como a la potestad de orden. Sostengo que todos los Papas conciliares han sido verdaderos Papas puesto que recibieron válidamente el Sacramento del Orden Sagrado y por el mismo la potestad de jurisdicción (canon 129). La tesis de la invalidez de la órdenes desde la reforma de Pablo VI -sin adentrarnos en su aspecto intrínseco- no nos parece acorde a la promesa de Cristo de estar siempre con su Iglesia y su indefectibilidad. La sustancia de los sacramentos debe permanecer. Pensemos que si el autor de una fórmula sacramental inválida hubiese sido el Primer Papa, la Iglesia no hubiese subsistido ni dado cumplimiento a las promesas de Cristo.

La reforma a l sacramento de Orden realizada por Montini/Paulo VI alteró radicalmente la fórmula, haciendo inválido. Los estudios de teología sacramental han sido contundentes. Existe una gran cantidad de estudios. Por mi parte traté, hace unos años, de sintetizar varios trabajos en mi artículo “Síntesis de la invalidez del Nuevo Rito de Consagración episcopal”.
Es cierto que el Magisterio no se ha pronunciado al respecto del presente caso, no obstante, y teniendo en cuenta que, claramente el rito es inválido y por lo tanto ya no se consagran  verdaderos obispos (y por lo tanto no se ordenan verdaderos sacerdotes), en la Iglesia Conciliar del Vaticano II no existe ningún poder sacramental, salvo algún obispo anciano, consagrado antes de la hecatombe modernista.
Este hecho nos lleva entonces al segundo error, muy extendido entre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X: considerar que la Iglesia Conciliar del Vaticano II es la Iglesia Católica. En efecto, si es la misma Iglesia (solamente que ahora estaría dominada por herejes, pero dentro de ella subsisten sacerdotes verdaderos que siguen fieles a la Doctrina de Cristo), no podría promulgar una disciplina perversa ni rituales que invaliden sacramentos, en cambio, si ella no es la Iglesia Católica, si ella no tiene la asistencia del Espíritu Santo y en ella no se cumple la promesa de Nuestro Señor de asistirla perpetuamente, esa Iglesia, no Católica, bien puede haber invalidado el poder sacramental. La apelación al primer Papa no es válida, en efecto, el Romano Pontífice está asistido por el Espíritu Santo cuando  desde la Cátedra, proclama sobre Fe y Moral, ahora, si la enseñanza del Papa no es segura, esto implica que no está asistido por el Espíritu Santo. Si el Papa estuviera asistido por la Tercer Persona de la Santísima Trinidad, el Concilio Vaticano II sería ortodoxo y los rituales promulgados por Paulo VI también, lo que hubieran hecho innecesaria la "Resistencia" de Monseñor Lefebvre. En efecto, si Paulo VI promulgó una Misa Válida ¿Por qué insistir con la Misa Tridentina? Si Paulo VI estaba asistido por el Espíritu Santo ¿Por qué no obedecerlo cuando le exigió que desmantelara el Seminario de Econne?


LEGITIMIDAD: El concepto refiere a la actuación conforme a la Ley tanto en lo que concierne a la potestad de régimen como a la potestad de orden. La primera Sede no puede ser juzgada por nadie. Por tanto no podemos declarar unilateralmente que los Papas conciliares hayan sido o son ilegítimos. Ello no obstante no nos impide conjeturar que hayan podido caer en herejía en el ejercicio de su función y por lo mismo hayan ipso facto incurrido en excomunión "latae sententiae" que separa de la Iglesia. Ahora bien, el orden sagrado permanece en ellos y ese es el fundamento de la potestad de jurisdicción, que ejercerán de ahí en más en forma ilegítima pero  amparados en una jurisdicción de suplencia en base al error común de hecho o de derecho (cánon 144), cosa que no ocurriría si son declarados como removidos de su función (cánon 194.1). En cuanto a los Sacramentos: dije que la sustancia de los sacramentos debe permanecer. Pero esto no implica que una ley litúrgica que prescribe un rito sea necesariamente infalible. En la medida que una ley de este tipo -en cuanto tiene un trasfondo doctrinal- no cuente con las garantías de la infalibilidad, podrá ser nociva para las almas. Algunos piensan que en tal caso la ley es ilícita porque "no se cumple la finalidad de la ley". Pero si miramos a su génesis (derecho a sancionarla y promulgarla) es legítima en cuanto proviene de una autoridad legítima. Por otro lado, no me parece que fuera de esencia que una ley deba ser buena para serlo, de lo contrario un hombre en pecado mortal o condenado no sería "hombre" por no cumplir su finalidad que es la de estar unido a Dios. Dejo planteado el tema, que en nada afecta al hecho de que una ley mala no obliga.

Concuerdo en el significado del concepto, y en que no tenemos autoridad para declarar formalmente que la Santa Sede se encuentra vacante. Ahora, Bellarmino y Coronata sostienen que un Papa dudoso no es Papa. Cajetan, por su parte sostiene que ante una sentencia ilegítima tenemos la obligación de resistir a la autoridad. 
De nuevo, si el Papa es Papa debe ser obedecido, ya que cuando realiza un acto de magisterio no puede errar. La pregunta es ¿La promulgación de una Liturgia es un acto de Fe o Moral? ¿Puede el Papa promulgar una herejía? Si bien no tenemos la autoridad jurisdiccional para declararlo hereje y por lo tanto depuesto, tenemos la autoridad para no obedecerlo hasta que tengamos la seguridad de que su Magisterio es Fiel al de la Iglesia. Mientras los que ocupan actualmente el Vaticano adhieran a la Iglesia Conciliar, no están en comunión con la Iglesia Católica, sino con la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Ellos tienen una nueva fe, promulgada por el Concilio, tienen una nueva Misa, un nuevo catecismo y un nuevo derecho canónico. Esta jerarquía tiene la materia de la Iglesia Católica, pero su forma es otra: la de la Sinagoga de Satanás. Es como un cadáver  Dios puede, en su Omnipotencia, resucitarla.
Finalmente, el poder de orden y el de jurisdicción no son equivalentes. La jurisdicción supletoria es aquella que entrega la Iglesia para la salvación de las almas. Ahora bien, el poder sacramental en la Misa, por ejemplo, no depende de la jurisdicción. También es falso que un sacerdote u obispo reciban jurisdicción tras la ordenación o consagración. La jurisdicción en situaciones normales es entregada por el Papa, y en situaciones extraordinarias por la Iglesia. Al ser los ministros de la Iglesia Conciliar del Vaticano II laicos sin poder sacramental alguno, su poder de jurisdicción es el mismo que pueden tener, en el mejor de los casos, los  clerigos anglicanos que ocupan las Iglesias desde el Cisma de Enrique VII y por supuesto, mucho menor que el que tienen los cismáticos griegos.



INFALIBILIDAD: Pedro es "Cabeza visible" de la Iglesia  pero esto no quiere decir que no pueda pecar ni aun errar en sus enseñanzas, puesto que para ello se requiere que se exprese ex-cathedra mandando creer una doctrina de fe o moral o en el magisterio ordinario universal y constante. El fundamento de la infalibilidad del Magisterio ordinario radica en que como el Papa no está obligado a pronunciarse ex-cathedra, una doctrina que fue enseñada siempre o, en caso de una materia nueva, una doctrina que fuera universalmente aceptada en el acto y que no fueran infalibles harían que las puertas del infierno prevalecieran. Lo que no es Magisterio extraordinario ni ordinario universal y constante es Magisterio ordinario a secas o meramente auténtico y no conlleva la infalibilidad.


Es cierto que el Papa como persona privada puede pecar. Incluso el Concilio de Constanza aclaró que no es menester, siquiera, que el Papa se encuentre entre los predestinados y que puede ser malo o perverso. Si el Papa dijera que fumar no perjudica a nadie, estaría cometiendo un error, pero en ello no se juega la infalibilidad, otro tanto si él alabara a tal o cual equipo deportivo. 
Ahora bien, tenemos que pensar si la promulgación de los decretos del Concilio Vaticano II son o no un acto de Magisterio que requiera la infalibilidad. Es necesario tener en claro si la promulgación de una liturgia perversa que nos hace perder la Fe y que es intrínsecamente no católica, como el Novus Ordo, constituye un acto de Magisterio Extraordinario... porque si el Papa cuando promulga una Liturgia no habla como Papa ¿Entonces cuándo lo hace? ¿Acaso una Liturgia no expresa la Fe? ¿Puede el Papa promulgar una liturgia perversa? ¿Puede el Papa contradecir el Magisterio de sus predecesores?
Si el Papa promulga una herejía, bien de manera  explícita (por medio del magisterio) o bien de manera implícita (como el caso de Asís , hay dos opciones: o bien Cristo mintió porque no resguardó a la Iglesia del error, o bien el que promulgó esos actos no es Papa. La lógica, el Magisterio y la Fe nos obligan a creer en la segunda hipótesis, porque sabemos que Jesucristo Nuestro Señor no puede mentirnos.
La infalibilidad fue dada a los sucesores de Pedro, que son los Papas de la Iglesia Católica Apostólica Romana. En cambio, el Papa de la Iglesia Conciliar del Vaticano II no está protegido del error, ya que no adhiere a la Iglesia de Cristo, sino a la del Anticristo.



COYUNTURA ACTUAL: Estamos en presencia de la "Gran tribulación" la cual si no fuere acortada "no se salvaría nadie", del tándem bestia-falso profeta (éste "tiene cuernos como el Cordero -potestad de jurisdicción- pero habla como el Dragón -fuera del Magisterio infalible"). Estamos en la Iglesia de Laodicea (¡y NO en Filadelfia!). Y en la categorización que hace el P. Van Rixtel me defino como "intervencionista no milenarista", con estas precisiones: el hecho de que no haya evolucionismo restauracionista no quita que en algún momento dado -lo dice la Escritura- el "Santuario sea purificado" (de ahí las fechas de los 1260, 1290 y 1335 días), pero dicha purificación va a ir precedida o seguida inmediatamente de la intervención sobrenatural. Esto es, no descartamos la posibilidad de un "Pedro romano" (hasta el momento no podemos atribuirle ese lema al Papa Francisco) que "apaciente" verdaderamente a sus ovejas "en el medio de las tribulaciones" (¿quizás a la muerte de Benedicto XVI?) y al filo de la historia del presente "siglo" ("in persecutione extrema" vendría a significar "en la última etapa" de la persecución). A dicha intervención divina seguirá un tiempo de paz que no es el "milenio". Este finalizó   antes del "poco tiempo" (el cual probablemente coincida con el tiempo concedido a Satanás en la visión de León XIII). La seducción de "Gog" tiene lugar precisamente en ese "poco tiempo" al final del milenio y no al final del tiempo de paz (porque la paz, sea en su sentido material o espiritual, es absoluta). En cuanto a  si la Parusía viene acompañada de una "primera resurrección" (física) en la persona de los elegidos, no estoy seguro: en efecto, la "primera resurrección" (del alma) se corresponde con la "segunda resurrección" (física) y la "primera muerte" (física) se corresponde con la "muerte segunda" (del alma).

Estoy en desacuerdo. Si bien es público que adhiero al agustinismo, en la cuestión de las edades de la Iglesia sigo a San Buenaventura. Como al Iglesia no ha definido al respecto tenemos libertad de elegir que escuela seguir.
Ahora bien, como Católico estoy convencido que la Iglesia no será destruida  Dios ha proveído a la Iglesia de obispos y sacerdotes para la coyuntura actual. Que esos sacerdotes y obispos se hayan equivocado es otra cosa, los derroteros de Monseñor Thuc, de Monseñor Méndez y del mismo Monseñor Lefebvre no afectan a que ellos ordenaran sacerdotes y consagraran obispos... tampoco que algún obispo del linaje Duarte Costa se convierta y se sume a la resistencia católica
¿Cómo se saldrá de ésta crisis? No lo sé, nadie lo sabe. Podemos conjeturar: la conversión de la jerarquía de la Iglesia Conciliar, la unión de toda la resistencia Católica, un futuro Concilio Imperfecto como el de Constanza... no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la Iglesia triunfará y la Iglesia Conciliar, como es herética, falsa y mentirosa será destruída.
Sobre las especulaciones respecto al Apocalipsis y al fin de los tiempos... prefiero no omitir opinión alguna.

La expresión de la fe del Concilio Vaticano II

Si la ley de la oración es la ley de la fe, queda clara cual es la fe de la Iglesia del Concilio Vaticano II. Un video que nos muestra desde dónde viene y hacia dónde va esa iglesia no católica que hoy pastorea Bergoglio.


Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia: San Atanasio

El siguiente texto, de San Atanasio, gran defensor de la Fe fue extraído el blog de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia, sacerdotes amigos, que hoy luchan contra el Modernismo y la Iglesia Conciliar del Vaticano II, como San Atanasio luchó contra los arrianos.


Ciertamente la Santísima Trinidad es un grande y verdadero misterio. Dios lo ha revelado a los hombres y por venir de quien viene esa enseñanza es digna de crédito. No lo podemos comprender con el limitado alcance de nuestra razón, pero no se opone a ella. Sabemos que, hasta la plenitud de los tiempos, la Sabiduría misma lo reveló al hombre: cuando el Hijo de Dios apareció sobre la tierra. Es algo sobrenatural que no es contrario a la razón, pero que es un misterio, porque excede a nuestra capacidad de comprensión.
Un solo Dios verdadero en tres personas distintas. NO tres manifestaciones de una sola persona. Tres personas distintas, un Dios único. "Veneramos un solo Dios en la Trinidad y a la Trinidad en la unidad sin confundir las personas ni separar las sustancias" (1). No son tres dioses, es un Dios único. La unicidad de Dios no es más importante que la Trinidad, ni la Trinidad más importante que la unicidad.
Como expresa el Concilio de Toledo (447): "Que el Padre no es el mismo que el Hijo, sino que tiene un Hijo que no es Padre. Que el Hijo no es el Padre, sino que es el Hijo de Dios por naturaleza, que es consustancial al Padre. Que existe también el Espíritu Paráclito, que no es el Padre mismo ni el Hijo, sino que procede del Padre y del Hijo...Si alguno dijere y (o) creyere que Dios Padre es el mismo Hijo o el Paráclito, sea anatema. Si alguno dijere y (o) creyere que Dios Hijo (el Hijo de Dios) es el mismo Padre o el Paráclito, sea anatema. Si alguno dijere y (o) creyere que el Espíritu Paráclito es el Padre o el Hijo, sea anatema"(Denz. 19 a 24).
Luego en Dios NO SE DA la trinidad, sino que un sólo Dios ES la Trinidad, como enseña en el año 675 el IX Concilio de Toledo (Denz. 278). El Concilio de Reims proclama en el año 1148:"Cuando hablamos de las tres personas...confesamos que son un solo Dios, UNA SOLA DIVINA SUSTANCIA...el mismo solo Dios y la sola sustancia ES tres personas". Las tres personas son consustanciales, son una sola sustancia, pero a la vez son tres personas distintas. Las tres personas son UNA esencia y UNA sustancia. La divinidad no sufre mengua en cada una ni aumenta en las tres.
En el Trisagio manifestamos nuestra fe en las distintas personas de la Trinidad cuando rezamos: "Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos...". En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo fuimos bautizados, en su nombre fuimos confirmados y también en su nombre se nos perdonan los pecados. En el Credo proclamamos nuestra fe en el Dios UNO Y TRINO. No solo UNO y no solo TRINO, sino a la vez TRINO Y UNO.
Debemos confesar que el Dios-Uno del Antiguo Testamento y el Dios-Trino revelado como tal en el nuevo testamento, es el mismo Dios. Nuestro monoteísmo difiere del de los actuales judíos, porque el monoteísmo judío actual es fundamentalmente ANTITRINITARIO. Al no reconocer y no recibir a Cristo como el Mesías, no reconocen a Dios PADRE como una persona de la Sma Trinidad, al que Jesús siempre invocó; no reconocen al HIJO del que el mismo Padre eterno dio testimonio de Él en el Bautismo y en la Transfiguración, ni reconocen al Espíritu Santo que es Dios, como lo manifestó repetidamente Jesús, ya que a Cristo no le creen, no le dan crédito como Mesías, ni lo reconocen como su Redentor. Luego su monoteísmo es radicalmente ANTITRINITARIO. Uno es nuestro monoteísmo que reconoce como verdad fundamental, revelada por Dios mismo, al Dios UNO y TRINO y otro el actual monoteísmo judío que NO QUIERE reconocer esa revelación divina, revelación que vino a manifestar toda la verdad magnífica de este misterio, y la desconoce por no haber aceptado al verdadero Mesías: la piedra angular, el Camino de salvación, la única Verdad, la Vida que nos da la vida eterna.
Dice la Sagrada Escritura: "Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene también al Padre". (1ª Jn. 2, 23) "El que REHÚSA creer en el Hijo no verá la vida, sino que está sobre él la cólera de Dios" (Jn 3, 36). Ésta es la palabra de Dios, del Dios Uno y Trino.

domingo, 26 de mayo de 2013

Fiesta de la Santísima Trinidad





Hoy es la festividad de la Santísima Trinidad, es por ello que hemos decidido publicar en Sursum Corda  las fórmulas de nuestra fe en la cual se define y se explica aquello que debemos creer, especialmente, sobre la Divino Misterio de Dios. Hemos colocado el Credo de los Apóstoles, el Niceno-Constantinopolitano, el de Calcedonia y el de San Atanasio.



EL CREDO DE LOS APÓSTOLES 

Creo en Dios Padre, Todopoderoso Creador del Cielo y la Tierra.

Creo en Jesucristo, Su Único Hijo, Nuestro Señor quien fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de la Santa María Virgen; padeció bajo Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió al infierno; al tercer día resucitó de entre los muertos; descenció a los infiernos; subió a los cielos, y se sentó a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Universal, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección del cuerpo, y la vida eterna. AMEN



EL CREDO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible.
Creo en un Solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho.
El cual por nosotros los hombres, bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de maría la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.



EL CREDO DE CALCEDONIA 

Nosotros, entonces, siguiendo a los santos Padres, todos de común consentimiento, enseñamos a los hombres a confesar a Uno y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en Deidad y también perfecto en humanidad; verdadero Dios y verdadero hombre, de cuerpo y alma racional; cosustancial (coesencial) con el Padre de acuerdo a la Deidad, y cosustancial con nosotros de acuerdo a la Humanidad; en todas las cosas como nosotros, sin pecado; engendrado del Padre antes de todas las edades, de acuerdo a la Deidad; y en estos postreros días, para nosotros, y por nuestra salvación, nacido de la virgen María, de acuerdo a la Humanidad; uno y el mismo, Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, para ser reconocido en dos naturalezas, inconfundibles, incambiables, indivisibles, inseparables; por ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por la unión, más bien es preservada la propiedad de cada naturaleza y concurrentes en una Persona y una Sustancia, no partida ni dividida en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, y Unigénito, Dios, la Palabra, el Señor Jesucristo; como los profetas desde el principio lo han declarado con respecto a Él, y como el Señor Jesucristo mismo nos lo ha enseñado, y el Credo de los Santos Padres que nos ha sido dado. AMEN



EL CREDO DE SAN ATANASIO 

Todo el que quiera salvarse, debe ante todo mantener la Fe Universal. El que no guardare ésta Fe íntegra y pura, sin duda perecerá eternamente. Y la Fe Universal es ésta: que adoramos a un solo Dios en Trinidad, y Trinidad en Unidad, sin confundir las Personas, ni dividir la Sustancia. Porque es una la Persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo; mas la Divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu es toda una, igual la Gloria, coeterna la Majestad. Así como es el Padre, así el Hijo, así el Espíritu Santo. Increado es el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo. Incomprensible es el Padre, incomprensible el Hijo, incomprensible el Espíritu Santo. Eterno es el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno; como también no son tres incomprensibles, ni tres increados, sino un solo increado y un solo incomprensible. Asimismo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios. Y sin embargo, no son tres Dioses, sino un solo Dios. Así también, Señor es el Padre, Señor es el Hijo, Señor es el Espíritu Santo. Y sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor. Porque así como la verdad cristiana nos obliga a reconocer que cada una de las Personas de por sí es Dios y Señor, así la religión Cristiana nos prohibe decir que hay tres Dioses o tres Señores. El Padre por nadie es hecho, ni creado, ni engendrado. El Hijo es sólo del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente. Hay, pues, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en ésta Trinidad nadie es primero ni postrero, ni nadie mayor ni menor; sino que todas las tres Personas son coeternas juntamente y coiguales.

De manera que en todo, como queda dicho, se ha de adorar la Unidad en Trinidad, y la Trinidad en Unidad. Por tanto, el que quiera salvarse debe pensar así de la Trinidad. Además, es necesario para la salvación eterna que también crea correctamente en la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Porque la Fe verdadera, que creemos y confesamos, es que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y Hombre; Dios, de la Sustancia del Padre, engrendado antes de todos los siglos; y Hombre, de la Sustancia de su Madre, nacido en el mundo; perfecto Dios y perfecto Hombre, subsistente de alma racional y de carne Humana; igual al Padre, según su Divinidad; inferior al Padre, según su Humanidad. Quien, aunque sea Dios y Hombre, sin embargo, no es dos, sino un solo Cristo;
uno, no por conversión de la Divinidad en carne, sino por la asunción de la Humanidad en Dios; uno totalmente, no por confusión de Sustancia, sino por unidad de Persona. Pues como el alma racional y la carne es un solo hombre, así Dios y Hombre es un solo Cristo; El que padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día de entre los muertos. Subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre, Dios Todopoderoso, de donde ha de venir a juzgar a vivos y muertos. A cuya venida todos los hombres resucitarán con sus cuerpos y darán cuenta de sus propias obras. Y los que hubieren obrado bien irán a la vida eterna; y los que hubieren obrado mal, al fuego eterno. Esta es la Fe Universal, y quien no lo crea fielmente no puede salvarse. AMEN

sábado, 25 de mayo de 2013

La Honda de David: Validez, legitimidad, infalibilidad y la coyuntura actual.


El siguiente texto ha sido tomado del excelente blog "La Honda de David", que se suma al listado de sitios recomendados.



En estas últimas semanas ha habido una explosión de posicionamientos de tono doctrinal, la mayoría suscitados porsedevacantistas pero también por tradicionalistas respecto de la infalibilidad o por comentarios en la "Página católica" a raíz de los cuales se le exige al responsable de esa casa una definición de su pensamiento en lo que respecta a la "validez y legitimidad de la autoridad papal", sumada a la riña entre FC y el P. Méramo (quien debió probar de su misma medicina), todo lo cual me ha llevado a fijar mi propia posición sobre estos temas, que relato sucintamente  a efectos de no aburrir a los lectores: 


VALIDEZ: El concepto refiere a la existencia real tanto en lo que concierne a la potestad de régimen como a la potestad de orden. Sostengo que todos los Papas conciliares han sido verdaderos Papas puesto que recibieron válidamente el Sacramento del Orden Sagrado y por el mismo la potestad de jurisdicción (canon 129). La tesis de la invalidez de la órdenes desde la reforma de Pablo VI -sin adentrarnos en su aspecto intrínseco- no nos parece acorde a la promesa de Cristo de estar siempre con su Iglesia y su indefectibilidad. La sustancia de los sacramentos debe permanecer. Pensemos que si el autor de una fórmula sacramental inválida hubiese sido el Primer Papa, la Iglesia no hubiese subsistido ni dado cumplimiento a las promesas de Cristo.  

LEGITIMIDAD: El concepto refiere a la actuación conforme a la Ley tanto en lo que concierne a la potestad de régimen como a la potestad de orden. La primera Sede no puede ser juzgada por nadie. Por tanto no podemos declarar unilateralmente que los Papas conciliares hayan sido o son ilegítimos. Ello no obstante no nos impide conjeturar que hayan podido caer en herejía en el ejercicio de su función y por lo mismo hayan ipso facto incurrido en excomunión "latae sententiae" que separa de la Iglesia. Ahora bien, el orden sagrado permanece en ellos y ese es el fundamento de la potestad de jurisdicción, que ejercerán de ahí en más en forma ilegítima pero  amparados en una jurisdicción de suplencia en base al error común de hecho o de derecho (cánon 144), cosa que no ocurriría si son declarados como removidos de su función (cánon 194.1). En cuanto a los Sacramentos: dije que la sustancia de los sacramentos debe permanecer. Pero esto no implica que una ley litúrgica que prescribe un rito sea necesariamente infalible. En la medida que una ley de este tipo -en cuanto tiene un trasfondo doctrinal- no cuente con las garantías de la infalibilidad, podrá ser nociva para las almas. Algunos piensan que en tal caso la ley es ilícita porque "no se cumple la finalidad de la ley". Pero si miramos a su génesis (derecho a sancionarla y promulgarla) es legítima en cuanto proviene de una autoridad legítima. Por otro lado, no me parece que fuera de esencia que una ley deba ser buena para serlo, de lo contrario un hombre en pecado mortal o condenado no sería "hombre" por no cumplir su finalidad que es la de estar unido a Dios. Dejo planteado el tema, que en nada afecta al hecho de que una ley mala no obliga.

INFALIBILIDAD: Pedro es "Cabeza visible" de la Iglesia  pero esto no quiere decir que no pueda pecar ni aun errar en sus enseñanzas, puesto que para ello se requiere que se exprese ex-cathedra mandando creer una doctrina de fe o moral o en el magisterio ordinario universal y constante. El fundamento de la infalibilidad del Magisterio ordinario radica en que como el Papa no está obligado a pronunciarse ex-cathedra, una doctrina que fue enseñada siempre o, en caso de una materia nueva, una doctrina que fuera universalmente aceptada en el acto y que no fueran infalibles harían que las puertas del infierno prevalecieran. Lo que no es Magisterio extraordinario ni ordinario universal y constante es Magisterio ordinario a secas o meramente auténtico y no conlleva la infalibilidad.


COYUNTURA ACTUAL: Estamos en presencia de la "Gran tribulación" la cual si no fuere acortada "no se salvaría nadie", del tándem bestia-falso profeta (éste "tiene cuernos como el Cordero -potestad de jurisdicción- pero habla como el Dragón -fuera del Magisterio infalible"). Estamos en la Iglesia de Laodicea (¡y NO en Filadelfia!). Y en la categorización que hace el P. Van Rixtel me defino como "intervencionista no milenarista", con estas precisiones: el hecho de que no haya evolucionismo restauracionista no quita que en algún momento dado -lo dice la Escritura- el "Santuario sea purificado" (de ahí las fechas de los 1260, 1290 y 1335 días), pero dicha purificación va a ir precedida o seguida inmediatamente de la intervención sobrenatural. Esto es, no descartamos la posibilidad de un "Pedro romano" (hasta el momento no podemos atribuirle ese lema al Papa Francisco) que "apaciente" verdaderamente a sus ovejas "en el medio de las tribulaciones" (¿quizás a la muerte de Benedicto XVI?) y al filo de la historia del presente "siglo" ("in persecutione extrema" vendría a significar "en la última etapa" de la persecución). A dicha intervención divina seguirá un tiempo de paz que no es el "milenio". Este finalizó   antes del "poco tiempo" (el cual probablemente coincida con el tiempo concedido a Satanás en la visión de León XIII). La seducción de "Gog" tiene lugar precisamente en ese "poco tiempo" al final del milenio y no al final del tiempo de paz (porque la paz, sea en su sentido material o espiritual, es absoluta). En cuanto a  si la Parusía viene acompañada de una "primera resurrección" (física) en la persona de los elegidos, no estoy seguro: en efecto, la "primera resurrección" (del alma) se corresponde con la "segunda resurrección" (física) y la "primera muerte" (física) se corresponde con la "muerte segunda" (del alma). 

lunes, 20 de mayo de 2013

El movimiento carismático


Hoy vi en una cartelera un anuncio sobre una Misa de Pentecostés que se celebró en el día de ayer en un colegio diocesano. Me causó, no sorpresa  sino la confirmación de que, del ritualismo de la época de Ratzinger no había quedado ni pizca. De hecho, el destino del ritualismo (en aquellas "iglesias" no católicas en las cuales se ha impuesto) ha sido siempre paupérrimo: marginado, reducido a unos pocos, no por la espiritualidad que implica el rito, sino por el rito en sí mismo, referencias estéticas... en medio de una religión que se cae a pedazos, cada vez más virada al ultraliberalismo. Ejemplos sobran: la Iglesia Anglicana, algunos grupos luteranos, veterocatólicos, etc. En el mejor de los casos estas facciones ritualistas terminan escindiéndose, acusando a sus matrices de herejía para, posteriormente, pelearse entre sí e iniciar una sostenida lucha de la cual, salen aún más debilidades  vegetando hasta la completa extinción. ¿Cuántos grupos anglocatólicos acabaron firmando un "acuerdo práctico" con la Roma Conciliar viendo que sus posiciones hacían agua y que, al no estar compre-hendidas en una estructura superior de soporte, terminaban agonizando?
Pero volvamos: del ritualismo con el que Ratzinger quiso re-configurar la Iglesia Conciliar (la "hermenéutica de la continuidad, a la que siempre fue afecto el brillante bávaro), hoy no queda casi nada.
En un afiche, más propio de una discoteca que de una Iglesia, con letras de fuego y millares de manos alzadas haciendo palmas, se hacía una clara referencia al "movimiento carismático", el cual tiene cada vez mayor cantidad de adherentes.
Claramente herético, el movimiento carismático es la burla del Espíritu Santo, y por lo tanto, es blasfemo en su propia naturaleza.
He decidido reproducir entonces el siguiente artículo publicado originalmente en el blog Ecce Christianus.




El movimiento carismático no es católico


Introducción
El pentecostalismo es una nueva herejía que se ha infiltrado en la Iglesia con el fin de debilitarla desde el interior. Va de la mano del modernismo y también lo refuerza. Los dos movimientos proceden de igual manera y se apoyan mutuamente en el trabajo de demolición.
Ahora bien, si el modernismo destruye la Iglesia en cuanto a la doctrina, el pentecostalismo lo hace en cuanto al culto. Ambos se disfrazan con piel de oveja. Por eso su terminología es muy similar a la católica. Con palabras piadosas y su proceder externo pueden engañar incluso a las personas más cautas. Por ello es preciso quitarle la piel de oveja para desenmascarar a los lobos rapaces que se esconden en su interior.
El pentecostalismo es un movimiento subversivo controlado y cuidadosamente dirigido por los enemigos ocultos de la Iglesia con el fin de debilitarla y llegar a su ruina total. Promete a sus adeptos la plena experiencia del Espíritu Santo que tuvieron los Apóstoles el día de Pentecostés, junto con algunos de los dones externos que recibieron, especialmente los de las lenguas, curación y profecía.A esta extraordinaria experiencia se le llama Bautismo del Espíritu, que reciben con la imposición de las manos.
Los adjetivos pentecostal y carismático indican perfectamente el carácter de éste movimiento: pentecostal se refiere a la plenitud del Espíritu Santo recibido en el primer domingo de Pentecostés, mientras carismático alude a los carismas, o dones extraordinarios que acompañaron la venida del Espíritu Santo aquel día.
Renovación en el espíritu
Aquí muchas personas se engañan, porque entienden que el movimiento pretende simplemente ofrecer plegarias  especiales e intensificar la devoción a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Pero esto no es así. Las pretensiones de este movimiento son mucho más grandes, y sus efectos, si fuesen verdaderos sobrepasarían con mucho los producidos por los siete sacramentos instituidos por Jesucristo.
Sin embargo, el movimiento carismático y la Iglesia Católica no pueden estar de acuerdo. Si la Iglesia es verdadera, entonces el pentecostalismo es falso, y al revés, si el pentecostalismo es verdadero, la Iglesia Católica es falsa. Pero como la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica no puede ser falsa, se sigue que el pentecostalismo es falso y debe rechazarse.
Es menester  examinar el movimiento desde distintos puntos de vista. Al hacerlo, será imposible evitar repeticiones que, sin embargo, ayudarán al lector a hacerse una idea lo más completa posible de este movimiento que toca los fundamentos mismos de la piedad cristiana.
Una construcción sobre arenas movedizas
Doctrinalmente el movimiento esta construido sobre arenas movedizas. En efecto, cualquiera que intentase analizarlo a la luz de la enseñanza infalible de la Iglesia y de su Tradición auténtica, se encontraría frente a algo inasible.
El movimiento afirma fundarse en la experiencia personal y bajo la inspiración directa del espíritu Santo, cosas ambas que nadie puede controlar, y, como dicen los pentecostales, un movimiento tan lleno de vida no puede definirse y contenerse en los límites de fórmulas tradicionales. De ahí se sigue que el movimiento carismático no posee una doctrina sólida, sino sólo vagas afirmaciones, referencias inconsistentes del Nuevo Testamento, y formulaciones provisionales, en suma es una sombra evanescente.
Sus mismos jefes lo admiten. Orientaciones teológicas y pastorales sobre la renovación carismática católica es uno de los documentos más importantes del movimiento. Fue preparado en Malinas (Bélgica) del 21 al 26 de mayo de 1974 por algunos “expertos” internacionales, bajo la guía del Cardenal León Suenens, que, como nos informa el documento, “tuvo parte activa en la discusión y formulación del texto” (Prefacio). También se dice que “el documento no es exhaustivo y se requieren ulteriores estudios (…) esta afirmación representa una de las ideas más repetidas (…) el texto se presenta como una tentativa de respuesta a las principales preguntas que suscita el movimiento carismático” (prefacio). En otras palabras,  los autores no saben que es lo que son “ciegos guías de ciegos” (san Mateo 15, 14).
Cuando pasamos al texto, nos tropezamos con multitud de afirmaciones vagas, medias afirmaciones, intento de respuestas y opiniones. A duras penas se hacen algunas distinciones. Sin embargo las distinciones son justamente la base y la fuente de cualquier argumento teológico. Sin ellas es imposible distinguir lo verdadero de lo falso, la opinión o la hipótesis de la doctrina segura.
Tómese por ejemplo, el pasaje de la pág. 21 titulado La experiencia religiosa pertenece al testimonio del Nuevo Testamentodonde se afirma que “La experiencia del Espíritu Santo es la contraseña de un cristiano, y en parte, con ella los primeros cristianos se distinguían de los no cristianos. Se consideraban representantes, no de una nueva doctrina, sino de una nueva realidad: el Espíritu Santo. Este Espíritu era un hecho vital, concreto que no podían negar que eran cristianos. El espíritu les había sido infundido y lo habían experimentado individual y comunitariamente como una nueva realidad. La experiencia religiosa, es preciso admitirlo, pertenece al testimonio del Nuevo Testamento: si se quita esta dimensión de la vida de la Iglesia, se empobrece la Iglesia”.
Sería difícil juntar en un párrafo tantas verdades, falsedades y medias verdades.
El texto es escurridizo, suena como algo piadoso y, para el ignorante, también convincente; pero en realidad es falso.
Es falsa la afirmación de que “los primeros cristianos se consideraban representantes no de una nueva doctrina, sino de una nueva realidad: el Espíritu Santo”. La verdad es que Cristo envió a los Apóstoles a enseñar a todas las gentes (San Mateo 28). Ahora bien, enseñar es, ante todo y sobre todo, aceptar y transmitir una doctrina, no experimentarla, cosa ésta muy subjetiva y por lo mismo sujeta a ilusiones.
La “tesis de la experiencia y de la Fe” es la tesis de Lutero, no de Cristo, que vino “a dar testimonio de la verdad” (San Juan 18, 37) y que nos ha enseñado una doctrina bien definida respecto del Padre, de Sí mismo y del Espíritu Santo, de su Iglesia, los Sacramentos, etc. Él exigía que su enseñanza fuera aceptada con fe ciega, y que no fuera experimentada: “el que creyere y fuere bautizado, se salvará; pero el que no creyere se condenará (San Marcos 16, 16).
San Pablo escribió duros reproches a los Gálatas, porque se habían desviado de su primitiva enseñanza y les decía, que si Él mismo o un ángel les predicase una doctrina distinta de la que les habían predicado al comienzo, debía ser considerado anatema. Los Apóstoles y los primeros cristianos estaban muy interesados en la doctrina, y muy poco en el sentimiento y la experiencia. (Gálatas 1, 8).
El resto del párrafo y todo el capítulo que trata de Fe y Experiencia son una obra maestra de confusión.Tómese por ejemplo esta pasaje “el Espíritu Santo fue infundido sobre ellos y fue experimentado por ellos individual y comunitariamente como una nueva realidad”.
Esto implicaría, aunque los autores se cuidan de no comprometerse con una afirmación categórica, que todos los cristianos de la era apostólica recibieron la efusión del Espíritu Santo y tuvieron la misma experiencia que los Apóstoles en el día de Pentecostés,con los mismos fenómenos místicos y milagros. Pero esto es falso: no hay nada en el Nuevo Testamento, en los escritos de los Padres, o en la enseñanza oficial de la Iglesia, que nos diga que sucedió así.
El Nuevo Testamento, es verdad, narra algunos casos en los que el Espíritu Santo descendió de manera extraordinaria sobre los nuevos cristianos, pero fueron casos raros y aislados.Incluso en el primer día, cuando fueron bautizadas tres mil personas, los primeros convertidos de la Iglesia, no hay indicios de que se produjera algún milagro de los Apóstoles entre ellos.
Además las palabras susodichas confunden dos cosas distintas: la íntima paz y alegría, que son propias de un verdadero cristiano (paz y alegría que sobrepasan todo sentido y human comprensión y que nadie puede arrebatarle), y la experiencia extraordinaria y mística, con carismas maravillosos, concedida a los apóstoles el día de Pentecostés y a algunas almas privilegiadas a los largo de los siglos.
Ocasionalmente Dios concede tales dones divinos a los hijos de los hombres, pero en ningún modo se deben al hombre, ni han sido prometidos a todo cristiano, ni son necesarios para santificarse.

Monseñor Marcel Lefebvre: la película

El blog amigo Legión Católica ha subido el enlace apara poder ver on-line la película "Monseñor Marcel Lefebvre: un obispo en la tormenta", la cual se encuentra en español.
La primer proyección pública del film se realizó, como indica el cartel el 10 del corriente mes de mayo.
Recomendada.


El Cardenal Schönborn y los "signos sobrenaturales"


El cardenal Schönborn habla de los “signos sobrenaturales” que recibió sobre el argentino antes del Cónclave y después en la Capilla Sixtina. 


05/15/2013 VATICAN INSIDER
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

El arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, afirmó hace algunos días que recibió personalmente dos “signos fuertes” sobre el hecho de que el cardenal Jorge Mario Bergoglio era el elegido para el trono de Pedro.

El purpurado austriaco, alumno de Joseph Ratzinger y considerado como uno de los “papables” durante el último Cónclave, habló de la elección de Francisco en Londres, durante una conferencia ante 5 mil personas en el Royal Albert Hall, organizada por la Holy Trinity Brompton Church.

Schönborn dijo que solo un evento sobrenatural es capaz de explicar la velocidad con la que fue elegido el purpurado argentino, que no figuraba entre los candidatos más fuertes según los análisis de muchos vaticanistas.

El arzobispo de Viena explicó que el 12 de marzo por la tarde, cuando el Cónclave ya había comenzado, ninguno de los cardenales sabía quién habría sido elegido: “Fue una experiencia extraordinaria del Espíritu Santo… Nosotros fuimos guiados por el Espíritu Santo hacia este hombre que estaba sentado en el último rincón de la Capilla Sixtina: este hombre es el elegido”.


Schönborn añadió: “yo recibí dos señales fuertes: de una puedo hablar, de la otra no, porque sucedió en el Cónclave. Se trata de verdaderas señales a través de las que el Señor me indicaba que era él”. El cardenal explicó que después de la misa ‘pro eligendo Pontifice’, celebrada por los purpurados en San Pedro el 12 de marzo por la mañana, se encontró con una pareja de amigos latinoamericanos.

“Me los encontré afuera de la Basílica y les pregunté: ‘ustedes que tienen al Espíritu Santo, ¿pueden darme un consejo para el Cónclave que va a empezar dentro de pocas horas?’. La mujer me susurró al oído: ‘Bergoglio’, y esto me sorprendió mucho: si estas personas dicen ‘Bergoglio’, será una indicación del Espíritu Santo”.

Una segunda señal llegó durante las horas del Cónclave, que concluyó al día siguiente, el 13 de marzo. “Estoy seguro -dijo Schönborn- de que muchos de nosotros recibimos señales semejantes en el Cónclave, porque de lo contrario no habría sido posible llegar a la elección tan rápidamente”.

Las palabras del arzobispo de Viena ayudan a entender la dinámica de lo que sucedió dentro de la Capilla Sixtina; debido a su formación (la pertenencia al grupo de “Communio”) y a sus relaciones de amistad, Schönborn era considerado como uno de los posibles electores de “papables” como los cardenales Angelo Scola, arzobispo de Milán, o Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos. En cambio, parece ser que desde las primeras votaciones tenía las ideas muy claras sobre el purpurado argentino.


miércoles, 15 de mayo de 2013

El arrianismo en el arte moderno


En el día de ayer, un lector me envió amablemente una obra de Pieter De Grebber llamada "Dios invitando a Cristo a sentarse en el trono a su diestra". La obra está circulando mucho y no deja de ser llamativa. En ella, Dios Padre, presentado como un anciano, coronado con la tiara Papal señala con su mano un asiento a su derecha invitando a Nuestro Señor, quien delante de él, aparece con los signos de la Pasión, es decir, desnudo, tocado con la capa que le pusieron los soldados Romanos, y las manos horadadas por los clavos de la cruz. Cristo, de rodillas mira al Padre. Si mi vista no falla, el Espíritu Santo no está representado.


El autor era un pintor católico en la Holanda protestante, que se destacó por pintar retablos en las iglesias católicas clandestinas, murió piadosamente y dejó tras de si una importante escuela. El trabajo, titulado "Dios invitando a Cristo a sentarse en el trono a su diestra" es de 1645.

La pintura, llama la atención por su rechazo a la Cristología católica y es una muestra de los errores del "arte moderno", es decir, de aquel que rechaza la tradición cristiana medioeval, centrada en la patrística, para sumergirse en lo que Aristóteles llamó μίμησις [mímesis], es decir, la imitación de la naturaleza como el fin esencial del Arte.

Esta tendencia mimética se hizo una constante que terminó desplazando al arte tradicional en occidente, lanzando su grito de guerra en el Renacimiento, prevaleciendo en el Barroco y llegando al patetismo del rococó y posteriormente, a las formas modernas "artísticas" que, desde  comienzo del Siglo XX la Iglesia permitió que fueran introducidas, aún cuando hubo magisterio en contra.

Si el modernismo se filtró teológicamente, la μίμησις, que desembocará en el expresionismo, horadó el arte sagrado, haciendo humano, despojándolo poco a poco del simbolismo, remplazando las formas tradicionales, heredadas de los Padres y canonizando así la invención del artista, lo natural, lo creado, por encima del Creador.

Quien contemple la imagen contemplará la separación de Dios y la confusión de las personas. En efecto, el título no es "El Padre invitando..." sino "Dios invitando..." nos preguntamos ¿Acaso Jesucristo, el λóγος , el Verbo encarnado, no es Dios? La pintura lo niega, y al negarlo, está haciendo abstracción de la Fe Trinitaria Teándrica y promoviendo una piedad que no es católica, es decir, trinitaria-teándrica, sino un pietismo falso, arriano. El Credo de San Atanasio, conocido también como Quicumque, para enfatizar que "todo aquel que quiera salvarse" debe mantener la Fe Verdadera, expresada en el Credo deja en claro:

"Porque una es la persona del Padre y el Hijo y otra la del Espíritu Santo; pero el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo tienen una sola divinidad, gloria igual y coeterna majestad...
Así Dios es el Padre, Dios es el Hijo, Dios es el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios; Así, Señores el Padre, Señor es el Hijo, Señor  el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor; porque así como por la cristiana verdad somos compelidos a confesar como Dios y Señor a cada persona en particular; así la religión católica nos prohíbe decir tres dioses y señores".

La pintura niega esto, al contrario, afirma la herejía arriana de que el Hijo es inferior al Padre, no compartiendo ni la misma naturaleza ni la misma majestad.
El arte del renacimiento al retomar el ideal grecorromano (y el barroco, como continuador y perfeccionador de aquel) toma también su decadencia. El arte cristiano no se basa en la μίμησις, sino en el ícono, algo completamente diferente. La Virgen María, representada en el icono se remonta a San Lucas y los ángeles, mientras que cualesquier Madonna tiene la forma, el rostro y la fugara de alguna modelo. Los Padres del II Concilio de Nicea comprendieron la importancia de preservar la Tradición en el Arte, de su valor dogmático y simbólico para el mantenimiento de la fe y la promoción de la misma. Es por ello que cuidaron de explicar porqué las imágenes debían ser respetadas y veneradas:

"Porque cuanto con más frecuencia son contemplados por medio de su representación en la imagen, tanto más se mueven los que éstas miran al recuerdo y deseo de los originales y a tributarles el saludo y adoración de honor, no ciertamente la latría verdadera que según nuestra fe sólo conviene a la naturaleza divina; sino que como se hace con la figura de la preciosa y vivificante cruz, con los evangelios y con los demás objetos sagrados de culto, se las honre con la ofrenda de incienso y de luces, como fue piadosa costumbre de los antiguos. "Porque el honor de la imagen, se dirige al original", y el que adora una imagen, adora a la persona en ella representada."

Condenando con la excomunión a quienes contradijeran lo dispuesto. Y de aquellos que negaran la Divinidad del Hijo, reflotando la herejía adopcionista, de la arriana, el mismo Concilio agregó:

Impíos e ingratos a tantos beneficios, no os horrorizáis de murmurar con venenosas fauces que nuestro Libertador es hijo adoptivo, como si fuera un puro hombre, sujeto a la humana miseria, y, lo que da vergüenza decir, que es siervo... ¿Cómo no teméis, quejumbrosos detractores, odiosos a Dios, llamar siervo a Aquel que os liberó de la esclavitud del demonio?... Porque si bien en la sombra de la profecía fue llamado siervo [cf. Iob 1, 8 ss], por la condición de la forma servil que tomó de la Virgen,... esto nosotros... lo entendemos como dicho, según la historia, del santo Job, y alegóricamente, de Cristo..."

Volvamos los ojos a la pintura de Pieter De Grebber, podemos ver como Nuestro Señor Jesucristo es reducido a un esclavo, un miserable, un hombre más. ¿Cuánto de ésto no vemos también en los "teólogos modernos"? ¿Acaso K. Barth no proponía algo similar? ¿Acaso la teología horizontal de Dietrich Bonhoeffer, tan asimilada por la Teología de la Liberación, no repite lo mismo? ¿Acaso no vemos eso en el Jesús de Nazareth de Ratzinger? Recordemos lo que dijo San Cirilio a Nestorio el Hereje: "La Tradición de la Fe repugna en esto a tu afirmación. Nosotros hemos aprendido a admirar, no a un hombre portador de la divinidad, sino a un Dios hecho hombre; tú al contrario, hablas de manera totalmente diferente".

El arte moderno, cuya manifestación es el cuadro "Dios invitando a Cristo a sentarse en el trono a su diestra" no sólo humaniza al Padre y al Hijo, sino que los separa deformando la Trinidad, algo común en el "arte moderno". Introduce en ellos además la temporalidad, la confusión de la naturaleza divina, violenta lo sagrado, profana nuestra religión... el cuadro de Pieter De Grebber niega el dogma de nuestra fe, y quienes ante él se inclinan o hacen reverencia, idolatran a un falso dios, al dios de Arrio, al dios de Nestorio... al dios de los herejes.

La canonicidad de los íconos


Texto gentilmente enviado por Gimena para ser publicado en Sursum Corda.





Significado de la "canonicidad" de los iconos

S. N. Belkin

La tradición en el arte eclesiástico, al igual que en la misma Iglesia, está compuesta de dos realidades: el hecho histórico y la revelación atemporal, indisolublemente unidos entre sí en forma orgánica. Por un lado, la representación de la festividad o del santo nos da un contexto histórico certero y nos transporta a su Arquetipo. Por otro lado, no es una simple representación de un hecho histórico o de una persona entre otras. El icono nos da este hecho o la imagen del santo fuer a del tiempo, mostrándonos su significado dogmático y estético, su lugar en el plan general de la Economía Divina. La iconografía de la festividad nos muestra su contenido dogmático, su lugar en la cadena de hechos salvadores de la historia sagrada. A través del icono del santo conocemos su lugar y su significación en la Iglesia, al igual que el carácter de su servicio a Dios: es decir, como apóstol, santo imitador de Cristo o mártir. Finalmente, en los iconos del Salvador y la Madre de Dios está expresada toda la plenitud de la Economía Divina.

De este modo, cada icono es una parte del todo, de la Iglesia, no sólo en el sentido interno y espiritual, sino también exterior. La construcción arquitectónica del icono, tanto interna como externa, compone una unidad con la arquitectura del templo. Cada icono es para nosotros, tanto en un sentido como en el otro, el mundo llevado a un estado de armonía y de orden superior.

San Juan Damasceno decía: "No me inclino ante la creación en lugar del Creador, sino me inclino ante el Creador que se hizo creado como yo, y sin humillar Su dignidad o sufrir ninguna división, descendió a la forma de una criatura para glorificar mi naturaleza y hacerla partícipe de la naturaleza Divina. Junto con el Rey y Dios, me inclino ante la púrpura del Cuerpo, no como vestidura y no como a una cuarta Persona, no, sino como convertida en partícipe de esa misma Divinidad. Del mismo modo que el Verbo, sin sufrir cambio alguno, se hizo Carne, del mismo modo, la Carne se hizo Verbo sin perder aquello que ella es, mejor dicho, siendo una con el Verbo en la Hipostasis. Por ello, con atrevimiento represento a Dios invisible no como tal, sino habiéndose hecho visible por nuestra causa a través de la participación en la Carne y en la Sangre. No represento la Divinidad invisible, sino por intermedio de la imagen expreso la Carne de Dios que fue visible."

Lo Divino, lo invisible, lo incorpóreo no se representa por sí mismo, sino por la fuerza de la encarnación del Logos, segunda Hipostasis d e la Santísima Trinidad. La imagen, el icono, es antes que nada semejanza, modelo, impresión del Arquetipo. Una representación tal no se parece a la persona u objeto representado al modo de un espejo o de forma naturalista. Su objetivo es hacer evidentes las cosas secretas y mostrarlas. El principio de la iconografía, la relación de la imagen con el Arquetipo penetra en todo el universo. Por su naturaleza, es el reflejo de las relaciones, trascendentes para este mundo, entre Dios Padre y Dios Hijo. En este caso, la imagen es semejante en todo al Arquetipo. El icono está ligado al Arquetipo, no por naturaleza, sino por energía. La energía de Dios, al penetrar la imagen, la santifica y, al manifestarse a través de ella, eleva al hombre hacia Dios. Por ello, el que venera un icono, no venera la materia de la cual está hecho, sino venera al mismo Arquetipo por intermedio de la unión en oración con El.

El icono refleja la santidad, el mundo transfigurado, el mundo superior; por el lo las imágenes de los iconos tienen una esencia significativa y representativa: el mundo transfigurado. Esto está fijado en el Canon. La canonicidad de un icono, no está tanto en el sujeto, como en el principio de la representación del cuerpo transfigurado por medio de signos acordados. La teología cristiana diferencia la incognoscible Esencia de Di os y Sus manifestaciones creadoras, es decir, la energía, dándoles Nombres Divinos. Uno de estos Nombres es la 'Belleza.' Ella es de esencia superior y está por encima de lo mundano, es decir, es trascendente a todo lo sensible. De allí que el arte de la Iglesia tenga por principio el antinaturalismo. La Belleza es una idea central de la estética cristiana. La Belleza, como Nombre Divino, es de naturaleza luminosa. Dios es luz y no hay en El ninguna oscuridad. Cristo es la Luz Verdadera que ilumina a todo hombre que viene al mundo.

Los testimonios de las Sagradas Escrituras están afirmados por la experiencia de muchos siglos de santos cristianos que se esforzaron espiritualmente, que contemplaron la Luz no creada de Dios. El icono canónico transmite esta Belleza, la Belleza llena de la Luz Divina del mundo transfigurado. El icono es el conocimiento concreto y experimentado de la santificación espiritual y la transfiguración del cuerpo del hombre. A la par de la palabra, pero en imágenes visibles y por medio de líneas y pinturas, el icono nos manifiesta la revelación de los dogmas de Dios y, al mostrar al hombre en estado de oración de gracia, nos presenta el misterio de su divinización. En otras palabras, en el icono con medios materiales, se representa la acción transfiguradora de la gracia. Todo el cuerpo participa aquí de la oración, todo el ser se dirige hacia Dios. Ocurre la renovación de nuestra naturaleza, la transfiguración de los sentimientos; ellos, al igual que todo el cuerpo , se hacen distintos. Ese momento, ese estado es la representación del santo en el icono. De allí las formas poco usuales, distintas, no naturalistas que con frecuencia nos so n incomprensible. El icono no es una fantasía, no es una invención , sino el conocimiento concreto y experimentado, como si fuera el hombre representa do en el estado de gracia de la transfiguración. Ello es algo así como una copia de lo natural, con l a ayuda de símbolos. Por ello la extraordinaria grandeza, simplicidad, tranquilidad y gracia del movimiento en el icono. Por ello su ritmo lineal y colorido, sujeto a una armonía superior. Esto es el reino del Espíritu, el dominio de la plenitud de la vida superior, expresada por intermedio de líneas y colores. Sólo las personas que vivieron este estado pudieron crear tales imágenes. Por ello el icono canónico inspira en nosotros el estado de oración y lo concentra. El icono es el camino y el medio, es la oración misma.