miércoles, 8 de marzo de 2017

Testificando día a día

Hoy fue un día muy particular para quienes vivimos en Argentina y quienes debemos viajar a la Capital. Como algunos habrán visto en las noticias, la Ciudad de Buenos Aires fue un caos total debido a la manifestación.

No es mi deseo hablar aquí de política. No es un tema que me interese tratar en un blog destinado a cuestiones mucho más importantes, como la Doctrina Cristiana, la Teología Bíblica o la Historia de la Iglesia. Pero sí deseo contarles una hermosa experiencia que tuve hoy.

Me tocó viajar cerca del mediodía desde Castelar (ciudad de la zona oeste del Gran Buenos Aires) a la Capital y como de costumbre, el tren estaba repleto. Con mucha dificultad fui hasta una parte del choche en la cual pude sentarme en el piso, abrí mi Biblia  y retomé la lectura desde dónde había dejado la noche anterior. A poco que estaba leyendo (Carta a los Romanos), leanté los ojos y vi a dos hombres jovenes, con ropa de trabajo que estaban tomando cerveza, a las once de la mañana. La habían "ocultado" en una botella de gaseosa. No me costó mucho ver que estaban bastante bebidos y que, a juzgar por sus ropas, irían a trabajar a alguna obra en construcción.

Lo primero que pensé es que estaban en grave peligro, ya que un error en un trabajo así se puede pagar muy caro. Pero rápidamente, uno de ellos me sacó de mis pensamientos con una pregunta:

-¿Qué estás leyendo, amigo?
-La Biblia -le contesté
-Ah... ¿sos aleluya?
-No, soy criatiano.
-Para mi eso es todo chamuyo [habladurias, mentiras], yo creo en mi y en lo que yo hago.

En ese momento pensé que tenía dos opciones, contestrale a alguien que estaba borracho a las once de la mañana o ignorarlo y seguir con la lectura. Pero sentí que eso no era casual. Así que empecé a tener una conversación con él. Lo primero que hice fue presentarme y decirle que me dedico a ser profesor, que no soy predicador y que no soy evangelico ni protestante, sino católico. Luego le pregunté por qué él creía que la Biblia era una mentira.

A medida que hablaba empecé a tomar notas mentales (no es por sobervia, pero soy bueno para ello) y descubrí que él en realidad estaba muy enojado con Dios por la vida que había tenido. Según él, yo creía en Dios porque era un afortunado.

-Mirá, la verdad que nada que ver. Me falta un pedazo de la pierna por un accidente que tuve. La escuela fue una tortura porque me fajaban todos los días y se reían de mi. Tengo un problema que me dificulta relacionarme con la gente. Tengo deudas. Me criaron mis abuelos lo mejor que pudieron y nadie me ayudó, pero sé que Dios estuvo siempre ahí. Dios te da la esperanza y la fuerza. Si querés pensar que soy un privilegiado, tenés razón, porque tengo el privilegio de tener a Jesucristo de mi lado.

Y luego abrí mi corazón completamente: le dije que yo muchas veces he tenido problemas y que traté de refugiarme en las cosas de este mundo, que llegué a pensar que cosas como el alcohol, las mujeres, las "diversiones" mundanas en general me harían "vivir" la vida, pero que descubrpi que todo eso era mentira.

-Al final, Gabriel, al final a la noche te das cuenta que estás tan hundido como cuando empezaste. Y de eso no te salva ni el alplax, el rivotril o el odranal que me recetaban, ni te salva la cerveza que tenés ahí. ¡Pero sabés qué? A mi me salvó Jesús.

Y entonces fui a Apocalipsis, al capítulo 21 y le leí:

"Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo."

Yo creo en que Dios está ahí, yo creo que él me va a consolar, yo creo que la batalla no es mía, sino que es del Señor, como insistía Josué, como insistía Gedeón. Nosotros no tenemos la fuerza necesaria para luchar contra nuestras tentaciones, pero tenemos a Dios que se hizo hombre, al Dios verdadero que se hizo uno como nosotros y que venció al pecado, que derrotó al Demonio, que destruó a la muerte y que nos da esperanza.

Me hice amigo de Gabriel y cuando llegamos a Once llamé a la oficina para decir que llegaría con demora, porque estaba ocupado. Fuimos a tomar un café y continué hablándole de Jesucristo, del amor de Dios y como él nos invita a cambiar de vida y vivir según su Ley. Mi amigo Gabriel estaba muy emocionado y rezamos juntos en la estación de Once, en la capillita dónde hay una imagen de Nuestra Señora de Luján. Me dió un abrazo y yo le regalé la Biblia que estaba leyendo y le di mi tarjeta.

Creo que si todos levantamos nuestra mirada tan sólo dos segundos veremos a alguien que está perdido, sin conocer a Dios, sin saber que Dios lo ama y que Dios sufre por él, y que como el Padre de la parábola del Hijo Pródigo, se alegrará de tenerlo en casa. Por eso, mis amigos y mis lectores de este blog, a pesar de todas las diferencias que ustedes puedan tener conmigo, les pido que oren por Gabriel Márquez, que oren por mi, y que oren por todas las personas que dan testimonio, bien con las palabras bien con los hechos de infinito amor de Dios para con todas sus criaturas.

Y también, a todos ustedes les pido, que oren para animarse a predicar la palabra "a tiempo y destiempo" (II Timoteo 4:2). Así seremos mejores cristianos, no para que otros nos halaguen, sino porque aprenderemos más sobre el amor de Dios para nosotros mismos.

11 comentarios:

  1. Ser cristiano hoy no es sólo saber explicar la crisis de la Iglesia o el valor de la Misa católica, sino también dar un testimonio de fe. Especialmente a quien lo está "pidiendo", como en este caso.
    Rezo por tu apostolado.

    Claudio N.

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    1. Gracias Claudio. Vamos a animar os todos a dar testimonio de la Verdad.
      Un abrazo en Cristo

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    2. Cuando hay que aconsejar que reciban los sacramentos y vayan a misa se complica porque el novus ordoe es un desastre.

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  2. Muy cierto Claudio y Miguel!

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  3. Una buena forma también es llevar siempre a mano una explicación de la coronilla de la Divina Misericordia con una estampita o una oración a la VM por ejemplo la devoción de las tres Avemarías, por si no da el tiempo para tantas explicaciones o por si no se tiene una Biblia a mano. La clave es estar atentos a cuando sale una conversación, por lo general es ahí donde te dan pie para hablar del tema.

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    1. Seguro que si. También es bueno ir siempre preparado. Por eso salgo con una Biblia y un rosario extra por las dudas. Nunca sabemos cuándo el Señor nos va a mandar a trabajar.
      Saludos en Cristo y vamos a animarnos todos a salí y dar testimonio de la Verdad!

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    2. ¿pero usted regala una Biblia cada vez que se pone a conversar con alguien?

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    3. No, lamentablemente no puedo. No obstante tengo varias porque compro en cantidad así que algo puedo distribuir. Sería bueno pensar algo al respecto.
      Dios lo guarde,
      RM

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  4. Por Gabriel Marquez Jesús mío perdón y misericordia por los méritos de Vuestras Santas Llagas.

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    1. Gracias por esta oración. Recemos por todos los que no conocen a Jesucristo.
      En Nuestro Señor,
      R

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  5. Te felicito Raúl, te recuerdo en mis oraciones para que mantengas ese espíritu

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