jueves, 11 de agosto de 2016

Biblias Mesiánicas: Versión Israelita Nazarena

Biblias Mesiánicas: novedosas, heterodoxas y malas traducciones. Una análisis de la Versión Israelita Nazarena

Todo cristiano interesado en la Biblia tiene, en su biblioteca física por lo menos dos o tres versiones de la sagrada escritura. Hoy en día, además contamos con herramientas informáticas que nos permiten atesorar en nuestra computadora cientos de versiones diferentes. Una de esas herramientas es el software E-Sword, que recomiendo descargar.

Una de las versiones que tengo en mi biblioteca, tanto en papel como digital es el Brit Jadashá (Nuevo Pacto), editado en Buenos Aires en 1977 y preparado por el presbítero Luis Guillermo Brasesco. El volumen es interesante y en realidad, se trata de una traducción del texto griego al hebreo moderno. Lo compré como una curiosidad en una mesa de saldos por $38 y hace muy poco lo vi en Mercado libre a $1.800 (unos u$d 129 ¡Una verdadera inversión!). Pero en los últimos años, han aparecido docenas de versiones hebreas del Nuevo Testamento, supuestamente traducidas de manuscritos hebreos por, hasta ahora, desconocidos eruditos.

La primera vez que leí al respecto fue en el 2003 y se trataba de una traducción del manuscrito Du Tillet, una versión medioeval del Evangelio según San Mateo, realizada por el Dr. James Scott Trimm. Posteriormente, hacia el 2005 me llegó (siendo estudiante en la Universidad) una traducción de Yosef Aharoni. Como yo tenía el texto en inglés hice una comparación entre el texto en inglés y el español y encontré algunas diferencias. No obstante, como no tenía el manuscrito hebreo Du Tillet (ni una transcripción) no podía avanzar demasiado. A partir de aquel momento comencé a investigar más y encontré que esta fiebre por las versiones hebreas del Nuevo Testamento estaban hermanadas con el movimiento de “Judíos mesiánicos”, es decir, congregaciones de origen protestante, dónde se visten como judíos y simulan ser judíos que creen en Jesús.[1]

Mi intención ahora es realizar una serie de análisis de algunas versiones “mesiánicas”. En este artículo sólo trataremos la “Versión Israelita Mesiánica”, preparada por José Álvarez/Yosef.

Sobre el “traductor” y el contexto de producción
José Alvarez posee el título de moreh, es decir, maestro, otorgado, no por un seminario rabínico judío, sino por una institución mesiánica. Por lo que sabemos según su blog, originalmente era un Adventista del Séptimo Día que dejó esa iglesia. Se graduó de Bachillerato en Teología en el año 1965, en el Colegio de las Antillas y allí, según él, estudio griego koiné. El griego es un idioma obligatorio para cualesquier persona que estudie teología, no obstante, hay una gran diferencia entre “entender griego” y “dominar el griego”. Según lo que pude apreciar del trabajo de J. Álvarez, su pericia en el griego es muy mala, como se aprecia en la “traducción” de Juan 1, exactamente con los mismos errores que cometen los Testigos de Jehová. También nos dice que tiene una maestría en psicología clínica y que posteriormente, se dedicó al estudio autodidácta del hebreo. Aclara que lo hizo con la ayuda de judíos de varias sinagogas, pero no de manera sistemática ni contó con un profesor. En 1972 inició la publicación de La Senda Antigua, que ahora se publica en Internet y desde entonces ha trabajado en el judaísmo mesiánico y el “movimiento de restauración del nombre sagrado”.

Según su propia página “su obra cumbre es una edición de las Escrituras Sagradas de Israel, llamada Versión Israelita Nazarena (VIN)”. Sin embargo, el mismo ha declarado:

No se considera perito en los idiomas bíblicos, por lo tanto su obra se describe como una edición especial basada en las mejores traducciones judías y cristianas, cotejada fielmente con los textos hebreos y griegos. Pero las correcciones y mejoras que se han hecho sobre las versiones tradicionales son innumerables y de gran importancia para los estudiantes de las Escrituras Hebreas.

Esto suena cuando menos contradictorio, porque cualesquier persona con honestidad intelectual que decida ponerse a realizar un trabajo serio sobre la Sagrada Escritura, llámese traducción o por lo menos edición, tiene que tener un competente conocimiento sobre hebreo y griego, además de un excelente dominio sobre el idioma al cual piensa volcar la traducción. En efecto, un trabajo de traducción no es algo sencillo, menos aún de la Biblia. Y ningún estudiante de las Sagradas Escrituras puede dejar de mirar con desconfianza una versión cuyo principal autor es… alguien que ha demostrado importantes falencias en un griego tan elemental como el de Juan 1.

¿Qué fuentes utilizó José Álvarez?
Cuando tengo ante mi una Biblia de estudio me gusta saber que manuscritos fueron empleados. Aún cuando se trate de manuscritos problemáticos, creo que tengo derecho como cualesquier estudiante de la Escritura, a saber cuales fueron las fuentes que emplearon los traductores. No basta decir “se utilizaron los manuscritos hebreos” o “esta versión fue producida siguiendo el texto masorético”, porque uno puede preguntar, con toda sinceridad y sin ofender a nadie: “¿pero qué versión del masorético?” o mejor “¿Cuáles manuscritos hebreos? ¿Con qué manuscritos los cotejó? ¿Cuál fue el criterio de selección?”

Daré un ejemplo de una versión de la Biblia que ha sido muy criticada, especialmente por grupos protestantes: la Nueva Versión Internacional. Esta edición parte, para el Nuevo Testamento, no del Textus Receptus como la Reina Valera[2], sino del Texto Crítico[3]. Además, esta versión tiene entre sus notas referencias al Textus Receptus, la Peshitta y el Texto Mayoritario para el Nuevo Testamento (entre otras), y para el Antiguo, señala las discrepancias entre diferentes ediciones del Masorético (en primer lugar la Biblia Hebraica Stuttgartensia), los Rollos de Mar Muerto, el Pentateuco Samaritano, el Aquila, el Symmachus, la Vulgata Latina, la Peshitta, etc. Uno lamenta que no haya referencias adecuadas a la Septuaginta, y eso quizás es una de las principales razones por las cuales la Versión de Nácar-Colunga aventaja a la NVI.

Pero volviendo: en la NVI, al igual que la Reina Valera Gómez o en la Biblia de Jerusalén tenemos referencias a qué fuentes se emplearon para hacer la traducción. En cambio, en la Versión Israelita Mesiánica no tenemos ninguna información, salvo ciertas referencias imprecisas. Así sabemos que:

Para el Antiguo Testamento se recurrió a los manuscritos hebreos originales. Me gustaría saber dónde se encuentran, porque hasta ahora es conocido que sólo tenemos copias antiguas y ninguna completa e intacta.

Para el Nuevo Testamento se recurrió:
1.       Mateo Hebreo du Tillet de Yosef Aharoni, que es una mala traducción del texto de James Scott Trimm.
2.       Para el resto se recurrió a versiones hebreas (Esto es falso, esas versiones no existen) o se volcó del griego al hebreo para recuperar el sentido original (no tiene sentido, además viola cualesquier regla de filología)

Bueno, yo me tomé el trabajo con el software E-Sword y empecé a comparar versículos entre varias versiones. Tomé varias ediciones de la Biblia y las cotejé con la edición de Álvarez y mis resultados son los siguientes:

a) El Antiguo Testamento es la Reina Valera Actualizada corregida con la Versión del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras. Se remplazan todos los nombres por sus equivalentes hebreos y el hombre de Dios por el tetragrama. Se eliminan las referencias a la Unidad Compuesta de la Divinidad.
b) Para el Nuevo Testamento:
1.       El Mateo Du Tillet… mantengo la misma observación.
2.  Marcos, Juan, 1 y 2 a Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, son la Reina Valera Actualizada, edición 1989, corregida con fragmentos de la Versión del Nuevo Mundo, de los Testigos de Jehová.
3.   Lucas, Hebreos, Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 de Juan, Judas, y Apocalipsis son la Versión Moderna de Enrique Pratt, con un lenguaje modernizado, ya que la versión es de 1893.
4.       Filemón es una amalgama entre la Traducción del Nuevo Mundo (Testigos de Jehová con la la RVA.

Características de la VIN
Salvando el hecho de que, como versión es descartable, hay algunas cosas que merecen ser puntualizadas luego de un análisis del texto que presenta Jose Álvarez:

El texto se caracteriza por volcar a la versión hebrea todos los nombres propios. Mi pregunta es ¿Esto ayuda al estudio o en todo caso lo entorpece? No hay una tabla de conversión ni notas de traducción, ni tampoco referencias a qué forma del nombre se eligió y cual no, por ejemplo para Josué y Jesús se emplea la misma, cuando en realidad, en las versiones rabínicas y siríacas Jesús es nombrado Yashua y no Yahoshúa. Tampoco explica el autor porqué olvidó la versión hebrea de Arquelao, o por lo menos una transliteración hebrea de ארקילאוס.

 La versión es fuertemente anti-trinitaria.

 Por ejemplo, en Isaías 9:6, profecía mesiánica que pone en problemas a los judíos, vuelva El-Gibor como “Héroe” cuando en realidad dice “Dios Fuerte”. Curiosamente en el mismo libro, 10: 21 traduce “Elohim Fuerte”. No tiene coherencia.

Niega deliberadamente la divinidad de Jesucristo:
a.      toda lengua confiese que Yahoshúa el Mashíaj es soberano, para gloria de Yahweh el Padre. (Filipenses 2:11 VIN)
Esto no es lo que aparece en ninguno de los manuscritos originales, que dice:
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre
Como ya hemos demostrado en nuestro estudio de los testigos de Jehová, el Señor Jesucristo es el mismo Jehová del Antiguo Testamento y decir que el Padre sólo es Jehova es un error muy grave, no sólo doctrinal, sino filológico.
b.      si confiesas con tu boca que Yahoshúa es el Maestro (Romanos 10: 9)
Es otra mala traducción y con una pésima intención. El original dice que Jesucristo es el Kurios, es decir, el Señor. El término Kurios se aplica a la Divinidad y es como en griego se volcó el nombre de Yahve. ¿Esto es algo que ignora Álvarez o que sólo se puede atribuir a una “corrección” anti-trinitaria?

Conclusiones
El análisis de la Versión Israelita Nazarena demuestra, de manera contundente que se trata de una versión que ni constituye una traducción, ni tampoco una edición seria de las Sagradas Escrituras, antes bien, se trata de una paráfrasis caprichosa y anti-trinitaria, basada en versiones ecléticas al punto que tampoco queda en claro cuál fue el criterio que se empleó para la selección de esas versiones.

El señor José Álvarez demuestra no tener ninguna pericia, ni en griego, ni en hebreo ni en arameo, ya que no sólo traduce mal textos sencillos hasta para un estudiante de primer nivel de griego (como Juan 1: 1), sino que además recurre a ediciones conocidamente adulteradas, como la de los Testigos de Jehová, que se caracterizan por un rechazo pleno en el mundo académico.

Finalmente, cabe destacar que esta versión tiene como único fin el de promover las visiones teológicas erradas y doctrinalmente anticristianas del señor Álvarez. Un negocio editorial tan poco afortunado como el “ministerio” de este desafortunado editor.





[1] Muchas veces lo dije en otros artículos y como soy el administrador del blog y principal autor no puedo sino decir: en un estudio posterior trataré el tema de los judíos mesiánicos.
[2] El Textus Receptus fue una edición del Nuevo Testamento en griego que realizó Erasmo de Rotterdam. Para ello consultó los manuscritos más antiguos que tuvo a su alcance unos nueve manuscritos griegos, cuya antigüedad llegaba al siglo X. Es de notar que se trata de un texto eclético y que Erasmo introdujo numerosas revisiones y correcciones en las cinco ediciones que publicó durante su vida. La primera salió de la imprenta en 1512 y la última en 1535. Posteriormente Stephanus corrigió la edición de Erasmo en cuatro oportunidades, para lo que se sirvió de la Políglota Complutense y de 15 manuscritos griegos, entre 1549 y 1551. Por su parte, Teodoro Beza realizó nueve ediciones del Textus Receptus entre 1565 y 1604.
Cuando usted se encuentre con un protestante fundamentalista que le diga que el Textus Receptus es “inspirado”, pregúntele qué edición de todas. Si le contesta que sólo la de Erasmo, puede usted decirle que la King James no esta basada en la de Erasmo, como tampoco la Reina Valera se basa totalmente en él, sino en una amalgaba entre la edición de 1522, la de Stephanus de 1550 y la políglota Complutense.
[3] El Texto Crítico es una composición eclética del Nuevo Testamento basada en los documentos más antiguos de los que se tiene conocimiento. Se conoce como Nestle Aland Novum Testamentum Graece

1 comentario:

  1. Interesante análisis,creo que en el prólogo los traductores deberían detallar lo más que le fuera posible información referente a la versión de la Escritura que vierten al habla española. Y contar con las necesarias notas a pie de página referentes a cierta dificultad que se le presenten con los textos que traducen, he visto esto en la Cantera-Iglesias, Bover Cantera, Nácar-Colunga, Biblia de Jerusalén y Biblia textual. Sin embargo, hay una gran cantidad de versiones donde sucede lo que comenta «no tenemos ninguna información, salvo ciertas referencias imprecisas».

    ResponderEliminar

Muchas gracias por dejar tu mensaje. Si el mismo contiene insultos o groserías, será eliminado.
Benedicamus Domino!