viernes, 30 de diciembre de 2016

¿No tienen miedo?

No tienen miedo ¿En serio?
Reflexiones sobre un gallardo artículo de Católicos Alerta

Hace muy poquito, el sitio Católicos Alerta re-publicó un artículo en el cual se enfatizó la naturaleza persecutoria del actual sistema mundial, pero aclaraba que ellos (el escritor del artículo y la gente del sitio) no tenían miedo.
La parte más interesante del artículo dice:

Si nos van a matar, QUE NOS MATEN.Si nos van a encarcelar, QUE VENGAN A ARRESTARNOS.Si nos van a exiliar, TENEMOS LA MALETA HECHA PARA PARTIR, Y NUESTRA PATRIA ES EL CIELO.Si nos excluyen de la sociedad, NUNCA QUISIMOS SER SUS BORREGOS.Si nos van a difamar, NO NOS IMPORTA NI MUCHO NI POCO LO QUE PIENSEN DE NOSOTROS.Pueden hacer lo que quieran, pero...LA PERSECUCIÓN DEMUESTRA QUE TENEMOS RAZÓN, Y QUE ELLOS SON UNOS COBARDES.

Siempre me sorprendió como en los ámbitos “tradicionalistas” se hace esta gala de la hombría y la valentía de quienes realizan estas proclamas.
Es cierto lo que dice el artículo: seremos perseguidos, seremos asesinados, nos arrastrarán a la cárcel, deberemos huir, se nos prohibirá incluso comprar y vender… pero todo esto aparece en el Apocalipsis, y los cristianos lo sabemos muy bien y desde hace casi dos milenios. Basta únicamente con leer los capítulos 12, 13 y 14 del Apocalipsis para tener una idea de lo que ocurre en estos tiempos, que son los últimos tiempos.
No obstante, quisiera hacer una breve pregunta a estas valientes personas.

Si no temen que se los maten ¿Por qué razones se ocultan?
Si no temen que los encarcelen ¿Por que en lugar de publicar con sus nombres recurren a los pseudónimos?
Si no temen al exilio y creen que su verdadera patria es el cielo ¿Por qué siguen aferrados a un chauvinismo inútil y falaz, reivindicando hombres que, diciéndose católicos violaban los mandamientos y comulgaban con la masonería, el sionismo y luego la Iglesia Conciliar?
Si ellos no temen ser excluidos de la sociedad ¿Por qué tienen cinco o seis cuentas de correo, tres o cuatro perfiles de facebook y van eligiendo que publicar en cada uno de ellos?
Si no temen a ser difamados ¿Por qué los valientes uniformados que militan en el tradicionalismo prefieren cambiar nombres y apellidos?

La persecución no siempre demuestra que alguien tiene la razón, Basta mirar a la historia. Los luteranos y calvinistas persiguieron a los anabautistas y no por ello, estos últimos tenían la razón. Calvino se procuró la muerte de Servet y no por ello éste último es un mártir de la fe.
Lo que demuestra que estamos en la verdad es nuestro apego a la Doctrina de Cristo Jesús, lo que demuestra que estamos en el camino es que lo seguimos a él.

¿Está bien temer por nuestras vidas? ¡Qué lo digan los que ocultan su nombre!

Vayamos a Apocalipsis 12: 13-17 para ver quienes serán los que sufran la tribulación:

Cuando el dragón se vio precipitado en la tierra, se dio a perseguir a la mujer que había parido al Hijo varón. Pero friéronle dadas a la mujer dos alas de águila grande, para que volase al desierto, a su lugar, donde es alimentada por un tiempo y dos tiempos y medio tiempo, lejos de la vista de la serpiente. La serpiente arrojó de su boca, detrás de la mujer, como un río de agua para hacer que el río la arrastrase. Pero la tierra vino en ayuda de la mujer, y abrió la tierra su boca, y se tragó el río que el dragón había arrojado de su boca.
Se enfureció el dragón contra la mujer, y fuese a hacer la guerra contra el resto de su descendencia, contra los que guardan los preceptos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.

¿Contra quienes hizo guerra el Dragón? No contra los nacionalistas que van a las misas nuevas con tal de que pongan la bandera argentina. Ni tampoco contra los que buscan algún acuerdo con Roma a cualesquier precio… ni tampoco contra aquellos que se dicen tradicionalistas porque tienen a su alcance la Misa Tridentina, pero en su vida estudiaron la Doctrina Cristiana, en su vida leyeron una página de la Biblia ni muestran amor por quienes no están en la Verdad.
No, el Dragón hizo guerra contra “los que guardan los preceptos de Dios y tienen el testimonio de Jesús”. El griego dice εντολας, mandamientos, y es muy interesante notar que en Apocalipsis 14: 12 se vuelve a repetir la frase ¿Pero en qué contexto? En el contexto del mensaje de los tres ángeles. Veamos Apocalipsis 14: 6-12

Vi otro ángel que volaba por medio del cielo y tenía un evangelio eterno para pregonarlo a los moradores de la tierra y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a grandes voces: Temed a Dios y dadle gloría, porque llegó la hora de su juicio, y adorad al que ha hecho el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Un segundo ángel siguió, diciendo: Cayó, cayó Babilonia la grande, que a todas las naciones dio a beber del vino del furor de su fornicación.
Un tercer ángel los siguió, diciendo con voz fuerte: Si alguno adora la Bestia y su imagen y recibe su marca en la frente o en la mano, éste beberá del vino del furor de Dios, que ha sido derramado sin mezcla en la copa de su ira, y será atormentado con el fuego y el azufre delante de los santos ángeles y delante del Cordero, y el humo de su tormento subirá por los siglos de los siglos, y no tendrán reposo día y noche aquellos que adoren a la Bestia y a su imagen y los que reciban la marca de su nombre.
Aquí está la paciencia de los santos, aquellos que guardan los preceptos de Dios y la fe de Jesús.

El Evangelio Eterno es el evangelio que se predicó siempre, que existe desde el comienzo. Es aquella verdad indestructible que los patriarcas, profetas, apóstoles y discípulos del Señor han predicado desde siempre: “Temed a Dios y dadle gloría, porque llegó la hora de su juicio, y adorad al que ha hecho el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Nos dice que debemos adorar al Creador, no a las criaturas… ni a las obras de Dios, como los animales, ni tampoco a las obras de nuestras manos… y no me refiero con esto a las esculturas, a los ídolos de los falsos dioses, o al falso culto que le rinden algunos católicos ignorantes a los santos que están en la gloria. Me refiero a aquellas cosas que tenemos ante nuestros ojos: el dinero, los bienes materiales, la fama, la capilla que levantamos, el uniforme, el trabajo, el estado… si, también el Estado es adorado por muchos que se dicen católicos y lo adoran antes que a Dios. 

El segundo ángel proclama la caída de este sistema de cosas… del nuevo orden mundial que, perdonen, no es ya tan nuevo, sino que está bien instalado, aunque aún falta para que llegue a su cenit. Ese sistema es Babilonia, la Gran Ramera y “todas las naciones” fornicaron con Babilonia. Todas, ninguna es la excepción. Todos los gobiernos han comulgado de esas manos, pero no desde hace treinta años… no, desde mitad del siglo XX y mucho antes también.

El Tercer Ángel es el que nos advierte, o adoramos al Creador, o nos Rendimos a Babilonia, o nos aferramos a las creaciones de los hombres, o fijamos la vista en Dios, el Creador y en la Verdadera Patria que es el Cielo.

El mensaje del Apocalipsis es un mensaje de consolación en medio de la persecución que vivimos, pero que será mucho peor. Quienes escriben como el texto que mencionábamos al comienzo, parecen Pedro en la última cena: dicen que ellos irán a luchar, pero no saben cuál es su estado real. Veamos Mateo 26: 31-46

Entonces les dijo Jesús: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche, porque escrito está: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas de la manada. Pero después de resucitado os precederé a Galilea.
Tomó Pedro la palabra y dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo jamás me escandalizaré.
Respondióle Jesús: En verdad te digo que esta misma noche me negarás tres veces.Díjole Pedro: Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Y lo mismo decían todos los discípulos.
Entonces vino Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo: Sentaos aquí mientras yo voy allá a orar. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse. Entonces les dijo: Triste está mi alma hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo.
Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres tú. Y viniendo a los discípulos, los encontró dormidos, y dijo a Pedro: ¿De modo que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para no caer en la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es flaca. De nuevo, por segunda vez, fue a orar, diciendo: Padre mío, si esto no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Y volviendo otra vez, los encontró dormidos; tenían los ojos cargados.
Dejándolos, de nuevo se fue a orar por tercera vez, diciendo aún las mismas palabras. Luego vino a los discípulos y les dijo: Dormid ya y descansad, que se acerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; ya llega el que va a entregarme.


Los que dijeron que lucharían, que no caerían en el escándalo fueron los primeros en quedarse dormidos. No pudieron velar con el Señor que tenía miedo, y si Jesucristo tuvo miedo en la noche en la cual sería entregado ¿Por qué hemos de negar que nosotros también tememos a la Tribulación? Nosotros sabemos que “no nos destina Dios a la ira, sino a la salvación por nuestro Señor Jesucristo” (I Tes 5: 9), pero también que no nos ahorraremos la Tribulación, por eso debemos hincarnos de rodillas y pedir al Señor la “paciencia de los Santos”: guardar los mandamientos de Dios y tener la fe de Jesús. 
Cuando hagamos los propósitos para el año 2017, no olvidemos pedirle al Señor tener la fuerza y la paciencia necesaria para poder "dar razón de nuestra esperanza” (I Pe 3: 15)



sábado, 24 de diciembre de 2016

Feliz navidad

FELIZ NAVIDAD



El Señor los bendiga 
muy especialmente en este día


La concepción de Jesucristo fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes de que conviviesen, se halló haber concebido María del Espíritu Santo. José, su esposo, siendo justo, no quiso denunciarla y resolvió repudiarla en secreto. Mientras reflexionaba sobre esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: “He aquí que la virgen concebirá y parirá un hijo, Y le pondrá por nombre Emmanuel, Que quiere decir “Dios con nosotros.” Al despertar José de su sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, recibiendo a su esposa. Y sin haberla conocido dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús. 

jueves, 22 de diciembre de 2016

Poema de navidad perdido de Tolkien

El siguiente poema del genial J.R.R. Tolkien fue publicado en 1936 en la revista Annual of Our Lady's School, Abingdon y luego estuvo perdido hasta hace muy poco tiempo, cuando un grupo d
e investigadores se topó con este hermoso poema que a continuación transcribimos en Sursum Corda.

Si desea ver la noticia y el artículo original, puede hacer click aquí.


Grim was the world and grey last night:
The moon and stars were fled,
The hall was dark without song or light,
The fires were fallen dead.
The wind in the trees was like to the sea,
And over the mountains’ teeth
It whistled bitter-cold and free,
As a sword leapt from its sheath.
The lord of snows upreared his head;
His mantle long and pale
Upon the bitter blast was spread
And hung o’er hill and dale.
The world was blind, the boughs were bent,
All ways and paths were wild:
Then the veil of cloud apart was rent,
And here was born a Child.
The ancient dome of heaven sheer
Was pricked with distant light;
A star came shining white and clear
Alone above the night.
In the dale of dark in that hour of birth
One voice on a sudden sang:
Then all the bells in Heaven and Earth
Together at midnight rang.
Mary sang in this world below:
They heard her song arise
O’er mist and over mountain snow
To the walls of Paradise,
And the tongue of many bells was stirred
in Heaven’s towers to ring
When the voice of mortal maid was heard,
That was mother of Heaven’s King.
Glad is the world and fair this night
With stars about its head,
And the hall is filled with laughter and light,
And fires are burning red.
The bells of Paradise now ring
With bells of Christendom,
And Gloria, Gloria we will sing
That God on earth is come.


martes, 20 de diciembre de 2016

San Basilio el Grande: Servir a Cristo

Servir a Cristo. San Basilio el Grande
Remitido gentilmente por un sacerdote católico de rito oriental


Todos los que cumplen cualquier servicio al hermano, tendrán que hacerlo con todo fervor por todos, como si lo hicieran no a las personas, sino al mismo Cristo, que con gran misericordia recibe para sí todo lo que hacemos a las personas ofrecidas a El. Por esto El prometió el Reino celestial: Entonces el Rey dirá a los de su derecha: "vengan benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo.

Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era un extraño, y me hospedaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y fueron a verme". Entonces le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos; sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo fuiste un extraño y te hospedamos, o estuviste desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron" (Mt. 25:34-40).

Pues entonces reciben el premio por su celo aquellos que responsablemente cumplen sus obligaciones; y así el juicio eterno exigirá más a los indiferentes o a aquellos que con poca diligencia y actividad han cumplido el servicio para ser dignos del nombre de hermano de Cristo, según las palabras: "El que cumple la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Mt. 12:50).

¿Con qué disponibilidad tenemos que servir a nuestro hermano? Tenemos que servirle de tal manera como si sirviéramos al mismo Dios, que dijo: "Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron" (Mt. 25:40)

domingo, 18 de diciembre de 2016

Santa Hildegarda de Bingen y la ciencia medieval

Santa Hildegarda de Bingen y la ciencia medieval
Conferencia


Es un placer para mi informarles que la Fundación Tridentina por los Valores Clásicos, presidida por el Licenciado Eduardo Llorente, está organizando la última conferencia de este año. El título de la misma será "Santa Hildegarda de Bingen y la ciencia medieval" y estará a cargo de Marcelo Inbrogno.


La misma se realizará el día lunes 19 de diciembre a las 19 horas en Ayacucho 1556, Salón de usos múltiples. Al finalizar la misma se procederá a un brindis para despedir el año.

Las conferencias son absolutamente gratuitas y la entrada es totalmente libre, no obstante, creemos, desde Sursum Corda que es necesario dar nuestro apoyo y sostén económico a este tipo de eventos. Si usted desea colaborar con una pequeña donación puede hacerlo vía depósito bancario con los siguientes datos:




BANCO ITAU ARGENTINA S. A
Cuenta en pesos argentinos N° 32847121005
CBU 2590059210328471210054 
CUIT 30-71417346-0 
A nombre de: Fundación Tridentina por los valores clásicos 

jueves, 15 de diciembre de 2016

Obligados a predicar la Verdad

Obligados a predicar la verdad. Respuesta del magisterio a un ignorante pseudo -"nacionalista católico"


Hace unas semanas tuve un enfrentamiento en Facebook con un tradicionalista que también es un "nacionalista católico". Lamentablemente, como ya me ha ocurrido muchísimas veces, pensé que podía mantener un intercambio intelectual, pensé que cuando uno realiza un planteo bíblico, la otra persona debe también contestar basándose en las fuentes de la revelación cristiana: la Biblia y la Tradición.

Lamentablemente, esta persona no lo hizo, sino que dio un triple triste espectáculo: de agresividad, de ignorancia bíblica y de falta de comprensión de la actual situación apocaliptica que estamos viviendo. En síntesis esa persona me acusó, entre otras cosas, de lo siguiente:


  • De no ser un verdadero nacionalista argentino. Yo le expliqué que nuestra verdadera Patria es el Cielo (Filipenses 3: 20-21) y que el estado-nación moderno en realidad es enemigo de la patria.
  • De no ser un verdadero católico por adherir al libre examen protestante. Traté de explicarle que yo no adhiero al libre examen, sino que soy un frecuente lector de la Sagrada Escritura y que leer la Biblia no lo convierte a uno en un hereje. Al contrario, no leer las Escrituras debilita la fe, anula el conocimiento y lo dejan a merced de cualesquier secta (protestante, modernista o tradicionalista).
  • De ser un puritano hereje. Imagino que se debía a mi insistencia a que me contestara con la Biblia sobre cuál es nuestra patria y sobre todo, cuál es nuestra lucha en el estado actual del mundo.
  • De sostener que toda la doctrina católica se puede demostrar con la Biblia. Esto es cierto. Existen dos fuentes de revelación: la Escritura y la Tradición.
  • No someterme al Magisterio, el cual igualaba a la Tradición. Es un error muy frecuente entre los tradicionalistas que no han leído teología ni historia de la Iglesia. La Tradición son aquellas verdades de fe que fueron transmitidas oralmente de generación en generación, desde los Apóstoles hasta nuestros días. El magisterio de la Iglesia es la enseñanza infalible de los Pontífices, que es infalible porque se apega a la tradición, no es en sí misma la Tradición, sino que se apega, se une, se liga a ella.
  • Mentiroso en cuanto a mi apostolado bíblico con los no-católicos, el cual además consideró inutil. Se ve que este tradicionalista no conoce ni siquiera el primer evangelio, sino conocería el pasaje de Mateo 28: 18-20: "Y, acercándose Jesús, les dijo: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del siglo.
  • Si tanto me gustaba la predicación, porqué no me hacía sacerdote. Como quien sostiene que la prédica y la defensa de la Fe Católica sólo corresponde al estado clerical.

Bueno, yo podría contestar con bastante extensión (y el magisterio en mano, no sólo la Sagrada Escritura) lo que sostuvo esta persona, podría incluso rebajarme a cuestiones personales, como él también lo hizo, verbigracia pidiéndole que de su nombre real, ya que yo, a quién el acusa de hereje mentiroso, puritano y protestante doy mi nombre y pongo mi cara e invierto mi tiempo y dinero, no sólo escribiendo pavadas en Facebook (desde dos perfiles con los nombres alterados) sobre la Patria, escondido tras el anonimato, sino que me muevo en el mundo real y doy estudios bíblicos, conferencias y charlas sobre la doctrina católica.

Pero bueno, no deseo ahondar en todo eso, sino responder al último punto, muy frecuente en ciertos tradicionalistas de teclado, anonimato y facebook, y es, MAGISTERIO EN MANO, la necesidad e importancia del apostolado de los seglares, para ello, les dejo este hermoso fragmento del Papa León XIII


Del apostolado de los seglares [Encíclica Sapientiae christianae, de 10 de enero de 1890]

...Y nadie objete que Jesucristo, conservador y vengador de la Iglesia, no necesita para nada de la ayuda de los hombres. Porque no por falta de fuerza, sino por la grandeza de su bondad, quiere Él que también de nuestra parte pongamos algún trabajo para obtener y alcanzar los frutos de la salvación que Él nos ha granjeado.

Lo primero que este deber nos exige es profesar abierta y constantemente la doctrina católica y, en cuanto cada uno pudiere, propagarla... A la verdad, el cargo de predicar, es decir, de enseñar toca por derecho divino a los maestros, que el Espíritu Santo puso por obispos para regir a la Iglesia de Dios [Act. 20,28] y señaladamente al Romano Pontífice, Vicario de Jesucristo, puesto con suprema potestad al frente de la Iglesia Universal, maestro de la fe y de las costumbres. Nadie piense, sin embargo, que se prohibe a los particulares poner alguna industria en este asunto, aquellos particularmente a quienes dió Dios facilidad de ingenio juntamente con celo de obrar el bien. Éstos, siempre que la ocasión lo pida, muy bien pueden no precisamente arrogarse oficio de maestros, sino repartir a los demás lo que ellos han recibido y ser como un eco de la voz de los maestros. Es más, la cooperación de los particulares hasta punto tal pareció oportuna y fructuosa a los Padres del Concilio Vaticano que juzgaron había a todo trance que reclamarla: "Por las entrañas de Jesucristo suplicamos a todos sus fieles..." [v. 1819]. Por lo demás acuérdense todos que pueden y deben sembrar la doctrina católica con la autoridad del ejemplo y predicarla con la constancia en profesarla. Entre los deberes, por ende, que nos ligan con Dios y con la Iglesia, hay que contar particularmente éste de que cada uno trabaje y se industrie cuanto pueda en propagar la verdad cristiana y rechazar los errores.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Texto para meditar

Paisios del Monte Athos: Así el hombre ayudó a si mismo y a sus compañeros
Remitido gentilmente por un sacerdote católico de rito oriental


Un musulmán, aquí en Tracia, habiendo leído en un día al Evangelio, se entusiasmó con la fe, en la que Jesucristo — es el Dios verdadero. De lo leído, él entendió solo tres cosas: que es necesario

1) amar a Dios y siempre orar a Él;
2) amar a su prójimo y
3) aguantar pacientemente todo lo que sucede en la vida.

Habiendo comprendido esto, se fue a bautizar. Desde ese día él trataba de guardar estas tres cosas que comprendió.

Jodzha y otros musulmanes, entre otros sus padres, — cuando vieron que él se hizo cristiano, le declararon la guerra y no lo dejaban en paz. Pero él, en la práctica cumplía las 3 cosas que había comprendido. Oraba a menudo a Dios, amaba a toda la gente y sufría todo sin protestar. Los musulmanes se extrañaban de su bondad y paciencia y también comenzaron a creer en Cristo y a bautizarse. Así el hombre ayudó a sí mismo y a sus compañeros.

Nosotros, sin embargo, no cumplimos lo que sabemos, sino seguimos llenando -nuestra alma con nuevos conocimientos, nos ofuscamos en tal forma, que ya apenas podemos ayudarnos a nosotros mismos, por haber aceptado pensamientos vanos.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Liturgia y Doctrina Católica

Seminario de Liturgia y Doctrina Católica

Me llegó un correo electrónico informándome sobre el próximo seminario sobre Liturgia Tradicional y Doctrina Católica, que se realizará en el año 2017 junto con la conferencia abierta que dictará el P. Fernando Altamira sobre las  falsas salidas (acuerdos con Roma y falsas resistencia) a la crisis que vivimos.



En el sitio Mater Inmaculata, cuyo enlace estamos incorporando a la lista de links recomendados los temas del seminario y sus ponentes: P. Ángel David Rubio, P. Fernando Altamira P. Ramiro Rivas, y D. Milenko Barnic.

El programa del seminario puede descargarse haciendo click aquí.

Quisiera agregar una sola cosa: sería muy bueno que estas conferencias se grabaran y estuvieran disponibles para ser distribuidas a todas las personas posibles.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Santa Hildegarda de Bingen y la ciencia medieval

Santa Hildegarda de Bingen y la ciencia medieval
Conferencia


Es un placer para mi informarles que la Fundación Tridentina por los Valores Clásicos, presidida por el Licenciado Eduardo Llorente, está organizando la última conferencia de este año. El título de la misma será "Santa Hildegarda de Bingen y la ciencia medieval" y estará a cargo de Marcelo Inbrogno.


La misma se realizará el día lunes 19 de diciembre a las 19 horas en Ayacucho 1556, Salón de usos múltiples. Al finalizar la misma se procederá a un brindis para despedir el año.

Las conferencias son absolutamente gratuitas y la entrada es totalmente libre, no obstante, creemos, desde Sursum Corda que es necesario dar nuestro apoyo y sostén económico a este tipo de eventos. Si usted desea colaborar con una pequeña donación puede hacerlo vía depósito bancario con los siguientes datos:




BANCO ITAU ARGENTINA S. A
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CBU 2590059210328471210054 
CUIT 30-71417346-0 
A nombre de: Fundación Tridentina por los valores clásicos 

jueves, 8 de diciembre de 2016

Akasthisos Himno a la Bienaventurada Virgen María

AKASTHISOS




Salve, por ti resplandece la dicha;
Salve, por ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.

Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre; 
Salve, abismo insondable a los ojos del ángel. 
Salve, tú eres de veras el trono del Rey;
Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.

Salve, lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, regazo del Dios que se encarna.
Salve, por ti la creación se renueva;
Salve, por ti el Creador nace niño.

Salve, ¡Virgen y Esposa! 
Salve, ¡Virgen y Esposa!



Salve, tú guía al eterno consejo;
Salve, tú prenda de arcano misterio.
Salve, milagro primero de Cristo;
Salve, compendio de todos los dogmas.

Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;
Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo. 
Salve, de angélicos coros solemne portento;
Salve, de turba infernal lastimero flagelo.

Salve, inefable, la Luz alumbraste;
Salve, a ninguno dijiste el secreto.
Salve, del docto rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente.

Salve, ¡Virgen y Esposa! 
Salve, ¡Virgen y Esposa!



 Salve, oh tallo del verde Retoño; 

Salve, oh rama del Fruto incorrupto. 
Salve, al pío Arador tú cultivas; 
Salve, tú plantas quien planta la vida. 
Salve, oh campo fecundo - de gracias copiosas; 

Salve, oh mesa repleta - de dones divinos. 

Salve, un Prado germinas - de toda delicia; 

Salve, al alma preparas - Asilo seguro.

Salve, incienso de grata plegaria; 
Salve, ofrenda que el mundo concilia. 
Salve, clemencia de Dios para el hombre; 
Salve, del hombre con Dios confianza. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 




Salve, Nutriz del Pastor y Cordero; 
Salve, aprisco de fieles rebaños. 
Salve, barrera a las fieras hostiles; 
Salve, ingreso que da al Paraíso. 
Salve, por ti con la tierra - exultan los cielos;

Salve, por ti con los cielos - se alegra la tierra. 

Salve, de Apóstoles boca - que nunca enmudece;

Salve, de Mártires fuerza - que nadie somete. 

Salve, de fe inconcuso cimiento; 
Salve, fulgente estandarte de gracia. 
Salve, por ti es despojado el averno; 
Salve, por ti revestimos la gloria. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 




Salve, oh Madre del Sol sin ocaso; 
Salve, aurora del místico Día. 
Salve, tú apagas hogueras de errores; 
Salve, Dios Trino al creyente revelas. 
Salve, derribas del trono - al tirano enemigo;

Salve, nos muestras a Cristo - el Señor y el Amigo.

Salve, nos has liberado - de bárbaros ritos;

Salve, nos has redimido - de acciones de barro. 

Salve, destruyes el culto del fuego; 
Salve, extingues las llamas del vicio. 
Salve, camino a la santa templanza; 
Salve, alegría de todas las gentes. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 




Salve, levantas al género humano; 
Salve, humillas a todo el infierno. 
Salve, conculcas engaños y errores; 
Salve, impugnas del ídolo el fraude. 
Salve, oh mar que sumerge - al cruel enemigo; 

Salve, oh roca que das de beber - a sedientos de Vida.

Salve, columna de fuego - que guía en tinieblas; 

Salve, amplísima nube - que cubres el mundo.

Salve, nos diste el Maná verdadero; 
Salve, nos sirves Manjar de delicias. 
Salve, oh tierra por Dios prometida; 
Salve, en ti fluyen la miel y la leche. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 




Salve, azucena de intacta belleza; 
Salve, corona de noble firmeza. 
Salve, la suerte futura revelas; 
Salve, la angélica vida desvelas. 
Salve, frutal exquisito - que nutre a los fieles; 

Salve, ramaje frondoso - que a todos cobija.

Salve, llevaste en el seno - quien guía al errante;

Salve, al mundo entregaste - quien libra al esclavo.

Salve, plegaria ante el Juez verdadero; 
Salve, perdón del que tuerce el sendero. 
Salve, atavío que cubre al desnudo; 
Salve, del hombre supremo deseo. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 




Salve, mansión que contiene el Inmenso; 
Salve, dintel del augusto Misterio. 
Salve, de incrédulo equívoco anuncio; 
Salve, del fiel inequívoco orgullo. 
Salve, carroza del Santo - que portan querubes;

Salve, sitial del que adoran - sin fin serafines. 

Salve, tú sólo has unido - dos cosas opuestas:

Salve, tú sola a la vez - eres Virgen y Madre.

Salve, por ti fue borrada la culpa; 
Salve, por ti Dios abrió el Paraíso. 
Salve, tú llave del Reino de Cristo; 
Salve, esperanza de bienes eternos. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 




Salve, sagrario de arcana Sapiencia; 
Salve, despensa de la Providencia. 
Salve, por ti se confunden los sabios; 
Salve, por ti el orador enmudece. 
Salve, por ti se aturden - sutiles doctores; 

Salve, por ti desfallecen - autores de mitos; 

Salve, disuelves enredos - de agudos sofistas; 

Salve, rellenas las redes - de los Pescadores. 

Salve, levantas de honda ignorancia; 
Salve, nos llenas de ciencia superna. 
Salve, navío del que ama salvarse; 
Salve, oh puerto en el mar de la vida. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 




Salve, columna de sacra pureza; 
Salve, umbral de la vida perfecta. 
Salve, tú inicias la nueva progenie; 
Salve, dispensas bondades divinas. 
Salve, de nuevo engendraste - al nacido en deshonra;

Salve, talento infundiste - al hombre insensato. 

Salve, anulaste a Satán - seductor de las almas;

Salve, nos diste al Señor - sembrador de los castos. 

Salve, regazo de nupcias divinas; 
Salve, unión de los fieles con Cristo. 
Salve, de vírgenes Madre y Maestra; 
Salve, al Esposo conduces las almas. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 




Salve, oh rayo del Sol verdadero; 
Salve, destello de Luz sin ocaso. 
Salve, fulgor que iluminas las mentes; 
Salve, cual trueno enemigos aterras. 
Salve, surgieron de ti - luminosos misterios;

Salve, brotaron en ti - caudalosos arroyos. 

Salve, figura eres tú - de salubre piscina;

Salve, tú limpias las manchas - de nuestros pecados. 

Salve, oh fuente que lavas las almas; 
Salve, oh copa que vierte alegría. 
Salve, fragancia de ungüento de Cristo; 
Salve, oh Vida del sacro Banquete. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 



Salve, oh tienda del Verbo divino; 
Salve, más grande que el gran Santuario. 
Salve, oh Arca que Espíritu dora; 
Salve, tesoro inexhausto de vida. 
Salve, diadema preciosa - de reyes devotos;

Salve, orgullo glorioso - de sacros ministros. 

Salve, firmísimo alcázar - de toda la Iglesia;

Salve, muralla invencible - de todo el Imperio. 

Salve, por ti enarbolamos trofeos; 
Salve, por ti sucumbió el adversario. 
Salve, remedio eficaz de mi carne; 
Salve, inmortal salvación de mi alma. 
Salve, ¡Virgen y Esposa!

Inmaculada Concepción de la Virgen María

Alejandro VII 
BULA SOLLICITUDO OMNIUM ECCLESIA



Bula sobre las Inmaculada Concepción de María santísima
8 de diciembre de 1661  


a) Solicitud del Papa Alejandro por la integridad de la doctrina católica

Por cuanto Nos, por la voluntad y providencia de Dios óptimo máximo, llevamos, aunque por los méritos y la labor indigno, la solicitud de todas las Iglesias, ésta nos mantiene ansiosamente atentos y vigilantes, a fin de que se eviten los escándalos que por la corrupción y fragilidad de la humana naturaleza necesariamente han de sobrevenir, que se origine el menor número posible de ellos y que los ya nacidos se remuevan cuanto antes y con la mayor diligencia, pues, los que los causan sufren el daño cierto del pecado, y los que los reciben están expuestos al real peligro de caer; por lo cual, movido por la responsabilidad de Nuestro oficio pastoral, Nos no sólo lamentamos sobremanera el daño sino que asiduamente damos Nuestras decisiones.

b) La doctrina sobre la Inmaculada Concepción por todos admitida

Antigua es la piedad de los fieles cristianos para con la Santísima Virgen María, que sienten en su alma, que en el primer instante de su creación e infusión en el cuerpo, fue preservada inmune de la mancha del pecado original, por singular gracia y privilegio de Dios, en atención a los méritos de su Hijo Jesucristo, Redentor del género humano, y que, en este sentido, veneran y celebran con solemne ceremonia la fiesta de su concepción; y ya crecido su número, y después que Sixto IV, de feliz recordación, publicara sus Constituciones Apostólicas, renovadas y mandadas observar por el Concilio de Trento, en que recomienda este culto, éste aumentó. Nuevamente fue incrementada y propagada esta devoción y culto a la Madre de Dios después de erigirse, con la aprobación de los Romanos Pontífices, monasterios de órdenes religiosas y confraternidades en honor de ese nombre y después de concederse indulgencias en el mismo sentido de tal suerte que, cuando la mayoría de las Universidades y las más célebres de entre ellas se plegaron a esa doctrina, casi todos los católicos lo admitían.

c) Prohibición de enseñar la doctrina contraria

Y porque con ocasión de la afirmación contraria en los sermones, lecciones, conclusiones y actos públicos en el sentido de que la misma beatísima Virgen María, fue concebida con el pecado original, con gran ofensa de Dios, se originaron escándalos para el pueblo cristiano, altercados y disensiones, prohibió el Papa Pablo V, también Predecesor Nuestro, enseñar y predicar la opinión contraria a dicha sentencia; esta prohibición fue extendida por el Papa Gregorio XV, de piadosa memoria, igualmente Predecesor Nuestro, a las conversaciones privadas, mandando, además, en favor de esta sentencia que en la celebración tanto pública como privada del Santo Sacrificio de la Misa se empleara sólo el nombre de la Concepción.

d) Continuaron los ataques a la doctrina de Inmaculada

Por cuanto todos los venerables hermanos Obispos con sus capítulos Eclesiásticos, en cartas dirigidas a Nos, añadiéndose a ellas también la insinuación de Nuestro amadísimo hijo en Cristo Felipe, rey católico de las Españas quien envió acerca de esto como representante especial al venerable hermano Luis, Obispo de Piacenza, el que nos transmitió las súplicas de los mismos reinos españoles en el sentido de que algunas personas que, contraviniendo dichas prohibiciones, afirman tal opinión contraria, continúan impugnando la opinión mencionada o haciendo ludibrio de ella tanto pública como privadamente, o interpretan el favorecimiento que prestaron los Romanos Pontífices al culto y a la fiesta, de tal modo que quede frustrado; y aún niegan que la Romana Iglesia esté en favor de esta sentencia y del culto que, a base de ella, se rinde a la Santísima Virgen, osando perturbar a los fieles cristianos en su casi pacífica posesión de donde nacen y perduran las ofensas, los escándalos, y altercados que Pablo V y Gregorio XV, Nuestros Predecesores querían ver evitados, y se temen, ocasionalmente todavía, en el porvenir con razón y prudencia mayores males que estos para los adversarios de esta sentencia; por lo cual tanto dichos Obispos con sus capítulos eclesiásticos como el citado rey Felipe nos hicieron solicitar con instancia oportuno remedio.

e) Para refirmar el culto se renuevan las constituciones y declaraciones de los Predecesores

Nos, considerando que la Santa Romana Iglesia celebra solemnemente la festividad de la Inmaculada siempre Virgen María, y que dispuso en otro tiempo un oficio especial y propio acerca de esto, conforme a la piadosa, devota, y laudable práctica que entonces emanó de Sixto IV, Nuestro Predecesor: y queriendo, a ejemplo de los Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, favorecer a esta laudable piedad y devoción y fiesta, y al culto en consonancia con ella, y jamás cambiado en la Iglesia Romana después de la institución del mismo, y (queriendo), además, salvaguardar esta piedad y devoción de venerar y celebrar la Santísima Virgen preservada del pecado original, claro está, por la gracia proveniente del Espíritu Santo; y deseando conservar en la grey de Cristo la unidad del espíritu en los vínculos de la paz (Efes. 4, 3), apaciguados los choques y contiendas y, removidos los escándalos: en atención a la instancia a Nos presentada y a las preces de los mencionados Obispos con los cabildos de sus iglesias y del rey Felipe y de sus reinos; renovamos las Constituciones y decretos promulgados por los Romanos Pontífices, Nuestro Predecesores, y principalmente por Sixto IV, Pablo V y Gregorio XV en favor de la sentencia que afirma que el alma de Santa María Virgen en su creación, en la infusión del cuerpo fue obsequiada con la gracia del Espíritu Santo y preservada del pecado original y en favor también de la fiesta y culto de la Concepción de la misma Virgen Madre de Dios, prestado, según se dice, conforme a esa piadosa sentencia, y mandamos que se observe bajo las censuras y penas contenidas en las mismas Constituciones.

f) Las penas a que se exponen los que contravienen esta Constitución.

Y además, a todos y cada uno de los que continuaren interpretando las mencionadas Constituciones o decretos, de suerte que anulen el favor dado por éstas a dicha sentencia y fiesta o culto tributado conforme a ella, u osaren promover una disputa sobre esta misma sentencia, fiesta o culto, o hablar, predicar, tratar, disputar contra estas cosas de cualquier manera, directa o indirectamente o con cualquier pretexto, aún examinar su definibilidad, o de glosar o interpretar la Sagrada Escritura o los Santos Padres o Doctores, finalmente con cualquier pretexto u ocasión por escrito o de palabra, determinando y afirmando cosa alguna contra ellas, ora aduciendo argumentos contra ellas y dejándolos sin solución, ora discutiendo de cualquier otra manera inimaginable; fuera de las penas y censuras contenidas en las Constituciones de Sixto IV, a las cuales queremos someterles, y por las presentes les sometemos, queremos también privarlos del permiso de predicar, dar lecciones públicas, o de enseñar, y de interpretar, y de voz activa y pasiva en cualesquiera elecciones por el hecho de comportarse de ese modo y sin otra declaración alguna en las penas de inhabilidad perpetua para predicar y dar lecciones públicas, enseñar e interpretar; y que no pueden ser absueltos o dispensados de estas cosas sino por Nos mismo o por Nuestros Sucesores los Romanos Pontífices; y queremos asimismo que sean sometidos, y por las presentes sometemos a los mismos a otras penas infligibles, renovando las Constituciones o decretos de Paulo V y de Gregorio XV, arriba mencionados.

g) Prohibición de publicar libros o escritos contrarios a esta sentencia

Prohibimos, bajo las penas y censuras contenidas en el Índice de los libros prohibidos, los libros en los cuales se pone en duda la mencionada sentencia, fiesta o culto conforme a ella, o se escribe o lee algo contra esas cosas de la manera que sea, como arriba queda dicho, o se contienen frase, sermones, tratados y disputas contra las mismas, editados después del decreto de Paulo V arriba citado, o que se editaren de la manera que sea en lo porvenir por expresamente prohibidos, ipso facto y sin más declaración.

Nos prohibimos a todos, adhiriéndonos a las Constituciones de Sixto IV, afirmar que los que sostienen la opinión contraria, conviene a saber, que la gloriosa Virgen María fue concebida con el pecado original, incurren en el crimen de herejía o cometen un pecado grave mortal ya que la Iglesia Romana y la Sede Apostólica aun no lo han decidido, como que tampoco Nos de ningún modo queremos o intentamos decidir por ahora; los que no obstante osaren condenar la opinión contraria por incursa en herejía, pecado mortal o impiedad, los sancionamos, además de las penas a las que los condenan el Papa Sixto IV y los otros Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, con otras más graves penas que infligimos más arriba a los que contravienen esta Nuestra Constitución.

h) Orden de proceder contra los infractores

Queremos que tanto los Obispos y prelados superiores y los otros ordinarios de lugar establecidos contra la perversidad herética como los inquisidores nombrados en cualquier parte del mundo, procedan contra los que quebrantan esta Nuestra Constitución pertenezcan aun a los regulares de cualquier orden o instituto, también de la Compañía de Jesús y a los exentos de cualquier manera y a todas las otras personas eclesiásticas y seculares de cualquier estado, grado, condición o dignidad tanto eclesiástica como secular que se pretenda, los inquieran y los sancionen estrictamente. Nos concedemos e impartimos con la autoridad e intención a todos y cada uno de ellos la libre facultad y autoridad de proceder contra los transgresores, de inquirir e imponer penas y castigarlos; y si se prefiere, les imponemos y mandamos estrictamente que procedan, investiguen y castiguen.

i) No valdrá ningún privilegio para exceptuarse.

No obstarán las Constituciones o cualesquiera indultos ni las cartas apostólicas de cualquier modo concedidas a cualesquiera personas por más calificadas que sean y constituidas en cualquier dignidad y honor, aunque sea el del cardenalato, patriarcado, arzobispado, episcopado o cualquier otro aun cuando contra ellos no pueda procederse, ni ponerles en entredicho, ni suspenderlos ni excomulgarlos. Para la debida o suficiente derogación de ellas y de todas debe hacerse de todos ellos y de cada uno en particular mención especial, específica, individual y expresa, palabra por palabra, pero no por cláusulas generales aunque importantes, o ha de observarse otra delicada forma, tal vez las palabras mismas como si al pie de la letra fuesen insertadas, teniendo las presentes por suficientemente expresadas e insertas, en este orden expresa y especialmente derogamos por más que se opongan otras cosas cualesquiera.

j) Orden estricta de publicación universal de estas disposiciones.

Pero para que esta Constitución y todo lo anterior llegue del modo más conveniente al conocimiento de todos los interesados, obligamos y mandamos, en virtud de la santa obediencia y bajo pena de la privación de la entrada en la iglesia en que incurrirán, que todos y cada uno de los Ordinarios de lugar y sus Vicarios, sufragáneos y cualesquiera oficiales y a todos los demás a quienes de algún modo incumbe y corresponde, en cuanto juzguen convenir esta Nuestra Constitución a todos predicadores y otros de su diócesis o distrito, comuniquen oportunamente y publiquen, y hagan comunicar y publicar para que en adelante nadie pueda de ningún modo pretender ignorancia de lo anterior o pueda excusarse en contra de lo anterior.

k) Disposición papal de publicación y vigencia de la Constitución y las copias.

Nos queremos e igualmente con la misma autoridad decretamos y mandamos que las presentes cartas como de costumbre se publiquen y se coloquen, por algunos de Nuestros empleados judiciales en las puertas de las Basílicas de San Juan de Letrán y del Príncipe de los Apóstoles y de la Cancillería Apostólica ya a la vista del Campo de Flora en la Ciudad Eterna; esa colocación y publicación afecta y constriñe a todos y cada uno de los que incumbe observarla como si se les hubiera intimado personalmente; y cuanto a las copias de ella, también las impresas, firmadas personalmente por un notario y munidas del sello de alguna persona constituida en dignidad eclesiástica ha de dárselas, además, que debe darse a las presentes Letras cuando acaso se presenten y exhiban, la misma fe.

Dado en Roma, bajo el anillo del Pescador, el 8 de Diciembre de 1661.

Alejandro, Papa VII

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Fe católica o fe barroca

La Fe Católica o la fe barroca



Muchas personas con buena voluntad, gustan llamarse a sí mismos "tradicionalistas". En el aspecto socio-religioso dentro del "catolicismo" podemos distinguir, cuando menos a tres grupos:


  • Aquellas personas que se oponen a las innovaciones y cambios recientes y que prefieren conciliar de alguna manera las doctrinas modernas que son predicadas y llevadas a la práctica por la Iglesia nacida del Concilio Vaticano II (a la que llamamos "Iglesia Conciliar").
  • Aquellos que rechazan al Concilio en todo o en partey han erigido un apostolado independiente de esas autoridades, aún cuando las reconocen formalmente.
  •  Aquellas personas que rechazan el Concilio Vaticano II, y reconocen que la Iglesia que emanó de dicha reunión conciliar no es la Iglesia de Cristo porque enseñó una doctrina y una fe nueva, y por lo tanto, desconcen a las autoridades de dicha Iglesia (en todos sus niveles).


Estos tres grupos tienen muchas cosas en común: apego a una retórica moral hacia las costumbres de la década de 1950, un rechazo general hacia las políticas estatales liberales (separación entre la Iglesia y el Estado), un fuerte nacionalismo y un apego a usos litúrgicos antiguos. Existe, entre estos tres grupos una disputa, no obstante, sobre quienes son los verdaderos tradicionalistas y que es la tradición, aún cuando todos comparten que la tradición es aquello que se transmitió desde antiguo.

Resulta interesante leer, verbigracia, a algunos de los exponentes de estas posturas y nos topamos que confunden el término traditio, del cual procede el vocablo tradición, con el griego ἀρχαϊκός. Debemos insistir en que se trata de ἀρχαϊκός y no de ἀρχαῖος. Mientras que traditio significa "transmitir", "entregar", el término ἀρχαϊκός sirve para designar aquello que es anticuado o que se encuentra en des-uso, que ya no se utiliza, que fue remplazado. Aquello que es ἀρχαϊκός es preferible por cuestiones estéticas, por un apego subjetivo y no es el producto de la aplicación de las potencias intelectivas del hombre. Dicho de otra manera, el ἀρχαϊκός vendría a significar una desconfianza de todo lo que es nuevo por el hecho de serlo en sí mismo. Hay una seguridad con lo antiguo, con lo que, se cree, existió desde siempre y por ese hecho debe ser preservado, y aquí está la clave, aún cuando no se conozca el porqué.

El término ἀρχαϊκός proviene del vocablo ἀρχαῖος, el cual vale para designar aquello que existe desde el origen, no aquello que ha sido transmitido, sino aquello que existía en un pasado remoto y que ha venido a ser, desde entonces, exactamente como es ahora.

Conviene entonces observar como estos términos se aplican o no a los "tradicionalistas".

Por empezar tenemos a aquellos que, diciéndose católicos, reconocen al Concilio Vaticano II como fruto del Espíritu Santo y admiten todas sus reformas, aunque intentan amalgamarlas con lo que ellos llaman ἀρχαῖος: la Misa Tridentina, la moral y las prácticas pías anteriores a la década de 1960. Uno de los más claros exponentes de esta noción de traditio fue el Papa de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, Joseph Ratzinger/Benedicto XVI. Sus actuales exponentes son las congregaciones reconocidas por la misma Iglesia emanada del Concilio que tolera el bi-ritualismo: la Misa de Paulo VI con la Misa de San Pío V, o Misa Tridentina. El segundo grupo, en cambio, rechazan el Concilio o buena parte del mismo, pero reconcen a dichas autoridades como legítimas. Es el caso de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y del grupo que ahora encabeza Monseñor Richard Williamson. El tercero está compuesto por los sedevacantistas, que rechazan tanto al Concilio como a quienes lo han llevado adelante.

No obstante, cuando nos adentramos en la mentalidad "tradicionalista" descubrimos que ellos en realidad no se apegan a aquello que fue transmitido desde antiguo, aquello que hemos recibido desde la época de los Apóstoles, sino, lamentablemente, a lo que ellos imaginan es ἀρχαῖος. Si ellos siguieran realmente lo ἀρχαῖος, no podrían admitir ni tolerar la Misa Tridentina, ya que:

  • La misma fue codificada y reformada primero por el Concilio de Trento.
  • A los pocos años de ser promulgada comenzó a sufrir una serie de reformas que llegó hasta la época de Pío XII.
  • La moral de mitad del Siglo XX es relajada comparada con la de los primeros cristianos.
  • El bautismo de los primeros cristianos era por inmersión, algo que los católicos de rito latino ya no conservan.
  • Las Misas primitivas se hacían en latín en Roma, porque era la lengua franca y vernácula. De hecho hay códices que muestran que el latín usado era muy diferente al que emplearon Virgilio o el mismo San Agustín.
  • En las Misas primitivas, los fieles comulgaban bajo las dos especies, se celebraba de cara al pueblo en muchas ocasiones y no había un ritual uniforme, salvo la fórmula de consagración, que aún presentó variantes en Roma hasta la Reforma Gregoriana.

El tradicionalismo, por lo tanto, ha levantado su  su programa y su lucha, no por la fe católica practicada por los cristianos desde lo ἀρχαῖος, sino en los usos y prácticas barrocas que fueron sucesivamente modificadas hasta poco antes del Siglo XX. Estos tradicionalistas, por lo tanto, han puesto el acento, no en la tradición en sí misma sino en lo que para ellos la tradición representa: la Misa Latina, las mantillas, las puntillas, las colas de las capas. Se trata, la más de las veces, de un culto meramente exotérico, es decir, externo, superficial, no profundizado, sin conocimiento de lo que el rito significa, de lo que el rito mismo representa. Han confundido la expresión de la fe, con la fe misma. Se abandonaron a la estética barroca. Barroco proviene del portugués barrôco, que designa a aquellas perlas deformadas y feas. Una fe barroca es una fe deformada, una fe que ha perdido la forma, que se ha des-centrado de Cristo. Y como es una fe descentrada, como es una fe basada en el rito, es una fe débil, maleable. Convincente para las mentes débiles, buena para los hambrientos, pero en realidad, se trata de una dieta carcinógera, de una dieta falsa que debilita al alma al punto que los fieles no pueden reconocerla, y por lo tanto, se apegan a los líderes "tradicionalistas".

¿Ignoran estos tradicionalistas que durante todo el Concilio Vaticano II se celebró la Misa Tridentina? ¿Ignoran estos tradicionalistas que aquellos obispos y cardenales que tanto citan en sus sermones y ponen como ejemplo, se formaron en seminarios que seguían las normas tridentinas? ¿Ignoran estos tradicionalistas que los mismos obispos y sacerdotes que con tanta devoción predicaban los domingos la Fe de Cristo y que tan puntillosamente vigilaban la separación de los sexos en las Misas, fueron los mismos que condujeron a los fieles a la apostasía en masa con Paulo VI a la cabeza?

La tradición en realidad no es el uso externo, sino algo interno, algo que va por dentro del hombre. Es aquello que efectivamente se transmitió de generación en generación y por lo cual, los cristianos preferían morir en el Circo Romano. Era aquella fe que profesaban en el bautismo, muchas veces poco antes del martirio.

Recordemos aquella regla “lex credendi, lex orandi”, la ley de la fe, es la ley de la oración. No al revés. Nuestro Señor Jesucristo no desaprobó las tradiciones de los fariseos, sino su tradicionalismo. No dijo a las multitudes que lo seguían que desoyeran lo que los escribas y fariseos decían, sino que no se guiaran de sus actos. Por eso los llamó hipócritas, por eso Juan el Bautista los llamó "raza de vívoras". Ese tradicionalismo farisíaco era ignorante de la Verdad, de aquella Verdad que vino al Mundo, de aquella Luz que los hombres no quisieron ver. Cristo mismo puso a Nicodemo en evidencia de la ignorancia de éste.

La tradición es aquello que se nos ha transmitido, es la Fe Católica, integra, completa, sin mancha ni obscurecimiento alguno. Pueden haber algunas diferencias de opinión acerca de cuestiones derivadas de ella, ora litúrgicas (los distintos ritos como el Latino, el Bizantino, el Maronita), ora intelectuales (las diferencias entre los molinistas y los tomistas acerca de los auxilios de la Gracia), mas todos decimos “Amen” a las palabras de Nuestro Señor “Yo soy la Verdad”, y la verdad es perenne, no cambia, no puede cambiar.

¿La Tradición Católica es para nosotros sinónimo de Misa en Latín? Si es así, el mote tradicionalistas cae como anillo al dedo y el que así se siente puede asistir sin ningún problema a una misa “celebrada” por un “sacerdote” de la FSSP. Pero si para nosotros la Tradición Católica es la fidelidad a la Fe que Cristo nos transmitió, y que sus Apóstoles guardaron, y que la Iglesia (Una, Santa, Católica y Apostólica) ha mantenido por dos milenios, entonces comprendemos el verdadero significado de la Tradición.

No somos “tradicionalistas”. Debemos rechazar esa denominación. Ser tradicionalista es ser consevador, es gustar de lo arcaico por el hecho de que es viejo. Es el fetiche del anticuario, el celo del guarda del museo.

Nosotros no somos, ni siquiera “católicos tradicionales”.

Somos católicos.

Nuestra fe es la fe del Credo, no creemos en una Iglesia Tradicionalista, sino en Una Iglesia, la cual es Santa, Católica y Apostólica, fuera de la cual no hay salvación ni perdón de los pecados.