viernes, 31 de enero de 2014

Los católicos perplejos se preguntan que hacer con Bergoglio

He tomado el siguiente artículo de blog Wenderer Revisited, quizás uno de los blogs católicos más inteligentes que existen en la actualidad. En él, se presenta la traducción del artículo de Louie Verrechio "How do you solve a problem like Francesco?". Se trata de un texto que muestra las grandes dificultades que poseen aquellos que poseen una inclinación modernista hacia el catolicismo, es decir, aquellos que consideran que la fe es una cuestión subjetiva, un "sentimiento". Para ésta visión (errónea, cuando no herética) de nuestra fe, Bergoglio ha ido más allá de lo que puede ser tolerado. Aparecen así toda una miríada de nuevos "católicos perplejos" como los llamaría Monseñor Marcel Lefebvre. ¿Qué pasará con todas estas personas que se tranquilizaron durante los años de Ratzinger/Benedicto XVI, pero que ahora se enfrentan ante lo más descarnado y patético del Conciliábulo Vaticano II?
Quisiera tratar el tema en una entrada posterior, pero adelanto algunas de mis observaciones:


  • Algunos esperarán a que pase la tormenta, como hicieron los anglicanos con Rowan Williams.
  • Algunos virarán hacia la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y grupos similares que se irán formando, dichos grupos se mantendrán en la "actitud prudencial".
  • Algunos, especialmente los más duros que ya adhierena la "actitud prudencial", se irán con Monseñor Williamson u otros sacerdotes que están en contra de la política de Monseñor Fellay, actual superior de la FSSPX
  • Otros  terminarán aceptando lo evidente, que la Sede Apostólica se encuentra usurpada por un hereje y engrosarán las filas del sedevacantismo.

Antes de dejarles el articulo de Verrechio, quiero dejar una pregunta que me asalta ¿Bergoglio servirá para aunar a la Resistencia Católica o la dividirá aún más?
Buena lectura.



¿Cómo se resuelve un problema como Francisco?
Louie Verrechio

Hay una razón para referirse a la vida en la Iglesia Militante como a la de quienes están "gimiendo y llorando en este valle de lágrimas". Nunca nadie dijo que la cosa sería fácil.
Y aunque siempre ha sido así, me parece bastante claro que a los hijos de la Iglesia en los días que corren les toca vivir tiempos asombrosamente difíciles.
Muchas de las razones ocultas para que la presente situación de la Iglesia se muestre tan difícil tiene que ver con sucedidos del pasado; cosas que han sido dichas y hechas y que no se pueden, hablando en plata, borrarse; sino sólo condenadas y corregidas por un futuro Pontífice, y eso siempre y cuando el Señor en su indulgencia quisiera proveernos con un pastor así.
Pero me interesa enfocarme en el aquí y el ahora, en esas cosas que las futuras generaciones de católicos contemplarán retrospectivamente, cosas que ellos verán como del pasado y que sirvieron para acelerar la crisis; y de entre todas ellas, ninguna más urgente que el comportamiento de quien es hoy Obispo de Roma.

"El que no amontona conmigo, desparrama." (Mt. 12:30).

Teniendo presente esto, los católicos de los días que corren se encuentran frente a un serio dilema: para tomar prestada una frase que aparece en "La novicia rebelde": cómo resolvemos un problema como Francisco, un papa que cualquier persona razonable no puede sino comprobar cómo desparrama, de palabra y de hecho, con impresionante frecuencia.
Seguro, alguno se apresurará a indicar la inmensa popularidad del papa como evidencia de que no, de que lo contrario es el caso. Después de todo, no por nada fue elegido como el Hombre del Año en la revista "Time".
Con todo, lo que los apologistas del papa no alcanzan a ver, es que el mundo admira tanto al Papa Francisco precisamente porque él no amontona, porque justamente no conduce a las ovejas perdidas al único redil verdadero, la Iglesia Católica.
En otras palabras, si bien es probable que la gente que de otro modo ignoraría la voz del papa y que ahora lo escuchan, habría que ver qué cosa escuchan.
Desde que ascendió a la Cátedra de San Pedro, el Papa Francisco no sólo ha hecho mucho para confirmar a los que están fuera de la Iglesia en su error, sino que además los ha alentado activamente para que permanezcan exactamente allí donde están.
Sólo en el curso de la semana pasada, el Santo Padre se dirigió a los fieles católicos diciendo que

"Dialogar no equivale a renunciar a nuestras propias ideas y tradiciones, sino que consiste en renunciar a la pretensión de que sólo ellas son válidas y absolutas".

Cualquier persona que se sepa su catequesis reconocerá inmediatamente la contradicción en la frase, puesto que el que se aleja o se mantiene a distancia de la realidad de la Iglesia Católica como única custodia de las verdades religiosas absolutas, es precisamente porque ya ha renunciado a la Fe.
Y unos pocos días antes, el Papa Francisco suministró ante el mundo un ejemplo asombroso de qué cosa es desparramar a las ovejas, cuando le pareció apropiado alentar a los musulmanes para que se mantengan fieles al Corán y a su "fe" islámica, asegurándoles que, procediendo de ese modo les ayudará a superar las dificultades de la vida.
En cualquier tiempo moderadamente sensato, semejante afirmación habría suscitado la indignación de parte de los que se llaman católicos; y sin embargo, aparte de un manojo de comentadores, la sentencia pasó sin que nadie la mentara siquiera.
Ahora, que no se mencionara no significa que pasara desapercibida.
No tengo dudas de que un buen número de obispos (e incluso de cardenales) se han quedado mudos de horror ante el constante fluir de ofensas contra Nuestro Señor que se propalan desde Roma a partir del papado de Jorge Bergoglio.

Y seguramente se preguntarán, aunque más no sea en callada oración, ¿cómo resolvemos un problema como el de Francisco?
Y en verdad, ¿cómo nos pondremos del lado de Nuestro Bendito Señor en este momento en el que su vicario, con las llaves del Reino en una mano, tan a menudo desparrama con la otra?
En circunstancias normales, estar del lado de Cristo y de su Santa Iglesia Católica implicaría defender al papa frente a sus detractores; ahora, sin embargo, demasiadas son las veces en que implica convertirse uno en detractor de la retórica papal con miras a defender el magisterio católico.
El problema se extiende tanto al punto de que abarca la Exhortación Apostólica "Envangelii Gaudium", un mamotreto de 50.000 palabras, la mayor parte del cual se parece más al diario personal de un protestante trabajando en una O.N.G. por la paz, que no un documento emanado del Soberano Pontífice.
Esta exhortación se halla a tal punto desprovista de sustancia católica que el Cardenal Burke afirmó públicamente que ni siquiera puede considerarse como parte del magisterio papal, confesando por fin que "ni siquiera he podido establecer exactamente cómo describir semejante documento".
Y no es tampoco que aquí estemos hablando de cuestiones de estilo; sino que nos referimos a afirmaciones que se dan de lleno contra la misión de la Iglesia, como la desconcertante sugerencia que los paganos, gente que no cuenta con el beneficio del bautismo, están bajo la influencia de las operaciones de la gracia santificante (cf. EG 254).
De manera que pregunto nuevamente, ¿cómo resolvemos un problema como Francisco?
Y lo primero que debemos reconocer es que nosotros no podemos resolver un problema como Francisco, un papa cuyas palabras y gestos demasiadas veces reflejan la peste que se apoderó con saña del Cuerpo de Cristo hace cosa de cincuenta años atrás; el mismo cáncer que aflojó un tanto durante un breve período bajo el pontificado anterior, pero que ahora avanza con más fuerza que nunca.
Últimamente, sólo el mismísimo Médico Divino puede resolver este problema.
Y con todo, uno también comprende que quedarse quieto en el mientras, sin hacer nada, tampoco es la solución, de manera que el dilema permanece intacto, haciendo que nos preguntemos cuál será la mejor manera de reaccionar.
¿Acaso se puede afirmar seriamente que nosotros recogemos con Cristo mientras permanecemos en silencio ante las ofensas que se acumulan contra Él? ¿Y por ventura la respuesta cambia si resulta que el que ofende es el mismísimo Vicario de Cristo? ¿Es posible refutar las palabras y los hechos del papa en defensa de Nuestro Señor sin parecer que estamos atacando a la persona del sucesor de Pedro?
Lo he dicho ya, estos son tiempos asombrosamente difíciles, de modo que no hay por qué esperar respuestas sencillas.
Como uno que trabaja en medios católicos, aferrarme a la política de un "reverente silencio" frente a lo que claramente contradice el magisterio católico, especialmente cuando procede del papa, para mi gusto se acerca demasiado a volverse cómplice de los que desparraman. Obviamente, hay quienes no están de acuerdo conmigo.
¿No será que a veces, en circunstancias como estas, resulta harto difícil defender la Fe con la prudencia necesaria?
Por cierto, doy por descontado que probablemente erre el viscachazo más a menudo de lo que me doy cuenta, pero a fin de cuentas  o uno está con el Señor, o está contra Él; aquí no hay neutralidad posible. Preferiría cruzar la línea para ponerme al lado del Señor, antes de hacerme el tonto mientras su gente es engañada por su Vicario.
Ahora, habiendo dicho todo esto, hay un par de rasgos que deberían caracterizar a todos los que se esfuerzan por hacer frente a los desafíos de la hora.
En primer lugar, debemos rectificar la intención a menudo, examinando nuestras razones, asegurándonos de que el deseo dominante al confrontar estas ofensas sea porque han sido cometidas contra Nuestro Señor y no movidos por defendernos a nosotros mismos, quizás por las tribulaciones que nos tocan en suerte a resultas de todo esto.
En segundo lugar, mantenernos firmes en esta convicción, de que está bien que experimentemos pena y dolor al saber que Nuestro Señor está siendo injustamente privado de su honor, de tal modo que hemos de ofrecer actos de reparación, juntando aquel sufrimiento a su cruz, sabiendo que al actuar así, a lo mejor contribuimos a la redención del Cuerpo de Cristo.
En tercer lugar, hemos de concentrarnos en las realidades objetivas; no en juicios subjetivos. Esto es, lo que nos importa es si este o aquel otro hecho objetivamente está fundado en la verdad: no estamos llamados a juzgar a quien así actúa delante de Dios.
Por último, hemos de rezar y ayunar por el papa, pidiendo al Señor le otorgue la gracia necesaria para servir a la Iglesia de conformidad con su Voluntad en todas las cosas.

jueves, 30 de enero de 2014

Demora con el calendario litúrgico

Lamentablemente se me pasó por alto actualizar, como cada mes, el calendario litúrgico de San Pío X. Hoy me percaté de ello así que subí el del mes de enero. Pueden verlo haciendo click sobre el enlace que se encuentra en la barra lateral, o bien en la imagen que ilustra la entrada, que corresponde a la Santa Misa rezada en la Capilla Nuestra Señora de Luján, en Vedia, administrada por nuestros sacerdotes amigos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia. También les comento que ya preparé el calendario para febrero y que podrán consultarlo el primero de dicho mes.
Y ya que estamos, como algunos me enviaron correos electrónicos preguntándome por centros de Misa, les paso la dirección de la capilla de Vedia:

CAPILLA NUSTRA SEÑORA DE LUJÁN
Calle Bs. As. y Painé 6030 Vedia Bs.As. Argentina. Tel. (02354)421230) -Email: rpmauro33@yahoo.com ; Santa Misa todos los Domingos 10:00 hs. y 17.30hs., Quince minutos antes de cada Misa se reza el Santo Rosario. Para Catecismo de Iº Comunión y Confirmación, consulte con uno de los religiosos.

Para el Apostolado en La Pampa, Misiones y Chile, consulte al Padre Mauricio.

EN USA -IGLESIA INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
2408 Stuart St. Tampa Fl, 33605 Tel.(813) 248-4460 rpmauro33@aol.com Santa Misa Domingos: 8:20 a.m. y 10:00 a.m. Latín-Inglés, 12:00 a.m. Latín-Español: Todos los 2º Domingos de mes después de la Misa de 10:00 a.m. Adoración y bendición con el Santísimo Sacramento. Father Fattore habla Inglés y Español. Para Catecismo de 1º Comunión y de Confirmación, llamar por tel. a la Capilla





Vuestro en Cristo Rey,
Raúl

Itinerarium sigue

Me causó mucho dolor la noticia que el excelente blog “Itinerarium Mentis” estaba por ser cerrado por Leonardo, su administrador. Gracias a Dios, en una nota publicada el siete de enero se nos informa a todos los lectores que el blog seguirá en línea.
Un blog requiere mucho tiempo, más en casos como Itinerarium, donde se publican y dan a conocer textos de gran importancia y que requieren un esfuerzo intelectual importante.
Felicitaciones a Leonardo por continuar con la gran labor que está realizando y recemos por él.

San Anselmo sobre la Santísima Virgen María

El cielo, las estrellas, la tierra, los ríos, el día y la noche, y todo cuanto está sometido al poder o utilidad de los hombres, se felicitan de la gloria perdida, pues una nueva gracia inefable, resucitada en cierto modo por ti, ¡oh Señora!, les ha sido concedida. Todas las cosas se encontraban como muertas, al haber perdido su innata dignidad de servir al dominio y al uso de aquellos que alaban a Dios, para lo que habían sido creadas; se encontraban aplastadas por la opresión y como descoloridas por el abuso que de ellas hacían los servidores de los ídolos, para los que no habían sido creadas. Pero ahora, como resucitadas, felicitan a María, al verse regidas por el dominio y honradas por el uso de los que alaban al Señor.

Las cosas todas saltaron de gozo, al sentir que no sólo estaban regidas por la presencia rectora de Dios, su creador, sino que las santificaba. Tan grandes bienes eran obra del bendito fruto del seno bendito de la bendita María.

¡Oh Mujer, llena de gracia, sobreabundante de gracia, cuya plenitud desborda a la creación entera y la hace reverdecer! ¡Oh Virgen bendita, bendita por encima de todo, por tu bendición queda bendita toda criatura, no sólo la creación por el Creador, sino también el Creador por la criatura.

¡Verdaderamente el Señor está contigo, puesto que ha hecho que toda criatura te debiera tanto como al Él!

miércoles, 29 de enero de 2014

Apostasía y fin del mundo

El siguiente texto fue tomado del blog amigo de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia, cuya visita recomendamos.


El fin del mundo no llegará sin que antes se revele un hombre espantosamente malvado e impío, que San Pablo califica llamándolo el hombre del pecado, el hijo de la perdición. Y éste, a su vez, no se manifestará sino después de una apostasía general, y después de la desaparición de un obstáculo providencial sobre el que el Apóstol había instruido de viva voz a sus fieles.
¿De qué apostasía quiere hablar San Pablo? No se trata de una defección parcial; porque dice, de manera absoluta, la apostasía. No se lo puede entender, por desgracia, sino de la apostasía en masa de las sociedades cristianas, que social y civilmente renegarán de su bautismo; de la defección de estas naciones que Jesucristo, según la enérgica expresión de San Pablo, había hecho concorporales a su Iglesia (Ef. 3 6). Sólo esta apostasía hará posible la manifestación, y la dominación, del enemigo personal de Jesucristo, en una palabra, del Anticristo.

Nuestro Señor dijo: “Cuando viniere el Hijo del hombre, ¿os parece que hallará fe sobre la tierra?” (Lc. 18 8). El divino Maestro veía declinar la fe en el mundo llegado a su vejez. No es que los vientos del siglo puedan hacer vacilar esta llama inextinguible, sino que las sociedades, ebrias por el bienestar material, la rechazarán como importuna.

Al renegar de Jesucristo, es preciso que caiga, mal que le pese, en las garras de Satán, a quien tan justamente se llama príncipe de las tinieblas. No puede permanecer neutro; no puede crearse una independencia. Su apostasía lo pone directamente bajo el poder del diablo y de sus satélites.

Esta apostasía comenzó con Lutero y con Calvino. Es el punto de partida. Desde entonces ha recorrido un camino espantoso. Hoy esta apostasía tiende a consumarse. Toma el nombre de Revolución, que es la insurrección del hombre contra Dios y su Cristo. Tiene por fórmula el laicismo, que es la eliminación de Dios y de su Cristo.

R.P. Emmanuel, en “El drama del fin de los tiempos”

La secta "Ejercito de Dios" vinculada con el asesinato de una niña

Argentina: vinculan al Ejército de Dios con el asesinato de una niña de 7 años
Tomado de INFORIES

Un abogado querellante y una organización que lucha contra las sectas pidieron que la Justicia de Argentina investigue a un pastor integrante del grupo conocido como “El ejército de Dios”, que adiestra a los adultos para que golpeen a sus hijos, tal como escribe Maximiliano Montenegro en el Diario Popular.

El aberrante asesinato a golpes de la pequeña Priscila, de 7 años, cuyo cadáver fue encontrado el pasado 7 de enero en un arroyo de Berazategui, y que tiene como principal sospechosa a su propia madre, continúa arrojando datos alarmantes, ya que hay sospechas en torno a la presencia de una macabra secta detrás del episodio que causa conmoción.

Tanto el abogado querellante como una organización que lucha contra estos grupos pidieron que la justicia investigue en profundidad el rol de un “pastor” integrante del temible clan conocido como “El ejército de Dios", que tiene entre sus reglas el adiestramiento a los adultos para que golpeen a sus hijos.

La relación entre el grupo y la familia

Acerca del tema, el abogado Julio Torrada, querellante contra los detenidos Silvia Lafuente y su pareja Pablo Bisconti, indicó que “al margen de estas dos personas, por las cuales vamos a exigir el máximo rigor de las leyes penales argentinas, tenemos datos y evidencias sobre la situación de un pastor que estaba en un supuesto grupo de autoayuda donde concurría la madre de Priscila”.

El pasado 8 de enero, al día siguiente del hallazgo del cuerpo de Priscila, un hombre que se presentó como “pastor” brindó declaraciones al canal América donde reconoció el vínculo con Lafuente, asegurando que la mujer participaba en un grupo de autoayuda porque le pegaba a su hija y dijo que tenían sospechas de una posible “posesión” demoníaca.

Pablo Salum, integrante de la asociación Libre Mentes, que viene trabajando para prevenir la captación de personas en sectas, sostuvo que “apenas ocurrió el crimen de Priscila, me llamaron la atención varios detalles por la experiencia que tuve como víctima de una organización coercitiva y por asistir a víctimas o sus familiares”.

“Lo primero que surgió fue el modo en que asesinaron a la nena, cómo intentaron ocultar el crimen y la presencia de un grupo familiar completo interviniendo en el hecho, tal como se observó en la grabación de una cámara de seguridad. Luego cuando apareció el pastor declarando terminó de cerrar todo, porque reconoció que fue cómplice, ya que estaba al tanto de los golpes que recibía la nena y que había sido asesinada”, señaló Salum.

La niña fue ultimada el sábado 4 de enero, pero el caso se conoció el martes 7 por la tarde, cuando el cuerpo de la chiquita fue hallado en el arroyo, tapado con una bolsa y con signos de una feroz paliza, además de heridas provocadas por quemaduras. La madre había hecho una denuncia por desaparición el lunes 6. “El sábado Silvia me llamó y me contó que se le había ido la mano pegándole a la nena y la mató”, reconoció el pastor, quien no avisó a las autoridades policiales.

Piden responsabilidades

“Tenemos que determinar qué pasó, porque esta persona dijo que estaba al tanto del crimen desde el primer momento. Incluso comentó que fue a la casa de Priscila esa jornada, y no sabemos qué hizo y por qué no alertó a la policía”, precisó el abogado Torrada, para quien “no es descabellado pensar en una responsabilidad penal de esta persona”.

Salum, en ese sentido, expresó que “se debe investigar si cometió ejercicio ilegal de la medicina, porque declaró que ayudaba a la madre de Priscila, cuando sabemos que hay muchos grupos coercitivos que brindan talleres de cualquier cosa, sin ningún tipo de control”, agregando que “es cada vez más urgente que la Justicia cuente con equipos especializados en sectas”.

“No tenemos gente especializada, por esa razón nunca hay responsables. Sólo van presos los autores materiales. Mientras tanto, las sectas siguen creando gente que posteriormente comete crímenes terribles, sin control, libremente. Este pastor no hizo la denuncia y sabía desde hace mucho que la nena era golpeada. ¿Tiene algún título que lo habilite para tratar a la gente? Hay profesionales que pueden perder la matrícula, pero esta gente queda impune”, dijo Salum.

Las sospechas de una secta en el crimen de Priscila crecen a medida que avanza la pesquisa; incluso se menciona al temible grupo “El ejército de Dios", con causas en varias partes del mundo porque, entre otras cosas, logra convencer a sus integrantes para que golpeen regularmente a sus hijos. “Tenemos que comprender que las sectas son fabricas de psicópatas, son generadores de trastornos mentales, que en muchos casos llegan a la situación extrema del suicidio o el crimen”, concluyó Salum.

Líder del grupo: “yo soy un apóstol y profeta”

Después de esta noticia, Diario Veloz habló con Walter Di Nucci, el pastor del Ejército de Dios, quien explicó su relación con Lescano, el hombre conocido de la familia de la menor que ya declaró ante la Justicia. “Soy el presidente a nivel nacional de ‘El ejército de Dios’. Soy apóstol, profeta y presidente del ministerio”, contó. Sobre Lescano, el hombre que conocía a Silvia Lafuente, la madre de Priscila, dijo: “Sólo sé que el jueves un cristiano, que no viene a la iglesia, declaró”. Luego, Di Nucci desmintió que el hombre sea pastor de su iglesia, como publicó Diario Popular.

“El jueves estuve en la puerta mientras él declaraba e hizo una especie de confesión. Él dice ser hermano de Cristo, aunque no de nuestra congregación. El jueves iba a declarar y podía quedar preso por encubrimiento y como estaba nervioso me pidió si me podía quedar en la puerta para esperarlo. Lo esperé y lo invité a la iglesia, vino a la iglesia y lo ministré”, dijo.

A su vez, Di Nucci dijo que él no conoce a la madre de Priscila y que ella no iba a la iglesia: “A Lescano lo conozco de la calle, él sabe que soy pastor. Yo soy conocido por el tema de liberación (cuando una persona está poseída)”. Por último, Di Nucci fue concluyente: “No somos una secta, somos una iglesia. Una Iglesia Cristiana Evangélica”.

Detalles sobre el grupo

“Hoy es tiempo de marchar por las almas y pelear la buena batalla”, dice el anuncio, ilustrado con una foto de soldados marchando, que invita a ser parte del Ejército de Dios. Lo cuenta Tiempo Argentino. “Salvar almas es la misión… reclutando soldados para la última y gran batalla, antes que vuelva el Señor”, reza la página web de la organización, cuyo templo se encuentra en la calle 10 entre 126 y 127, en la localidad bonaerense de Berazategui.

El líder es Walter Nicolás Di Nucci, que se presenta como “profeta de Dios y general del Ejército de Dios”. “Soy ex oficial de la policía, antes me dedicaba a meter presos a los delincuentes. Hoy como pastor me dedico a predicarles en los calabozos y sacarlos reintegrados a la sociedad como debería hacer el Estado”, cuenta en su perfil de Facebook.

Di Nucci sostiene que “el problema no es el delincuente, sino el Estado que no cumple su rol de reintegrador” por lo que “escribí un proyecto el cual me lo ha dado Dios y con el mismo se puede terminar con la inseguridad”. En Internet hay distintas imágenes y videos que invitan a “ser parte del Ejército”. En Youtube pueden verse “videos motivacionales” de líderes gritando ante una multitud que bulle bajo el atril

martes, 28 de enero de 2014

Una capilla al costado de la ruta

Volviendo a Buenos Aires de mis vacaciones en la costa, hice una parada para descansar y tomar un café en una estación de servicio. Desde el ventanal me llamaba la atención un parque y una construcción, de ladrillos a la vista que estaba tras él. Tomando la cámara de fotos (una compañera entrañable, al igual que el e-reader, donde cargo varias ediciones de la Sagrada Escritura) me encaminé hacia allí. Lo que tenía era una pequeña capilla, muy bonita, construída por los familiares de un católico de origen sirio y dedicada a Charbel Makhlouf. Había escuchado en alguna vez hablar de "San Charbel", por algún ícono deduje que era de rito oriental pero poco más.

Fue un sacerdote de rito maronita, ermitaño que vivió la vocación sacerdotal con pasión y entrega absoluta. Desde 1875 hasta su muerte, en 1898 comía una sola vez al día, llevaba silicio, se entregaba a la oración y a la contemplación. Muy diferente parece éste presbítero de los modernos ministros de la Iglesia del Vaticano II... El proceso de canonización se inició en 1925, bajo el reinado del Papa Pío XI. Lamentablemente, fue Montini quien lo beatificó (para la Iglesia Conciliar) y posteriormente lo canonizó en un acto de hipocresía y manipulación política, ya que fue entre los obispos de rito oriental donde el arquitecto de la nueva iglesia dónde encontró una importante resistencia.

Como católicos no podemos dar culto público a aquellos que la Iglesia Conciliar (la Sinagoga de Satanás) "canoniza". Tampoco es coherente la actitud de algunos católicos que rechazan al fundador de la Opus Dei  pero reparten estampas del Padre Pío e insisten en que fue canonizado. Reconocer la santidad de un miembro de la Iglesia es una cosa, pero rendir el culto público de ludía junto a los miembros de la secta del Vaticano II es otra muy diferente y debemos evitarlo.

Pero volvamos a la capilla: en ella abundaban los rosarios que colgaban de imágenes de santos, de la virgen y de Nuestro Señor, en la mesa, al lado del crucifijo en un cuaderno la gente había dejado varios mensajes: daba las gracias por el buen viaje, pedía por la salud de algún familiar, etc. La capilla era pequeña, estaba limpia y si bien tenía una mesa, la grada no era demasiado incómoda para que un sacerdote celebrara allí (exorcismo previo, va de suyo) la Misa Católica, la única liturgia normativa y lícita para el rito occidental. Éste tipo de capillas no son extrañas para quienes viajan por las rutas de Iberoamérica ¿Sería posible que los sacerdotes católicos las "ocuparan" regularmente para celebrar allí la verdadera Misa? Alejados del ruido del mundo, en la inmensidad de áreas rurales, un sacerdote católico podría elevar a Dios una oración pura y así, muchas personas, descubrir el tesoro de la Santa Misa y la Santa Fe Católica, Apostólica y Romana.

Pristina Liturgica: Unprincipled interest

El siguiente artículo ha sido tomado del excelente blog Pristina Liturgica.


UNPRINCIPLED INTEREST
In New York, boy, money really talks -- I'm not kidding. J.D. Salinger

The rector, our moles inform us, never tires of haranguing the pesthouse's pathologically credulous inmates on how very necessary a seminary formation is. It's almost an article of faith down in the lurid, fly-blown swamp. Yet, we find ourselves asking, if a seminary formation is essential, then why does the Flushing Rat allow "One Hand" to bring onto MHT's premises his new Bay-State protégé -- a man who never underwent formalseminary training? (For details, see last week's post below about "One Hand's" transgressive poison-pen letter.)

You'd think the ol' rector would never suffer the impressionable, feeble-minded inmates to come into contact with an outsider who obtained his orders without having set foot on a seminary. (Guided study is not a seminary formation*, in spite of what this Newbie might think.) Furthermore, it's not as though the Newbie was unaware of the existence of the pesthouse when he chose to take a shortcut to orders by apprenticing under a priest out West. Other wannabes who had college degrees later did time at the pesthouse, so you can't say he was just catching up on a few odds and ends he missed in his secular state university program. In fact, one wonders why, when the Newbie decided he "had to move towards going to seminary," he didn't get into contact with the rector right away. What kept him from applying? (The rector wouldn't like the answer, we assure you. He wouldn't like it one little bit! No, siree!)

Also, we wonder why, after the Newbie separated from the priest out West and found sanctuary at the SW Ohio cult center, Dannie did not insist he spend a year or two enduring the flies, heat, torrential storms, and mosquitoes at the swampland pesthouse. (At least he could have done a summer internship.) Shouldn't the Newbie first have "settled down to seminary life" (a phrase from "One Hand's" Nov. 21 nasty-gram)?

Dannie and goof-prone, "seminary professor" Tony Baloney are committed to the same formational philosophy as the rector,aren't they?  We thought the Terrible Trio had shared interests! Insofar as the rector stuck out his neck to save "One Hand" from becoming a big-box-store greeter during the 2009 SGG School Scandal, doesn't Deacon Dan have an obligation to support the swampland "seminary" mission by sending "Big Don" at least the Americans he plans to "ordain"? We're sure the rector would have welcomed with open and admiring arms a candidate who, by his own report, graduated with two degrees!

Yet in one published image, we see this well-nourished stranger to seminary life plopped down in a pesthouse group photo as though he belonged among them. Also, on the web, we think we spied him in sacred vestments at the Rev. Mr. Nkamuke's "ordination" in the pesthouse chapel. What kind of example does this offer to the distempered inmates, who must endure Scut the Prefect's flinty discipline, the energy-sapping drudgery of menial household chores, servile waiting upon the feeding cult masters, and mind-draining kitchen-police work?

If the rector truly believed a seminary formation were so fundamental and if that belief had risen to the level of principle, then it would seem that, as a matter of conscience, he could not allow a man so irregularly "formed" to cross the buzzing threshold of the pesthouse compound. The McNewbie's haphazard preparation for the priesthood should represent everythingagainst which the rector has devoted both his life and the treasure of his benefactors, shouldn't it?

By now, everybody knows not to forage for consistent, principled action in the company of the Grand High Panjandrum and the Right Worshipful Poobah of Tradistan. Still it might be worth venturing a wild guess at motive, if only for the mental exercise: Could it be the rector senses that "One Hand" may be grooming this roughly formed but smooth-talking Johnny-come-lately as his successor? It's obvious to anyone that the other two flunkies carrying water for Dannie and the Blunderer aren't up to the challenge of keeping the cult center operating to support a comfortable, care-free retirement for "One Hand" in the chic and arty Southwest.

Perhaps the rector, acutely sensitive to the buttered side of his bread, calculated there's no need to ruffle the feathers of the turkey who may, one day not so very far off, be in charge of the cult-center collections and the checkbook. Everybody knows that alumni are more disposed to support their alma mater: What motivation is there for a non-completer like the Newbie exceptto pretend he's one of the old gang and hope for some handouts later?

Self-interested "Big Don" certainly doesn't want to jeopardize those periodic remittances of the laity's hard-earned cash. In Traddielandia, where King Mammon reigns sovereign, the smarter cult masters -- that excludes the Bonehead, whose offbeat theological antics (for starters, think Terri Schiavo, Leonine prayers, and una cum) have visited big-dollar setbacks on the cult -- know it's always in their best interest to park their shape-shifting principles at the door when there's a risk of losing a few bucks. That's also why the rector still plays the hireling to an Arizona lay board despite his firm resolve against lay governance.

As they might might ay in certain worldly-wise, New-York neighborhoods: Principles-schmincibles!

THE DANNIE-DONNIE CABAL IS WAY PAST ITS EXPIRATION DATE. TOSS IT OUT NOW.

* For the record: Pistrina is not at all averse to such a formation. It's far better than the current fiction of Trad "seminaries" as genuine institutions of sacred learning. (Think of the  forgetful "Skipper" in Michigan or the Frenchman who couldn't bless holy water without a crisis). The Readers merely wish to make public "One Hand's" and the rector's hypocrisy.

lunes, 27 de enero de 2014

A propósito de una carta de Monseñor Moisés Carmona y Rivera

A propósito de una carta de Monseñor Moisés Carmona y Rivera y los teologastros de la confusión

¿Cuándo comenzó la Iglesia Conciliar? Para algunos con la primer constitución firmada por Montini/Paulo VI en el falso Concilio Vaticano II. Para otros con la asunción del mismo Montini, algunos con la publicación de la Pacem in Terris de Roncalli/Juan XXIII aunque para casi todos con la asunción del Cardenal Roncalli tras la muerte del Papa Pío XII.
¿Cuándo comenzó la Resistencia Católica contra la nueva Iglesia que sería evidente con el Concilio Vaticano II? Quizás desde el mismo momento en que se advirtieron los primeros cambios. Muchos sacerdotes y fieles reaccionaron sorprendidos, en secreto se reunían y discutían con algunos fieles los cambios que veían en la Iglesia. Tengo en mi poder un libro con varios años ya titulado "La gran señal apocaliptica", fue finalizado en 1981 y su autor tuvo un itinerario religioso poco envidiable. Algún día escribiré sobre él, pero lo que deseo destacar del libro es el siguiente párrafo:

...parodiando a San Agustín, podríamos decir: "Donde está mi Religión, está mi Iglesia", como lo entendió sin mucho discurrir, aquella abuela que al volver a su pueblo se hizo acompañar el domingo a su antigua Parroquia, y a poco exclamó: "Sí. La Iglesia es la de entonces; pero vámonos porque ahora aquí se practica otra religión".

En alguna oportunidad me referí a la primer generación de la Resistencia, es decir, a aquellos católicos que comprendieron que algo extraño estaba pasando, que se estaba practicando una nueva religión, que la nueva misa no era católica y que aquel que se sentaba en el trono de Pedro no actuaba como el Vicario de Cristo, sino como los anticristos:

ésta es la hora postrera, y como habéis oído que está por llegar el anticristo, os digo que ahora son muchos los que se han hecho anticristos, por lo cual conocemos que  ésta es la hora postrera. (I Jn 2: 18)
El primer obispo sedevacantista (el primero de todos los que hoy hay, que son muchos), consagrado como tal, es un personaje incómodo y que muchos prefieren ignorar. Me refiero al Monseñor Francis Schuckardt, fundador de la Congregación María Reina Inmaculada (CMRI) y que se dividió en dos: un grupo mayoritario que siguió al Padre Chicoine y el ahora Monseñor Pivarunas, y otra que continuó con Monseñor Schuckardt, aunque mucho más reducida. La consagración de Schuckardt, de parte de un veterocatólico convertido a la religión católica dio algunos indicios de cómo seria la Resistencia Católica que no estuviera encabezada por Monseñor Lefebvre: debería recurrir a actos extraordinarios. El largo periodo de indecisión de Monseñor Thuc también afectó al sedevacantismo, al punto que aún hoy, la famosa “Declaración” del obispo Vietnamita presenta más interrogantes que aclaraciones. Entre esos personajes de la primer generación figuraron grandes sacerdotes. Uno de ellos fue el Padre Moisés Carmona y Rivera, quien fue posteriormente consagrado obispo por Monseñor Thuc. Éste valiente méjicano se enfrentó a las autoridades de la Iglesia Conciliar, fue perseguido con saña por los enemigos de Dios y luchó, como pocos por algo que vio con horror: la división en la Resistencia.

Una de las cartas en las que advertía sobre la división, es la pastoral que el 22 de enero publicaron los amigos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia y que recomiendo leer. Quisiera hacer sobre la misma un breve comentario, quizás como presentación:

La carta de Monseñor Carmona y Rivera se destaca por su simplicidad, por ser directa, por no andar con rodeos. Expone la verdad de la situación en la que se encuentra la Iglesia Católica y señala a la impostora Iglesia Conciliar:

“vimos que una NUEVA IGLESIA aparecía, fundada por Paulo VI y sus incondicionales obispos conciliares; pero también vimos, aunque no todos, que era una iglesia muy extraña, que se distanciaba de todo lo que es divino, que enseñaba lo contrario de lo que la IGLESIA DE CRISTO ha enseñado siempre; que condenaba todo lo que antes adoraba y adoraba todo lo que antes se quemaba”.

El obispo mejicano continúa realizando una comparación que hoy nos parece evidente, pero que en aquellos años (1989) aún generaba ruido: las liturgias anticatólicas de Luther y Crammer con el Novus Ordo Missae de Montini/Paulo VI, la mesa que remplazaba al altar, el servicio ecuménico, la abolición del sacrificio. Luego, expone como se ha reaccionado ante la Iglesia Conciliar: la mayoría la aceptó, otros como Monseñor Lefebvre y sus seguidores reconocieron a las autoridades pero establecieron un apostolado paralelo, rechazando sus enseñanzas y doctrina. Otros en cambio adhirieron a la tesis sedevacantista. Pero aquí es donde Monseñor Carmona ve con dolor la mayor división, una división inútil a todas luces y que podría ser evitada:

Finalmente han aparecido otros que, contra el sentir de todos los teólogos católicos, que han enseñado que un PAPA que cae en herejía automaticamente queda fuera de la IGLESIA y no puede más seguir siendo su cabeza visible, dandose aires de mucha inteligencia y de una asombrosa sabiduría, han sacado de sus reservas dos brillantísimos terminajos: MATERIALITER Y FORMALITER, para venir a decirnos que un hereje sí puede ser legítimo Papa pero materialiter no formaliter y pretenden imponer esta formula tan estupendamente por ellos inventada a todos aquellos que ignoran que esta distinción se aplica perfectamente bien al pecado que puede ser éste sí, material o formal en el que lo comete, pero de ninguna manera al PAPADO, en lo que la IGLESIA ha sido siempre clara y terminante: "O SE ES PAPA; o no se es".

Y remata con las siguientes palabras:

A todos los hermanos que, creyendo hacer bien, están causando divisiones en las filas de la Iglesia verdadera, tenemos que recordarles lo mismo que San Pablo escribió a los corintios:
"OS RUEGO ENCARECIDAMENTE, HERMANOS MIOS, POR EL NOMBRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO QUE TODOS TENGÁIS UN MISMO LENGUAJE Y QUE NO HAYA ENTRE VOSOTROS CISMAS NI PARTIDOS; ANTES BIEN VIVÁIS PERFECTAMENTE UNIDOS EN UN MISMO PENSAR Y SENTIR" (Cor. 1,10)
Habiendo cosas mucho más importantes que estudiar o discutir, ¿por qué perder el tiempo en cuestiones que menos interesan?

La Tesis Materialiter fue una tesis que pretendía explicar como se había producido la sedevacante (en sí, sede usurpada) y como la situación podría llegar a una solución en el corto plazo. No obstante, y con dolor yo lo tengo que admitir, dicha tesis es “filo-lefebvrista” (normalmente rechazo el término “lefebvrista”, pero todos entienden a que me refiero). Y no es casual que la mayoría de los sacerdotes que la siguen sean los mismos que salieron de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, no siempre en las mejores condiciones y que intentaron, en más de una oportunidad colocarse como los verdaderos sucesores de Monseñor Lefebvre. Lamentablemente muchos de los que adhieren a la tesis (especialmente en la actualidad) la han convertido en un dogma de fe y en el centro de su combate. Así como la Fraternidad dice que la causa de su combate es la Santa Misa (Monseñor Lefebvre se hartó de repetirlo), los seguidores de Monseñor Guérard des Lauriers se centran en la Fraternidad y en los sedevacantistas que no adhieren a la tesis del dominico como los enemigos, cuando el enemigo es la Iglesia Conciliar, el Modernismo, el Falso Ecumenismo, la Sinagoga de Satanás…
Hace muy poco, en un foro tuve la oportunidad de mantener un intercambio con el Padre Lázaro Romero, sacerdote ordenado en la FSSPX que hoy es sedevacantista y está trabajando con el IMDBC, herederos directos de Monseñor Guérard des Lauriers. Él expresó su incredulidad respecto a que sacerdotes que ahieren a la famosa tesis materialiter negaran, por ejemplo, la comunión a aquellos fieles que no lo hacen. Lamentablemente tengo evidencias de que eso ocurre. Y no sólo eso: se niega por ejemplo los sacramentos a los fieles que también asisten a los servicios de la Fraternidad, pidiéndoseles poco menos que una profesión de fe. Éstos presbíteros (y obispos) declaran, usurpando cualesquier atribución y derecho quienes son los sacerdotes a los que se puede o no recurrir, declaran válidas o inválidas a ciertos linajes episcopales con una liviandad que solo puede ser admitida por quienes ignoran lo mismo de Teología Sacramental, y demuestran además un extraño conocimiento al respecto de algo que, cualquier sacerdote debería dominar. 

¿Quién gana con esas discusiones estériles? ¿Quién gana sembrando dudas y divisiones entre las filas de la Iglesia Militante, hoy más que nunca acosada por la Sinagoga de Satanás? Dejo abierta la pregunta y me despido, recomendándoles que lean la pastoral de Monseñor Carmona y Rivera, sin olvidar jamás esa formidable frase que deberían recordarla todos los sacerdotes tradicionalistas que gustan parecer teólogos y que sólo tienen la formación que recibieron en los seminarios de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X:

Habiendo cosas mucho más importantes que estudiar o discutir, ¿por qué perder el tiempo en cuestiones que menos interesan?

domingo, 26 de enero de 2014

Monseñor Williamson: Ansiedad sedevacantista

ANSIEDAD SEDEVACANTISTA I
Por Monseñor Richard Williamson, tomado de Non Possumus

 
Las palabras y actos del Papa Francisco desde su elección a principios del año pasado han sido tan poco católicos y tan ultrajantes que se le ha dado un nuevo impulso a la idea que los Papas recientes no han sido realmente Papas (“sedevacantismo”). Noten que el Papa Francisco meramente expresa, sólo que más descaradamente que sus cinco predecesores, la locura del Vaticano II. Permanece la cuestión de si los seis Papas Conciliares (con la posible excepción de Juan Pablo I) pueden realmente haber sido Vicarios de Cristo.

La cuestión no es de importancia primordial. Si ellos no han sido Papas, de todas maneras la Fe católica y la moralidad, por medio de las cuales debo “obrar mi salvación con temor y temblor” (Filip.II,12), no han cambiado ni una iota. Y, si ellos han sido Papas, de todas maneras no puedo obedecerles puesto que ellos se han apartado de esa Fe y de esa moralidad, porque “nosotros debemos obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech.V,29). Sin embargo creo en deber ofrecer respuestas a algunos de los argumentos de los sedevacantistas, porque hay sedevacantistas que parecen desear convertir la vacancia de la Sede de Roma en un dogma que los Católicos deben creer. En mi opinión no es tal cosa. “En las cosas dudosas, la libertad” (San Agustín).

Pienso que la clave del problema del cual el sedevacantismo es meramente una expresión, es que el Vaticano II fue un desastre sin precedentes en toda la historia de la Iglesia de Jesucristo, mientras que al mismo tiempo fue la conclusión lógica de una larga decadencia de los prelados católicos que se remonta a los finales de la Edad Media. Por un lado, la naturaleza divina de la Iglesia católica y los principios gobernando cualquiera de sus crisis, incluyendo la crisis Conciliar, no pueden cambiar. Por otro lado, la aplicación de esos principios debe tomar en consideración las siempre cambiantes circunstancias humanas dentro de las cuales esos principios operan. El grado de corrupción humana hoy en día, no tiene precedente.

Ahora bien, dos de los principios que no cambian son que por un lado la Iglesia es indefectible puesto que Nuestro Señor prometió que las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella (Mt.XVI,18). Por otro lado, Nuestro Señor también se preguntó si encontraría todavía fe sobre la tierra en su Segunda Venida (Lc.XVIII,8), cita importante porque claramente sugiere que la Iglesia habrá casi completamente desertado al final del mundo, tanto como Ella parece haber casi completamente desertado en el 2014. Pues, si no estamos hoy en día viviendo durante el final del mundo, por cierto estamos viviendo durante el ensayo general para ese final del mundo, tal como Nuestra Señora de La Salette, el Venerable Holzhauser y el Cardenal Billot, todos ellos sugirieron.

Por consiguiente hoy, así como al final del mundo, la defección puede ir muy lejos. Sin embargo no puede ir más allá del poder de Dios Todopoderoso que garantiza que su Iglesia no va a desaparecer o fracasar del todo. Puede ir sólo tan lejos como Dios lo permitirá – en otras palabras nada necesita parar su Iglesia de defeccionar casi completamente. Y, exactamente, ¿cuán lejos es ese “casi completamente”? Sólo Dios lo sabe y así sólo el tiempo lo dirá porque ninguno de nosotros hombres estamos en la mente de Dios y solamente los hechos pueden revelarnos luego del evento los contenidos de la mente divina. Pero Dios ciertamente revela parcialmente su mente en las Escrituras.

Ahora bien, en cuanto al fin del mundo, muchos intérpretes del Capítulo XIII, 11-17 del Apocalipsis piensan que la Segunda Bestia, parecida a un cordero y sirviendo al Anticristo, no es otra que las autoridades de la Iglesia, porque si esas autoridades resistieran al Anticristo, él no podría nunca prevalecer tal como las Escrituras dicen que lo hará. Entonces, ¿es ello tan extraordinario si en el ensayo general del final del mundo los Vicarios de Cristo hablan y se comportan como enemigos de Cristo? A la luz de estos necesarios antecedentes, el “Comentario” de la próxima semana propondrá respuestas a algunos de los principales argumentos de los sedevacantistas.

Kyrie eleison

Monseñor Antonio De Castro Mayer: Carta pastoral sobre la Misa

Humberto, un lector y colaborador de Sursum me envió un correo electrónico regalándome éste interesante y edificante texto de Monseñor De Castro Mayer, un gran obispo de la Resistencia Católica. También, me ha recomendado un nuevo y muy intersante blog que ya estoy colocando en la lista de enlaces "Escritos de Monseñor Antonio de Castro Mayer". Asociado con Monseñor Lefebvre, el valiente obispo brasileño tuvo posiciones mucho más duras que las del Arzobispo, aunque, esa asociación tuvo consecuencias lamentables (según algunos) para los Padres de Campos, quienes naufragaron en un cobarde y apóstata acuerdo con las autoridades de la Iglesia Conciliar.


CARTA PASTORAL SOBRE LA MISA



Te per orbe terrarum Sancta confitetur Ecclesia. A Ti por el orbe de la tierra te alaba la Santa Iglesia. Por estas palabras del himno de acción de gracias proclamamos la misión de la Iglesia: Confesar por todas partes la Trinidad Santísima, manifestar, hacer conocer la soberanía inefable y la misericordia infinita del “SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS” (Isaías, 6,3).

Al cumplimiento de esta Misión tiende toda la actividad de la Iglesia, plegarias, oraciones, buenas obras, e incluso su unidad orgánica, su estructura monárquica con una jerarquía sagrada gobernando y santificando al pueblo fiel, todo tiende a la gloria de Dios Padre y a la santificación siempre mayor de los hombres que es como las criaturas racionales dan gloria al Altísimo.

Síntesis que resume la misión de la Iglesia y fuente de donde emana su energía santificadora, es el Santo Sacrificio de la Misa. En él, la Iglesia adora la Majestad insondable de Dios; en él, presenta a la Bondad Divina su acción de gracias por los beneficios de su misericordia; en él satisface la justicia de Dios irritada por los pecados del mundo y lo hace propicio hacia el género humano. De la Santa Misa, en fin, nacen todas las gracias que facultan a los hombres la práctica de las virtudes y la Santificación del estado de vida que escogen, o en el cual la Providencia los colocó.

Se comprende la razón por la que Pío XII declaró al Santo Sacrificio de la Misa centro de la Religión Cristiana (cfr. Encíclica “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, pág. 547) y también, especialmente, el Misterio de la Fe “Mysterium Fidei”. De aquí, amados hijos, vemos la gran importancia que tiene el tener concepto exacto de la Santa Misa. De otro modo no podréis ordenaros rectamente respecto al culto divino y disponer toda vuestra existencia “en loor de Gloria” del Padre Celestial (cfr. Efesios, 1, 12) como conviene a personas santificadas por el Bautismo. De donde cumplimos un deber pastoral al avivar nuestra fe en el Augusto Misterio del Altar recordando sucintamente la doctrina tradicional al respecto.


Esencia del Sacrificio de la Misa

El Sacrificio de la Misa consiste, pues, en la oblación del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo presente sobre el altar bajo las especies o apariencias de pan y vino. La esencia de ese Sacrificio está en la consagración de las dos especies, esto es, del pan y del vino separadamente; pues así la consagración representa y místicamente repite la muerte de Jesucristo operada en el Sacrificio de la Cruz. De ahí se ve que el Sacrificio de la Misa tiene una relación esencial con el Sacrificio de la Cruz cuya virtud salvífica se aplica a los hombres. Sin el Sacrificio de la Cruz la Misa sería incomprensible. Representaría algo inexistente.

Y por tanto, de su relación con el Sacrificio del Calvario le viene su excelencia y eficacia. De hecho, sustancialmente no hay distinción entre un Sacrificio y otro. La Víctima es la misma, Jesús en su adorable Humanidad. El Sacerdote que ofrece, igualmente es el mismo Jesucristo en la Cruz, El personalmente en la Misa, Él también, pero sirviéndose del ministerio del Sacerdote Jerárquico que le presta sus labios y sus manos para renovar la oblación de la Cruz. La diferencia está en la manera de la oblación que en la Cruz es con derramamiento de Sangre, y en la Misa incruenta.


La Comunión, parte integrante del Sacrificio

Como en todo Sacrificio aún no eucarístico la hostia ordénase a ser consumida por parte del Sacerdote y de los fieles. Acto que simboliza la amistad entre Dios y los hombres, amistad y unión que en el Sacrificio del Altar no es sólo un símbolo sino una realidad. De hecho mediante la Comunión hay una unión real entre Dios y el hombre, puesto que en la Comunión, Jesús, la Hostia de nuestros Altares se vuelve alimento de nuestras almas.

La importancia de la Comunión en la Misa es tan grande, que muchos la juzgan esencial al Sacrificio Eucarístico. La manera de expresar, sin embargo, del Concilio de Trento (Sess. XXII c. 6) deja entender que la Comunión pertenece a la integridad, no a la esencia del Sacrificio del Altar. Integridad que se obtiene con la Comunión del Celebrante, mas no exige la de los fieles, aunque ésta sea muy recomendable.

Pío XII, en “Mediator Dei”, es más explícito. “Se apartan de la verdad aquellos que capciosamente afirman que en el Sacrificio de la Misa se habla, no sólo de un sacrificio sino de un sacrificio y de un banquete de confraternización” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, pág. 563) y poco más adelante: “El Sacrificio Eucarístico por su naturaleza, es la inmolación incruenta de la Víctima divina, inmolación que está místicamente manifestada por la separación de las sagradas especies y su inmolación hecha al Eterno Padre.

La Sagrada Comunión pertenece a la integridad del Sacrificio y a la participación en él; y siendo absolutamente necesaria por parte del ministro sagrado, por parte de los fieles es solamente muy recomendable” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, p. 563). Las Misas, pues, celebradas privadamente sin participación de los fieles no pierden el carácter de culto público y social, puesto que en ellas el Sacerdote actúa como representante de Cristo, Cabeza del Cuerpo Místico que se ofrece al Eterno Padre en nombre de toda la Iglesia.


Las herejías que atacan la Misa

Pasamos así a considerar el aspecto social del Sacrificio de la Misa. Pero antes hemos de alertar a nuestros amados hijos contra los errores de la herejía protestante y que, hoy día, insidiosamente se infiltran en medios católicos con gran perjuicio para las almas. De hecho, como enseña Pío XII, la pureza de la Fe y de la Moral deben brillar como características del Culto litúrgico, ya que es la Fe la que ha de determinar la forma de súplica: “lex credendi legem statuat suplicandi” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, pág. 524 y 541).

Así yerran los que consideran la Misa mera asamblea de los fieles para el culto divino, en la cual se hace una simple conmemoración de la Pasión y muerte de Jesucristo, o sea del Sacrificio ahora efectuado en el Calvario. Incurren igualmente en herejía los que aceptan la Misa como Sacrificio de alabanza y Acción de Gracias, mas le niegan cualquier carácter propiciatorio en favor de los hombres o los que fingen ignorar las relaciones esenciales que tiene la Misa con respecto a la Cruz y pretenden que aquello venga a ser una ofensa para ésta. Del mismo modo se apartan de la doctrina católica los que consideran la Misa, principalmente, un banquete del Cuerpo de Cristo.

Todas estas opiniones heréticas extenúan la verdad revelada, entibian los corazones, e impiden el florecimiento de una caridad ardiente cuya viva llama alimenta las renovaciones del acto inefable del amor de Jesucristo inmolado por nosotros, su presencia real sobre el altar y la posesión serena de la verdad.


El sacerdocio jerárquico y la Misa

Cuando decimos que la Misa es el Sacrificio de toda la Iglesia afirmamos que todos los fieles deben tomar parte en ella; no queremos con todo significar que el Sacrificio de la Misa sea obra de todos los miembros de la Iglesia, por cuanto en la sociedad sobrenatural creada por Nuestro Señor Jesucristo solamente los sacerdotes son los sacrificadores, solamente ellos pueden realizar el Sacrificio de la Misa. “Sólo a los Apóstoles (dice Pío XII) y a aquellos que de ellos o sus sucesores recibieran la imposición de manos, es conferido el poder Sacerdotal por cuya virtud así como representan delante del pueblo que les fue confiado, la Persona de Cristo, así también representan ese mismo pueblo delante de Dios” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, pág. 538).

Y en otro lugar: “La inmolación incruenta, por medio de la cual, después de pronunciadas las palabras de la Consagración, Jesucristo se torna presente en el Altar en estado de Víctima, es llevado a cabo por el Sacerdote solamente como representante de la Persona de Cristo y no en cuanto representante de la persona de los fieles” (A.A.S., vol. 39, p. 555).

Santo Tomás de Aquino aclara este punto con una de sus magistrales distinciones: A la objeción de que una Misa de un Sacerdote hereje, cismático o excomulgado es válida y no obstante es celebrada por una persona que está fuera de la Iglesia, y por eso mismo incapaz de actuar en su nombre, responde el Doctor Angélico que el Sacerdote en la Misa habla en nombre de la Iglesia a cuya unidad pertenece, en las oraciones. Mas en la consagración del Sacramento habla en nombre de Cristo, cuya vicegerencia obtiene por el Sacramento del Orden. Ora, continúa el Santo, el carácter sacramental, el Sacerdote no lo pierde aún cuando apostate de la verdadera Fe. Su sacrificio es válido; sus oraciones podrán no tener la eficacia que les daría el Cuerpo Místico en caso de orar en nombre de la Iglesia (“Suma Teológica”, cuestión 82, a 7 ad. 3).

No obstante en el acto sublime y singular de la oblación sacrificial, el pueblo tiene su participación con su voto, con su aprobación, como dice Inocencio III: “Lo que en particular se cumple por el ministerio de los Sacerdotes, universalmente es cumplido por el voto asentimiento de los fieles” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, pág. 554). De donde el hecho de participar en el Sacrificio Eucarístico no confiere a los fieles ningún poder Sacerdotal.

Pío XII declara que es muy necesario explicar bien esto al pueblo (cfr. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 38, p. 553). Y la razón es que aún ahora serpean en medio de los fieles tendencias inspiradas en la herejía de los protestantes, los cuales por sus tendencias igualitarias recusan toda jerarquía en la Iglesia y extienden a todo el pueblo el privilegio del Sacerdocio. “Efectivamente —dice el Papa— no falta quien en nuestros días aproximándose a errores ya condenados (cfr. Conc. Trento, Sess. XIII, e. 4) enseña que en el Nuevo Testamento no hay más que un solo Sacerdocio pasado a todos los bautizados y que el precepto dado por Jesús a los Apóstoles en la Última Cena de hacer lo que Él hizo, se refiere directamente a la Iglesia o Asamblea de fieles y sólo posteriormente de ahí nació el sacerdocio jerárquico” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, p. 552).

Estamos, amados hijos, delante de un error pernicioso que una vez triunfante arrasaría por la base todo el edificio de la Iglesia Católica. Conviene por eso que insistamos sobre este punto.


El sacerdocio y la Sagrada Eucaristía

Además en la Iglesia hay una razón especial que justifica la intervención del sacerdocio jerárquico en los actos del culto divino. Y es que el centro al cual converge el culto católico es la fuente de donde dimana la vitalidad de la Iglesia, como hemos dicho, es la Santísima Eucaristía, Sacrificio que renueva la oblación reparadora del Hijo de Dios y Sacramento que los contiene real y verdaderamente como está en el Cielo. ¿Si en el Antiguo Testamento, el Arca de la Alianza, mera figura de las realidades futuras, exigía manos santificadas para tocarla, qué diremos de la Santísima Eucaristía?

Con razón Santo Tomás considera el sacerdocio por el Sacramento del Altar, de manera que jerarquiza los varios grados del Sacramento del Orden, según la mayor aproximación al Misterio del Altar. Por eso mismo la Sagrada Eucaristía, normalmente sólo debe ser dada por manos sacerdotales (“Suma Teológica”, sup., cuestión 37, a 2 y 4; cuestión 38, a 3). En el mismo orden de pensamiento, el Concilio Tridentino declara que la costumbre de recibir los laicos la Sagrada Eucaristía de las manos de los Sacerdotes procede de tradición apostólica y debe ser conservada (Sess. 13, e. 8).

Después de la explicación de Santo Tomás concluimos con evidencia que en la Misa hay: la consagración que el sacerdote realiza como representante de Cristo y hay las preces sacerdotales, especialmente las del canon que recita solo pero como representante de la Iglesia, de los fieles.

De manera que en el acto Sacrificial de la Misa, los fieles no toman parte. Es efectuado sólo por el sacerdote que en el momento representa la persona de Cristo. Y para ser capaz de ese acto recibió el sacerdote la misión sagrada en el Sacramento del Orden. Y de hecho la Iglesia es por institución divina una sociedad jerárquica que no puede ser concebida a la manera de las democracias regidas por el sufragio universal donde los gobiernos electos por el pueblo son mandados por la comunidad (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, p. 538; San Pío X, Enc. “Vehementer”).


Ornamentos, lengua, ceremonias

Todo lo que antecede está íntimamente ligado al empleo de una lengua no vulgar, para el culto, así como vestiduras especiales y ritos simbólicos privativos del celebrante. La razón es que los actos del culto divino deben manifestar en los gestos y en las palabras de que constan, la excelencia singular de Dios, el misterio de su naturaleza omniperfecta.

Y el hecho de exigir una persona sagrada, retirada del medio del pueblo (mundo) para dedicarse exclusivamente al servicio divino, de rodearse de circunstancias que claramente indican que se trata de un acto enteramente diferente de aquellos propios de la vida cotidiana, con lengua y trajes especiales, eleva a las almas a la consideración de que Dios Altísimo no puede confundirse con las creaturas, por más elevadas que sean.

Que no se diga que la Encarnación del Verbo aproxima al hombre a la divinidad. Es evidente que la encarnación muestra la bondad misteriosa e inefable de Dios que asoció la naturaleza humana a su vida tributaria. No se piense que semejante misericordia haya disminuido la majestad infinita o haya dispensado a los hombres del reconocimiento de la Soberanía Absoluta que el Altísimo mantiene sobre todas las creaturas y el misterio que envuelve su naturaleza y que los hombres reconocen a través de los actos del culto.

Tales consideraciones, que se fundan en el orden natural de las cosas, tanto que se verifican aún en los cultos supersticiosos, fueron reconocidas por la Iglesia desde los tiempos apostólicos. Y es lo que declara el Concilio Tridentino al mantener los ritos, las ceremonias y los ornamentos usuales en la celebración de la Santa Misa.

Y también al prohibir la lengua vulgar en el Sacrificio Eucarístico (Sess. 22 c. 5 y 8). Con idéntico pensamiento el Concilio Vaticano II manda que los curas de alma enseñen al pueblo a responder y decir en latín las partes del Ordinario de la Misa que le compete (“Sacrosantum Concilium”, inc. 54).


Desmitización

No es preciso, amados hijos, larga argumentación para mostrar cómo la tendencia a despojar a la Santa Misa de todo cuanto despierta el pensamiento de lo jerárquico, sagrado y misterioso sirve al movimiento de desmitización, última herejía que tiene el sabor ya no sólo de protestantismo, sino de progresismo, versión comunista de la doctrina católica, y que pretende desacralizar la Religión volviéndola cosa profana, vulgar, sin nada que pueda despertar en el hombre la idea de un Señor y Legislador supremo a quien se debe entera obediencia, sujeción y servicio, que estableció una jerarquía para el gobierno espiritual de los hombres.


Participación de los fieles

Firmemente establecida la función del Sacerdote en el Sacrificio del Altar, podemos sin recelo tratar de la participación de los fieles en el mismo. De hecho, sin incidir en los errores enunciados, debéis, amados hijos, considerar elemento esencial de vuestra vida, participar activamente en el Santo Sacrificio de la Misa, Siendo éste el acto central del culto divino y siendo nosotros, como siervos dedicados al servicio del Dios Altísimo, no queda duda de que la Misa debe ocupar el centro de toda nuestra existencia.

No queráis, por tanto, amados hijos, equipararos a los Sacerdotes que en la Iglesia os son superiores y como tales se aproximan al Altar “inferiores a Cristo y superiores al pueblo”, dice San Roberto Belarmino (Apud Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39 p. 553). En las palabras de Inocencio III tenemos la norma de la participación activa de los fieles en el Sacrificio del Altar: lo que realizan en particular los Sacerdotes debe hacerlo universalmente el pueblo “in voto”.

En el acto mismo sacrificial, esto es en la consagración, la participación del pueblo fiel no puede ir más allá del voto, o sea de aprobación interna, de unión de sus sentimientos a los del Sacerdote que celebra y a los del propio Cristo que es inmolado sobre el Altar.

Además en toda la Misa, el elemento esencial de la participación del fiel, consiste en unir sus propios sentimientos de adoración, acción de gracias, expiación e impetración, a los de Jesús al morir por nosotros, y que deben animar al Sacerdote que ofrece el Sacrificio.

Esta unión del culto interno, que se exterioriza en actos externos, es lo que hace provechosa la participación del fiel en la Misa. Similar es la participación del fiel en el Santo Sacrificio de la Eucaristía; al seguir los gestos y repetir las palabras que se dicen en el Altar, es considerado por Pío XII “rito vano y formalismo sin sentido” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, pág. 531).

Como se ve, la piedad eucarística del fiel depende de la recta comprensión de este punto. No es extraño que Pío XII le dé suma importancia. Subraya especialmente que aún en su expresión externa, como exige la naturaleza visible de la Iglesia, el culto es sobre todo interno o, en otras palabras, su elemento principal es lo interno.

Mas lo externo debe simultáneamente manifestar y excitar los sentimientos internos del alma. Debe proceder del amor de Dios y debe contribuir a aumentar la unión con Dios. Ya en el Antiguo Testamento, Dios rechaza los sacrificios meramente externos “y no apenas aquellos en que las víctimas por manchadas eran indignas del altar del Señor” (Malaquías, 1) y también aquellos en que se inmolaban animales puros, como dice Isaías (1,11).

En el Nuevo Testamento de modo general reprueba el Maestro a aquellos que honraban al Señor con los labios, manteniendo su corazón alejado (San Marcos, 7, 6). Comentando las palabras del Señor, dice Pío XII: “El Divino Maestro juzga que son indignos del templo sagrado, y deben ser expulsados los que presumen dar honra a Dios solamente con palabras afectadas y actitudes teatrales, persuadiéndose que pueden proveer a su eterna salvación sin arrancar de sus espíritus, por la raíz, sus vicios inveterados” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S, vol. 39, pág. 531).


El peligro del liturgismo

Completemos estas advertencias enumerando las aberraciones que un falso liturgismo esparció entre los fieles. Y como consecuencia del hecho nos urgió la necesidad de dedicarnos por esfuerzo propio, auxiliados por la gracia, ascesis y oraciones particulares a asimilar, por la práctica de las virtudes, los ejemplos y la vida de nuestro Divino Maestro.

“Efectivamente algunos reprueban totalmente las Misas privadas sin asistencia del pueblo como no conformes a la costumbre primitiva y no falta quien pretenda que los Sacerdotes no puedan ofrecer la Víctima, al mismo tiempo en varios altares, porque así disocian la comunidad y ponen en peligro su unidad; como tampoco faltan quienes llegan al extremo de decir que es necesaria la confirmación y ratificación del pueblo para que el Sacrificio pueda tener fuerza y eficacia” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, pág. 556).

Recordemos, a esta altura, que el Concilio Vaticano II, al extender su determinación a los casos de concelebración no obligó, excepto el Viernes Santo, a concelebrar a los sacerdotes que quisiesen celebrar. Mas reafirmó el derecho del sacerdote de celebrar privadamente a la misma hora y en la misma Iglesia (Const. “Sacrosantum Concilium”, nº 57).


La Comunión y nuestra santificación

Con la preparación ascética, en el combate a los vicios, a las malas inclinaciones, y la práctica de la virtud, aproximémonos a la Mesa del Señor, la Santísima Eucaristía, Hostia del Sacrificio del Altar y hecha para alimento de nuestras almas.

Es que en la Comunión está la participación más íntima y más útil en el Santo Sacrificio de la Misa. Aunque la Comunión en la Misa sea indispensable sólo para el Sacerdote, recomiéndase vivamente que los fieles comulguen no sólo espiritualmente sino también sacramentalmente, siempre que asistan al Santo Sacrificio. Si se habitúan a comulgar con tal frecuencia y con las disposiciones necesarias, es cierto que en breve se santificarán. Si eso no consiguen es porque no han dado toda la atención a las disposiciones necesarias para bien comulgar.


Disposición para comulgar

La primera de ellas es el estado de gracia, estado obtenido no sólo por un acto de contrición perfecta sino también a través del tribunal de la Penitencia, de la absolución sacramental, como ordena el Concilio de Trento (Sess. XIII, can. 11).

Si se trata de Comunión frecuente, pide San Pío X (Sagrada Congregación del Concilio, 20 diciembre de 1905) además del estado de gracia, una voluntad seria de progresar en la vida espiritual, sirviéndose mismo del Pan eucarístico como antídoto de las faltas cotidianas. No siempre pensamos en esta segunda condición. Sin embargo, en ella está el secreto de nuestra santificación, pues quien desea realmente progresar en su vida espiritual comienza reconociendo su flaqueza y evitando las ocasiones de pecado.

Además, no se concibe una verdadera contrición de los pecados en quien no evita las ocasiones de los mismos. No puede haber desapego del pecado en quien no se desapega de las ocasiones de recaída. En segunda instancia combate seriamente sus inclinaciones pecaminosas, su orgullo, su sensualidad, su amor propio, etc.


La Santísima Eucaristía y la caridad cristiana

Y muy particularmente cultiva la caridad porque la Santísima Eucaristía es el Sacramento del amor, de la unión sobrenatural que vincula a todos los fieles en un solo cuerpo; como los granos de trigo se unen para formar un solo pan, la Santísima Eucaristía une a todos los fieles en un solo Cuerpo Místico de Cristo (cfr. I Corintios, 10, 17). Cultivar la caridad no quiere decir tolerar todos los defectos, todos los vicios del prójimo. Muy al contrario, la caridad supone energía y bondad bien dosificadas para conseguir la verdadera enmienda del prójimo.

Resaltemos aquí, amados hijos, para vuestra edificación espiritual, que es muy común entre muchos católicos un error craso en la práctica de una pseudo caridad. Son de hecho, tales católicos, de una intolerancia total o casi total cuando está en juego su propia persona. No saben perdonar, como manda el gran precepto del Divino Maestro, las ofensas personales; aquellas que tenemos que resolver a conciencia antes de aproximarnos al altar, según lo manda el Salvador (San Mateo, 5, 24) y sin embargo son de una benignidad igual, sin límites, cuando el ofendido es Nuestro Señor en su doctrina o en su moral. Tienen todos los odios, todos los resentimientos, todas las aversiones contra los responsables de ultrajes que hieran su amor propio, su dignidad personal, y conviven en la más franca amistad con los apóstatas, los que abandonan totalmente los votos de su bautismo, con los herejes, los ateos; todos, en fin, que no reconociendo la verdadera Iglesia de Cristo, no prestan debida honra a la palabra de Dios.

Si semejante amistad buscase seriamente la conversión de los que se hallan en camino de condenación eterna, o fuese ordenada por la necesaria convivencia, todavía podría justificarse, siempre que se conservase en los límites indicados para tales fines. Por desgracia, amados hijos, no es eso lo que se da, sino que lleva esa amistad por motivos de orden natural y en lo que menos se piensa es el bien del alma, la conversión de extraviados, de los enemigos de Dios.


La caridad y el orden querido por Dios

Si en un examen de conciencia sincero, nos perturbamos porque a pesar de nuestras comuniones no progresamos en la santidad de nuestra vida, fijémonos en el capítulo de nuestros amores y nuestros odios y veamos si amamos seria y ardientemente el orden querido por Dios, los principios establecidos por la ley divina natural y positiva, y si consecuentemente odiamos profundamente el desorden implantado en la sociedad por los enemigos de Dios, por las sectas que clara o veladamente, en el mismo seno de la Iglesia, organizan la destrucción de la obra que Dios instauró en el mundo y Jesucristo vino a restaurar; y si procedemos de acuerdo con esos amores y esos odios.

Es bien posible que en semejante examen de conciencia descubramos la causa de la inutilidad de nuestras Misas y comuniones, o sea, del hecho de no avanzar un paso, a pesar de ellas. La Misa, amados hijos, es fuente de toda santidad. Pero pide (precisa) para hacer efectiva en el alma la santidad que de Ella dimana, una adhesión firme, serena y profunda a los amores y los odios de Nuestro Señor Jesucristo.

No precisamos decir, amados hijos, que en ese odio y aversión profunda contra el mal no existe ni puede existir el menor deseo de condenación eterna de quien quiera que sea. Nuestro odio debe ser como el del Divino Maestro, que castigaba siempre con el deseo ardiente de salvación eterna, aún de los enemigos de su Santo Nombre.



Acción de gracias

Además de la preparación, la acción de gracias después de la Comunión es medio eficacísimo para hacer más fructuosa y más intensa la unión con el Divino Salvador que acaba de tomar posesión del alma que lo recibió.

De hecho, nada produce mejor en el alma los frutos de la Sagrada Comunión que un suave coloquio del hombre con su Redentor; en el cual la creatura se deshace en loores y agradecimientos a Dios, cuya misericordia lo hace descender hasta su siervo, indigno pecador.

¿Cómo dejarían de ser útiles al alma, los sentimientos de humildad que nacen naturalmente de la consideración de la bondad divina y las propias ingratitudes? ¿Cómo dejarán de afirmarse los buenos propósitos en ese coloquio íntimo, cuando el alma está con su Divino presente como alimento de su fortaleza? Por eso los libros de piedad se esfuerzan por auxiliar a los fíeles en la acción de gracias después de la Comunión.

Y es Pío XII quien alaba “aquellos que, recibido el alimento eucarístico se quedan aún después de despedida la Asamblea de los fieles, en íntima familiaridad con el Divino Redentor no sólo para entretenerse suavemente con Él, sino también para agradecer y alabar y especialmente pedir ayuda para alejar de sí todo lo que pueda disminuir la eficacia del Sacramento y para hacer de su parte todo lo que pueda favorecer la acción tan presente de Jesús” (Enc. “Mediator Dei”, A.A.S., vol. 39, págs. 567 568).

Recomendamos, pues, insistentemente a nuestros carísimos Sacerdotes que no permitan que sus auxiliares despidan a los fieles inmediatamente después del Santo Sacrificio especialmente en las Misas vespertinas. Deben dejar, a los que comulgan, permanecer tranquilos en el templo en su coloquio de acción de gracias al Señor, presente en sus corazones.


Publicado en la Revista ROMA nº 71,
de mayo-junio de 1971.

PUBLICADAS POR PATER A LA/S 19:35
JUEVES, 1 DE ABRIL DE 2010

Qué es el laicismo

LAICISMO


No hay posición más radicalmente anticatólica que aquella que se empeña en establecer un estado laico, o sea, una estructura de orden político-social neutra en materia religiosa; y esto por principio. En otras palabras: el estado sólo es legítimo cuando no cuida de la religión.

La religión sería considerada por el Estado de la misma manera que el deporte, actividad en que cada cual toma la dirección que más le gusta o conviene.

Como en todas las actividades de libre elección, así en religión, el poder civil sólo podría —y debería— intervenir para asegurar la convivencia pacífica de todas las personas residentes en el país.

El Estado como tal no podría profesar o imponer determinada religión; traemos por ejemplo el caso de Italia, que tenía concertado con la Santa Sede el Tratado de Letrán, por el cual la Religión verdadera de Nuestro Señor Jesucristo era la religión oficial del Estado Italiano; pues bien, en la revisión del mismo, la modificación hecha en este punto fue para eliminar dicha disposición.

De común acuerdo con el Vaticano de Juan Pablo II, Italia dejó de ser un estado católico. Apostató, que eso significa echar del trono al Soberano Señor del Cielo y de la Tierra, para instalar allí la cambiante voluntad humana.

Semejante apostasía da muestras de ser definitiva.

Ahora, los órganos oficiales de la Iglesia Católica, como la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), se empeñan en hacer oír sus voces (las suyas y las de todos los fieles) en la elaboración de nuestra nueva Carta Magna. Así podemos ver reivindicaciones tales como la del capítulo de “Libertad religiosa”: “…derecho a la libre opción de concepciones religiosas, filosóficas o políticas…”

¿Qué es esto sino declarar que el Estado, la sociedad política, tiene derecho de ser ateo? ¿Tiene derecho de decir que Dios no existe, que Él no es el Señor del Universo, Creador de todas las cosas?

Y llegamos a un dilema: o lo que hay o existe tiene su origen en Dios, que lo creó —y por eso es el Supremo Señor, a Quien debemos culto y reverencia— o todo lo que ahí está no se sabe con certeza de dónde vino.

De donde el estado laico, o Laicismo de Estado, es la posición más anticatólica posible.

Pues bien, esta posición es objeto de extensa propaganda por parte de les organismos “católicos” de todo el país.

sábado, 11 de enero de 2014

Vacaciones

Queridos lectores y amigos,
Les informo que entre el lunes 13 y el lunes 27 de enero estaré de vacaciones, por lo tanto no se subirán nuevas entradas. Los comentarios serán publicados, pero no puedo prometer que los responderé a todos.
Muchas gracias.

En Cristo Nuestro Señor,
Raúl Miguel

miércoles, 8 de enero de 2014

Ecclesia Dei Afflicta

La Iglesia de Dios está dolida... sí, la Iglesia Católica hoy en las catacumbas, desterrada de sus templos usurpados, con pocos sacerdotes dispersos por el mundo, con fieles que son atacados y estigmatizados, está dolorida. Las imágenes causan dolor y producen escándalo. Otro sacrilegio, otro insulto, otra bofetada a los católicos. Los ornamentos litúrgicos, los mismos que durante décadas sirvieron para celebrar la Santa misa Católica, hoy en desuso, se mancillaron y sirvieron de "disfraces" a una ridículos que, jugando a ser los Reyes Mayos, se los pusieron y anduvieron por Coronel Moldes, en Córdoba. Agradezco al Padre Mauricio, de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia por compartir estas dolorosas imágenes para que todos podamos ver un nuevo ejemplo del Ministerio de Iniquidad.
Una vergüenza... es la Iglesia Concilar del Vaticano II, la Iglesia Antropocéntrica, la Iglesia de Bergoglio, la Iglesia que no adora a Cristo, sino a un dios raro, extraño y humanista.
Que Dios los perdone, porque ya ni saben lo que hacen.



La carta del Padre Altamira al Padre Bouchacourt

RESPUESTA DEFINITIVA DEL P. ALTAMIRA AL P. BOUCHACOURT, DE 06.01.14


Estimado P. Bouchacourt:

Luego de mi sermón del 22 de diciembre sobre la Nueva Cruzada de Rosarios, usted me pedía dos cosas “para no tomar medidas”.

Le respondí que no a ambas por los motivos allí expresados. Como consecuencia de mi negativa, usted me ha dicho que soy cambiado a Buenos Aires como ayudante del prior (Padre Rubio) y que aquí a Bogotá viene en reemplazo de mí un nuevo prior (Padre Francisco Jiménez).

La situación en que está nuestra Congregación, la Fraternidad San Pío X, lleva una buena cantidad de años (algunos la vieron desde el principio). Se agravó enormemente en los últimos dos años y medio, y se hizo más evidente y explícita para muchos de nosotros los sacerdotes.

Este estado de cosas está causado por las ideas, palabras y errores de nuestro Superior General, Monseñor Bernard Fellay. Igualmente por las acciones que realiza en su gobierno. Mons. Fellay ha hecho casi desaparecer en él el lenguaje de La Verdad, haciendo reinar –en el menor de los casos- EL IMPERIO DE LA AMBIGÜEDAD, y en otros casos peores manifestando errores contra la Doctrina Católica (ver sobre todo la Declaración Doctrinal que él presentó a Roma en abril del 2012). Y mejor ni hablemos de su expresión sobre la misa moderna: Si Monseñor Lefebvre la hubiera visto bien celebrada, no hubiera dado el paso que dio (caso Cardenal Cañizares); ¡y tomando el nombre del fundador para decir eso!

Existe en todo esto de Mons. Fellay, además, un punto clave: El Concilio Vaticano II.

Él está haciendo todo un movimiento para que terminemos aceptando y reconociendo como “Magisterio Católico” al mencionado Concilio Vaticano II. Sus palabras: lo aceptamos con reservas, no nos piden la aceptación total sino parcial, estamos a favor del 95 % del Concilio, hay bueno y malo en él.

Creo que éste es uno de los puntos más importantes de todos en su agenda, pues sabemos que la Roma Modernista jamás aceptará que no reconozcamos como “Magisterio” dicho Concilio. ¿Puede ser “magisterio” algo que tiene bueno y malo, verdad y error? Mons. Fellay ha tenido “buenos” teólogos que le escriban artículos en pos de esto y que manifiesten que Vaticano II “representa el Magisterio de la Iglesia”. Así estamos.

Pero dicho Concilio es tan sólo “un conciliábulo más” dentro de todos los que ha habido en la historia de la Iglesia. VATICANO II NO ES MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA, y como enseña el Padre Calderón y otros “se debe declarar solemnemente (por nosotros) su total nulidad”.

Además, esa especie de fijación que tiene Mons. Fellay en pensar como si nosotros no estuviéramos dentro de la Iglesia Católica. Leamos estas palabras de él (creo que muchas más se podrían mostrar): “Les Nouvelles caléedoniennes”: «el Papa vuelve a las ideas tradicionales (nota del PA: habla de Benedicto XVI, lo cual es falsísimo, él es muy modernista “hasta en su corazón”)… Tal vez estamos mucho más cerca del Papa de lo que parece. (…) Además (…) Basta un acto de Roma para decir que ha terminado y que nosotros REINGRESAMOS en la Iglesia. Esto llegará. Soy muy optimista” (27 de diciembre 2010). Son los otros los que se han ido: La falsa “Iglesia Conciliar”. Nosotros tenemos las cuatro notas (leer a Mons. Lefebvre en mi sermón del 22 de diciembre). Esta crisis de la Iglesia se arreglará –creo- sólo por Dios, y mientras tanto nosotros tenemos que seguir haciendo lo que siempre hemos hecho (¿o hacíamos?).

No me quiero alargar, tal vez escriba una carta abierta a Monseñor Fellay.

Sin duda que mis decisiones no están tomadas “por” la última cruzada lanzada, sino más bien “con ocasión” de ella. Esta cruzada no es un hecho aislado, y en mi caso fue “la gota final”, luego de un estado que ha durado ya estos años. HAY QUE SABER DECIR BASTA, creo que muchos de nosotros los sacerdotes debemos ya decir basta, y creo que nuestra paciencia ha sido EXCESIVA. Por otro lado, sabemos ambos que usted hace ya más de un año, en Bucaramanga, luego de que yo le explicara mi oposición a lo que se hacía, me dijo “pero si usted está tan en contra de lo que hace Monseñor Fellay tiene que irse”, y yo le respondí entonces: “Padre, sí estoy muy en contra de lo que está haciendo Monseñor Fellay, tengo la impresión de que la Congregación va a terminar mal, pero yo ahora estoy viendo qué cosas ocurren y ocurrirán en estos meses, y veré entonces qué hago”. Demasiado que haya durado un año más.

En conclusión, no haré entonces como usted me dice (irme a Buenos Aires, etc). Me quedo en mi puesto de prior y en mi casa el Priorato de Bogotá a la espera de las dos admoniciones canónicas y el proceso de una muy probable expulsión (¿inválida?).

En el proceso que se inicie, casi seguramente se argumentará que es porque no voy a Buenos Aires:

Dejo desde ya sentado que el motivo no es ése, EL MOTIVO ES DOCTRINAL, EL MOTIVO ES LA DOCTRINA: Los errores, dichos, palabras y AMBIGüEDADES de Mons. Fellay, el cual probablemente termine destruyendo nuestra Congregación INCLUSO SIN NECESIDAD DE HACER UN ACUERDO con la falsa “Iglesia Conciliar”.

Le saludo atentamente.

En María Santísima. Padre F. Altamira (lunes 6 enero: Fiesta de los Reyes Magos).

A Cristo Crucificado



No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

martes, 7 de enero de 2014

Alejandro Bermúdez y la retórica del insulto


El siguiente texto fue recomendado desde el blog amigo Legión Católica. Publicado originalmente en Las líneas torcidas constituye un interesantísimo análisis del modernista y anticatólico Luis Bermudez, director del pasquín ACI PRENSA y defensor del pederasta protegido por Wojtyla (hasta que se hizo inevitable cambiar de postura) Marcial Maciel Degollado.
Ahora, como el señor Alejandro Bermudez gusta de insultarnos y atacarnos, sería interesante que le expresemos lo que pensamos en su página oficial... o lo denunciemos en Facebook por incitar al odio, después de todo ¿No es eso lo que hace?


ALEJANDRO BERMÚDEZ Y LA RETÓRICA DEL INSULTO

Alejandro Bermúdez, a quien conozco personalmente aunque no le he visto desde hace más de una década, es director del Grupo ACI conformado por ACI Prensa (español), Catholic News Agency (inglés), ACI Digital (portugués), además de director de EWTN Noticias y conductor del programa semanal Cara a Cara, que se emite a través de la cadena televisiva católica EWTN de Estados Unidos. Además, es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana desde la década de los ’70.
Ya he señalado en otras ocasiones las debilidades que presenta ACI Prensa, entre ellas la manipulación de la información, ya sea presentándola sólo desde un punto de vista, omitiendo información relevante, o poniendo titulares que no le hacen justicia a los acontecimientos y a veces ni siquiera reflejan fielmente el contenido de la nota informativa. La posición de ACI Prensa frente a determinados personajes es evidencia de su falta de imparcialidad. Por ejemplo, nunca se encontrará en sus páginas ninguna información negativa sobre el Card. Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, ni tampoco se encontrará nada favorable al P. Gustavo Gutiérrez, teólogo de la liberación. Y esto en principio, independientemente de cuáles sean los hechos. Se trata de posiciones asumidas, previas a cualquier aproximación periodística.
Además, es difícil que ACI Prensa cambie de opinión, aunque en alguna ocasión se ha visto obligada a hacerlo. Por ejemplo, su defensa cerrada del P. Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, se convirtió en tibia condena de sus delitos, sólo cuando los mismos Legionarios admitieron la doble vida que había tenido su fundador.
Siendo además un noticiero que pretende informar sobre la Iglesia, llama la atención que le dedique mucho más espacio a temas como el aborto, la moral sexual, la eutanasia, la bioética y la homosexualidad que a temas propiamente de fe y de presencia de la Iglesia en el mundo. Lo que sucede en el Vaticano es presentado generalmente a través de las versiones oficiales provenientes de la Santa Sede y con ojos benignos y complacientes. El tema social, donde la Iglesia tiene un fuerte compromiso en varios países del mundo a través de iniciativas gestionadas por religiosos y laicos, se menciona muy escasamente, salvo que quienes estén a cargo de esas iniciativas sean personas o grupos conservadores afines a la ideología de la agencia. Más aún, hay información que parece omitirse deliberadamente, por lo cual quien quiera informarse sobre todo lo que pasa en la Iglesia de una manera más global deberá recurrir a otras fuentes de información.
Asimismo, difícilmente se encontrará en ACI Prensa un análisis de la noticia o investigaciones periodísticas hechas con cierta seriedad, pues sus fines parecen ser más que nada propagandísticos a favor de los sectores más conservadores y retrógrados de la Iglesia. Además de que en no pocas ocasiones recurre al sensacionalismo, lo cual convierte a este medio en la prensa “chicha” del periodismo católico.
Desde hace algún tiempo, Alejandro Bermúdez ha querido ampliar el espectro de lo que ofrece ACI Prensa, mediante mensajes de audio que tocan temas apologéticos, a los cuales ha denominado Puntos de Vista. He escuchado varios de ellos, y he de reconocer que algunos me han parecido obra maestras del humor involuntario, pues Bermúdez recurre a un estilo expositivo de predicador callejero, haciendo por momentos gala de una crasa ignorancia, en frases que, para aquellos que están informados, no pueden sino provocar una sonora carcajada, sobre todo cuando ha abordado temas como la moral sexual, la propiedad intelectual, el Islam y la teología de la liberación. Además de que muestran que Bermúdez no tiene un pensamiento propio, ni tampoco una desarrollada capacidad crítica, pues suele citar lo que otros dicen o trata de desacreditar con argumentos ad hominem a aquellos con los que no está de acuerdo, con toda la autoridad que cree que le otorgan su ímpetu hepático y su complacencia aduladora hacia la jerarquía eclesiástica católica más conservadora.
También ha incursionado en Twitter, donde ya es conocido por insultar a todo aquel que tenga la más mínima discrepancia con él. Bermúdez ha querido dar una justificación de esta manera de proceder en uno de sus Puntos de Vista: Iglesia enferma o accidentada (2 de mayo de 2013). Veamos, pues, lo que dice textualmente. Al transcribir el texto he eliminado muletillas, repeticiones y cláusulas condicionales con las cuales Bermúdez maltrata el idioma al no rematar una frase que ha iniciado, dejando su sentido incompleto. De este modo, se entiende mejor lo que quiere decir.