miércoles, 29 de marzo de 2017

El estado mental del Arzobispo Thuc

Nota introductoria
Presentamso en Sursum Corda este artículo, publicado en 1994 y cuyo autor es el P. Clarence Kelly. La traducción al español fue realizada por la señora Claudia Caputo (como figura al final del mismo) en el año 2002. El artículo es bastante extenso y ocupa unas 22 páginas (en formato word, tamaño A4). Por eso, en un momento usted encontrará un texto resaltado que dice "Más información". Si hace click ahí, se desplegará el resto del artículo.

Como sé que muchas personas procederán con una nueva catarata de insultos (incluyendo desde amenazas hasta deseos de que yo me vaya al infierno, la muerte de mis familiares y todo lo que a ustedes se les pueda ocurrir), les recomiendo que en primer lugar lean todo el documento y que en caso de tener objeciones las hagan con fundamementos, y si no es demasiado pedir, que esos fundamentos estén sustentados en argumentos teológicos, canónicos e históricos.



EL ESTADO MENTAL DEL ARZOBISPO THUC
P. Clarence Kelly
("The Bulletin", Oyster Bay, N.Y., January 1994)

"La recaída en la profanación del sacramento del Orden (la última consagración conferida en una secta fue el 24 de septiembre de 1982) y la falta de firmeza en su promesa de no caer otra vez permiten hacer una pregunta esencial: Este hombre de 85 años de edad, ¿estaba en posesión de sus facultades?, ¿se daba cuenta de lo que hacía al imponer tan fácilmente las manos a cualquiera? ¿Era verdaderamente responsable de sus actos? Sólo hay tres respuestas posibles a esta cuestión.

-No. Thuc no estaba en posesión de todas sus facultades; no era responsable y no incurrió en las penas previstas por la ley. Pero entonces las consagraciones conferidas no son válidas, dado que el consagrante no estaba en posesión de sus facultades para la realización de un acto responsable.

-Sí. El consagrante de estas consagraciones estaba en completa posesión de sus facultades. Las consagraciones son válidas pero el consagrante y el consagrado han incurrido en todas las penas previstas por la ley y Thuc es verdaderamente un obispo escandaloso.

- No lo sabemos con certeza. Tal vez él estaba en posesión de sus facultades, y quizás no. Esto dejaría una duda en el aire sobre las censuras incurridas, pero también sobre la validez de todas estas ordenaciones".

Padre Noël BARBARA
(“¿Qué debemos pensar de los obispos consagrados por Ngo Dinh Thuc, Carmona, Vezelis, Musey, etc.?”)


INTRODUCCIÓN

El 10 de noviembre de 1993 el padre Daniel Dolan se unió al grupo de los obispos thucistas. Él es ahora uno de los centenares de obispos dudosos cuyas órdenes provienen del difunto arzobispo Ngo Dinh Thuc de Vietnam del Sur. El P. Dolan forma parte también de la secta del Monte San Miguel de Spokane, Washington y de un grupo de clérigos organizados por el "Obispo" Mark Pivarunas, el obispo de la secta.
Hay muchos serios problemas con el arzobispo Thuc y las consagraciones thucistas. Está el problema del estado mental de Thuc. Está el problema del escándalo asociado con su nombre. Está el problema de las muchas serias irregularidades conectadas con las consagraciones thucistas. Y está el problema de la insuficiente evidencia respecto de las normas probatorias que determina la Iglesia para establecer el hecho de tales consagraciones clandestinas.
Nos hemos referido, en cierto modo, a cada uno de esos problemas en el pasado. Nos vamos a referir a los dos primeros con más detalles porque necesitan una mayor profundización y están en la mente tanto de los defensores como de los oponentes de las consagraciones thucistas. ¿El Arzobispo Thuc estaba en su recto juicio? ¿Era el arzobispo Thuc un obispo escandaloso que debía ser evitado por los que se oponen a los escándalos de la nueva Iglesia?
Éste no es un debate meramente teórico. No es sobre cosas insignificantes. El núcleo mismo del movimiento tradicionalista en los Estados Unidos, si podemos usar tal expresión, está en juego. Sacerdotes tradicionalistas promueven hoy lo que condenaban en términos claros en el pasado. Quieren que cambiemos nuestro rumbo. Algunos quieren que aceptemos la secta de Schuckardt. Otros quieren que abramos nuestros brazos y templos a los obispos thucistas.
La aceptación de la secta del Monte San Miguel y de los obispos thucistas representa una ruptura radical e importante con el pasado. Lo que aquí está en juego es la comunión con una "iglesia cismática", como llamó el P. Cekada al grupo del Monte San Miguel en 1980, y obispos, sacerdotes y sacramentos dudosos, y una serie interminable de sacrilegios. Éstas no son cosas pequeñas.
Ya que es tanto lo que está en juego, ya que los obispos thucistas continuarán proliferando, y ya que mucha gente buena y decente está siendo conducida por mal camino, hay que decir la verdad. Y la verdad es ésta: hay serias dudas acerca de la capacidad mental del arzobispo Thuc; en cambio, no hay duda de que él no ayudó a "preservar la Fe Católica" después del Vaticano II. Probaremos estas cosas más allá de cualquier duda razonable.
Primero trataremos la cuestión del estado mental del arzobispo Thuc. Luego nos referiremos al mito, inventado por los defensores de las consagraciones thucistas, de que Thuc ayudó a "preservar la Fe Católica de la corrupción casi universal" después del Vaticano II. Mostraremos que él tenía fuertes tendencias modernistas; que traicionó su ministerio episcopal y el sacerdocio católico; y que si él hizo estas cosas en total posesión de sus facultades, como sostienen sus defensores, entonces en verdad él era un criminal y se lo debe incluir entre los peores obispos del Novus Ordo.


EL ESTADO MENTAL DEL ARZOBISPO THUC: Iª Parte

El estado mental del ministro de un sacramento y la cuestión de la validez

La cuestión del estado mental del arzobispo Thuc es de gran importancia. Es muy importante porque el estado mental de un obispo consagrante está directamente relacionado con la cuestión de la validez de las consagraciones episcopales que él realiza. Si hay serias dudas sobre si tenía completo dominio de su razón, entonces habría serias dudas acerca de la validez de sus consagraciones episcopales. Ésa es la enseñanza de los teólogos católicos. En su tratado dogmático sobre los sacramentos Mons. POHLE dice:

  "La combinación de materia y forma en un signo sacramental (confectio), y su aplicación al receptor individual (administratio) -dos factores que, con la sola excepción de la Sagrada Eucaristía, invariablemente coinciden- requieren un ministro que tenga un completo dominio de su razón. De aquí que los lunáticos, los niños, y otros que no tienen completo uso de razón son incapaces de administrar un Sacramento".
Mons. Joseph  POHLE, Ph. D., D. D.
THE SACRAMENTS, A DOGMATIC TREATISE, adaptado y editado por Arthur Preuss, St.Louis, B. Herder Book Co., 1944, Vol. I, p. 162.

Según Mons. Pohle, si un sacerdote u obispo no tuviese "el completo uso de razón" sería "incapaz de administrar un Sacramento". Por consiguiente, si Thuc no tenía "el completo uso de razón" cuando realizó las consagraciones, éstas serían inválidas. El P. Heribert JONE, moralista, también trata acerca de ciertos defectos en el ministro de un sacramento que harían que éste fuese inválido:

a)      Si el ministro del sacramento careciese de "atención externa... la intención de administrar un sacramento queda implícitamente anulada, haciendo inválida la administración. Falta atención externa si uno emprende una acción externa que es incompatible con la atención interna".
Rev. Heribert JONE, O. F. M. Cap.,  J. C. D., Moral Theology, Westminster, Maryland, The Newman Press, 1962, p. 312.

b)      "La administración de un Sacramento es inválida si uno previamente, en verdad, tenía la intención requerida, que aquí y ahora ya no existe más y así no ejerce influencia en sus actos, aunque no la haya revocado (intentio habitualis)". Ibid., p. 312.
La intención habitual no es suficiente para conferir válidamente un sacramento.

c)      "...no hay consagración si un sacerdote en el delirio de la fiebre pronuncia las palabras de la consagración sobre el pan y el vino en la mesa junto a su cama; lo mismo vale para cualquiera que intente realizar un Sacramento estando intoxicado, loco o dormido".
Ibid., p. 312.

Si juntamos lo que dice Mons. Pohle con lo que dice el P. Jone, vemos que quien administra un sacramento debe tener "el completo dominio de su razón". Si éste estaba loco en ese momento o no tenía "el total uso de la razón", sería "incapaz de administrar un Sacramento". También debe tener la intención suficiente. La intención habitual (intentio habitualis) no es suficiente. Y debe tener la adecuada atención. Si realizase "una acción externa que es incompatible con la atención interna", el sacramento sería inválido.
Ahora nos referiremos al caso específico del arzobispo Thuc para determinar si hay serias razones para creer que él no tenía "el total uso de razón". Las preguntas acerca de su capacidad mental o de su carencia surgen de una consideración de su comportamiento. Él actuaba como si no hubiese estado en total posesión de sus facultades. Se comportaba como si "no tuviera el total uso de razón". Pero para apreciar esto completamente es necesario comprender algo acerca de quién era él, qué había hecho y la posición que sostenía.

Algunos antecedentes

El arzobispo Pierre Martin Ngo-dinh-Thuc nació el 6 de octubre de 1897. Fue ordenado sacerdote en 1925 y consagrado obispo en 1938. El 24 de noviembre de 1960 se convirtió en el arzobispo de Hue, que había sido la capital imperial de Vietnam. En su artículo de 1983 sobre los obispos thucistas, el P. Cekada nos da una corta biografía del arzobispo Thuc:

"Ngo-dinh-Thuc entró al seminario, obtuvo doctorados en derecho canónico, teología y filosofía en Roma, y fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1925. Enseñó algún tiempo en la Sorbona, y volvió a Hue en 1927, donde enseñó en el seminario mayor y en el Colegio de la Divina Providencia. Fue nombrado Vicario Apostólico en Vinh-long, y el 4 de mayo de 1938 fue consagrado obispo y designado obispo titular de Sesina. En Vinh-long organizó la diócesis, y también dedicó algo de su tiempo a la Universidad de Dalat".

P. Anthony Cekada, "Two Bishops In Every Garage”, The Roman Catholic, January, 1983, p. 4.

El P. Cekada también indica que el arzobispo Thuc tenía algo de un astuto hombre de negocios. Hay que recordar, sin embargo, que está prohibido a los clérigos, de acuerdo con el canon 142, ocuparse de negocios tanto personalmente como a través de otros, tanto para su propio beneficio como para el de otros. El P. Cekada cita a tal efecto el libro de Hilaire du Berrier, "Background to Betrayal. The Tragedy of Vietnam” [Antecedentes de la Traición. La Tragedia de Vietnam]:

"El Arzobispo Thuc... se repuso de su decepción por no haber recibido la diócesis de Saigón, y se metió con gusto en negocios, comprando casas de departamentos, almacenes, plantaciones de caucho y concesiones de madera. Cuando Thuc ponía sus ojos en alguna propiedad, los demás ofertantes desaparecían prudentemente... Los soldados, en vez de construir defensas, eran puestos a trabajar cortando madera para que el hermano Thuc la vendiera. Camiones y mano de obra del ejército eran utilizados para construir edificios para él. Un comerciante de Saigón observó: «Como un hermano de Diem, sus pedidos [de Mons. Ngo] de donaciones sonaban como avisos de impuestos»". Ibid., p. 5.

Asistió al Concilio Vaticano II y pronunció un discurso ante los Padres del Concilio el 30 de setiembre de 1963. Habló sobre el tema de "la Iglesia". El "Diario del Concilio" brinda un resumen de lo que dijo, que revela sus tendencias liberales:

"El Arzobispo Ngo dinh Thuc, hermano del presidente de Vietnam, Ngo dinh Diem, se quejó de que el esquema no proporcionaba una adecuada presentación de la Iglesia para los no cristianos. El resultado, dijo, es que la Iglesia seguirá siendo, para los no cristianos, un organismo casi ininteligible. Hizo una fuerte recomendación para que los jefes de las religiones no cristianas fuesen invitados al concilio como observadores".
Council Daybook, Vatican II, Sessions I & 2,Washington, D. C., National Catholic Welfare Conference, 1965, p. 151.

El 2 de noviembre de 1963 sus hermanos Ngo dinh Diem, Presidente de Vietnam del Sur, y Ngo dinh Nhu, fueron asesinados al ser depuesto el gobierno Diem. El P. Cekada escribió que era "obvio cuán profundamente lo había afectado el triste giro de los acontecimientos".
Cekada, "Two Bishops in Every Garage" op. cit., p. 5.

El 2 de diciembre de 1963, la misa de apertura del Concilio fue ofrecida por los hermanos del arzobispo Thuc. Fue dicha por él mismo.

Después del Concilio, dice el P. Cekada, el Arzobispo Thuc "quería regresar a su sede, pero el nuevo gobierno sudvietnamita le negó el permiso, aparentemente con la aprobación del Vaticano" (ibid., p. 5) y agrega:

"Se le dió el título honorario de arzobispo titular de Bulla Regia el 29 de marzo de 1968, pero fue tratado en gran parte como un paria por el Vaticano. Se le cortó el acceso a sus concesiones de madera y plantaciones de caucho y se convirtió en un exiliado próximo a ser destituído. Pasó cierto tiempo en la abadía cisterciense de Casamari cerca de Roma, y finalmente fue a trabajar como pastor asistente en el pequeño pueblo de Arpino, donde decía la misa, escuchaba confesiones y se ocupaba de catequesis".
Ibid., p. 6.


El fiasco del Palmar

Según el P. Cekada, el arzobispo Thuc tenía doctorados en filosofía, teología y derecho canónico. Era profesor del seminario. Provenía de una familia importante y poderosa. Fue un arzobispo católico. Era un hombre de inteligencia considerable y de significativos logros. Pero en 1975 empezó a actuar en una forma que no era compatible con su persona y con lo que era. Porque fue hacia fines de 1975 y comienzos de 1976 cuando el arzobispo Thuc empezó a hacer cosas que llevaron a observadores imparciales a preguntarse sobre su capacidad mental. En esa época fue al Palmar de Troya en España y causó lo que el P. Cekada llamó el "fiasco del Palmar". El P. Cekada escribió:

"Poco antes de la Navidad de 1975, un sacerdote apareció en Arpino, sin haberse anunciado. Mons. Ngo refiere sus palabras:

«Su Excelencia [dijo el sacerdote], la Sagrada Virgen me envió para llevarlo a Ud. de inmediato a España, para hacerle a Ella un servicio. Mi auto lo espera en la puerta de la rectoría, y partiremos en seguida para estar allí en Navidad». Pasmado por esta invitación, le dije: «Si es un servicio pedido por la Santísima Virgen, estoy dispuesto a seguirlo a Ud. hasta el fin del mundo...»

   El viaje de 3 días en auto llevó a Mons. Thuc al Palmar de Troya, un pueblo español a 25 millas al sur de Sevilla. En 1968, comenzaron a circular allí relatos sobre apariciones. Entre los primeros entusiastas estaba un joven llamado Clemente Domínguez Gómez, quien organizó grupos de oraciones y estableció una capilla en el pequeño pueblo. Pronto declaró que había recibido los estigmas, no de Dios, sino del Padre Pío. Empezó a difundir los "mensajes" que recibía de las apariciones que eran a razón de dos o tres por semana. Los creyentes recibían boletines celestiales sobre todas las cosas, desde la situación de Pablo VI (un "prisionero del Vaticano que había sido reemplazado por un doble") hasta el color de medias que los adherentes debían usar. Clemente Domínguez incluso recibía mensajes tales como cuándo debía afeitarse la barba.

   Cuando Mons. Ngo apareció en el Palmar, Clemente Domínguez le pidió al prelado que lo ordenase sacerdote a él y a varios otros laicos, y luego que lo consagrara obispo a él y a otros pocos. Si Mons. Ngo tenía algunas dudas, desaparecieron después que Domínguez le dió la noticia de que Pablo VI se le había aparecido por medio de una "bilocación" para darle su aprobación al proyecto". [Ibid., p. 6]

La secuencia de los acontecimientos es increíble si presumimos que el arzobispo Thuc estaba en completa posesión de sus facultades. Un arzobispo católico y ex profesor de seminario con tres doctorados deja Italia por una noticia del momento y hace un viaje de tres días a España. Cuando llega un laico sin preparación le pide que lo ordene a él y a otros. Y para disipar cualquier duda que el arzobispo pudiera tener, ese laico le asegura que "Pablo VI se le había aparecido por medio de una «bilocación» para dar su aprobación al proyecto". Y el arzobispo, sobre la base de tales garantías procede a conferir la ordenación sacerdotal y la consagración episcopal. El arzobispo Thuc obviamente no actuaba en forma normal. "Detengámonos un momento", escribe el P. Cekada:

  "Detengámonos un momento para considerar lo que el Sr. Domínguez estaba diciendo: La Santísima Virgen y Pablo VI (por «bilocación») le decían ambos a un obispo católico que debía ordenar a unos laicos al sacerdocio (a quienes recién acababa de conocer y que no habían hecho estudios eclesiásticos) y luego consagrarlos obispos, todo en un lapso de tres semanas. Donde cualquier otro se hubiera reído a carcajadas rechazando esa propuesta como un absurdo, Mons. Ngo mostró una verdaderamente colosal falta de sentido común y aceptó". [Ibid., p. 6]

Poco necesitamos agregar a lo que señala el P. Cekada, excepto decir que tal "verdaderamente colosal falta de sentido común" en un hombre con los antecedentes, la educación y la experiencia pastoral de Thuc indica o que perdió su fe, o el juicio o ambos. Su comportamiento posterior indica lo mismo. Porque "el fiasco del Palmar" no fue una aberración momentánea en la vida del arzobispo Thuc. Fue más bien el comienzo de un patrón de comportamiento que caracterizó su vida por años antes de su muerte.

Y entonces, aunque los defensores de las consagraciones thucistas insistan en que Thuc estaba en total posesión de sus facultades mentales, los hechos indican otra cosa para el observador objetivo. Hay, de hecho, dudas serias, positivas y objetivas sobre la capacidad mental de Thuc. Por consiguiente, hay dudas serias, positivas y objetivas acerca de la validez de las consagraciones thucistas. Porque, como expresara Mons. Pohle, quienes “no tienen el completo uso de razón son incapaces de administrar un sacramento”.

La actitud del Vaticano

Los apologistas de Thuc han hecho muchas afirmaciones sin fundamento para sostener su aseveración de que estamos obligados a aceptar la validez de las consagraciones thucistas. Nos dicen que todo el mundo acepta la validez de esas consagraciones. Invocan incluso el apoyo del Vaticano para sostener su afirmación. Pero la verdad del asunto es que el Vaticano no presumió la validez de las consagraciones thucistas en sus decretos oficiales y esto es significativo por varias razones.

Es significativo porque muestra que los defensores de las consagraciones thucistas hacen afirmaciones temerarias en defensa de su causa. Así, sus declaraciones y condenaciones absolutas deben ser tomadas con cuidado. Es significativo ya que muestra que sólo porque hubo una ceremonia de consagración episcopal no se presume automáticamente su validez, independientemente de las circunstancias o de las personas involucradas. Y finalmente es significativo porque el Vaticano no aceptó la validez de las consagraciones thucistas, mientras que sí aceptó la validez de las ordenaciones y consagraciones hechas por el arzobispo Lefebvre. Monseñor Lefebvre era un individuo serio, cuerdo y creíble. Monseñor Thuc no lo era. Thuc era un hombre cuyo comportamiento sugiere fuertemente que no estaba en completa posesión de sus facultades. No es ninguna maravilla que ni siquiera el Vaticano presumió la validez sino que más bien dejó de lado la cuestión.

El Vaticano dejó de lado la cuestión de la validez de las consagraciones thucistas

En respuesta a las consagraciones del Palmar, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe expidió un decreto fechado el 17 de setiembre de 1976. El decreto decía que el arzobispo Thuc había “incurrido ipso facto en excomunión reservada specialissimo modo a la Sede Apostólica”. [Decree of the S. Congregation For The Doctrine Of The Faith, L'OSSERVATORE ROMANO, Weekly Edition in English, September 30, 1976]. Éste es también el documento que dejó de lado la cuestión de la validez. Y al dejar de lado esa cuestión, declaró sobre los consagrados y ordenados que: "la Iglesia no reconoce su ordenación ni lo hará, y los considera, a todo efecto legal, en el estado que cada uno tenía anteriormente..." [Ibid.]. A este rechazo de reconocer la validez de las consagraciones thucistas también se refería el “Comentario sobre el Decreto «Concerniente a las ordenaciones ilícitas»” que fuera publicado más tarde, y que decía:

“En el nº 3 del documento [de la S. Congregación para la Doctrina de la Fe del 17 de setiembre de 1976], sin entrar en el problema de la validez de las ordenaciones conferidas en el Palmar de Troya a comienzos de enero y, consecuentemente, de todas las sucesivas ordenaciones, se afirma formalmente que la Iglesia no reconoce y no reconocerá en el futuro que estas ordenaciones tengan algún valor. Por lo tanto, aquellos que estén así ordenados son considerados por la Iglesia, a todo efecto jurídico, en la misma condición canónica en que se encontraban antes de esas ordenaciones irregulares, y todas las sanciones canónicas arriba mencionadas siguen vigentes hasta que se arrepientan”.
             Commentary On The Decree “Concerning Unlawful Ordinations”
L'OSSERVATORE ROMANO, Weekly Edition in English, October 7, 1976, p. 12.

Poco después de eso, el National Catholic Reporter publicó un artículo sobre las consagraciones del Palmar de Troya, donde se decía:

“En setiembre, el Vaticano declaró que las consagraciones y ordenaciones realizadas por Thuc en el Palmar de Troya eran nulas e inválidas. El decreto del Vaticano indicó que los hombres involucrados siguen siendo laicos”.
National Catholic Reporter, 115 E. Armour Boulevard, Kansas City, Mo 64141, Vol. 13, No. 8, December 10, 1976, p. 17.

The Long Island Catholic publicó una columna del P. Daniel Hamilton que también se refería a las consagraciones del Palmar. El P. Hamilton señalaba:

  "Además, la Santa Sede declaró, dejando de lado toda discusión sobre la validez de las ordenaciones, que la Iglesia no reconoce y no reconocerá en el futuro estas ordenaciones como si tuvieran alguna validez. Por consiguiente, todas esas personas ordenadas como sacerdotes u obispos permanecen, para propósitos prácticos, en el mismo status canónico que tenían antes. Para la inmensa mayoría, esto significa que sean tratados como laicos, como si las ordenaciones nunca hubieran tenido lugar".
Rev. Daniel Hamilton, "Questions and Answers", The Long Island Catholic, October 14, 1976, P. O. Box 9000, Rockville Centre, NY.

Que el Vaticano considerara a esos ordenados y consagrados en el mismo estado en que estaban antes de las ordenaciones y consagraciones hace recordar un caso que ocurrió en 1959. Ese año el Santo Oficio decidió el caso del sacerdote Giovanni Taddei, de la diócesis de Biella. El P. Taddei había conseguido ser consagrado por un obispo cismático. Luego, a su vez, ordenó a algunos católicos. La Iglesia, sin decidir la cuestión de la validez, declaró que aquellos a quienes él había ordenado debían ser considerados laicos con derecho a casarse. El decreto decía "que esas ordenaciones no son reconocidas por la Iglesia y, por consiguiente, los sujetos deben ser considerados como laicos a los efectos canónicos, incluido el derecho de contraer matrimonio". (AAS 51 - 484; Santo Oficio, 8-5-1959).

Consecuencias prácticas

Lo que el Vaticano dijo sobre las consagraciones del Palmar lo dijo acerca de las consagraciones del P. Guérard des Lauriers, que consagró al P. McKenna, y de Moisés Carmona, que consagró a Mark Pivarunas. El Vaticano no reconoció la validez de esas consagraciones. No presumió que fuesen válidas sólo porque se realizó una ceremonia de consagración episcopal. No se manejó sobre el falso principio, creado y promovido por los apologistas de Thuc, que dice que todas las consagraciones episcopales deben ser “consideradas válidas”, sin considerar las circunstancias o las personas involucradas e incluso ante la ausencia de testigos calificados, sacerdotes asistentes y prueba suficiente. El Vaticano otra vez dejó de lado la cuestión de la validez diciendo que “los considera [a des Lauriers y a Carmona] en el estado que tenían cada uno previamente...” (Decree of the Sacred Congregation For The Doctrine Of The Faith, March 12, 1983, L'OSSERVATORE ROMANO, Weekly Edition in English, April 18, 1983). Esto también fue publicado en la edición del 8 de abril de 1983 del New York Times.

Esto significa, en el orden práctico, que a los ojos del Vaticano, los laicos que fueron ordenados y consagrados por Thuc, o por un obispo thucista, siguen siendo considerados laicos. Los sacerdotes consagrados por Thuc, o por un obispo thucista, son considerados sacerdotes y no obispos. El Vaticano, por lo tanto, considera al "obispo" Clemente Domínguez Gómez, también conocido como Papa Gregorio XVII, como un laico. El Vaticano juzgaba a los obispos thucistas Guérard des Lauriers y Moisés Carmona como sacerdotes y no como obispos. Por consiguiente, considera al “obispo” Mark Pivarunas, que “consagró” al P. Dolan, como el Sr. Mark Pivarunas, un laico con derecho a casarse.

 ("The Bulletin", January, 1994)


martes, 28 de marzo de 2017

Teología Moral para seglares

Teología Moral para Seglares en PDF
de R.P. Antonio Royo Marín


Presentamos en Sursum Corda este texto clásico y fundamental del Reverendo Padre Antonio Royo Marín "Teología Moral para Seglares". El documento tiene más de dos mil páginas, pero no se asuste, es debido a que se eligió para el PDF un tamaño un poco grande para la letra.

El texto está optimizado para leerlo desde la PC, E-Reader o incluso un teléfono móvil sin dañar a la vista. Para descargarlo sólo debe hacer click en el título del libro que aparece en el párrafo anterior o en esta oración.

¡Buena lectura!

lunes, 27 de marzo de 2017

San Juan Damasceno

SAN JUAN DAMASCENO
27 de marzo



Campeón de la ortodoxia, maestro de
la pureza y de la verdadera adoración,
iluminador del universo y el adorno de
los jerarcas: Todo sabio Padre Juan, tus
enseñanzas han llenado de luz todas las
cosas. Intercede ante Cristo nuestro Dios,
para que salve nuestras almas.

La Encarnación fue necesaria

¿Era necesaria la encarnación para la redención del género humano?
Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, III, 1, a2




Objeciones por las que parece que no fue necesario que el Verbo de Dios se encarnase para la redención del género humano.

1. El Verbo divino es Dios perfecto, como ya se dijo, y no acrecienta su poder por la unión con la naturaleza humana. Por consiguiente, si el Verbo divino nos redimió encarnándose, lo mismo pudo rescatarnos sin hacerse hombre.
2. Parece que para restaurar la naturaleza humana caída era suficiente con que el hombre satisficiera por el pecado. Dios no puede exigir al hombre más de lo que éste puede dar; y, puesto que Dios se inclina más a tener misericordia que a castigar, lo mismo que imputa al hombre el acto del pecado, así también parece que ha de tener en cuenta el acto contrario al placer del pecado. Luego no fue necesario que el Verbo de Dios se encarnase para redimir al género humano.
3. El hombre, para salvarse, necesita principalmente dar a Dios la reverencia debida. Por eso se dice en Mal 1,6: Si y o soy Señor, ¿dónde está mi temor? Si soy Padre, ¿dónde está mi honra? Pero la reverencia de los hombres hacia Dios será tanto mayor cuanto más elevado sobre todas las cosas lo consideren y más inaccesible a los sentidos; de ahí que Sal 112,4 diga: El Señor es excelso sobre todos los pueblos, y su gloria es más alta que los cielos; y en el v.5 añade: ¿Quién hay semejante al Señor Dios nuestro?, con lo que se alude a la reverencia. Luego parece que no es preciso que Dios se haga semejante a nosotros, asumiendo nuestra carne, para salvarnos.

Contra esto: está que aquello por lo cual el género humano queda a salvo de la ruina, es necesario para su salvación. Pero esto sucede con el misterio de la encarnación, pues según Jn 3,16: De tal modo amó Dios al mundo, que le dio su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Luego fue necesario que Dios se encarnase para salvar al hombre.

Respondo: Una cosa puede ser necesaria de dos modos para alcanzar un fin: o como algo sin lo que tal cosa no puede existir, como sucede con el alimento para la conservación de la vida humana; o como algo con lo que se puede alcanzar el fin de manera más perfecta y conveniente, por ejemplo, el caballo para viajar. En el primer sentido no se puede afirmar que la encarnación del Verbo fuese necesaria para la redención, pues Dios, por ser omnipotente, pudo rescatar al género humano de infinidad de maneras distintas. En cambio, en el segundo sentido sí fue necesario que Dios se encarnase para salvar a la naturaleza humana. Por eso dice Agustín en el libro XIII De Trin.: Debemos demostrar que Dios, a cuyo poder está todo sometido, no padece indigencia de medios; pero no existía otro más oportuno para sanar nuestra miseria.
Para convencerse de ello basta con atender a la promoción del hombre en el bien. Y primeramente en lo referente a la fe, que se hace más segura al creer al mismo Dios que nos habla. Por eso dice Agustín en el libro XI De Civ. Dei: Para que el hombre caminase con más confianza hacia la verdad, la misma Verdad, el Hijo de Dios, haciéndose hombre, constituyó y cimentó la fe. En segundo lugar, en lo que atañe a la esperanza, que con eso se consolida. A este propósito dice Agustín en el libro XIII De Trin.: Nada hubo tan necesario para fortalecer nuestra esperanza como el demostrarnos Dios cuánto nos amaba. Y ¿qué prueba más palpable de este amor que el hermanamiento del Hijo de Dios con nuestra naturaleza? En tercer lugar, en lo que concierne a la caridad, que con ese misterio se inflama sobre toda ponderación. Por esto escribe Agustín en De catechizandis rudibus: ¿Qué causa mayor puede asignarse a la venida del Señor que la de mostrarnos su amor? Y luego añade: Si hemos sido remisos para amarle, no lo seamos para corresponder a su amor. En cuarto lugar, en lo que toca al recto comportamiento, en el que se nos ofreció como ejemplo. A este respecto dice Agustín en un sermón De Nativitate Domini: No había que seguir al hombre, a quien podíamos ver, sino a Dios, que no podía ser visto. Así, pues, para mostrarse al hombre y para que éste le viera y le siguiera, Dios se hizo hombre. Finalmente, la encarnación era necesaria para la plena participación de la divinidad, que constituye nuestra bienaventuranza y el fin de la vida humana. Y esto nos fue otorgado por la humanidad de Cristo; pues, como dice Agustín en un sermón De Nativitate Domini: Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciese Dios.
De manera análoga, la encarnación fue útil para alejar el mal. Primeramente, porque de este modo aprende el hombre a no tenerse en menos que el demonio y a no venerar al que es autor del pecado. Dice Agustín en el libro XIII De Trin.: Cuando la naturaleza humana pudo ser unida a Dios hasta el punto de no constituir con él más que una sola persona, los espíritus malignos no pueden atreverse a anteponerse al hombre porque ellos no tienen carne. Seguidamente, porque somos aleccionados acerca de la gran dignidad de la naturaleza humana, para que no la manchemos pecando. De aquí que diga Agustín en el libro De Vera Relig.: Dios nos manifestó cuán excelso lugar ocupa entre las criaturas la naturaleza humana al mostrarse entre los hombres con naturaleza de verdadero hombre. Y el papa León dice en un sermón De Nativitate: Reconoce, ¡oh cristiano!, tu dignidad; y, ya que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no quieras volver a tu antigua vileza por un comportamiento indigno. Después, porque para destruir la presunción humana nos fue otorgada la gracia de Dios en Cristo hombre sin ningún mérito nuestro, como se dice en el libro XIII De Trin.. En cuarto lugar, porque, como vuelve a decir Agustín en el mismo sitio, la soberbia humana, obstáculo principal para la unión con Dios, puede ser confundida y curada por la profunda humildad de Dios. Finalmente, para librar al hombre de la esclavitud. A este respecto dice Agustín en el libro XIII De Trin.: Debió hacerse de tal modo que el diablo fuese vencido por la justicia de Jesucristo hombre, lo que se cumplió al satisfacer Cristo por nosotros. Un simple hombre no podía satisfacer por todo el género humano; y Dios no estaba obligado a hacerlo; luego era conveniente que Jesucristo fuese a la vez Dios y hombre. Por eso dice el papa León en un sermón De Nativ.: El poder asume la debilidad, la majestad se apropia de la humildad, a fin de que, como era necesario para nuestra redención, un solo y mismo mediador entre Dios y los hombres pudiese, por un lado, morir y, por otro, resucitar. Si no fuese verdadero Dios, no traería el remedio; y, de no ser verdadero hombre, no nos daría ejemplo.
Hay todavía otros muchos beneficios que se siguen de la encarnación, pero exceden la comprensión humana.

A las objeciones:
1. El término necesario se toma en la dificultad en su primera acepción, como aquello sin lo cual no puede alcanzarse el fin.
2. La satisfacción por el pecado puede ser suficiente de dos maneras. Una, perfecta, cuando compensa adecuadamente la culpa cometida. En tal sentido no pudo ser suficiente la satisfacción ofrecida por un puro hombre, porque toda la naturaleza humana estaba corrompida por el pecado; y ni la bondad de una persona ni la de muchas era capaz de compensar equilibradamente el daño de toda la naturaleza. Además, el pecado cometido contra Dios tiene una cierta infinitud por razón de la majestad infinita de Dios: la ofensa es tanto más grave cuanto mayor es la dignidad de la persona ofendida. Por eso fue preciso que, para lograr una satisfacción perfecta, la obra del reparador tuviese una eficacia infinita, por ejemplo, la de un Dios y hombre a la vez.
Otra es la satisfacción imperfecta, que resulta suficiente cuando la acepta el ofendido, aunque no sea enteramente proporcionada a la ofensa. Y de este modo es suficiente la satisfacción de un puro hombre. Pero como todo lo imperfecto presupone algo perfecto en que sustentarse, de ahí que toda satisfacción de un puro hombre tenga que recibir su eficacia de la satisfacción de Cristo.
3. Dios, al encarnarse, no rebaja en nada su majestad; y por lo mismo no disminuye el motivo de nuestra reverencia hacia El. Más bien aumenta por la ampliación de nuestro conocimiento. Al acercarse a nosotros por medio de la encarnación, nos proporcionó un mayor conocimiento de El.

domingo, 26 de marzo de 2017

Respuesta de Foro Católico al texto de Corbi sobre la cuestión Thuc

El siguiente texto fue tomado del blog Foro Católico y es una respuesta al documento del profesor Gustavo Corbi. Se coloca aquí por la misma razón que se publicó el de Corbi (y que tanto cuesta que algunos amigos lo entiendan): darle al lector todo el material sobre la cuestión Monseñor Thuc. Quisiera hacer una aclaración, si no se realizó lo que él equipo de Foro Católico solicitó, fue porque no me enteré antes, pero ni bien he sabido de este análisis, he querido reproducirlo para que el lector cuente siempre con toda la información posible.



Para Raúl Miguel de Sursum Corda

MARZO 21, 2017

Visto el texto de Gustavo Daniel Corbi, publicado por Raúl Miguel en su blog Sursum Corda, Foro Católico presenta a continuación una serie de razonamientos con el propósito de encontrar la verdad acerca del indigno texto. Y solicita a Raúl Miguel reproducir nuestra respuesta.

INSIDIA: Engaño oculto o disimulado para perjudicar a alguien. Sinónimo: acechanza. San Miguel Arcángel, líbranos de la acechanzas del demonio. 

En el blog de Raúl Miguel leemos:
1° “CONSAGRACIÓN”    C I S M Á T I C A   de su CONSAGRADOR   C A R M O N A:
Las fechas son inequívocas y no dejan lugar a argucias rabínicas:
17-10-81: Thuc hace “obispo” a Carmona.
25-2-82:  Thuc proclama la sedevacancia, pero contradictoriamente,   porque en otros documentos posteriores a esta fecha, se sigue denominando “arzobispo titular de BULLA REGIA”, es decir, reconociendo a PABLO VI, que lo desposeyó en 1978 del arzobispado de HUÉ.
Es decir: THUC, cuando  “consagra” a Carmona, estaba “UNA CUM” con el hereje, apóstata, idólatra y perjuro WOJTYLA, el “disc-jockey” Juan Pablo II, gurú de la secta conciliar.     Por consiguente: CARMONA fue “consagrado” por un “obispo”  de la secta conciliar herética, ya que THUC estaba en ese momento EN COMUNIÓN con el antipapa Wojtyla.
Respuesta de Foro Católico: miente Corbi, Montini desposeyó a Monseñor Thuc en 1968, no en 1978. No hay adhesión a Wojtyla, sino rechazo y combate. ¿Cisma de qué o por qué?
De inicio y aunque le pese a Corbi y a los lefebvrianos, Monseñor Ngo Dinh Thuc no tiene una sola sombra de duda de su propia consagración episcopal, recibida de los obispos católicos Drapier, Dumortier y Ho Ngoc Cân el 4 de mayo de 1938. Consagración que tanto lefebrvianos, como dimonianos y conciliares dan por válida y lícita.
Tampoco se puede ser cismático si desde los años setentas se desconoció al antipapa Pablo VI como legítimo y por ende se rechazó estar “una cum” con el heresiarca. Ni qué decir de el sucesor Juan Pablo II… Hasta Corbi y los lefebvrianos saben que Monseñor Thuc se retiró lejos de la secta conciliar y su líder una década o más antes de 1982. Incluso el propio Corbi señala que a monseñor Thuc fue “desposeído” como obispo titular de  Hué en 1978. Pero fue en 1968.  ¿Corbi no sabe sumar ni restar o miente abiertamente?… ¿Y Raúl Miguel?.
Thuc-Roch-Dinn
Reunión de monseñor Thuc en Acapulco (1982).
2° “CONSAGRACIÓN”     H E R É T I C A:
Todas las “consagraciones” thucistas, al carecer de la MISSIO CANONICA, son heréticas, por ir  CONTRA  UN  DOGMA  DE  FE  DIVINA  Y  CATÓLICA,               solemnemente  D E F I N I D O   en TRENTO:
+”Si alguno dijere que los obispos (…) que no han sido LEGÍTIMAMENTE ordenados     y      ENVIADOS    (“missi”) POR LA POTESTAD ECLESIÁSTICA Y CANÓNICA sino que proceden  DE OTRA PARTE, son LEGÍTIMOS ministros de la palabra y de los SACRAMENTOS, SEA ANATEMA”. (D.967)
+ “[Esos obispos] deben ser tenidos  NO POR MINISTROS DE LA IGLESIA, sino por  “ladrones y salteadores que ”NO HAN ENTRADO POR LA PUERTA” (Jo.10,1)”.   (D.960)
O sea: la necesidad de la MISSIO CANONICA es un  D O G M A  de fe divina y católica. Un obispo SIN misión canónica  es un MERCENARIO, porque ha sido consagrado CONTRA un DOGMA CATÓLICO.
Y contra un dogma de fe  NO HAY EPIQUEYA ni “ESTADO DE NECESIDAD”  lefebvrista que valgan.
SAÚL invocaba “ante litteram” el seudo–“estado de necesidad” lefebvrista: “NECESSITATE compulsus, obtuli holocaustum” (1 Sam. 13,12).
Pero SAMUEL  anatematizó para siempre, “per saecula saeculorum”, esta excusa lefebvrista de invocar una seudo–“necesidad” para INFRINGIR LA SANTA LEY DE DIOS, cuando le respondió a Saúl:
+“Stulte egisti, nec custodisti mandata Domini Dei tui, quae praecipit tibi”(1  Sam. 13,13).
+ “Quare ergo non audisti vocem Domini…?”(1 Sam.15,19).
+ “Et ait SAMUEL: Numquid vult Dominus holocausta et victimas, et NON POTIUS UT          OBOEDIATUR VOCI DOMINI?  MELIOR enim est  OBOEDIENTIA QUAM VICTIMAE”
(1 Sam. 15, 22).
Respuesta de Foro Católico: se contradice Corbi, si hubiera adhesión a Wojtyla (una cum), ¿Cómo sería contrario a su missio canonica?. Corbi igualmente desconoce u oculta la historia del interregno prolongado en el siglo XIII, además tergiversa el sentido de los cánones.
Primero Corbi no explica cómo se puede ser fiel a la MISSIO CANONICA sin haber papa, Monseñor Thuc vivió ¡un periodo ocho veces más prolongado que el interregno entre la muerte de Clemente IV y la elección de Gregorio X!. 
En aquella crisis de tres años (entre 1268 y 1271) y “con el fin de que los sacerdotes y fieles no quedasen sin pastores, se eligieron y consagraron obispos para llenar las sedes vacantes. En este tiempo hubo veintiún elecciones y consagraciones en varios países”. 
Se explica claramente en Il Nuovo Osservatore Cattolico de Stephano Filiberto, quien posee un doctorado en historia eclesiástica:
Lo más importante de este precedente histórico es que todas estas consagraciones episcopales fueron ratificadas por el papa Gregorio X, y, por consiguiente, afirmó su licitud.
He aquí algunos obispos consagrados durante la vacancia de la Sede Apostólica:
  1. en Avranches (Francia): Radulfus de Thieville, en noviembre de 1269;
    en Aleria (Córcega): Nicolaus Forteguerra, en 1270;
  2. en Antivari (Epiro, noroeste de Grecia): Caspar Adam, O.P., en 1270;
  3. en Auxerre (Francia): Erardus de Lesinnes, en enero de 1271;
  4. en Cagli (Italia): Jacobus, el 8 de septiembre de 1270;
  5. en Le Mans (Francia): Geoffridus d’Asse, en 1270;
  6. en Cefalu (Sicilia): Petrus Taurs, en 1269;
  7. en Cervia (Italia): Theodoricus Borgognoni, O.P., en 1270.
Corbi mutila y altera los cánones de la Iglesia. Trento, refiriéndose a los sacerdotes -no a los obispos como mal intencionadamente acota para tratar de hacer ver culpable a Monseñor Thuc-   confirma en el Canon VII del Sacamento del Orden que:
“quien afirme que los que no han sido debidamente ordenados, ni enviados por potestad eclesiástica, ni canónica, sino que vienen de otra parte, son ministros legítimos de la predicación y Sacramentos; sea excomulgado”.
Esta norma es aplicable a los sacerdotes de las sectas y cismáticos, pero no es aplicable a los católicos, como en el caso del citado interregno de 1268 a 1271 .
Además, en la historia de la Santa Iglesia Primitiva y durante la época Patrística, era común que un obispo consagrara a otro sin permiso del Papa, particularmente en aquellos casos de comunidades alejadas de Roma. Así se narra de San Atanasio el Grande, San Ambrosio, San Agustín, y San Juan Crisóstomo quienes “fueron consagrados en obispos sin ser preconizados de los papas”. (Colección de dispensas matrimoniales y otros puntos de disciplina esclesiástica, Juan Antonio Llorente) 
Providencialmene, Monseñor Thuc, como algunos obispos misioneros, recibió extraordinarios poderes patriarcales del papa Pío XI el 15 de marzo de 1938. Por medio de estas facultades, podía consagrar legítimamente obispos sin el usual mandato de Roma. El papa Pío XII renovó estas facultades el 8 de diciembre de 1939 y nunca fueron rescindidas. En virtud de ese mandato, Monseñor Thuc podía consagrar obispos sin aprobación de su caso particular. Igualmente sucedió con obispos misioneros en África y Oceanía. Incluso los lefebrvianos afirman que Marcel Lefebvre poseía esos poderes cuando fue misionero en África.
3° “CONSAGRACIÓN” DUDOSAMENTE   V Á L I D A:
Por una serie de argumentos teológicos, expuestos longe lateque por el abbé ZINS  en  “Sub Tuum Praesidium” y por el P. Clarence KELLY en “The Bulletin”, las “consagraciones” episcopales de Thuc son altamente dudosas.
Existe una duda OBJETIVA, PRUDENTE Y POSITIVA sobre las “consagraciones” clandestinas de THUC, POR DOS RAZONES:
+por la notoria FALTA  DE  PRUEBA   documental  y   testimonial  que   requiere       la
Iglesia;
+y por los interrogantes sobre EL ESTADO MENTAL DE THUC, que en la época de la  “consagración” de Carmona tenía 84 años y 11 días (n. 6-10-1897).
Ahora bien, todos los teólogos moralistas enseñan UNÁNIMEMENTE, que se debe ser TUCIORISTA, es decir, que es obligatorio seguir siempre la sentencia MÁS SEGURA, entre otros casos, en:
1)el uso de los medios necesarios para salvarse (D. 1154 y 1171)
y
2) en lo referente a LA VALIDEZ DE LOS SACRAMENTOS (D.1151).
(cfr.ROYO MARÍN: “Teología moral para seglares”, BAC, 1964, t.1, p.153)
El que no sigue el camino MÁS SEGURO en materia de SACRAMENTOS, comete un pecado MORTAL de SACRILEGIO contra la religión, y a veces además, contra la caridad y la justicia.
Por consiguiento, TODO CATÓLICO está obligado a seguir el viejo efato:
PAPA DUBIUS, PAPA NULLUS; EPISCOPUS DUBIUS, EPISCOPUS NULLUS;
SACERDOS DUBIUS, SACERDOS NULLUS.
O sea que, en la práctica, las “consagraciones” thucistas, al ser dudosas, son INVÁLIDAS.
Y ante todos estos “obispos” cafeínicos – es decir, “instantáneos”-,  ya sean lefevbristas, thucistas o guérardianos, como en realidad son seudo-obispos (San Pío X dixit) u “obispos Tamagotchis”, por ser simples laicos o por ser “dudosos”, la conducta a seguir por todo católico celoso de su Santa Fe, es absolutamente clara: EL RECHAZO TOTAL.
Respuesta de Foro Católico: se contradice Corbi al llamar Padre al lefebrviano Clarence Kelly, quien en forma insidiosa calumnia a Monseñor Thuc. Es falsa la ausencia de pruebas documentales de las consagraciones de Monseñor Thuc. Igualmente es una burda insidia poner en duda la sanidad mental de un prelado y decir que más tarde estaba en plenitud de facultades.
¿Cómo pasa Corbi de “dudosa” a “absolutamente nula” respecto a la misma consagración si no es por malicia manifiesta?
Y ¿cómo Corbi se basa en el “Padre Kelly” , a quien él mismo no considera siquiera sacerdote por haber sido ordenado por Lefebvre?.
La “notoria falta de prueba documental” fue plenamente desmontada con las fotografías y testimonios canónicos de los doctores Heller y Hiller en las consagraciones de  los monseñores Des Lauriers, Carmona y Zamora. Además existen los testimonios de otras personas prudentes y de los mismos asistentes.
Thuc, Carmona y Zamora
Obispos Zamora, Carmona y Thuc en la consagración del 17 de octubre de 1981.
Thuc-Germ-Pont
Consagración episcopal de Monseñor Des Lauriers.
De forma similar, el acusador Corbi pone en duda la mente sana de Monseñor Thuc tan solo por su edad (84 años en 1981) pero reconoce que meses más tarde el mismo obispo redactó una declaración contra la sede usurpada por el cabalista Wojtyla (declaración de Munich de febbrero 25 de 1982). ¿Cómo se recuperó entonces la mente del obispo vietnamita?.
Si Monseñor Thuc realmente no hubiese aportado pruebas ni testimonios de las consagraciones, efectivamente la Neo Iglesia Conciliar no hubiese excomulgado al obispo vietnamita por consagrar obispos sin permiso del (anti)Papa, y el neo cardenal Pío Laghi tampoco hubiese expresado en nombre de la Vaticueva de herejes que las dichas consagraciones eran válidas “pero ilícitas” para la Neo Iglesia:
Continúa Corbi:
 4° “CONSAGRACIÓN” DE UN NO-CATÓLICO, MIEMBRO DE UNA    S  E  C  T  A:
  1. LA SECTA   DE    S  P  O  K  A  N  E (SMRI; Monte San Miguel) El fundador de  Spokane, el ex-seminarista de 1er año (!!!) Francis Konrad Schuckardt, fue “ordenado” y ”consagrado” el 31 de octubre y 1° de noviembre de 1971 por el apóstata Daniel Q. BROWN, de la “Iglesia Viejo-Católica Romana Norteamericana”.
  1. SCHUCKARDT, a través de una línea ininterrumpida de seudo-obispos cismáticos ( BROWN; ROGERS, CARFORA, DE LANDES-BERGHES), recibe sus “órdenes” del apóstata y cismático MATHEW.
  1. El sacerdote apóstata y “seudo-obispo” (San Pío X dixit) Arnold Harris  M A T H E W, fue a causa de sus “crímenes sacrílegos” condenado como “CISMÁTICO” y ”excomulgado y anatematizado” “nominatim” (nominalmente) y como “VITANDO” (que debe ser evitado) por SAN PÍO X (carta “Gravi Iamdiu Scandalo”, del 11-2-1911, AAS, III, 1911, pp. 53-54).
  1. MATHEW había sido hecho “obispo viejo-católico” de Inglaterra en 1908, por G U L, “arzobispo” de la secta jansenista de Utrecht, cisma que se remonta hasta 1718:  ¡280 años!
  1. Por consiguiente, los seudo-obispos de la línea de MATHEW descienden A LA VEZ de la “Iglesia” jansenista de Utrecht  y de los “Viejos Católicos”.
  1. Las “órdenes”  de la secta de Spokane no tienen, pues, un origen católico-romano apostólico, sino CISMÁTICO, ¡desde hace más de 280 años! ¿Quién puede asegurar que           EN 280 AÑOS estos cismáticos visceralmente ANTICATÓLICOS, NO HAN MODIFICADO EL RITO, haciendo por consiguiente INVÁLIDAS sus “consagraciones”???
  1. Por ello, además de CISMÁTICAS, estas “consagraciones” son altamente DUDOSAS: la prueba está en que muchos de estos seudo-obisposDUDABAN ELLOS MISMOS de sus consagraciones, y así, por ejemplo:
+BROWN le pidió a Lefebvre que lo reconsagrara;
+BROTHERS, que en 1962 se hizo reconsagrar en la Iglesia Ortodoxa Rusa, había sido         hecho “obispo” en 1916 por  DE LANDES-BERGHES, quien al mismo tiempo “consagró” a CARFORA. Y Carfora a ROGERS, Rogers a BROWN, Brown a SCHUCKARDT …
  1. SCHUCKARDT aparece, hacia 1978, como el “PAPA ADRIANO VII”, habiendo sido supuestamente coronado por la Virgen de Guadalupe en la basílica de Santa María la Mayor, en Roma…
  1. Los sucesores de SCHUCKARDT en SPOKANE fueron sucesivamente Denis CHICOINE (1984-1989) y Mark PIVARUNAS (1989-1991).
  1. P   I   V   A   R   U   N   A   S:
Antes, durante y después de su “consagración” en 1991, PIVARUNAS era, es y sigue siendo miembro conspicuo de la secta de SPOKANE.
Del propio curriculum de PIVARUNAS  –“ordenado” por Musey el 27-6-1985 y “consagrado”    por Carmona el 24-9-91-   se desprende que:
+ fue miembro de la secta cismática de SPOKANE desde 1974;
+ fue rector del seminario de la secta entre 1985 y 1989;
+ fue el superior general de la secta fundada por Schuckardt, y su sucesor, desde    agosto de 1989 hasta setiembre de 1991: dos años y un mes.
+  fue durante DIEZ AÑOS (1974-1984) súbdito de SCHUCKARDT, el antipapa Adriano  VII;
+ sigue siendo,como “obispo”, un miembro protector de la secta cismática de SPOKANE.
Respuesta de Foro Católico: se contradice nuevamente Corbi al señalar primero que Monseñor Pivarunas es descendiente sacramental de los “Vetero-católicos”, pero enseguida reconoce que realmente no es así, al afirmar que fue ordenado por el obispo católico George Musey y consagrado por el obispo católico Moisés Carmona. Igualmente confunde sucesos de Idaho con Spokane y oculta la verdad de Schuckardt.
Por nada del mundo el insidioso Corbi escribe la verdad de Francis Konrad Schuckardt, quien se vio inclinado a aceptar la extravagancia de una ordenación sacramental de un supuesto obispo “vetero-católico” que se “habría reconciliado con la Iglesia Católica” y abjurado de sus errores.
Nunca en todo este embrollo de argumentos falsos, Corbi señala que Schuckardt jamás estuvo de acuerdo con los veteros, ni aceptó sus errores, por lo cual no quiso recibir las órdenes de Brown hasta que éste se separó de los cismáticos, recibió la absolución e hizo una profesión de Fe y abjuración de los errores y cismas de los sectarios “viejocatólicos”. 
Pero ni aún bajo esta realidad, Mark Anthony Pivarunas estuvo sometido en ningún punto a los errores de los veteros, y luego de su ingreso a la CMRI en 1974, estuvo como religioso hasta 1985, cuando fue ordenado por un obispo auténtico (Monseñor George Musey, quien había sido consagrado por Monseñor Moisés Carmona).
Y finaliza Corbi a manera de conclusión (con premisas falsas como ya se ha demostrado):
5° “CONSAGRACIÓN”    CON    COMMUNICATIO   IN SACRIS:
La “communicatio in sacris” (comunión en las cosas sagradas) con los herejes y cismáticos es un pecado MORTAL, prohibido por LEY  D I V I N A  y representa de hecho una APOSTASÍA:
+ “Semper est graviter prohibita. Nam (…) est saltem IMPLICITA APROBATIO CULTUS FALSI …”. Regatillo-Zalba (Theol.Mor. I, n.816).
+ “La communicatio in sacris (…) equivale alla PROFESSIONE DI UNA FALSA RELIGIONE e per conseguenza AL RINNEGAMENTO DELLA FEDE CATTOLICA”.
Enciclopedia Cattolica ( sub voce “Comm. in sacris”).
+ Los que comunican in sacris, además de cometer un pecado mortal, se hacen SOSPECHOSOS DE HEREJÏA  (canon 2316).
PIVARUNAS no puede, por consiguiente, escapar a los   anatemas que la Santa Iglesia Católica lanza contra los que se hacen ordenar o consagrar por  ministros CISMÁTICOS.
Participar en sus oficios es cometer el horrible sacrilegio de la “communicatio in sacris” y hacerse culpable del pecado mortal de cisma.
En efecto, todos los Santos Padres nos aseguran que quien se une a un cismático en las cosas sagradas (misa; sacramentos) PARTICIPA DE SU CISMA, SE SEPARA DE LA IGLESIA y compromete su salvación eterna.
Son los modernos SUICIDAS ESPIRITUALES: con el pretexto de no perder hipotéticamente su alma por la falta de sacramentos, LA PIERDEN DE HECHO por la recepción ILÍCITA DE SACRAMENTOS DE MANOS DE CISMÁTICOS.
Porque no es lícito procurarse un bien –la gracia– por un MEDIO PECAMINOSO: la complicidad y la “communicatio in sacris” con los CISMÄTICOS.
LA FIDELIDAD A LA FE ES MÁS IMPORTANTE QUE LA RECEPCIÓN DE LOS SACRAMENTOS.
B  I  B  L  I  O  G  R  A  F  Í  A
Conviene leer y releer la sucinta bibliografía siguiente, ya que no se puede hablar de una cuestión sin haberla ESTUDIADO.
Se supone que todas estas publicaciones mencionadas deben hallarse en un autodenominado “seminario” sedevacantista. Porque el alma de un seminario es su biblioteca, y un seminario sin biblioteca es más bien, como decía el P.CASTELLANI, un “semi-asnario”.
“La ciencia sin la caridad hincharía. LA CARIDAD SIN LA CIENCIA INDUCIRÍA A ERROR”.  San Bernardo (cit. in Grosez, “Santoral”, 14 de julio).
Pese a su brevedad, la BIBLIOGRAFÍA elencada demuestra, con documentos, hechos y pruebas, en forma lógica, y según los principios de la teología católica, la RADICAL              NO-CATOLICIDAD DE LOS DENOMINADOS “OBISPOS THUCISTAS”.
I.Sobre THUC Y LA ILICITUD E INVALIDEZ DE SUS CONSAGRACIONES:
+Gorostiaga: “Roma” n° 110, octubre 1989, pp. 1-12.
+P.Kelly :       “Firmes en la Fe” n° 2, invierno 1994, 26 pp.
+Britons Catholic Library: “ What All Catholics Must Know…”, Letter n° 9, October 1992,  pp.5-11.
  1. Sobre      S P O K A N E:
+Britons Catholic Library: “A Second Catalogue of Poisonous Priests”, Supplement to Letter n° 4, July, 1985, pp. 54-61.
+Abbé Zins: “Collusions des guérardo-thucistes avec des sectes” (“Sub Tuum Praesidium” n° 31-32, Octobre 1992, 87 pp.)
III.Sobre la “COMMUNICATIO IN SACRIS” y EL SUQUISMO (Johas-Gorostiaga):
+ Abbé Zins: “Un homérique Don Quichotte brésilien”
(“Sub Tuum Praesidium” n° 33-35, avril, mai, août 1993, 204 pp.)
+ G.D.Corbi: “Un tomista que no sabe leer a Santo Tomás”, dic.1992, 22 pp.
+ G.D.Corbi: “El gran deshonesto. El falsario HP vs. Noldin, SJ”, julio 1994, 18 pp.
C O N C L U S I Ó N
Ante los hechos y pruebas que toda esta documentación nos presenta, la ACTITUD CIENTÍFICA es:
–          o refutarlos, si se puede;
–          o SOMETERSE A ELLOS.
Es decir: si están equivocados, se los refuta. Pero si son verdaderos, hay que someter nuestra inteligencia a la VERDAD PRESENTADA. Porque, para poder obrar CON CONCIENCIA CIERTA, primero hay que refutar; si se puede, los argumentos y pruebas QUE HEMOS PRESENTADO, y QUE HASTA AHORA NO HAN SIDO REFUTADOS.
Porque los HECHOS tienen una manía: SON TESTARUDOS. Siguen proclamando SU EVIDENCIA. LA EVIDENCIA DE LA VERDAD.
Gustavo Daniel  C  O  R  B  I
                                                                Buenos Aires, 16-2-98
Respuesta de Foro Católico: cúmulo de claras contradicciones de Corbi, da consejos basado en el hereje depuesto y condenado Leonardo Castellani, culpable de promover al milenarista Lacunza.
Por los primeros cuatro puntos expuestos insidiosamente por Corbi, no representa dificultad concluir que sus afirmaciones son insidias, cuyo objeto no es más que el de sembrar desconfianza e incertidumbre basado en injustas mentiras y evidentes contradicciones que lo manifiestan como malintencionado.