martes, 30 de septiembre de 2014

Todo parece estar igual

Al toparme con la carta que reproduzco a continuación, pensé que estaba leyendo algo actual, cuando en realidad era un texto del 14 de marzo de 1979. Se trata de un texto en el cual John C. Cummings explicaba porqué razones se alejaba de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. No esgrime aquí el acuerdismo, ni tampoco el filosedevacantismo de los (por entonces) superiores de Estados Unidos, sino las actitudes de estos presbítero que, lamentablemente, en nada cambiaron.
Los lectores del blog amigo Pristrina Liturgica verán que todo sigue exactamente igual respecto a Monseñor Kelly, Dolan, Sanbor, etc. Los fieles de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, verán también que pocos cambios hubo desde la década de 1970 al presente. Los fieles de Argentina, podremos observar como las actitudes de los (ahora) ex miembros de la FSSPX coinciden, dolorosamente , con las que John C. Cummings describe para los, aún entonces, superiores de la FSSPX.
Un texto que muestra una triste realidad, que parece ser, una enfermedad entre los "tradicionalistas". Agradezco a Ludovicus la traducción al español. Al final del artículo se encuentra el texto en inglés.



¿Por qué ya no Apoyo a la Sociedad de San Pío X?

Hace unos meses hice una decisión importante. Discontinué todas las contribuciones a la oficina de Nueva York de la Sociedad de San Pío X y rompí mi promesa de apoyo al Seminario Sociedad en Michigan. Para un católico tradicionalista como yo, esto era una gran decisión. Yo estaba cortando a sabiendas la ayuda a la única orden católica con sede en América que me asegura la continuación de los sacerdotes para dispensar los sacramentos de acuerdo con los antiguos ritos de la Iglesia. . . Debo mostrar mi desacuerdo con la rama oficial estadounidense de la Sociedad, y que puedo hacer mejor esta por un boicot financiero.
Esta semana, cuando la canasta de la colecta se acercó a nuestra capilla local, yo no aporté nada. Yo sé cuales son mis obligaciones como católico. No tomé esta acción a la ligera. Mis razones son las siguientes:

Mis contribuciones se están desperdiciando por la mala gestión y la mala inversión. Estoy escandalizado por los sacerdotes jóvenes que compran mansiones costosas y que viven como playboys en casas palaciegas (la finca Woolworth, Oyster Bay, Nueva York), mientras que no hay esfuerzo que se realiza para proporcionar un lugar adecuado para el culto propio de Dios. Dos sacerdotes comparten un palacio principesco con cocineros, sirvientes, secretarios, etc, mientras se nos dice que no hay fondos suficientes para comprar o construir una iglesia. Estos sacerdotes son dueños de no uno, sino dos de estas fincas en Long Island. El gasto de mantener un edificio tan muy superior a la que está disponible. Esta compra imprudente ha dado lugar a costosas demandas. La ubicación en una zona de la élite de Nueva York, se ha traducido en la transformación de toda una comunidad en contra de nuestro movimiento, y hecho "a los enemigos de los católicos y no católicos que habrían sido de otro modo simpático, si no real, los partidarios.
Estoy consternado por la trama secreta del reverendo Clarence Kelly de utilizar la ayuda de organizaciones del frente comunista de izquierda a presentar una demanda contra la ciudad de Oyster Bay con el fin de ejercer presión sobre los funcionarios de la ciudad y para obligarla a la sumisión. Este plan, según rector del seminario, el Padre Donald Sanborn, está en proceso de ser actualizado. Estos católicos tradicionales son tan leales que no dudan en colaborar con Satanás y cooperar con el enemigo cuando les conviene.
Estoy cansado de ser alimentado con  sermones orientados políticamente y tener que oír a la multitud de conspiraciones que están en mi contra. Y si bien no estoy en desacuerdo con la filosofía de la John Birch Society, sí espero Iglesia centrada, filosofía católica de sacerdotes. No me gusta que mis donaciones se utilizan para volar sacerdotes a los mítines políticos en Colorado (o cualquier otro lugar).
Me canso de sacerdotes jóvenes arrogantes que nos miran con desdén, que nos dicen que no nos tienen que dar razones para sus acciones porque "somos sacerdotes". No me gusta que señalen desde el púlpito a la gente para la corrección pública. ¡No me gusta que se les diga que para lo único que sirvo es para poner mi donación en la canasta, mantener la boca cerrada, y no hacer preguntas!
Es sorprendente que a los fieles se les niegue los sacramentos debido a un conflicto de personalidad con un sacerdote.
Es un escándalo también, cuando no se les permite a los fieles a asistir a la misa en un día de precepto dominical o Santo porque se les prohíbe hacerlo por el orden de. un arrogante, egoísta superior. Esto es precisamente lo que ocurrió en la capilla de Virginia cuando el padre Hodgson no se le permitió celebrar la misa dominical. ¿No es esto un abuso de autoridad? ¿No es esto exactamente igual que el Novus Ordo?
Me opongo a que los hábitos sociales extravagantes de estos sacerdotes que frecuentan restaurantes de primera categoría, se entregan a los vinos y licores caros importados alto nivel de vida y, y pavonearse con ropa a medida.
Me opongo a los hábitos de consumo excesivos de nuestros sacerdotes que se han visto embriagado en público. Las fiestas de cerveza en poder del rector del seminario en Michigan con el se:mminariazis (¿?) son bien conocidos entre la congregación allí. Me da asco escuchar el rector del seminario constantemente hablando de la homosexualidad y el oído de la forma en que sospecha que entre todos los estudiantes allí. ¿No es de extrañar que el lugar está vacío y que los estudiantes abandonan a tasas tan alarmantes?
No me gusta ir a la casa en Oyster Bay y tres veces de cada cuatro tener que enfrentarme con el hermano del superior de distrito, quien está a cargo de las cosas allí, y que está en un perpetuo estado de embriaguez . No me gusta lo que me llame por teléfono en la misma condición despotricar contra y lenguaje soez en mí.
Me opongo a los altos salarios que se pagan a estos sacerdotes, junto con la lluvia, y todos los demás extras. A cada uno se le paga de doscientos a trescientos dólares por mes.
No puedo justificar Rev. Dan Dolan decirnos constantemente desde el púlpito, en privado, y en letras, que el Papa es un Judio sucio o que él es el anti-Cristo. Muchos de nosotros no nos gusta tener a la persona y el cargo del Papa atacado día tras día, sin fin. Sobre todo cuando hay prueba de que alguna vez se ofreció para apoyar sus teorías extrañas. Hemos perdido cientos de nuevos miembros a causa de sus acciones imprudentes. P. Dolan (y otros sacerdotes de la Sociedad) nunca aceptarán el Papa, cualquier Papa, porque son muy ocupado haciendo sus propias cosas. Ellos están ocupados instalando monumentos a sí mismos a costa de los católicos tradicionales de América, cruzaron el límite y están haciendo lo mismo que los modernistas y liberales.
Nunca hay un mes, una semana, no, ni siquiera un día que pase que no estamos agobiados por el dinero. Cartas semanales, los duplicados de Nueva York y Michigan llegan constantemente. Cada carta contiene una variedad de sobres para los fondos. El boletín informativo de la Sociedad se llama Por vosotros y por muchos, pero la mayoría lo llaman Por vosotros y para el dinero (For You and For Many). El dinero se ha convertido en un Dios, con el único objeto de la existencia de la Sociedad y su distrito superior. ¡Los constantes escándalos causados por precios increíbles ($ 250.00 por persona) para banquetes! Además, el alquiler de instalaciones costosas para las reuniones donde se paga sólo por el nombre.
Algunos sacerdotes dejan muy claro que si no eres rico, que no quieren tener nada que ver contigo. Servicios y sacramentos son vendidos o dados de acuerdo a la capacidad de uno para contribuir financieramente. Aquellos que son pobres son ignorados.
Cartas a la sede de la Sociedad nunca son contestadas y las llamadas telefónicas nunca se devuelven. Padre Bolduc en Texas es el único sacerdote de quien alguna vez puedo obtener una respuesta. En la escuela de Nueva York, los niños se vuelven contra sus padres. Los padres que tienen dificultades con los sacerdotes están sujetos a que sus hijos acosados ​​en la escuela o los niños se ven obligados a abandonar.
El Padre Dolan afirma abiertamente que el seminario de Econe no educa correctamente y que no entrenar a sus sacerdotes. Sin embargo, él es un producto de ese mismo seminario. El P. Sanborn y el P. Cekada declaran abiertamente que el seminario en Suiza es liberal y controlado por los rebeldes franceses,
Los reciente gastos innecesarios de miles de dólares mensuales en anuncios de una publicación titulada La Sociedad Católica Romana en las publicaciones de líneas aéreas, donde las imágenes de San Pío X comparten las mismas páginas con historias vulgares, chistes sucios, y añade que representa desnuda o parcialmente desnuda hombres y mujeres. Si la Sociedad de San Pío X puede permitirse miles cada mes para hacer publicidad de una revista teológica en una revista de vuelo de una aerolínea, entonces no necesitan mi pequeño donativo  de cien dólares al mes.
Aquellos que visiten Armada verán en su recorrido por las habitaciones, supuestas obras de arte (no deseado en su mayor parte) que fueron comprados por miles de dólares para decorar el seminario. Enormes sumas de dinero se gastan en un capricho. Una señora, con conocimientos en el arte, que vio el "arte", dijo que consistía mayormente de copias y reproducciones baratas, y fue tergiversada en gran medida, al no tener valor alguno.
Yo podría, por supuesto, seguir, la lista es interminable ... Ya es suficiente.

John C. Cummings


Exorcismo contra Satanás y los ángeles apóstatas

Tomado de Miles Christi. Nota: las imágenes no corresponden a las del artículo original.


En Octubre 13 de 1884, el Papa León XIII, experimento una visión horrible. Después de celebrar la Eucaristía, estaba consultando sobre ciertos temas con sus cardenales en la capilla privada del Vaticano cuando de pronto se detuvo al pie del altar y quedo sumido en una realidad que solo el veía. Su rostro tenia expresión de horror y de impacto. Se fue palideciendo. Algo muy duro había visto. De repente, se incorporo, levanto su mano como saludando y se fue a su estudio privado. Lo siguieron y le preguntaron: “¿Que le sucede su Santidad? ¿Se siente mal?”
 
El respondió: “¡Oh, que imágenes tan terribles se me han permitido ver y escuchar!”, y se encerró en su oficina.
   
¿Qué vio León XIII? “Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que el podía destruir la Iglesia y llevar todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás pidió permiso a Dios de tener 100 años para poder influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo”. A las peticiones del diablo, el Señor le respondió: “se te dará el tiempo y el poder”.
 
También León XIII pudo comprender que si el demonio no lograba cumplir su propósito en el tiempo permitido, sufriría una derrota humillante. Vio a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.
 
Impactado profundamente por lo que había oído, el Papa León XIII compuso la siguiente Oración a San Miguel (que también es una profecía) y ordenó que se rezara después de las Misas Ordinarias [no dominicales] como medida de protección para la Iglesia contra los ataques del infierno.




In nómine Patris, et Fílii, † et Spíitus Sancti. Amen.
 
Ps. LXVII
Exsúrgat Deus, et dissipéntur inimici ejus, et fúgiant qui odérunt eum, a fácie ejus. Sicut déficit fumus, deficiant: sicut fluit cera a fácie ignis, sic péreant peccatóres a fácie Dei.
   
Ps. XXXIV
Júdica Dómine nocéntes me; expúgna impugnántes me. Confundántur et revereántur quaeréntes ánimam meam. Avertántur retrórsum et confundántur, cogitántes míhi mála. Fíant táamquam púlvis ante fáciem vénti: et Ángelus Dómini coárctans eos. Fiat via illórum ténebrae, et lúbricum: et Ángelus Dómini pérsequens eos. Quóniam grátis abscondérunt míhi intéritum láquei sui: supervácue exprobravérunt ánimam meam. Véniat illi láqueus quem ignórat; et cáptio quam abscóndit, aprehéndat eum: et in láqueum cádat in ipsum. Ánima áutem mea exsultábit in Dómino: et delectábitur super salutári suo.
Glória Pátri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sícut érat in princípio et nunc et semper, et in saécula saéculórum. Amen. 
   
PRECATIO AD SANCTUM MICHAELEM ARCHÁNGELUM

Prínceps gloriosíssime coeléstis milítiae, sancte Míchael Archángele, defénde nos in praélio et colluctatióne, quae nobis est advérsus príncipes et potestátes, advérsus múndi rectóres tenebrárum hárum, contra spirituália nequítiae, in coeléstibus (Ephesios VI).Véni in auxílium hóminum; quos Deus creávit inexterminábiles, et ad imáginem similitúdinis suae fécit, et a tyránnide diáboli emit prétio mágno (Sapientiae II, I Corinthios VI) .
  
Proeliáre hódie cum beatórum Angelórum exércitu proélia Dómini, sícut pugnásti ólim contra dúcem supérbiae lucíferum et ángelus éjus apostáticos; et non valuérunt, néque lócus invéntus est eórum ámplius in caélo. Sed projéctus est dráco ílle mágnus, sérpens antíquus, qui vocátur diábolus et sátanas, qui sedúcit univérsum órbem; et projéctus est in térram, et ángeli éjus cum íllo míssi sunt (Apocalypsis II).
   
En antíquus inimícus et homicída veheménter eréctus est. Transfigurátus in ángelum lúcis, cum tóta malignórum spirítuum catérva láte círcuit et invádit térram, ut in ea déleat nómen Dei et Christi éjus, animásque ad aetérnae glóriae corónam destinátas furétur, máctet ac pérdat in sempitérnum intéritum.
Vírus nequítiae suae, támquam flúmen immundíssimum, dráco maléficus transfúndit in hómines depravátos ménte et corrúptos córde; spíritum mendácii, impietátis et blasphémiae; halitúmque mortíferum luxúriae, vitiórum ómnium et iniquitátum.
  
Ecclésiam, Ágni immaculáti spónsam, vaférrimi hóstes replevérunt amaritudínibus, inebriárunt absínthio; ad ómnia desiderabília éjus ímpias misérunt mánus. Úbi sédes beatíssimi Pétri et Cáthedra veritátis ad lúcem géntium constitúta est, ibi thrónum posuérunt abominatiónis et impietátis suae; ut percússo Pastóre, et grégem dispérdere váleant. 

  
Adésto ítaquae, Dux invictíssime, pópulo Dei contra irrumpéntes spiritáles nequítias, et fac victóriam. Te custódem et patrónum sáncta venerátur Ecclésia; te gloriátur defensóre advérsus terréstrium et infernórum nefárias potestátes; tíbi trádidit Dóminus ánimas redemptórum in supérna felicitáte locándas. Deprecáre Deum pácis, ut cónterat sátanam sub pédibus nóstris, ne últra váleat captívos tenére hómines, et Ecclésiae nocére. Óffer nóstras préces in conspéctu Altíssimi, ut cíto antícipent nos misericórdiae Dómini, et apprehéndas dracónem serpéntem antíquum, qui est diábolus et sátanas, ac ligátum míttas in abýssum, ut non sedúcat ámplius géntes (Apocalypsi XX).
    
Hinc tuo confísi praesídio ac tutéla sácri ministérii nostri auctoritáte [si fuerit laicus, vel clericus qui órdinem exorcistátus nondum suscépit, dicat: sácra Sánctae Mátris Ecclésiae auctoritáte], ad infestatiónes diabólicae fráudis repelléndas in nómine Jésu Chrísti Dei et Dómini nóstri fidéntes et secúri agrédimur.
  
V. Ecce Crucem Dómini: fúgite, partes advérsæ.
R. Vícit Leo de tríbu Júda, rádix Dávid.
   

V. Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos. 
R. Quemádmodum sperávimus in te.
  
V. Dómine, exaúdi oratiónem meam.
R. Et clamor meus ad te véniat.
  
[si fuerit saltem diáconus subjungat:
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.]
  
ORÉMUS
Deus, et Páter Dómini nóstri Jesu Christi, invocámus nómen sánctum tuum, et clemántiam tuam súpplices expóscimus: ut per intercessiónem immaculátae semper Vírginis Dei Genitrícis Maríae, beáti Michaélis Archángeli, beáti Jóseph ejúsdem beátae Vírginis Sponsi, beatórum Apostolórum Pétri et Páuli et ómnium Sanctórum, advérsus sátanam, omnésque álios immúndos spíritus, qui ad nocéndum humáno géneri animásque perdéndas pervagántur in múndo, nóbis auxílium praestáre dignéris. Per eúmdem Chrístum Dóminum nóstrum. Amen.
  
EXORCISMUS

Exorcizámus te, ómnis immúnde spíritus, ómnis satánic potéstas, ómnis infernális adversárii, ómnis légio, ómnis congregátio et sécta diabólica, in nómine et virtúte Dómini nóstri Jésu † Chrísti, eradicáre et effugáre a Dei Ecclésia, ab animábus ad imáginem Dei cónditis ac pretióso divíni Ágni sánguine redémptis . Non últra áudeas, sérpens callidíssime, decípere humánum génus, Dei Ecclésiam pérsequi, ac Dei eléctos excútere et cribráre sicut tríticum . Ímperat tíbi Deus altíssimus , cui in mágna tua supérbia te símile habéri ádhuc praesúmis; qui ómnes hóminess vult sálvos fíeri, et ad agnitiónem veritátis veníre (II Timoteum II).

Ímperat tíbi Déus Pater  ; ímperat tíbi Deus Fílius  ; ímperat tíbi Déus Spíritus Sánctus . Ímperat tíbi majéstas Chrísti, aetérnum Dei Vérbum cáro factum , qui pro salúte géneris nóstri tua invídia pérditi, humiliávit semetípsum fáctus obédiens úsque ad mórtem (Philipensis II); qui Ecclésiam súam aedificávit súpra fírmam pétram, et pórtas ínferi advérsus eam númquam esse praevalitúras edíxit, cum ea ipse permansúrus ómnibus diébus úsque ad consummatiónem saéculi (Matheum XXVIII).
  
Ímperat tíbi sacraméntum Crúcis , omniúmque christiánae fídei Mysteriórum virtus . Ímperat tibi excélsa Dei Génitrix Virgo María , quae superbíssimum cáput tuum a prímo instánti immaculátae suae conceptiónis in sua humilitáte contrívit. Ímperat tíbi fídes sanctórum Apostolórum Pétri et Páuli, et ceterórum Apostolórum . Ímperat tíbi Mártyrum sánguis, ac pia Sanctórum et Sanctárum ómnium intercéssio .
     
Érgo, dráco maledícte et ómnis légio diabólica, adjurámus te per Déum † vívum, per Déum † vérum, per Déum † sánctum, per Déum qui sic diléxit múndum, ut Fílium suum unigénitum dáret, ut ómnis qui crédit in eum non péreat, sed hábeat vítam aetérnam (Iohannes III): céssa decípere humánas creatúras, eísque aetérnae perditiónis venénum propináre: désine Ecclésiae nocére et éjus libertáti láqueros injícere. Váde sátana, invéntor et magíster ómnis falláciae, hóstis humánae salútis. Da lócum Chrísto, in quo níhil invenísti de opéribus tuis; da lócum Ecclésia Uni, Sanctae, Cathólicae, et Apostólicae, quam Chrístus ípse acquisívit sánguine suo. Humiliáre sub poténti mánu Dei; contremísce et éffuge, invocáto a nóbis sáncto et terríbili nominé Jésu, quem ínferi trémunt, cui Virtútes caelórum et Potestátes et Dominatiónes subjéctae sunt, quem Chérubim et Séraphim indeféssis vócibus láudant, dicéntes: Sánctus, Sanctus, Sanctus Dóminus Déus Sábaoth.

V. Dómine, exaúdi oratiónem meam.
R. Et clamor meus ad te véniat.

[si fuerit saltem diáconus subjúngat:
V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.]

ORÉMUS
Deus cæli, Deus terræ, Deus Angelórum, Deus Archangelórum, Deus Patriarchárum, Deus Prophetárum, Deus Apostolórum, Deus Mártyrum, Deus Confessórum, Deus Virginum, Deus qui potestátem habes donáre vitam post mortem, réquiem post labórem: quia non est Deus præter te, nec esse potest nisi tu, créator ómnium visibílium et invisibílium, cujus regni non erit finis: humíliter majestati glóriæ tuæ suplicámus, ut ab omni infernálium spirítuum potestáte, láqueo deceptióne et nequítia nos poténter liberáre, et incólumes custodíre dignéris. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
  
V. Ab insídiis diáboli,
R. Líbera nos, Dómine.
   
V. Ut Ecclésiam tuam secúra tíbi fácias libertáte servíre,
R. Te rogámus, áudi nos.
  
V. Ut inimícos sánctae Ecclésiae humiliáre dignéris,
R. Te rogámus, áudi nos.
     
Et aspergátur locus aqua benedícta
  
EXORCISMO CONTRA SATANÁS Y LOS ÁNGELES APÓSTATAS
   
En el Nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.
  
Salmo 67.
Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian. Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos ante Dios.
  
Salmo 34.
Señor, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra mí. Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte. Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdición. Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate. Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga. Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin razón me abrieron trampas mortales. Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para mí escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron. Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
   
SÚPLICA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo “contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires” (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan “alto precio rescatados” (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio.
     
Con las huestes de los ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstalas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. “Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y Satanás, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con él fueron arrojados sus ángeles” (Apoc. 12,.8-9).
   
He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de “ángel de luz” (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el maligno dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.
     
Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.
      
La Iglesia te venera como su guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20).
       
Después de esto, confiados en tu protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de nuestro ministerio [si se es laico, o aún no se ha recibido la orden del Exorcistado, se dice: con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia], nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.
     
V. He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.
R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.
  
V. Señor, que tu misericordia venga sobre nosotros.
R. Como lo esperamos de Ti.
   
V. Señor, escucha nuestra oración.
R. Y llegue a Ti nuestro clamor.
   
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu. (Sólo si es un sacerdote)

   
OREMOS
Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.
  
EXORCISMO 
Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesucristo , para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre † del Divino Cordero. En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo . Te lo manda Dios Altísimo  , a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, “el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (II Tim. 2).
     
Te lo manda Dios † Padre, te lo manda Dios † Hijo, te lo manda Dios † Espíritu Santo. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, “se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte” (Fil. 2); el cual edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los “poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mat. 28, 20).
     
Te lo manda el santo signo de la Cruz † y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana . Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen María , quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza. Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas .
  
Por tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios † vivo, por Dios † verdadero, por Dios † santo, que “de tal modo amó al mundo que entregó a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna” (Juan 3); cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.
    
V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
   
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu. (Sólo si es un sacerdote)
   
OREMOS 
Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne libramos eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
  
V. De las asechanzas del demonio.
R. Líbranos, Señor.
   
V. Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.
R. Te rogamos, óyenos.
  
V. Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.
R. Te rogamos, óyenos.

(Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes).

lunes, 29 de septiembre de 2014

San Miguel Arcángel





Sancte Michael Archangele,
defende nos in proelio;
contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur:
tuque, Princeps militiae Caelestis,
satanam aliosque spiritus malignos,
qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina virtute in infernum detrude.
Amen.

domingo, 28 de septiembre de 2014

San Wenceslao de Bohemia

SAN WENCESLAO  († 938)
Por Mariano Waloreck


San Wenceslao es hijo de Vratislao, prudente, fervoroso y bondadoso príncipe cristiano, y de Drahomira, una princesa de genio fuerte, cruel y pérfido, de la pagana familia de Stodoronow, en Lutecia.

 La dualidad de este matrimonio: cristiano-pagano tuvo mucha trascendencia en la vida del santo duque. El joven príncipe vio, pues, en el seno de su familia, los efectos de la lucha de una religión mixta; más tarde tuvo que enfrentarse con la misma en la vida de su propia nación. El problema se presentó más agudo cuando junto a las rivalidades religiosas se unieron los conflictos políticos.

 Aunque las primeras semillas de la fe católica la recibieron los bohemios de Bizancio, sin embargo, la magna labor misionera fue fruto de los misioneros occidentales, y precisamente de los alemanes. Este hecho originó, primero, las competencias de los ritos: eslavo con el romano, y más tarde, el influjo de los alemanes en la vida pública de los bohemios.

 Como efecto en contrario, surgió entonces, la rebelión pagana, la persecución de los cristianos, acaudillada por Drahomira; la conspiración de Boleslavia y, finalmente, el funesto plan del martirio de San Wenceslao.

 El panorama de aquella época era, por tanto, muy difícil y muy obscuro.

 Para superar todas estas dificultades, el bien de la nación y de las misiones católicas exigían un príncipe ágil, prudente y santo.

 Fue San Wenceslao quien mejor respondía a estas exigencias.

 Dirigido por su abuela, Santa Ludmila, se mostró inteligente, dócil y con una extraordinaria inclinación a todo lo bueno. Más tarde, ya en el Colegio de los Nobles, bajo la dirección de un sabio maestro, estas virtudes brillaron aún más en el joven alumno. Intelectualmente se distinguía por su ingenio; espiritualmente, por su pureza de costumbres; por la devoción a Cristo en el Santísimo Sacramento y por su filial afecto a la Virgen Santísima. Mas la singular veneración que profesaba a la Virgen le hizo sentir un extremado amor a la pureza. Virtud que pareció ser la nota más sublime de su carácter. A pesar de vivir este ambiente de santidad, Wenceslao no se olvidó de adquirir también las cualidades de un señor futuro soberano de Bohemia.

 En 925, tres años después de la repentina muerte de Vratislao, Wenceslao, considerándose preparado para el gobierno de su patria, dio un golpe de Estado y eliminó de la regencia a su madre pagana. Con ella eliminó también la lucha sin cuartel contra los cristianos y todos los privilegios que conquistaron, en aquellos tiempos, los paganos. Termina con las crueldades y salvajismo de aquellos idólatras y comienza una época de verdadera paz y labor constructiva.

 Como señal externa de nuevo gobierno, Wenceslao hace un apoteósico traslado de las reliquias de su abuela, Santa Ludmila, a la catedral de Praga. Elige con gran cuidado a sus ministros y jefes militares y comienza una intensa labor de propagación de la fe.

 En todo este ambiente es él mismo quien con su ejemplo realiza los altos ideales de Cristo.

 Cumple exactamente con la ley de Dios y practica fervorosamente las virtudes cristianas. Lleva una vida casi monacal; consagra horas en fervorosas oraciones y en mortificaciones; defiende a los oprimidos; ayuda con generosidad a los pobres; facilita la libertad a los cautivos y presos, etc. En todo el país organiza una política más humanitaria, elimina torturas y prohíbe la horca. Se puede decir que entre los soberanos fue el único que profesara una fe tan eficiente, caridad tan ardiente y virtudes tan escogidas.

 Su culto a la sagrada Eucaristía no paraba en una mera veneración, sino que trascendía a los más pequeños detalles, como sembrar el trigo destinado al pan eucarístico y estrujar con sus mismas manos los racimos de uva que darían el vino para el santo sacrificio. Descalzo visitaba en noches frías y de nieve las iglesias para adorar al Santísimo.

 Una devoción no menos fervorosa a la Virgen Santísima le llevó a entregarse a Ella en voto de castidad para toda su vida.

 Todo este modo de vivir —sin duda de verdadera santidad— causaba gran admiración tanto en Bohemia como en otras cortes soberanas de Europa; comúnmente le llamaban "el santo príncipe".

 Nada entonces de extraño es que en torno de esta vida naciera el maravilloso misterio de muchas leyendas. Estas fueron inmortalizadas por el historiador checo Pekarz. He aquí dos de ellas:

 Drahomira, envidiando el florecimiento del cristianismo y el pacífico reinado de Wenceslao, suscitó a una guerra cruel contra él al vecino príncipe de Gurima, Radislao.

 Radislao, en verdad, invadió a Bohemia, y a su paso sembró el pánico y la muerte. La guerra fue para todos una gran sorpresa. Wenceslao, sin embargo, quedó tranquilo, pues, como un verdadero seguidor de Cristo, no quería se derramase la sangre de los inocentes. Mandó, por tanto, una embajada para averiguar las causas de la invasión. Radislao, considerando la postura del duque como prueba de flaqueza, exigió como condición de paz la entrega total de Bohemia.

 Estas circunstancias reclamaban una justa defensa de la patria. Wenceslao la preparó rápidamente y salió al encuentro de los invasores. Cuando se vieron los dos ejércitos, el duque, antes de empezar la batalla, pidió una entrevista personal con Radislao. Fiel a su fe católica persuadió a Radislao de que como la guerra es cosa de los dos, ellos debían de resolver el litigio, y con esto invitó al invasor a un combate particular hasta la victoria. Radislao, seguro de su éxito, aceptó el duelo y salió contra el santo duque armado como Goliat. Wenceslao, por el contrario, la victoria la ponía en manos de Dios, y en nombre de Él dio la señal del combate. Se disponía Radislao a disparar su dardo, cuando de repente vio delante a dos ángeles y oyó una voz: "No le tires". Momentos después, horrorizado, dejó sus armas y fue a postrarse a los pies de Wenceslao, pidiendo perdón y aceptando todas las condiciones de paz.

 La celestial intervención en favor del duque de Bohemia se repitió de nuevo durante la dicta de Worms, convocada por el emperador Otón I. Un día Wenceslao, por oír dos misas, llegó tarde a la asamblea. El emperador y los príncipes consideraron esta falta como una gran desatención. Acordaron entonces demostrar su enojo. Sin embargo, cuando apareció Wenceslao todos le recibieron con los debidos honores, incluso el mismo emperador, pues todos vieron con el mayor asombro que el duque de Bohemia entraba en la sala acompañado de ángeles, portando delante de él una gran cruz de oro.

 La santidad de Wenceslao ganaba estima común. Sin embargo, la llama del odio se mantenía viva en el pagano corazón de Drahomira. Es más, existía también otra persona que meditaba cómo destituir y privar del trono al rey de Praga. Era su hermano menor, Boleslao.

 La ocasión no tardó en presentarse. Con motivo del nacimiento de un hijo suyo, Boleslao organizó grandes fiestas e invitó a Boleslavia a su hermano Wenceslao. El santo duque aceptó esta invitación y acudió a Boleslavia, donde fue recibido con todos los honores reales. Sin embargo, estas galas fueron una falsedad creada por su hermano. En medio de la alegría reinante, cuando Wenceslao, durante la noche, se dirigía a la próxima iglesia para su acostumbrada adoración, Boleslao le agredió, y violando el sagrado derecho de hospitalidad, junto con sus ayudantes, dio muerte a su indefenso y egregio huésped.

 El martirio ocurrió el 28 de septiembre de 938.

 Bohemia se llenó de dolor.

 Los asesinos, después de un corto tiempo de júbilo, pronto recibieron su merecido castigo. Tanto Drahomira como Boleslao tuvieron una muerte miserable.

 San Wenceslao quedó proclamado Patrono de todos los países de la corona de los bohemios.

 El culto aumentaba constantemente, llegando, en los siglos XI y XII, su efigie a adornar el ducado, la moneda de Bohemia. Bajo la bandera de San Wenceslao lucha el ejército y con la invocación del Santo se desarrolla la labor nacional. En el siglo XIII nace el himno "Svaty Vaclave, vevodo cesek zeme...". y en la época de Juan Hus, el himno súplica. "Tú eres el soberano de estas tierras, San Wenceslao; no nos abandones..."

 La devoción es común, y las múltiples iglesias, como también los muchísimos monumentos dedicados al santo duque, testimonian el vivo amor hacia él de los checos. El monumento más bello, obra del profesor Mysblek, adorna la mejor plaza de Praga.

 San Wenceslao, ayer como hoy, reina en Checoslovaquia.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Devoción al Corazón inmaculado de María

Por Dom Prospero Gueranguer


La devoción al Corazón Inmaculado de María es tan antigua como el cristianismo. El Espíritu Santo nos lo enseñó por San Lucas, el evangelista de la infancia del Salvador: "María guardaba todas estas palabras, y las meditaba en su Corazón... Y la Madre de Jesús guardaba todas estas cosas en su corazón"[1]. Tal es el origen de esta devoción que, andando el tiempo, excitaría a los fieles a dar a María el honor y el amor que se la deben. Las perfecciones de éste Corazón las han cantado los mayores Doctores de la Iglesia: San Ambrosio, San Agustín, San Juan Crisóstomo, San León, San Bernardo, San Buenaventura, San Bernardino de Sena, las dos grandes monjas Santa Gertrudis y Santa Mectildis... pero en el siglo XVII, San Juan Eudes, "padre, doctor y apóstol del culto del Sagrado Corazón" [2], antes lo fue del purísimo Corazón de María, y del dominio de la piedad privada, lo introdujo en la Liturgia católica.

OBJETO DE ESTA DEVOCIÓN. — El objeto de esta devoción él mismo nos lo ha dicho: "En el corazón santísimo de la predilecta Madre de Dios, pretendemos y deseamos sobre todo reverenciar y honrar la facultad y capacidad de amor, tanto natural como sobrenatural, que existe en esa Madre de amor y que ella empleó toda en amar a Dios y al prójimo. La palabra corazón significa el corazón material y corporal que llevamos en nuestro pecho, órgano y símbolo del amor; también se toma por la memoria y por el entendimiento, con el cual hacemos la meditación, y por la voluntad, que es la raíz del bien y del mal, y por la cima más alta del alma por la cual practicamos la contemplación; en una palabra, por todo lo interior del hombre. No excluímos ninguno de estos sentidos; mas hablando del Corazón de la Madre de Dios, lo que principalmente queremos y deseamos, es reverenciar y honrar todo el amor y toda la caridad que ella tuvo para con Dios y para con nosotros"[3]

Ahora bien, nada hay más dulce para un niño que honrar a su madre y pensar en el amor de que ha sido objeto. San Bernardo, al hablar del Corazón de Jesús, nos ha dicho: "Su corazón está conmigo. Cristo es mi cabeza; y ¿cómo no va a ser mío todo lo que pertenece a mi cabeza? Los ojos de mi cabeza corporal me pertenecen en sentido propio; de igual modo, este corazón espiritual es mi corazón. Con razón puedo llamarle mío. Y yo poseo mi corazón con Jesús"[4]. Otro tanto podemos decir del Corazón de María. Una madre es toda para su hijo; sus bienes, su amor, hasta su vida le pertenecen: un hijo puede siempre contar con el corazón de su madre.

Todos somos hijos de la Santísima Virgen. Nos acogió en su seno a una con Jesús el día de la Encarnación. Nos dió a luz en el dolor del Calvario, y nos ama en proporción con lo que le hemos costado. Lo que más quiere es Jesús, y a ese le ofreció por nosotros al Padre, dando su fiat para la inmolación y entregándole para nosotros; ¿cómo no le iba a imitar dándose ella también?

CONFIANZA EN EL CORAZÓN INMACULADO. — La Virgen nos repite las palabras de Jesús: "Venid a mí todos y yo os aliviaré..." Nos sonríe y nos llama como en Lourdes, y no hay nadie que pueda pretextar su indignidad para quedarse a distancia. El Corazón de María que fue Sede de la Sabiduría y durante nueve meses morada del Verbo encarnado, ese corazón que formó al mismo Corazón de Jesús y le enseñó la misericordia para con los hombres, ese corazón que siempre latió al unísono del Corazón de Jesús y que fue adornado por El de los dones más preciosos de la gracia, ese Corazón maternal es por excelencia el refugio de los pobres pecadores. Y por esto precisamente fue hecho inmaculado. Nunca corrió por él sino sangre purísima, la sangre que tenía que dar a Jesús para derramarla por nuestra salvación. Este Corazón es el depositario y el custodio de las gracias que el Señor conquistó con su muerte, y sabemos que Dios nunca dispensó una gracia a nadie ni la dispensará sin que pase por las manos y el Corazón de la que es tesorera y dispensadora de todos sus dones. Finalmente, este Corazón se nos dió con el de Jesús, "no sólo para ser nuestro modelo, sino también para ser nuestro corazón, de modo que, siendo miembros de Jesús e hijos de María no tengamos más que un corazón con nuestra Cabeza y nuestra divina Madre y que hagamos todas nuestras acciones con el Corazón de Jesús y de María"[5].

Y ¡cómo pueden los hombres, al darse más y más cuenta de lo que deben a su Madre, no creerse obligados a mostrarle su agradecimiento y su amor! Si Nuestra Señora nos dió su Corazón, ¿no es justo que nosotros le demos el nuestro para que ella le purifique, le santifique y en él establezca el reino de Dios y se lo entregue a Jesús, y que se le demos por una consagración completa y perfecta de nosotros mismos, como aconsejan los Santos y especialmente San Griñón de Monfort?

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO.—Pero, si la consagración de un alma individual a María, le acarrea las más grandes gracias, ¿qué frutos deberemos esperar de una consagración de todo el género humano hecha por el Sumo Pontífice? La Virgen misma se dignó anunciar que esto la agradaría. Y, por eso, el 8 de diciembre de 1942, Su Santidad Pío XII, respondiendo con júbilo al deseo de Nuestra Señora de Fátima, lleno de confianza en la mediación universal de la Reina de la Paz, consagró solemnemente al género humano al Inmaculado Corazón de María. Todas las naciones católicas se unieron al supremo Pastor.

MISA

La fiesta del Corazón Inmaculado de María se concedió a muchas diócesis y a casi todas las Congregaciones religiosas y se celebraba en fechas distintas. Su Santidad Pío XII la extendió a la Iglesia universal y la fijó en el día de la Octava de la Asunción, cuyo dogma definió después en 1950. El Introito es una invitación a acercarse a este Corazón como a un trono donde seremos enriquecidos con la gracia, que la Santísima Virgen recibió en abundancia colmada no sólo para ella sino para todo el género humano.

INTROITO

Lleguémonos confiadamente al trono de la gracia, a fln de alcanzar misericordia y hallar gracia para auxilio oportuno. — Salmo: Brota de mi corazón una palabra buena: dedico mis obras al Rey. f. Gloria al Padre... Lleguémonos.

La Liturgia celebra a María como al "Santuario del Espíritu Santo, Sacrarium Spiritus Sancti." Su Concepción inmaculada preparaba a María para ser la morada más digna del Espíritu Santo. Este Espíritu, al habitar en ella, la colmó de la gracia santificante, de las virtudes teologales y morales y de sus siete dones. Tal santidad hacía vivir a María según el corazón de Dios: ojalá podamos participar de su santidad para vivir según su corazón y también conforme al Corazón de Dios.

COLECTA

Omnipotente y sempiterno Dios, que preparaste en el Corazón de la bienaventurada Virgen María una morada digna del Espíritu Santo: concédenos propicio, que los que celebramos devotamente la festividad de este mismo inmaculado Corazón, podamos vivir según el tuyo. Por Nuestro Señor Jesucristo.

La Epístola es la misma que la de la Vigilia de la Asunción. Los versículos del Gradual y del Aleluya, como también los del Ofertorio, son la acción de gracias de María al Señor, que la colmó de tantos beneficios.

GRADUAL

Se alegrará mi corazón con tu socorro: cantaré al Señor que me ha dado tantos bienes y entonaré salmos al nombre del Señor Altísimo. V. Se acordarán de tu nombre, Señor, de generación en generación; por lo cual los pueblos te alabarán eternamente.

Aleluya, aleluya. V. Mi alma engrandece al Señor: y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador. Aleluya.

EVANGELIO

Continuación del santo Evangelio según San Juan (Jn„ XIX, 25-27). En aquel tiempo: Estaban junto a la Cruz de Jesús su Madre, María de Cleofás y María Magdalena. Viendo, pues, Jesús a su Madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a su Madre: ¡Mujer, he ahí a tu hijo! Luego dijo al discípulo: ¡He ahí a tu Madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió por suya.

La maternidad de Nuestra Señora data de la Encarnación , pero en el Calvario es donde fue solemnemente proclamada por Jesús agonizante. Darnos su Madre, vale tanto como darnos la mayor prueba de su amor; además, aceptar María ser nuestra Madre, era lo mismo que manifestarnos toda la ternura y misericordia que encerraba su corazón. Nunca se sintió María tan Madre como en el momento en que vió sufrir y morir a su Hijo, y le oyó que nos confiaba, que nos entregaba a ella. La Virgen aceptó entonces sin ninguna dificultad el profesar el afecto que tuvo a Jesús durante su vida, no sólo a San Juan, sino a todos nosotros, a los verdugos de su Hijo, a todos aquellos que fueron causa de su muerte.

Y, cuando el centurión se acercó a traspasar el Corazón de Jesús, ya difunto, la espada que antaño predijo el anciano Simeón penetró en el alma, en el Corazón de María y abrió una herida que, como la del Salvador, no se cerraría ya...

OFERTORIO

Mi espíritu se regocijó en Dios, mi Salvador: porgue ha hecho en mí grandes cosas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.

El Corazón de María, por no ser más que pureza y santidad, continuamente unido al foco de la divina caridad que es Dios, estaba también todo ardiendo en amor. Este Corazón está siempre lleno de vida, siempre ardiendo en el mismo amor: mereceremos abrasarnos en el mismo fuego acercándonos a él imitando sus virtudes.

SECRETA

Al ofrecer, oh Señor, a tu Majestad el Cordero inmaculado, te suplicamos que encienda en nuestros corazones aquel fuego divino que inflamó el Corazón del la bienaventurada Virgen María. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

La Antífona de la Comunión vuelve a tomar las palabras del Evangelio. Ahora que hemos recibido el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, ¡ojalá tengamos también "con nosotros", como el Apóstol, es decir, en nuestro pensamiento, en nuestro corazón, en nuestra vida, a la que nos dió Jesús por Madre!

COMUNION

Dijo Jesús a su Madre: ¡Mujer, he ahí a tu hijo!. Luego dijo al discípulo: ¡He ahí a tu madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió por suya.

La Poscomunión contiene lo que tenemos que pedir al terminar la Octava de la Asunción: hemos festejado con veneración al Corazón amante de nuestra gloriosa Madre subida al cielo. Sabemos que es poderosa para con el Corazón de Dios y que ama a todos sus hijos; confiemos en su mediación, en su intercesión, y Dios, a ruegos suyos, nos librará de los peligros de la vida presente y nos guiará al cielo para alabar allí eternamente a la que con Jesús nos mereció la salvación.

POSCOMUNION

Alimentados con los divinos dones, te rogamos, Señor, humildemente que, por la intercesión de la bienaventurada Virgen María, de cuyo inmaculado Corazón hemos celebrado devotamente la fiesta, libres de los peligros presentes, consigamos los goces de la vida eterna. Por Nuestro Señor Jesucristo.

SÚPLICA AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA. — "¡Oh Madre admirable, qué cosas tan grandes y gloriosas tenemos que pensar y decir de ti y de tu bondadoso corazón! Si los oráculos del Espíritu Santo dicen tan alto que eres un abismo de milagros, de seguro que no se equivoca el que diga que tu Corazón es un mundo de maravillas. Porque ¿no ha sido la humildad de tu Corazón la que te ha levantado al trono más alto de gloria y de grandeza a que una pura criatura puede llegar? ¿No es la humildad, la pureza y el amor de tu Corazón la que te ha hecho digna de ser Madre de Dios y la que te ha enriquecido con todas las perfecciones, prerrogativas y grandezas propias de tan sublime dignidad? Por todo ello, miro, saludo y venero a tu Corazón virginal como a un mar de gracia, como a un miiagro de amor, como a un espejo de caridad, como a un abismo de humildad, como al trono de ia misericordia, como al imperio de la divina voluntad, como al santuario del amor divino, como al objeto primero del amor de la Santísima Trinidad[6]

Abre, abre, oh Madre de misericordia, la puerta de tu Corazón benignísimo a las oraciones que te dirigimos con suspiros y gemidos. No rechazas ni tienes asco al pecador, por muy corrompido que se halle en pecados, si suspira hacia ti y si implora tu intercesión con un corazón contrito y penitente[7].

Sea siempre bendito, oh María, tu nobilísimo Corazón, adornado de todos los dones de la Sabiduría divina, e inflamado en ardores de caridad. Sea bendito ese Corazón en el que meditaste y guardaste con tanta fidelidad y cuidado los sagrados misterios de Nuestra Redención, para revelárnoslos en el momento oportuno. Para ti la alabanza, para ti el amor, oh Corazón amantísimo; a ti el honor, a ti la gloria de parte de todas las criaturas, por los siglos de los siglos. Amén"[8].

sábado, 20 de septiembre de 2014

Nuestra Señora de la Salette

El mensaje de Nuestra Señora de La Salette ha circulado, mutilado, entre la resistencia católica a la Iglesia Conciliar con mucha fuerza e insistencia. Presentamos a continuación, el texto completo, tomado de Foro Católico


Melania: Esto que yo te voy a decir ahora no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858.

  Los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, los Sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los santos misterios por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza, sí, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas. Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra nadie que implore misericordia y perdón para el Pueblo; ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la víctima sin mancha al Eterno a favor del mundo.

  DIOS VA A CASTIGAR DE UNA MANERA SIN PRECEDENTES. Ay de los habitantes de la Tierra!. Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos.
  Los jefes, los conductores del Pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las familias. Se sufrirán penas físicas y morales. Dios abandonará a los hombres a sí mismos y enviará castigos que se sucederán durante más de 35 años.

  La sociedad está en vísperas de las más terribles calamidades y los más grandes acontecimientos. Se verá obligada a ser gobernada por una vara de hierro y a beber el cáliz de la cólera de Dios.
  Que el Vicario de Mi Hijo, el soberano Pontífice Pio IX, no salga ya de Roma después del año de 1859; pero que sea firme y generoso; que combata con las armas de la fe y del amor. Yo estaré con él.

  Que desconfíe de Napoleón, su corazón es doble, y cuando quiera ser a la vez Papa y Emperador, muy pronto se retirará Dios de él. Es esa águila que queriendo siempre elevarse caerá sobre la espada de la cual quería servirse para obligar a los pueblos a ensalzarlo.

  Italia será castigada por su ambición de querer sacudir el yugo del Señor de los Señores; también será entregada a la guerra. La sangre correrá por todas partes. Las Iglesias serán cerradas o profanadas. Los Sacerdotes y religiosos serán perseguidos; se les hará morir, y morir con una muerte cruel. MUCHOS ABANDONARÁN LA FE y el número de Sacerdotes y religiosos que se separarán de la verdadera religión será grande; entre estas personas se encontrarán incluso Obispos.
  Que el Papa se ponga en guardia contra los obradores de milagros, pues ha llegado el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar en la tierra y en los aires.

  En el año de 1864 Lucifer, con gran número de demonios, serán desatados del Infierno. Abolirán la fe poco a poco, aún entre las personas consagradas a Dios; las cegarán de tal manera que, a menos de una gracia particular, esas personas tomarán el espíritu de sus malos ángeles: Muchas casas religiosas perderán completamente la fe y perderán a muchísimas almas.

  Los libros malos abundarán en la Tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios y obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza: Habrá Iglesias para servir a esos espíritus. Habrá por todas partes prodigios extraordinarios, porque la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo. Ay de los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas sobre riquezas, poner en salvo su autoridad y a dominar con orgullo!.

  El Vicario de Mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa.
  Dado el olvido de la Santa fe en Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes (New Age). Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos; todo orden y toda justicia serán pisoteados; no se verán más que homicidios, odio, envidia, mentira y discordia sin amor por la patria y por la familia.

  El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días; pero ni él ni su sucesor verán EL TRIUNFO DE LA IGLESIA DE DIOS.

  Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios.
  En el año de 1865 se verá la abominación en lugares santos, en los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio será como el rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la Tierra.

  Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el italiano contra el italiano; enseguida habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, porque el Evangelio de Cristo no es ya conocido. Los malvados desplegarán toda su malicia, se matarán, se asesinarán mutuamente aún dentro de las casas.

  Al primer golpe de su espada fulminante las montañas y la naturaleza temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los Cielos. PARIS SERÁ QUEMADO Y MARSELLA ENGULLIDA. Varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se verá más que ruido de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el Cielo y todo el Pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorarán su ayuda e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles que mueran todos sus enemigos. De golpe los perseguidores de la Iglesia de Cristo y todos los hombres dados al pecado perecerán y LA TIERRA QUEDARÁ COMO UN DESIERTO. Entonces será la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado; la caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios.
  Esta paz entre los hombres no será larga: 25 años de abundantes cosechas harán olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todos los males que suceden en la Tierra.

  Un precursor del anticristo, con sus tropas de muchas naciones, combatirá contra el verdadero Cristo, el único salvador del mundo; derramará mucha sangre y pretenderá aniquilar el culto a Dios para ser tenido como un Dios.

  La Tierra será castigada con todo género de plagas; habrá guerras, hasta la última que harán los diez reyes del anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, y serán los únicos que gobernarán al mundo. Antes que eso suceda, habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados; pero los hijos de la Santa Iglesia; los hijos de la fe, mis verdaderos imitadores, creerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo!. Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad.

  La naturaleza clama venganza contra los hombres y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la Tierra encharcada de crímenes, temblad, Tierra y vosotros que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente adoráis a vosotros mismos, temblad; pues Dios va a entregarlos a sus enemigos, porque los lugares santos están en la corrupción; muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de asmodeo.

Durante este tiempo NACERÁ EL ANTICRISTO, de una religiosa hebrea, de una falsa Virgen, que tendrá comunicación con la antigua serpiente, maestra de impureza. Su padre será Obispo. Al nacer vomitará blasfemias, tendrá dientes; en una palabra, será el demonio encarnado, lanzará gritos espantosos, hará prodigios y no se alimentará sino de impurezas. Tendrá hermanos, que aunque no sean como él, demonios encarnados, serán hijos del mal; a la edad de 12 años llamará la atención por las ruidosas victorias que alcanzarán. Bien pronto estará cada uno en la cabeza de los ejércitos, asistidos por las legiones del infierno. 

  Se cambiarán las estaciones. La Tierra no producirá mas que malos frutos. Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos que tragarán montañas, ciudades, etc.

  ROMA PERDERÁ LA FE y se convertirá en la sede del anticristo. 

  Los demonios del aire, con el anticristo, harán grandes prodigios en la Tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas partes. Todos los pueblos y todas las naciones conocerán la verdad.

  Yo dirijo una apremiante llamada a la Tierra; llamo a los verdaderos discípulos del Dios que Vive y Reina en los Cielos; llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho hombre, el único y verdadero salvador de los hombres; llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de mi espíritu; finalmente, LLAMO A LOS APÓSTOLES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS, los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo. Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la Tierra. Id y mostraos como mis hijos queridos, yo estoy con vosotros y en vosotros, con tal que vuestra fe sea luz que os ilumine en esos días de infortunio. Que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria de Dios y de la honra de Jesucristo. Pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.

  La Iglesia será eclipsada, el mundo quedará consternado. Pero he ahí a ENOC y ELÍAS, llenos del espíritu de Dios; predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas; harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo y condenarán los errores diabólicos del anticristo. 

  Ay de los habitantes de la Tierra!. Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso para los animales; tempestades que arruinarán cuidades; terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros; llamarán a la muerte, y, por otra parte, la muerte será su suplicio. Correrá la sangre por todas partes ¿quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. Roma pagana desaparecerá; CAERÁ FUEGO DEL CIELO y consumirá tres ciudades; el universo entero estará preso del terror, y muchos se dejarán seducir por no haber adorado al verdadero Cristo, que vivía entre ellos. Ha llegado el tiempo; El sol se oscurece; SOLO LA FE VIVIRÁ.

  He aquí el tiempo: El abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. He aquí la bestia con sus súbditos, llamándose el salvador del mundo. Se retomará con orgullo por los aires para subir hasta el Cielo; será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá, y la Tierra, que llevará TRES DÍAS en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego; Será hundido para siempre, con todos los suyos, en los abismos eternos del infierno.

  Entonces el agua y el fuego PURIFICARÁN y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y TODO SERÁ RENOVADO: Dios será servido y glorificado”.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Monseñor Oliver Oravec

En julio del corriente año 2014, murió el obispo católico romano Oliver Oravec, de nacionalidad eslovaca. Nació el 31 de mayo de 1941. En el año 1964, ingresó en el seminario clandestino y en 1968 fue ordenado en 1968. En 1983 rompió completamente con la Iglesia Conciliar del Vaticano II y se asoció con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, trabajando en Canadá.
En 1988, en Moroe fue consagrado por Monseñor Robert McKenna. Monseñor Oravec consagró dos obispos: Monseñor John E. Hesson (que desarrolla su ministerio en Nueva Jersey) y Monseñor Raphaël Cloquell (que trabaja en Filderstadt, Alemania).

A continuación dejamos algunas fotos de su sepelio. Pedimos a todos los fieles y amigos que eleven oraciones por este obispo.









Lectura para meditar


Santo Evangelio según San Juan (19: 6-20; 25-35)

En aquel tiempo, cuando los  sumos sacerdotes y los ancianos vieron a Jesús gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!» Les dijo Pilato: «Tómenlo ustedes y crucifíquenlo, porque yo ningún delito encuentro en él.» Los judíos lereplicaron: «Nosotros tenemos una Ley y según esa Ley debe morir, porque se tiene por Hijo de Dios.»Cuando oyó Pilato estas palabras, se atemorizó aún más. Volvió a entrar al pretorio y dijo a Jesús: «¿De dónde eres tú?» Pero Jesús no le dio respuesta. Entonces Pilato le dijo:«¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?» Respondió Jesús:«No tendrías contra Mí ningún poder,si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.» Desde entonces Pilato trataba de liberarlo.Pero los judíos gritaron: «Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se enfrenta al César.» Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gabbatá. Era el día de la preparación de la Pascua, hacia la hora sexta. Pilato dijo a los judíos: «He aquí a su Rey.» Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo!»Les dijo Pilato: «¿A su Rey voy acrucificar?» Replicaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que el Cesar.» Entonces se lo entregó para que fuese crucificado.Tomaron, pues, a Jesús y lo llevaron,y Él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado “de la Calavera”, que en hebreo se llama Gólgota, y allí lo crucificaron y con Él a otros dos, unoa cada lado, y Jesús en medio.Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: “Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos.” Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad, y estaba escrita en hebreo, latín y griego.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a sumadre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a su madre:«Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tumadre.» Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed.» Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado -porque aquel sábado era muy solemne-, rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con Él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. El que lo vio lo atestigua y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice la verdad para que también ustedes crean.

Exaltación de la Santa Cruz



 Exaltación de la Santa Cruz 
Exaltatio Sanctæ Crucis
+614 dC 14/09


Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Nuestro Señor Jesucristo, La Emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del descubrimiento la Basílica del Santo Sepulcro, en el que guardaron la reliquia.
Años después, el rey Cosroes II de Persia, en el 614 invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo. Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año. Para ello se realizó una ceremonia en la que la Cruz fue llevada en persona por el emperador a través de la ciudad. Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Vera Cruz.

La Exaltación de la Santa Cruz (en griego: Ὕψωσις τοῦ Τιμίου Σταυροῦ; en latín: Exaltatio Sanctæ Crucis), también conocida como Triunfo de la Santa Cruz, es una fiesta religiosa de la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y otras denominaciones cristianas. En ella se conmemora la Cruz en la que fue crucificado Jesucristo. La fecha de esta celebración es el 14 de septiembre.

La Iglesia Católica, muchos grupos protestantes y ortodoxos celebran la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre, ya que ese día es el aniversario de la consagración de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en 335. También se dice que ese día se conmemora la recuperación de la Cruz por Heraclio en el 628 de manos de los persas, que la tenían en su poder desde 614.

En la liturgia católica romana celebra este día como "fiesta del Señor", segunda categoría litúrgica entre las fiestas de los santos, celebrándose en todas las iglesias. Si cae en domingo, tiene preferencia ante la celebración dominical. El color litúrgico del día es el rojo. Tradicionalmente, en esta fiesta se exponen las reliquias de la santa Cruz, si existen en el templo, u otras cruces.

martes, 9 de septiembre de 2014

La crisis que afecta a todos

Mientras que la Iglesia Conciliar del Vaticano II pretnde "abordar" la crisis religiosa actual desde el modernismo, aceptándola y tratando de hablar en su mismo lenguaje, es decir, uniéndose al mundo moderno y apartándose de Cristo, rechazando la tradición, es interesante leer como los orientales responden a ella. El presente texto fue escrito por el obispo Policarpo de España y Portugal.


La actual crisis religioso-espiritual y la Ortodoxia

Trataré el tema de la crisis religiosa y espiritual que atraviesa el mundo presente, desde el punto de vista de la  Ortodoxia a la que represento.

La palabra griega "crisis" reina en el horizonte mundial. De hecho, todo el mundo habla de crisis económica y olvidan, o quieren hacer olvidar, que esta crisis no es otra cosa que una consecuencia en el sector económico de la gran crisis espiritual y moral que, desde hace años, atraviesa la humanidad.

Por "crisis religiosa" entendemos una situación en la cual las seguridades religiosas, creídas hasta hace poco, se han puesto en discusión, y aún más, negadas. Este fenómeno, tiene incluso su aspecto positivo, porque ayuda, en cierto modo, a actualizar y poner en evidencia la práctica de la fe. Sin embargo, en la mayoría de los casos se acaba por corromper e impedir aquella fe que se quiere purificar y volver más evangélica.

Si observamos la historia de la Iglesia encontramos el fenómeno de la crisis repetido muchas veces. Muchas y duraderas son las épocas de las crisis. Por ejemplo, si echamos una ojeada a la antigüedad cristiana, cuando el Cristianismo era todavía indiviso, vemos que, de pronto, nacen movimientos heréticos. Tras las grandes herejías responsables de las divisiones de la Cristiandad emerge, con duración en el tiempo y en la difusión, la herejía arriana. Esta herejía, promovida por el sacerdote alejandrino Arrio (256..336), es, de alguna manera, importante incluso hoy. ¿Por qué? En no pocos sectores del Cristianismo actual existe una real o latente tentación de representar a Cristo únicamente en su realidad humana, olvidando totalmente u ocultando su realidad divina. En este sentido, son muchas las tentaciones arrianas que atraviesan. Las herejías cristológicas son una real expresión de crisis; es decir, de una mala comprensión de la verdad, toda entera, sobre Cristo; de rechazo de una parte de esta verdad. Además, en la visión ortodoxa, la herejía no es simplemente una crisis que deriva de una mala comprensión filosófica o intelectual de la verdad cristiana. La teología ortodoxa nace de un modo de vivir en Cristo, no sólo de una manera de pensar. En este sentido, no nos debemos maravillar si notamos las observaciones de un San Atanasio el Grande, por las cuales la herejía arriana, latente en ciento sentido también en el mundo cristiano actual, nacía a causa de un ánimo moral y espiritualmente enfermo, no simplemente de un pensamiento equivocado (vee Nikos A. Matsoukas, "Teología dogmatica e simbolica ortodossa", 2, Dehoniane, Roma 1990, p. 129). La auténtica raíz de esta errónea interpretación y de la crisis que de ella nace es, pues, una enfermedad espiritual. Por ello la Ortodoxia vincula estrechamente la espiritualidad y la teología. Por el mismo motivo San Gregorio Nacianceno exhortaba: "No a todos, queridos míos, compete hablar de Dios, no a todos: no se trata de una capacidad que se adquiere a bajo precio, ni que pertenece a cuantos proceden sin desarraigarse de la tierra. [...] No compete a todos, si no a aquellos que se han ejercitado y han hecho progresos en la contemplación y que, antes que nada, han purificado el alma y el cuerpo, o, más exactamente, los purifican. Quien no es puro, no puede, sin peligro, venir a tomar contacto con la pureza, como el rayo del sol, no puede sin daño penetrar ojos enfermos" (Gregorio Nacianceno, "Oración 27", II).

Así pues, las interpretaciones erróneas y heréticas son enfermedades espirituales. La Iglesia como cuerpo viviente ha estado siempre probada por la enfermedad. La duda, la negación de la fe y las interpretaciones erróneas son enfermedades que hacen sumir a todo el cuerpo y provocan la crisis. En la Iglesia, ninguna parte del cuerpo puede calificarse de ausente o desinteresada de las otras partes, porque "si un miembro sufre, todos los miembros sufren juntos y si un miembro es honrado todos los miembros se gozan en él' (1 Cor 12,26).

La crisis religiosa y espiritual que atraviesa nuestra época, nacida, fundamentalmente de un indiferentismo difuso, nos afecta a todos y a todos nos hace sufrir. El mundo ortodoxo no se puede considerar más afortunado que el católico o protestante y ninguna de las tres confesiones puede sentirse aliviada porque cualquiera de las otras esté más afligida. Este sufrimiento debe interpelar profundamente a cada uno sobre su manera de vivir a Cristo. Por otra parte, creo que es inútil denunciar el vacío de valores que caracteriza a las generaciones actuales. Si la juventud de hoy no tiene los valores que tenía aquella de alguna decena de años antes, la culpa no es imputable únicamente a una evolución de las costumbres, o a una permisividad legislativa a nivel del Estado. Quizás, los jóvenes no tienen estos valores por que no los han encontrado, y para encontrarlos, según las enseñanzas de San Gregorio Nacianceno, que caracterizan toda la Ortodoxia, no solamente es necesario hablar de ellos, si no, más importante, vivirlos. La crisis de los tiempos actuales no es un fenómeno completamente nuevo, aunque se presenta con trazos y modos típicos de los tiempos presentes. El indiferentismo hacia las verdades religiosas y espirituales, hay que decirlo sinceramente, ha penetrado hoy bastante en las instituciones eclesiásticas, y, de nuevo hay que decirlo sinceramente, que estas últimas tienen la culpabilidad por esta cosa. Los porcentajes son diversos, pero siempre ha existido el indiferentismo. La Ortodoxia es consciente de ello y sus hombres espirituales, como por ejemplo los monjes del Monte Athos, son muy conscientes y lo notan, que cuando toda la sociedad se hunde, también la calidad del monacato, el sector en el se cultiva por excelencia la espiritualidad ortodoxa, se resiente.

El famoso "Relato del Peregrino Ruso" del siglo XIX muestra como el peregrino tuvo que atravesar muchos sitios e interrogar a muchos sacerdotes y monjes antes de recibir una respuesta espiritual que lo tranquilizase. El peregrino, ansioso de practicar la "oración continua mística del corazón" y entender su sentido, encontró, por fin, a un obispo que se burlaba abiertamente de su búsqueda espiritual. Siendo un fenómeno general, también hoy en la Ortodoxia, podemos encontrar fieles y eclesiásticos que padecen el mal presente, es decir, que las personas no se ofrecen totalmente a Cristo, si no que prefieren vivirlo formalmente, asumiendo como modo de ser el mundano, la gloria del mundo presente, no las promesas del Evangelio. Admitir esto no debe de extrañamos, al contrario, pienso que nos señala el cambio de dirección. Sólo admitiendo la enfermedad se puede comenzar la curación. El problema para todos los cristianos, en general, no está tanto en tener problemas en la Iglesia, males que derivan siempre de un excesivo atractivo por el mundo, si no en no saberlos reconocer y en no triunfar para no admitidos. Por otra parte se olvida lo que dice San Juan Crisóstomo: que la Iglesia es un Hospital, el único hospital que tiene los medios de curación y del cual los enfermos salen curados. Cristo mismo es el gran Médico de todas las enfermedades corporales y espirituales. Cristo quería ser puesto por encima de todo, incluso de nuestros padres que son las personas más queridas por nosotros (cfr. Mt 10, 37). ¿Que diría si viera a nuestros fieles y sacerdotes encadenados al mundo y amantes de ello? Seguramente diría lo mismo que dijo al siervo temeroso, el cual, recibiendo un talento, en lugar de multiplicarlo, lo enterró por miedo al amo (cfr. Mt 25,26).

Cuanto he descrito hasta ahora es, sin embargo, parcial. Para tratar de comprender el mundo ortodoxo y su modo de reaccionar contra las crisis, es necesario, exponer algo muy importante. El mundo ortodoxo se caracteriza por mantener el concepto de "Tradición" (Παράδοσις), entendiendo por" Tradición" una vida evangélica que se trasmite desde los Apóstoles, con enseñanzas y obras, de generación en generación. Para estimular y contribuir en modo determinante esta transmisión están los testimonios de fe particulares, los hombres que, viviendo el radicalismo evangélico se convierten en una especie de evangelios vivientes: "oί πνευματικοί" los padres espirituales. Son ellos por los cuales el Apóstol Pablo escribiendo a su discípulo Timoteo, obispo de Éfeso,  lo exhorta para ser "τύπος" (modelo) de los fieles, es decir ejemplo viviente con su palabra, comportamiento, amor, fe y vida pura (cf. 1 Tim 4, 9-15). El padre espiritual puede ser un sacerdote, un monje, un laico o una laica, como ocurría también en Occidente en el Alto Medioevo. Es en una persona de este tipo que se conserva y se transmite el “ethos": el modo de ser de la Iglesia; un modo de ser que privilegia el aspecto carismático pero sin contraponerse al institucional.

Para ser más claro pondré un pequeño ejemplo. En un período de gran decadencia de la Iglesia Ortodoxa a causa del yugo otomano en el siglo XVIII, surge un gran padre espiritual, San Cosme de Etolia. Nacido en 1714 tras haber vivido muchos años como monje en el Monte Athos, quedó consternado por la falta de conocimiento del Evangelio entre los cristianos Ortodoxos. Obtuvo del Patriarca Ecuménico de Constantinopla Serafín II la bendición para una predicación itinerante que correspondía al área de la actual Grecia Occidental y Albania del Sur, fundando escuelas y estimulando continuamente a los cristianos de entonces. Su auditorio no se componía sólo de cristianos, sino que también acudían musulmanes. Tuvo la fama de gran santidad y trabajó siempre con la bendición de los obispos locales y el permiso de las autoridades turcas. Sus predicaciones contra la deshonestidad lo hizo odioso a un grupo de hombres que lo denunciaron falsamente a los turcos. Estos lo ahorcaron y arrojaron su cuerpo en un rio albanés el 24 de agosto de 1779. Hasta hoy sus santas reliquias obran milagros. Este ejemplo de hombre carismático, que la Ortodoxia lo ha calificado "Isapóstol', es decir "igual a un Apóstol', ha sido como la levadura que ha hecho fermentar toda la pasta, según la cita evangélica. Su predicación no se movía a instancias puramente moralizadoras, sino que nacía de un gran amor, que el santo se nutría de Cristo, y de su deseo de ver a Cristo vivir en todos los hombres. Estas personas son de una importancia fundamental para el mundo ortodoxo sobrepuesto muchas veces a decadencias y crisis como todas las realidades humanas. Estos son auténticos guías porque relacionan el mundo presente con el mundo futuro; son auténticas ventanas abiertas al Paraíso, como muchos notaban viendo, por ejemplo, la cara luminosa de San Serafín de Sarov (1759-1853), el cual, sólo a los sesenta y seis años, tras haber pasado la vida en el monasterio y en el desierto, salió definitivamente de la soledad para acoger y aconsejar a quien lo deseaba. San Serafín de Sarov es la corona de una serie de grandes padres espirituales, los cuales desde finales del siglo XVIII hasta comienzos del siglo XX eran el único refugio, apoyo y consuelo de un pueblo que vivía en un estado y una sociedad en decadencia, cosa que reflejó magistralmente en sus libros el famoso escritor Feodor Dostoievski.

Lo que representan estos hombres espirituales no es tanto un modo convincente de explicar el Evangelio, cuanto una percepción de la realidad futura. A veces un hombre espiritual dice pocas cosas o es de una cultura elemental, como lo era el Venerable Paisios del Monte Athos (1924-1994), pero, sin embargo, capaz de infundir una fuerza tal de iluminar de un modo muy profundo, de impresionar y convertir los corazones de los hombres. Personajes totalmente paradójicos y para nosotros extraños eran los "locos de Dios" en la Rusia precedente a la Revolución Bolchevique. Estos últimos representan el trastorno de toda nuestra lógica y de toda tentación por nuestra parte de hacer lógico el Evangelio desde el momento que el amor hacia Dios puede exigir también decisiones verdaderamente poco lógicas para la mentalidad mundana. Por este motivo, para nosotros los ortodoxos, la verdadera crisis nace cuando faltan o no tenemos contacto con estas personalidades que se sumergen en la “alógica lógica” espiritual y en la vida divina (théosis). La crisis nace, antes que nada, a nivel del espíritu porque ya no tiene fuentes en que beber, de los atentos intérpretes de la vida espiritual, no a nivel de la razón. Por ello, las observaciones, incluso interesantes, que en su tiempo hacía Simone Weil sobre la crisis del Cristianismo, incapaz de responder a las instancias de la razón, no representan para nosotros los Ortodoxos, el verdadero nudo del problema. Esta famosa hebrea, política francesa, convertida al Cristianismo notaba que el Cristianismo Occidental estaba expuesto a una crisis porque, por ejemplo, la mentalidad científica terminaba prevaleciendo sobre la mentalidad cristiana, las razones de la ciencia tenían la primacía sobre las de la fe. El cristiano permanecía, como tal, sólo una hora a la semana, cuando acudía a Misa y para el resto del tiempo estaba dominado por la mentalidad científica. (Ver Simone Weil, "L’enracinement. Prelude a une declaration des devoirs envers l’être humaine", Paris, Gallimard, 1949, p. 212).

La Iglesia Ortodoxa se basa en un fuerte concepto de "Tradición". Por ello cuando viene a menos uno de sus elementos más fundamentales, el hombre carismático, nace el verdadero problema, la verdadera crisis. En el hombre carismático existe una compenetración real entre el Paraíso y este mundo y esto tiene infinitas consecuencias prácticas, pudiendo dar una respuesta a todos los problemas, incluidos los ambientales y ecológicos. No es extraño que la Ortodoxia, con su Primado el Patriarca Ecuménico Bartolomé 1, tan sensible a los problemas de orden ecológico, se apreste en proponer una respuesta frente a los problemas y los desastres ambientales, haciendo observar la experiencia de los hombres carismáticos ortodoxos.

El hombre carismático no tiene una comprensión individualista, ni moralizadora, ni legal del Cristianismo, sino que está animado por un profundo "eros" divino por todo el mundo. En el momento en que faltan personalidades de este tipo se cierra una ventana de comunicación con el Paraíso y nos quedamos solos, iluminados únicamente por nuestra razón humana. Sin un estímulo realmente eficaz solo nos podemos agarrar a nosotros mismos y la Iglesia entra en crisis porque se instauran formas puramente individualistas, moralistas y legalista-religiosas que vacían de sentido el mismo Cristianismo y alejan las personas de la Iglesia (Ver las observaciones afiladas del Prof. Christos Yannarás en su libro: "Virita e Unita della Chiesa", Servitium, Sotto il Monte 1997).

Ciertamente, la crisis en el mundo ortodoxo, viene dada; también en sus recientes vicisitudes históricas y sociales, por el hecho de dar más importancia a una presunta redención económica que a la redención de Cristo, creer más en nosotros mismos que en la experiencia de la Iglesia. Pero, fundamentalmente, esta crisis se da por el hecho que en nuestra época comienzan a ser menos los grandes espirituales que había hace algún decenio. Cristo, para tocamos necesita de la contribución de los hombres y de hombres especiales. Dios para salvar la carne humana necesita otra carne humana redimida, porque la fuerza divina se vehicula en el canal de la humanidad: "Caro salutis cardo", la carne es un camino para la salvación, decía en su tiempo el latino Tertuliano (Tertuliano, "Sobre la Resurrección de los muertos", VVV, 6-7).

Sin un canal de conducción las reservas de agua se acaban poco a poco. Análogamente, sin hombres espirituales las personas siempre se secan más en el espíritu y colocan las cosas espirituales en el mundo de los mitos o en la pura fábula. Así la verdadera razón de la actual crisis, que comienza a sentirse también en el mundo ortodoxo, es la falta de santos, de hombres que participan de la Luz Divina del único y verdadero Santo: Jesucristo. La crisis, para nosotros los Ortodoxos, no se supera tanto con una mejor organización, una mejor comprensión cultural del mundo actual, una manera mundana de atraer o seducir a las personas. Se supera creando, antes que nada, las condiciones para que nuevos santos puedan aparecer en la tierra.